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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:05

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 02 ago, 2010.

 

3  Las contradicciones teórico-metodológicas de la geografía contemporánea y las premisas de su solución.

 

Por todo lo antes visto, esclarecer las contradicciones teórico-metodológicas de una ciencia dada, en este caso, la Geografía, no se podrá resolver sin el recurso del análisis de la historia misma, apoyándonos a su vez, como en un principio se ha demostrado, en la historia de la filosofía.

 

El que la Geografía, como cualquier otra ciencia, tenga a lo largo de su historia una serie de contradicciones teórico-metodológicas, no es malo por sí mismo; ello sólo quiere decir, que la Geografía como ciencia se mueve, que está en posibilidad de continuar su desarrollo; pues el motor del desarrollo de la ciencia es precisamente la contradicción.

 

El problema pues, no es que haya contradicciones,  que las siga habiendo, pues éstas han de ocurrir necesariamente, sino el problema es, cómo se resuelven en cada momento de la historia.

 

La necesaria existencia de contradicciones en la base de la teórica de la ciencia y el planteamiento de éstas como formas de desarrollo de la misma, nos está expresando la unidad y lucha de contrarios, como ley de su desarrollo.  Esto es, que a lo largo de su historia han contendido teorías contrapuestas respecto a un mismo problema en el seno de la misma ciencia.  De cómo se han resuelto en cada momento de la historia, ha dependido la trayectoria y contenido del hacer científico.

 

Dichas teorías, que constituyen los opuestos en la unidad de contrarios, han sido histórica y profundamente determinadas por las distintas concepciones del mundo, han sido determinadas por las diversas maneras de interpretar la realidad, desde un punto de vista filosófico.  Así, se han dado teorías geográficas generales, fincadas tanto en la concepción del mundo del materialismo filosófico, como del idealismo filosófico, en sus varias formas en el curso de la historia.

 

La historia en general, como la historia de la filosofía y de las ciencias en particular, requieren para su análisis de una periodización objetiva; la que en forma amplia, no es otra que la dada por la sucesión de los modos de producción: comunidad primitiva, esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo; que traducidas al lenguaje académico, han sido conocidas como Época Prehistórica, Antigüedad, Edad Media, Época Moderna, y Época Contemporánea.

 

Nos referiremos en este punto exclusivamente a las contradicciones teórico-metodológicas de la geografía contemporánea, de esta época de transición del modo capitalista de producción, al régimen socialista; de esta época de transición del dominio de la interpretación del mundo que responde a los intereses de la burguesía capitalista, al dominio de la concepción del mundo que responde a los intereses del proletariado, fincado en el marxismo y su método dialéctico materialista.

 

Bajo esta unidad de contrarios que mueve a la sociedad, van arrastradas las unidades de contrarios que mueven a las ciencias, en mutua dependencia.

 

Las concepciones filosóficas de nuestra época (fines del siglo XIX a nuestros días), se simplifican básicamente al materialismo dialéctico, y al idealismo positivista, como al estructural-funcionalismo[*].  Bajo esta situación, expondremos aquí las que consideramos las contradicciones teórico-metodológicas de la geografía contemporánea, heredera de las viejas contradicciones de su pasado no sólo inmediato, sino del más remoto, y las premisas de su solución.

 

El punto de partida es que nuestra geografía contemporánea, no sólo en el  medio capitalista, sino, paradójicamente, en el medio socialista, está aún arraigada –como en este estudio se demostrará– a la concepción positivista de la ciencia, por cuanto al positivismo comtiano del siglo XIX, dio respuesta a los planteamientos de la sistemática de la Geografía, que habían venido siendo manejados predominantemente dos siglos atrás, a partir de la obra de Varenio.

 

De ahí deviene todas sus contradicciones teórico-metodológicas fundamentales.  La primera y más importante de éstas, en tanto que determina la existencia de las demás, es la contradicción relativa a la definición de su objeto de estudio.

 

Dicha contradicción fundamental de la Geografía como ciencia, se expresa en la unidad y lucha de contrarios, que en un polo tiene definido el objeto de estudio en la relación naturaleza-sociedad, y en el opuesto, al espacio terrestre[**].

