Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 00:02

Geopolítica del Eje del MalAmbiente Promedio y Cambio Climático* , Artículo (2/2).

Luis Ignacio Hernández Iriberri**

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

10 feb 11.

 

El fenómeno del calentamiento global: la retención por la atmósfera de la radiación térmica, es como consecuencia de la emisión, principalmente, de bióxido de carbono (CO2), el cual impide que dicha radiación se disperse al espacio; donde estas emisiones son resultado de la producción industrial y del uso de algunos de sus derivados, por ejemplo, de la producción de automóviles, expone claramente la causa de orden económico-política.  Es pues, un asunto de lógica económica, y no de la voluntad de conciencia, es decir, moral.  Y si bien el aspecto de la conciencia es importante, no es en ello donde radica la solución real del problema.

 

La causa real es ciertamente compleja y una contradicción desconcertante: el consumismo propio de nuestra sociedad de mercado.  El consumismo lo que permite es que los costos por unidad del producto se economice en beneficio de la sociedad; pero a la vez, ese consumismo genera una producción de excedentes que no sólo hace de los recursos naturales mercancías desperdiciables en una economía especulativa, sino dispendio de éstos en cuanto energéticos para producir más-para vender más-para ganar más.  Y si bien cambiar una filosofía consumista en la sociedad (esa filosofía de nuestra vida actual y de nuestros hábitos), necesariamente incidirá en esa producción de derroche y contaminación, el hecho es que la causa real continuará ahí, en esa economía de mercado que se enfrenta poderosamente a otro tipo de intereses sociales.  Sin duda alguna, el cambio en nuestra “filosofía de la vida” habrá de ir mucho más allá que un asunto de hábitos, para ser un asunto de concepción en nuestra organización económico-social misma, tal que no sólo atenue, sino que supla de hecho la depredadora economía de mercado; y he ahí lo desconcertante.

 

Se trata, como ya se decía por Victor L. Urquidi en el Prólogo a la edición en español hace treinta y cinco años en ese primer estudio mundial, de una administración en forma racional.  En aquel entonces, dicho redactor decía: “Tal como van las cosas, por ahora no parece probable que se produzca ese tipo de sociedad” con una administración racional.  “Las naciones industrializadas, que consumen la mayor parte de los recursos naturales del mundo en beneficio de una pequeña parte de la población, marchan casi ciegamente hacia niveles de consumo material y deterioro físico que a la larga no pueden sostenerse”[1].  Hoy, en este año 2007, se puede hacer aun la misma reflexión, pero con la variante de que el plazo se acabó; el consumo material de los recursos naturales y el deterioro físico, es ya insostenible.

 

A fines de los años sesenta del siglo pasado ya era predecible toda esta situación, a tal punto que el entonces Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, U Thant, se dio la libertad para hacer el siguiente llamamiento: “No deseo aparecer en exceso dramático, pero a partir de la información de que dispongo como Secretario General, no puedo sino concluir que a los miembros de las Naciones Unidas resta, tal vez, diez años para controlar sus antiguas querellas y lanzarse a una participación global que frene la carrera armamentista, mejore el medio ambiente, limite la explosión demográfica y dé por fin el impulso necesario a los esfuerzos orientados hacia el desarrollo.  Si esa participación global no se crea en el próximo decenio, entonces mucho me temo que los problemas que he mencionado habrán alcanzado proporciones tan escalofriantes que seremos incapaces de controlarlos”[2] (U Thant, 1969).

