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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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1 noviembre 2010 1 01 /11 /noviembre /2010 01:02

Clich--Filosof-a 

Ser y Conciencia.  Ensayo, 2007 (2/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 04 nov 10.

 

 

Ser Unilateral y Ser Omnilateral

 

El hombre genérico, el Ser Humano, históricamente, como consecuencia de la sucesiva división del trabajo, se ha venido “desintegrando”, siendo cada vez más un Ser Unilateral, es decir, un ser que no está desplegado en sí mismo simultáneamente en todas sus facetas y potencialidades, sino tan sólo en una muy restringida de ellas.

 

Ello no ha sido siempre, en los orígenes tal fragmentación del ser humano no existía, sino que eso ha sido resultado propio de las sociedades divididas en clases sociales, desde el régimen esclavista que se origina entre los sumerio-babilonios, persas y egipcios hace unos tres mil años; pasando por la sociedad feudal durante toda la Edad Media; hasta nuestros día bajo el régimen capitalista.

 

Sin embargo, en el s.XX la sociedad humana experimentó (y experimenta aun en Cuba en esta década inicial del s.XXI), bajo la sociedad socialista, la formación de un Ser Humano Nuevo, un Ser Omnilateral, capaz de desplegar todas sus potencialidades como ser humano.

 

El ser unilateral del régimen capitalista, es aquel obrero que en el trabajo simple realiza una misma operación elemental y rutinaria siempre; pero también es aquel profesional que en el trabajo complejo, sólo es capaz de realizar un tipo de oficio para el cual ha sido formado.  El ser unilateral es en consecuencia un sujeto enajenado del proceso productivo (él ha sido puesto al servicio del proceso productivo, y no el proceso productivo puesto a su servicio), y alienado al ser despojado de sus capacidades y habilidades, de sus facultades como ser humano productivo y creativo.

 

Más aun, bajo el régimen capitalista y su culto al individualismo, se juzga que la “realización del ser humano”, ha de ser básicamente “autorrealización”, “realización propia e individual”; y ello está precisamente en que éste se desenvuelva justamente en la función específica para la que ha sido formado.  Particularmente en el trabajo calificado, un profesionista se juzgará un fracasado, si no se desempeña laboralmente en el ejercicio de su profesión especializada (sin menoscabo al hecho de que todo trabajo, de cualquier tipo que sea, honra la condición humana).  Y ello será con razón, pues el sistema ha diseñado las cosas así, y socialmente no será bien visto aquel que no se desempeñe en aquello en lo que consumió su formación; en la lógica del sistema capitalista, socialmente serán fuerzas y capacidades desperdiciadas.

 

De ahí que ese especialista tenga el derecho intelectual, jurídico, y moral, de exigir ser ubicado ahí donde sus especializadas capacidades le permitirán desplegarse con todo su potencial.  En la realidad nada de esto ocurre, antes al contrario, justo ocurre al revés porque esa dislocación es la que conviene al sistema de caos productivo y dispendio de capacidades de las fuerzas productivas inherente al capitalismo, y en consecuencia, el sistema capitalista es un mundo de frustración humana.

 

El sujeto que es formado en estas ideas, a pesar de su frustración al no ocuparse en aquello para lo que ha sido formado; lo que atribuirá a su propio fracaso y no al fracaso del sistema productivo; le es difícil aceptar la idea de una sociedad en la cual se estudie por el placer de ello, por cultura científica, y se esté dispuesto a desempeñar cualesquier otro oficio.  Se ha formado en él el prejuicio de que el ser humano, en su “plena realización”, ha de ser un Ser Unilateral.

 

Todo ello ocurre como consecuencia de la mentalidad individualista (del culto a la individualidad independiente de lo social), que juzga su realización humana como un asunto de autorrealización, y jamás como un asunto de realización social.

 

En lo opuesto está el Ser Omnilateral, el ser humano desplegado en el potencial de todas sus capacidades, habilidades y facultades.  Este es un ser que no obstante especializado dada la objetividad de los procesos productivos, no cifra su realización humana en ello, en eso que lo fragmenta, en eso que lo desintegra como ser social humano, sino en lo opuesto: en la puesta en juego de todas sus facultades ahí donde la sociedad lo requiera.

 

Para el ser humano omnilateral, el estudio no es por razones de “méritos” y estatus social (que para el ser unilateral significa su autorrealización); sino por placer, por cultivo del conocimiento científico.  El poder del conocimiento científico ha de estar en todos los seres humanos de modo que nadie se distinguirá por ello, a no ser por sus capacidades específicas en la investigación científica.

 

El ser humano omnilateral, es aquel que se realiza en el desempeño multifacético tanto del trabajo manual como intelectual, ya en el trabajo productivo como en su recreación espiritual o estética.  Puede decirse entonces, que el Ser Omnilateral, es finalmente la realización plena del ser humano concebido en el Humanismo.

 

Pero la existencia del Ser Omnilateral supone una sociedad en libertad; la sociedad en libertad no será producto de éste, sino éste producto de la sociedad en libertad; más aun, de una sociedad en libertad en la cual se habrán educado múltiples generaciones en la asimilación de las nuevas costumbres y hábitos virtuosos en los más elevados valores morales: ese será el llamado Hombre Nuevo.

 

El Hombre Nuevo será resultado, en consecuencia, de una determinación social, del progreso no sólo científico-técnico, no sólo intelectual, sino espiritual; del progreso ético-estético, y de una moral real de una nueva sociedad que ha logrado erradicar la desigualdad antes dada en la diferencia de clases sociales, y la injusticia social.

 

El Hombre Nuevo no debe confundirse entonces con el llamado “Superhombre”.  El Hombre Nuevo es producto de los más elevados valores ético-estéticos, de fundamentos científicos en la concepción del Humanismo marxista; en tanto el “Superhombre” es producto de esa invención o “genialidad” de Nietszche de los “valores vitales” opuestos a los valores morales históricamente determinados, concepto popularizado a partir de los febriles deseos si más fundamento en la concepción del antimoralismo y antihumanismo de Nietszche.  Si el Hombre Nuevo es resultado de la determinación social de una sociedad igualitaria, el “Superhombre” es supuesto resultado eugenésico, es decir, resultado del anticientífico “perfeccionamiento biológico” de la étnicamente diversa “raza” humana, en una “raza pura”*.

 



* Parte de esta anticientificidad, es el concepto mismo de “raza”, aplicado a las especies animales, ya que para el caso de la especie humana, el concepto científico, es el de etnia, para más, de las cuales no habrá ninguna que sea “pura”.

 



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