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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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28 febrero 2011 1 28 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalA Cuarenta Años del Primer Estudio Global: “Los Límites del Crecimiento”.  Ensayo (2/4).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

03 mar 11.

 

 

De la Presentación.

 

Una idea que subyace, muy tenue y tímida, en la Presentación de la obra, es esa idea del espíritu socialista que rompe con toda consideración individualista y egoísta, y que, por lo contrario asume los problemas de la sociedad de manera global, en lo mundial e internacionalista, en lo colectivo e identificado con la sociedad en abstracto; de que, con fundamento en la ciencia:

 

“…estamos ante la alternativa de buscar nuevos objetivos para tomar nuestro destino en nuestras manos…” (p.22).

 

Reconociéndose por el colectivo de autores el que:

 

“…es obvio que tenemos que introducir algunos cambios básicos en nuestra filosofía de la vida y en nuestro comportamiento” (p.22).

 

Qué tanto es lo que está en el fondo de ese “cambio en la filosofía de la vida”, qué se quiso decir con hacer “cambios básicos en nuestro comportamiento”.  Por supuesto, ni estaba en ellos, ni era el momento histórico el propicio como para hacer una afirmación ahora ya innegable: ese cambio en la filosofía de la vida no puede ser otro que hacia una sociedad comunitaria, de iguales, y para los que en igualdad de condiciones los recursos naturales deben ser aprovechados ahora como valores de uso, es decir, como satisfactores sociales; y ya no como valores de cambio, esto es, como mercancía.

 

Los autores no podían dejar, no obstante, de ser víctimas de la ideología del capitalismo contemporáneo: el llamado “posmodernismo”, que ya desde aquellos años comenzaba a sonar con fuerza, y que siete años después, Jean François Lyotard lo formalizara con su trabajo de la “Condición Posmoderna” (1979).  Así, un absurdo muy común en dicha ideología (pero absurdo deliberado para confundir por el que ya antes ha sido confundido), es expresada en la siguiente idea:

 

“Pero, con todas sus ventajas, la ciencia y la tecnología también han contribuido de manera determinante a la complejidad de la situación actual, al extraordinario crecimiento de la población que estamos experimentando, a la contaminación y a otros amargos efectos de la industrialización” (p-24).

 

Toda una aberración; si fuese así, si “la ciencia y la tecnología han contribuido causalmente a…” desechemos entonces a la ciencia y a la tecnología.  Si la ciencia y la tecnología son responsables del crecimiento de población (sic), de la contaminación y los efectos de la industrialización (sic), pues entonces, ¡al diablo con la ciencia y con la tecnología!  Y ciertamente, con ello el capital satisface un doble propósito: 1) confunde a la sociedad acerca de las causas reales de la problemática, que es el capital mismo; y 2) promueve el oscurantismo y la ignorancia que conlleva, como forma de control social.

 

El problema, pues, no tiene por causa a la ciencia y a la técnica, cuando justo éstas serían su solución, sino que la causa radica en quién administra la ciencia y la técnica, y para qué fines.  El problema está en que la ciencia y la técnica no están en manos de la sociedad para que ésta se sirva de ella, sino que está en manos de poderosos grupos monopólicos financieros y políticos, que han despojado a la sociedad de esa ciencia y tecnología, y ahora es la sociedad la que está puesta al servicio de sus fines.

 

En la pluma de una mentalidad capitalista, en la redacción de una ideología alienada a tal grado, necesariamente el consiguiente no podía ser sino el siguiente:

 

“Y como carecemos de una visión clara del futuro que deseamos, no sabemos exactamente hacia dónde orientar la inmensa fuerza que representa la investigación científica y tecnológica” (p.24).

 

Sin embargo, ante la defensa de la ciencia y la técnica dada en este último párrafo, no queda más qué decir que, o los autores redactan con una enorme ingenuidad, o bien tendremos que interpretar su perspicacia y osadía como en tiempos de la Ilustración; cuando aún se luchaba por evadir al “Santo Oficio de la Inquisición”, ahora representado por el capital sobre esos pobres científicos atrapados por necesidad de producción de su ciencia, en el Instituto Tecnológico de Maasachusetts; y en donde, leyendo una cosa, para el buen entendedor, tendremos que interpretar exactamente la contraria.

 

En ese sentido es que continua la redacción de su presentación a la obra, dibujando una sociedad, que en el fondo es su sociedad capitalista, que se deteriora en todos sus aspectos, de tal modo que:

 

“Así pues, en el despertar del progreso científico y tecnológico, han aparecido intolerables brechas psicológicas, políticas y económicas que oponen a “los que tiene”, a “los que no tienen”.  El agravamiento de este estado de cosas haría inevitables los estallidos políticos” (p.25).

 

Y dicho allí, como si estuviesen viendo al futuro en una esfera de cristal, advirtiendo de lo que hoy es nuestro presente, y por lo que, ya en 1972, exponen categóricamente: “el hombre ha llegado al punto en que debe desarrollar una vía enteramente nueva para su evolución cultural” (p.26).

 

Pero, al mismo tiempo, esa intelectualidad burguesa, capitalista, “que carece de una visión clara del futuro”, en tales circunstancias abrumadoras de una realidad objetiva que les niega a cada paso puesto que muestra claramente la tendencia del progreso social, no puede mas que decir, angustiada:

 

“Somos capaces de percibir los síntomas individuales del profundo malestar de la sociedad; sin embargo, no podemos entender el significado  y la interrelación de sus innumerables componentes o diagnosticar sus causas básicas, y por lo mismo, somos incapaces de planear respuestas adecuadas al caso” (p.27, subrayado suyo).

 

Y debemos recordar que todo esto fue dicho hace cuarenta años por investigadores que fueron poco comprendidos (si no es que nada comprendidos), así se escuche como la redacción de cualquier analista sobre el problema de hoy en día.

 

En todo ello, de frente al problema de la extinción de nuestra especie en menos de un siglo, lo más sorprendente, al mismo tiempo que angustiante, es lo dicho por esos autores, que en su momento quedaría plenamente justificado, pero que aún hoy repite por igual cual analista del problema:

 

“Estamos convencidos de que nuestra actual organización sociopolítica, nuestra perspectiva de corto plazo y nuestro enfoque fragmentado, y sobretodo el sistema de valores prevaleciente, son incapaces de tratar la problemática contemporánea, siempre más compleja y global, o siquiera comprender su naturaleza.  Es necesario introducir cambios profundos para rectificar la situación mundial” (p.28).

 

En 1971 en que se redactó esta Presentación, este era un lenguaje profundamente revolucionario, se identificaría con el marxismo del momento haciendo conciencia social.  Hoy es total y absolutamente insuficiente; el puro diagnóstico.  La demanda de hoy, es el tratamiento, el es exponer ahora claramente qué hacer, y cómo (y, siendo consecuentes, a eso nos referiremos más adelante).

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Educación
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