 

La manera en que se dio tal polaridad de esta unidad de contrarios, sólo puede descubrirse mediante el análisis histórico, que no expone la existencia de dos grandes corrientes o escuelas de pensamiento geográfico; una que centra su preocupación u objeto de estudio en la investigación del espacio geográfico; y otra que lo hace en la investigación tanto de los fenómenos naturales como sociales y sus relaciones, las cuales han de ocurrir necesariamente en el espacio terrestre.

 

Otra contradicción teórico-metodológica subsecuente a ésta, es que, no obstante la existencia de origen de ambas escuelas de pensamiento geográfico, no se ha desentrañado precisamente, la forma y contenido de su unidad (es decir, no se ha teorizado sobre el problema metodológico); simplemente, de manera mecánica, se han subordinado una a la otra en distintos momentos de la historia, porque, ciertamente, no se habían dado las condiciones para le planteamiento del problema, y mucho menos para su solución, sino hasta ahora.

 

El hecho notable, es que una escuela de pensamiento geográfico, cuyo objeto de estudio es el espacio, está profundamente influida por el materialismo; en tanto la otra, cuyo objeto de estudio lo define como la relación naturaleza-sociedad, lo está por el idealismo en sus variadas formas a lo largo de la historia hasta llegar a nuestros días, ñeque la Geografía como ciencia del estudio del espacio está, en cierto modo, tratando de ser fundamentada por el materialismo dialéctico; en tanto que la Geografía como ciencia de los fenómenos y sus relaciones, predomina, fundada en el idealismo subjetivo positivista, o en su forma más reciente, por el idealismo ecléctico estructural-funcionalista.

 

Las implicaciones de todo ello para nuestra geografía contemporánea es, primero, que no se ve en ella una ciencia única, íntegra y en desarrollo; y segundo, que si bien una argumentación más amplia demostrará que la Geografía como ciencia del estudio del espacio terrestre, contiene los elementos para el logro de una teoría unificada de la Geografía, ello está aún por trabajarse, siendo, no obstante, el problema superior de la teoría metodológico geográfica.; y así mismo, en la geografía como ciencia del estudio de los fenómenos y sus relaciones, no sólo no contiene la posibilidad de generar una teoría unificada, sino que, en esencia, niega dicha posibilidad, y ve en la Geografía, una ciencia especial, atomizada, pero con un elemento en común, que es, precisamente, el referir su estudio fenomenista, al espacio ñeque necesariamente ocurren dichos fenómenos.

 

Siendo predominante en nuestros días la escuela de la Geografía como ciencia de los fenómenos y sus relaciones, es evidente que refiriéndonos a las contradicciones teórico-metodológicas de la geografía contemporánea, tengan que resaltarse las que se generan precisamente en esta escuela en particular.

 

La principal contradicción particular de esta forma de la geografía, se refiere precisamente a considerar a la Geografía como ciencia de los fenómenos.  Con ello se establece la premisa de la desmembración de esta ciencia, en tanto que cada fenómeno de por sí, tiene una especialidad que se aboca a su estudio e investigación.  Se establece, pues, que la Geografía como ciencia de los fenómenos, tiene por especialización cualesquiera de las ciencias restantes; de donde se plantea a la Geografía como “sistema de ciencias”, y con ello, prácticamente se autodefine como la “ciencia de las ciencias”.  Al final, aún aceptando este desacuerdo con la lógica e historia de la ciencia, la Geografía pasaría a ser una ciencia de generalidades, recopiladora de estudios o enciclopédica, y, por lo mismo, exclusivamente descriptiva; descripción conocedora de la causalidad, pero que no investiga en sí misma, sino sólo describe; haciendo de ésta, una descripción explicativa o científica, pero al fin y al cabo, descripción exclusiva.

 

Bajo la categoría de relación, y contenido antropocéntrico, se ha tratado de dar salida a tales contradicciones, que orillan a la Geografía al absurdo.