 

No únicamente transcurrió ese decenio predicho, sino aun dos y medio más, y esos problemas no sólo no se resolvieron, sino, como consecuencia, dado lo mismo previsto, se agravaron hasta el punto en que ya han comenzado a quedar fuera de control; y treinta y cinco años después, no sólo podemos decir, una vez más, que la humanidad va a enfrentar en el futuro un serio problema, sino debemos decir con toda claridad, a la luz de la evidencia de los hechos, que la humanidad está ya inmersa en ese serio problema; tan serio, como el riesgo de su propia extinción en el curso de este al próximo siglo, como consecuencia de la devastación de su propio hábitat cuyo límite ha sido sobrepasado desde el momento mismo que se ha iniciado el deshielo de los Casquetes Polares.  Y ello no es ni presagios ni profecías propias al pensamiento mágico-religioso, sino predicciones científicas; y no de hoy, sino desde el primer estudio mundial hecho a principios de los años setenta del siglo pasado.  Al final de la Introducción a la obra, los autores de la misma apuntan en la primera de sus tres conclusiones: “Nuestras conclusiones son: 1) Si se mantienen las tendencias actuales, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años...”[3]; y es evidente que tales tendencias se han mantenido.  Y más adelante, en forma enfatizada, anotan: “El modo básico de comportamiento mundial consiste en crecimiento exponencial de la población y del capital, seguido de un colapso”[4]; por demás, en la continuidad del propio análisis de su modelo y así expuesto por ellos, colapso inevitable.

 

La evolución de los cambios sociales puede apreciarse claramente en la sucesión de una generación a otra en el lapso de cada treinta años.  La generación que trabajó en la investigación del proyecto de este primer estudio de la situación mundial, fue una, y nos advirtió con fundamento científico del problema; más de treinta años después, la época de una nueva generación, ésta tiene ahora el problema en sus manos, y al parecer (más aun con el fracaso y derrumbe del Bloque Socialista, en nuestra opinión), con la misma impotencia para resolverlo.  Hacia mediados del presente siglo, bajo condiciones más difíciles, una generación más habrá de resolver al respecto, y resolver positiva y necesariamente, o la expectativa para una o dos generaciones más, será trágica.  Más allá del proceso lento, suave, de la evolución social, están los momentos de revolución, de colapso social brusco y la más de las veces violento.  Ello también está en juego.  Sin duda, el s.XXI es un siglo decisivo para la humanidad; ya no es asunto de teoría, sino de solución práctica; todo cuanto se haga o se deje de hacer, tendrá su peso específico en esta solución económico-política.

 

No es pues una oscurantista negación de la ciencia y la tecnología, no es el reproche y cargo de responsabilidad a la “conciencia del buen ciudadano”, “a la sociedad”, lo que incidirá en la solución del problema; sino lo que garantizará hoy la preservación de nuestra especie –como en otras épocas históricas así ha sido–, será nuestra capacidad social para concebir y disponernos de otra forma de organización en la manera de producir y distribuir nuestros bienes materiales.  Ello no es sólo un dicho nuestro, así se dice en la Presentación de la obra por el mismo colectivo de autores del Instituto Tecnológico de Massachussets (IMT) donde se desarrollo este proyecto: “Estamos convencidos de que nuestra actual organización sociopolítica, nuestra perspectiva de corto plazo y nuestro enfoque fragmentado, y sobre todo el sistema de valores prevaleciente, son incapaces de tratar la problemática contemporánea, siempre más compleja y global”[5].

 

Así, este artículo; que amablemente fui invitado a presentar para colaborar con la Revista de la Facultad de Contaduría Administración e Informática, por su Coordinador General, el Lic. Leonardo Compañ Jasso;  con motivo de los treinta y cinco años de la publicación del primer estudio global: Los Límites del Crecimiento, no ha podido tener por más fin, precisamente, que incidir en la comprensión del conjunto de fenómenos, que asociados, dibujan con rigor científico ese futuro no fácilmente visible por cualquiera, y, por lo menos, en el acto de conciencia ante un problema cardinal para la humanidad.



* En el XXXV Aniversario de la publicación del primer estudio mundial: Los Límites del Crecimiento, 1972.  Cuernavac, Mor; 25 jul 2007.

**       Investigador con estudios de posgrado en Geografía, UNAM; y en Filosofía, CIDHEM.

[1] Ibid. p.12.

[2] Ibid. p.32.

[3] Ibid. p.40.

[4] Ibid. p.178.

[5] Ibid. p.23.

 



Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Educación
Comenta este artículo

Comentarios