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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:26

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (26).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 21 oct 10.

 

De este modo, tanto la esfrágida eratosténica como la región estraboniana, pueden ser, uno sistema de referencia del otro, de modo que un sistema de coordenadas es un sistema de referencia de localización y distribución de los fenómenos, tanto como una extensión y límites de una determinada homogeneidad y correlatividad de fenómenos, opera como sistema de referencia de un espacio dado.

 

En todos los casos, la categoría o concepto fundamental de esta ciencia, es el espacio; el que sin calificar, sin adjetivos, es una forma física de la realidad objetiva; siendo la noción de esfrágida lo que más se identifica con la categoría de espacio (sin hacer una abstracción tal que se le separe como algo material aparte de los objetos materiales[**]), mientras no lo es así, para el caso de la noción de región, más vinculada al concepto fenomenista, que de esta manera conforma el sistema de referencia del espacio geográfico.

 

Así, siendo la región; en los niveles de complejidad cualitativa o dimensiones cuantitativas que se deseen; el marco o sistema de referencia del espacio geográfico, el mismo está definido por las propiedades de la esfrágida, es decir, por las dimensiones geométricas y divisiones de esa forma de la realidad objetiva que es el “vacío” determinado por tres coordenadas y las propiedades físicas mismas de dicho vacuum continuo tridimensional.

 

Y, finalmente, así como hoy es muy limitado lo que puede saberse, por ejemplo, acerca del movimiento de los cuerpos si se prescinde de un sistema de referencia, que nos permita saber si dicho movimiento de un objeto es rectilíneo uniforme, o si es acelerado curvilíneo; así, será muy limitado lo que pueda saberse del estudio del espacio, si se prescinde del estudio de sus sistema de referencia fenomenista regional.

 

Por dicha razón, la investigación causal explicativa del espacio geográfico (la esfrágida), debe empezar por el estudio de su sistema de referencia (la región), tal y como en la práctica, hasta hoy ha sido, siguiendo necesariamente el proceso científico del conocimiento, que va de la descripción a la explicación.

 

La necesidad de una teoría más completa del espacio geográfico, es supuesto imprescindible de una teoría unificada de la Geografía, y habrá de ser paso intermedio obligado, antes de hablar de una verdadera ciencia única, íntegra y en desarrollo de la Geografía.

 

 

 

1      Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en la Escuela Fenomenista de la Geografía.

 

 

a)       La expresión gnoseológica de la geografía fenomenista en la Antigüedad.

 

La expresión gnoseológica, como se le llama en la filosofía materialista; o epistemológica, como se le llama por lo regular en la filosofía idealista; se refiere a la manera  en que se dad u opera la lógica, la dialéctica, o la teoría del conocimiento, según lo hemos visto en el capitulo anterior.

 

De acuerdo con ello, dicha teoría se refiere a la interrelación del sujeto y el objeto en el proceso del conocimiento, la cual tiene diversas variantes interpretativas o métodos, que, ante todo, como, como lo hemos hecho ver ya, se dividen en materialista e idealistas.

 

Analizaremos en este apartado, en consecuencia, la influencia de diversos métodos gnoseológicos, o de la teoría del conocimiento, la dialéctica o lógica, en el pensamiento geográfico; lo cual significa considerar, primero, el mundo sociopolítico de cada época histórica; así como, posteriormente, las principales concepciones filosóficas en que se expresa dicha gnoseología, influyendo en la geografía, dando lugar, a su vez, a una determinada expresión de este saber.

 

Así, la Antigüedad, de ocho siglos antes de nuestra era, se caracteriza por la sociedad esclavista en su más alto desarrollo, dado precisamente en el mundo griego, lo cual significó, principalmente, una especializada división del trabajo entre aquellos que vivían del trabajo de otros, los esclavistas; y los que, sin condición humana, trabajaban para otros, los esclavos.  Entre ambos se dividió, respectivamente, el hacer intelectual y el manual.

 

Bajo estas condiciones, en un principio se dio un incremento y diversificación de la producción con respecto a las épocas anteriores, de barbarie y salvajismo, lo que estimuló el comercio y la necesidad, por consiguiente, de mercados; punto en el cual se favoreció el desarrollo de la ciencia geográfica, respecto a la descripción de los países y hombres del mundo, con los cuales habría de hacerse ese intercambio de productos, y desarrollarse la riqueza; todo lo cual supuso el conocimiento de la historia y las formas primarias de los conocimientos sobre economía y sociología.

 

Si bien por un lado la democracia esclavista pugnaba por estos avances, la aristocracia esclavista combatía el conocimiento científico y el ateísmo, defendiendo la religión y la mitología.  Así se formaron, bajo estas condiciones histórico sociales, las dos grandes concepciones filosóficas del mundo.

 

Como un de las primeras concepciones idealistas, se desarrolló la filosofía pitagórica profundamente ligada a la aristocracia esclavista y a la religión.  Pitágoras (580-500 ane), rechazó el materialismo, consideró que la categoría fundamental de los fenómenos singulares de la naturaleza, no era un principio material, sino el número, un principio místico.  Aceptando un dualismo en que el ser es, y el no-ser es; es decir, lo que es, es; y lo que no es, también es (al parecer, entendiendo que el ser es lo tangible; y como Dios, por ejemplo, no es tangible, es un no-ser; sin embargo, por ello, para Pitágoras, el no ser, es).  Y junto con ello se desarrolló la filosofía de los eléatas, partidarios de la inmovilidad de la materia, en oposición a los heraclitianos, partidarios del movimiento de la misma.

 

El eleatismo, fundado por Jenófanes (565-475 ane), y principalmente desarrollado por Parménides (ss.VI-V ane), en su concepción idealista del mundo, este último opinaba que “los cambiantes y multiformes fenómenos de la naturaleza, constituían el objeto de las <<falsas opiniones>>”[1].

 

Es decir, para Parménides, los fenómenos singulares de la naturaleza, eran sólo apreciaciones erróneas del ser en general, inmutable, inmóvil y único; ser que para él era el pensamiento (ya no la cosa tangible de los pitagóricos), el cual, elevado, abstraído a rango de absoluto, era igual a Dios.  De esta manera, el ser es, y el no-ser, no es; es decir, lo que es, es; y lo que no es, no es.

 

A falta de textos más o menos amplios sobre el pensamiento de los geógrafos de ésta época, se hace difícil exponer en qué forma se expresaba el sentido idealista que influye en la Geografía de ese entonces; y sólo es posible hacer ciertas apreciaciones a partir de citas retomadas sobre los aspectos esenciales de la geografía de esos autores, para interpretarla bajo la influencia de una u otra concepción filosófica predominante.

 



[**] Aquí, en 1985, sin más teoría, seguíamos puntualmente la posición establecida por el Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS.  Esperábamos, con el tiempo, poder ahondar en el tema y definir más claramente una posición propia resolviendo cierta ambigüedad o insuficiencia que notábamos en la tesis de la mariología soviética.  Los años se fueron hasta alcanzar un cuarto de siglo; no pudimos realizar un estudio sistemático del concepto de espacio, apenas reunir datos e ir formando un criterio, pero, al final, sin que tampoco se haya avanzado mucho por la ciencia al respecto, hemos concluido que, efectivamente, podemos considerar al espacio no sólo como una subjetiva forma de existencia de la materia, sino como una objetiva forma de existencia de la misma; esto es, que el espacio es una forma más, de las infinitas formas de la materia, a manera de un campo continuo que, bajo ciertas condiciones, ya se transforma en estados discretos, o bien es desplazado por la presencia de éstos.

[1]     

 


 

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