 

Como cada fenómeno constituye el objeto de estudio de una especialidad dada, para que no se considere que el geógrafo incurre en ella sin la formación profesional correspondiente, sin el manejo de las técnicas, herramientas o instrumental y métodos que la investigación causal especializada reclama, se dice que la Geografía, si es ciencia de los fenómenos, lo es propiamente de las relaciones entre los mismos.

 

Queriendo darle una salida a esa contradicción, cae en otra, pues aún en el estudio de las relaciones entre los fenómenos, invade el campo de estudio de otras ciencias que en las dos últimas décadas se han profundizado: la Geomorfología (especialización de la Geología), la Climatología (especialización de la Geofísica), la Edafología (especialización de la Agronomía), la Ecología (especialización de la Biología), la Etnología (especialización de la Antropología), el Urbanismo (especialización de la Arquitectura), etc; todas ellas ciencias de la relación de los fenómenos naturales y sociales.

 

Ahora, entonces, se buscó la salida en el contenido marcadamente antropocéntrico.  Si bien la Geografía no resultaría ser la única ciencia de las relaciones, ni tampoco lo sería por excelencia, se destacaría entonces por centrar su atención en el hombre como principio y fin de todas esas relaciones.

 

Con esto último, la Geografía ha adquirido muy recientemente un carácter sociologista y de planificación por excelencia (esto es, de ciencia acerca de la ordenación del espacio), como si en ello cristalizara toda su historia; lo que a la luz del presente trabajo, tratará de hacerse ver como insuficiente, y, aún más, incorrecto, pues pensar en geografía, es pensar, esencialmente, en el concepto de espacio, independientemente de todo adjetivo o fin.

 

En la geografía como concepto espacial, es que encontramos, finalmente, las premisas de solución a todas esas contradicciones, que son sólo la expresión más general de una multitud más de contradicciones en el seno de la teoría metodológica en geografía.

 

Encontrar en el concepto de espacio la premisa fundamental de la solución al problema planteado, es porque en torno a dicha categoría del pensamiento geográfico, se ha de dar la unidad de la Geografía como ciencia, pues ella es la única categoría constante en toda expresión geográfica de cualquier índole, dada hasta hoy.

 

Por otra parte, tal unidad de la Geografía en torno al concepto de espacio, consiste en que si la geografía tiene que ver con los fenómenos tanto naturales como sociales y sus relaciones, ello simplemente lo es, en la medida en que éstos determinan los aspectos cualitativos del sistema de referencia del espacio geográfico.

 

Hay que tomar el estudio de los fenómenos, ciertamente, y tal y como hasta hoy ha venido siendo; en forma descriptiva (donde la descripción como categoría, es una categoría de cualidad).  Hay que abandonar la idea de la pretendida investigación causal de los mismos.  La descripción explicativa, conocedora de la causalidad y, por ende, científica, es tan sólo el primer paso de la investigación causal en geografía; es apenas la descripción del marco del sistema de referencia del objeto de estudio: el espacio, hacia el cual debe dirigirse finalmente la investigación causal, para el desentrañamiento de la leyes más generales y esenciales de la forma espacial de existencia de los fenómenos.



[*] El estructural-funcionalismo operó como un marxismo simulado hasta fines de los años setenta, en que fue criticado y surgió el llamado “posmodernismo”.   Este documento es de 1985, apenas un lustro atrás, Jean François Lyotard publicaba su trabajo: “La Condición Posmoderna”, con lo que se formalizaba el llamado “posmodernismo”, que rescataría un conjunto de filosofías como el pragmatismo, el existencialismo, y el llamado “neomarxismo” o Escuela de Frankurt de los “filósofos de la superestructura”, siendo esta última la que, por tal razón, va a pasar a primer plano en la lucha contra la ciencia y el método científico de la modernidad ilustrada.

[**] Aquí suprimimos la limitación de reducir el espacio geográfico al “espacio adyacente a la superficie terrestre”, cuando éste en realidad abarca todo el espacio, desde centro puntual de la Tierra, hasta los límites del campo de gravedad de ésta en su conexión con otros astros, aspecto que corregimos ya para 1987.

 



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