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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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16 agosto 2010 1 16 /08 /agosto /2010 08:07

1995 Martínez Nava, José C; Geografía IntegralComentario a,

Lic. José C. Martínez Nava;

Geografía Científica, 1989.

  Artículo, 2010.

Dr. Luisi Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 06 sep 10.

 

 

Sin  más recursos que la imaginación y los deseos de contribuir a la ciencia de la Geografía en México, el Lic. José C. Martínez Nava, fue el primero en encontrar respaldo a sus inquietudes de desarrollo profesional en la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc (SMTHG), y en el mismo año en que la Sociedad se funda, apenas a dos meses de ello, publica en rústica y forma fascicular, como una Edición Especial de ella (en los archivos de la SMTHG se conservaron los dos primeros fascículos), su “Geografía Científica, Un Nuevo Enfoque para la Enseñanza Media Superior”, 1989.  El fascículo Nº 1, de cuatro, apenas pasa de las cincuenta páginas en el formato de medio oficio y todo él está dedicado a los fundamentos teóricos de la Geografía: su definición, objeto de estudio, método e historia; todo ello, con fundamento marxista o dialéctico materialista (por lo que no debe entenderse ingenuamente esa politización de la ciencia a manera de una “geografía radical” o “geografía progresista”); en una interpretación espacista de esta ciencia (el segundo fascículo comprende a su vez cincuenta páginas, y fue dedicado al tema de la Cosmografía).

 

En el Prólogo a la obra, que el compañero nos confirió el honor de redactar, no escapamos, dado el título del trabajo que prologábamos, a la “angustia obsesiva” de todo geógrafo que incursiona en esta problemática, y así, decimos ahí: “…el primero en su género: el de una nueva concepción de la Geografía”, en su esencia, el ser, como su título lo expresa, la exposición de una Geografía científica (cual lo afirmaran antes Schulz, Galindo y Villa, Vivó, Bassols, y Sáenz de la Calzada, cada uno para con sus obras).  La pregunta que nosotros nos hacíamos desde estudiantes, era: <<¿Y qué necesidad?>>, no por que se diga a sí misma que es científica, ya lo habrá de ser; en todo caso, basta que lo sea, y por sí sola hablará de ello.  Pero no es casual esa obsesión; es –habíamos dicho en otro lugar–, la búsqueda insatisfecha, la aproximación constante a ello, de modo que, ciertamente, cada uno de esos autores tuvo razón para afirmar de lo suyo, en su momento histórico, el ser, <<ahora sí, la verdadera geografía científica>>; el compañero no fue ajeno a la misma obsesión, y sin más, titula a su trabajo “Geografía Científica”…; y en ese punto, para el autor de esta Editorial y Revista, y redactor de ese pasaje en el Prólogo del trabajo del compañero José C. Martínez Nava, esa obsesión se revela, de plano, patológica.

 

Mas, ciertamente, como lo decimos en el Prólogo: “ofrece, pues, una nueva alternativa a la visión de un saber geográfico”; y tanto más, que el compañero compartió con nosotros todo este planteamiento de la Geografía.  En efecto, y aquí está la real diferencia histórica.  Mientras los autores de épocas anteriores repetían una y otra vez haber dejado atrás el “descriptivismo”; en el trabajo del compañero José C. Martínez Nava, ésto, real y finalmente, ocurre.  Y la razón es simple: el descriptivismo en los autores antecedentes era inevitable en tanto su preocupación se centraba en los fenómenos, cada uno de los cuales tiene su propio especialista que lo estudia en una investigación causal; así, cuando el geógrafo se involucra en ello, no puede hacerlo sino sólo en términos de la descripción de esos fenómenos (qué tipo de rocas o procesos geomórficos se localizan y distribuyen; de igual manera, qué tipo de redes fluviales o características oceánicas; o qué tipo de fenómenos meteorológicos o climáticos, o de suelos y vegetación, etc).  Y el problema en su esencia no está en esa descripción, en última instancia ella ha sido históricamente necesaria, como una primera etapa del procedimiento de investigación científica.  El problema está en que el geógrafo ha creído que el estudio de los fenómenos y sus relaciones es su objeto de estudio, es decir, que ello lo es todo, su fin; y cuando no puede pasar de su descripción (o bien cuando lo logra y realiza investigación causal en el mismo, es porque ha dejado de ser geógrafo y se convierte en cualquier otra cosa), por ello tiene que repetirse una y otra vez, en cada caso, que por fin ha superado el problema, y sin dejar de ser geógrafo.

 

El trabajo del Lic. José C. Martínez Nava, no empieza por la descripción del Universo (asunto de los astrónomos), ni del origen y evolución de la Tierra (asunto de los geólogos); sino por donde lógica y necesariamente tiene que ser, si el objeto de estudio es el espacio terrestre: el método cosmográfico.

 

Cuando el geógrafo fenomenista se pierde, transforma el estudio cosmográfico en astronómico, transforma el estudio de la posición de las estrellas para el cálculo de las coordenadas de un punto, en el estudio de las estrellas mismas; no busca una estrella para el cálculo de la latitud, sino para resolver los misterios del Diagrama de Herzprung-Russel (no deja de ser fascinante, pero siendo asunto de los astrónomos, no nos queda más que su conocimiento culto, descriptivo; todo lo que sepamos de ello, lo recopilamos de dichos investigadores; y si el conocimiento va por nuestra cuenta y nosotros lo investigamos, nadie dudará en reconocernos como astrónomos).

 

Entrando en materia, define el objeto de estudio de la Geografía: “el espacio terrestre adyacente a la superficie de la Tierra”[1].  Treinta años después no recordábamos el detalle, y esto nos causa gran desconcierto; qué pasó allí, si dos años antes él mismo nos hacía la observación de la limitación de esta definición, y de hecho la aceptábamos por propia convicción con un fundamento teórico ya elaborado por nosotros.  La limitación consiste en que esa definición no es incorrecta, pero se refiere sólo a un concepto relativo del espacio geográfico.

 

Pero no sólo ello, lo que revela que habíamos descubierto algo fundamental pero aún batallábamos para caracterizarlo, el compañero José C. Martínez Nava, llama al método cosmográfico, “método astronómico”.

 

Como quiera que sea, el compañero en ese entonces laboraba en el ámbito de la enseñanza media superior impartiendo cursos de Geografía, de modo que su publicación se convertía así, en su propia herramienta de trabajo, estando en ello su desarrollo profesional.

 



[1] Martínez Nava, José C; Geografía Científica; Ediciones Especiales, SMTHG; México, 1989; p.6.

 



 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Comentarios Bibliográficos en Geografía Teórica
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