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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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21 octubre 2012 7 21 /10 /octubre /2012 22:03

Carátula; Teorías, Leyes y...; Harvey 1983Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983, de D. Harvey.  Artículo, 2012 (1/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jul 12.

 

Después de La Naturaleza de la Geografía (1939), de Hartshorne, la Explicación en Geografía (1969), título de su publicación en inglés, o Teorías, Leyes y Modelos en Geografía (1983), como su título en su publicación en español, de David Harvey, sea la obra más importante en el desarrollo del pensamiento científico geográfico.

 

Es de hacer notar, que la geografía teórica se está desarrollando en el mundo en el curso del siglo XX, a partir del pensamiento geográfico en Francia con De la Blanche y De Martonne; luego, y principalmente, en Alemania, con Hettner; y de ahí, pasando a los Estados Unidos con Hatshorne, y a Inglaterra con Harvey (entre otros), hasta fines de la década de los sesenta.  Luego, en los años setenta, vuelve a Francia y aparece en España, y de pronto, por primera vez, surge su discusión en nuestra persona, en México entre fines de los setenta y durante los ochenta.

 

A mediados de los setenta se publicó en español la obra Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica (1976), de A.M. Riábchikov, como un trabajo en el que, sin discutir los aspectos  inherentes a la geografía teórica (la interpretación de la historia de la ciencia, la filosofía de la geografía, o algún aspecto de su sociología, etc), se publica como la propuesta, a manera de una teoría aplicada, de la geografía como ciencia de los balances de energía entre los Elementos propuestos desde la antigua Grecia clásica: Tierra, Aire, Agua, y Fuego.

 

De este modo, la voluminosa obra de Harvey que ahora aquí comentamos, está a medio camino entre los desarrollos teóricos de los años cuarenta-cincuenta, al estado de los mismos ya para los años setenta-ochenta; de modo que, siendo una consecuencia del desarrollo positivo de aquella, es antecedente necesario para entender el estado de ésta.

 

Harvey, conforme al título de su obra en inglés, va a centrar su atención en la explicación en geografía.  De la explicación más allá de su esencialidad causal, desplegada en su exposición en la teoría y de la función, principalmente, de los modelos en relación con dichas teorías.

 

Dicha obra llegó a nuestras manos unos dos años después de su publicación en español (hacia 1985), que aun cuando quince años después de su publicación en inglés, no había perdido vigencia alguna, y sí, antes al contrario, comenzaba ya a cuestionar la capacidad de los desarrollos ulteriores, a los que Harvey se había referido en las últimas líneas de sus conclusiones finales: “Ojalá –dijo Harvey ahí a fines de los años sesenta– que nuestra divisa para la década de los ochenta rece así: <<Nos conoceréis por nuestras teorías>>[1], y la década de los ochenta estaba ya en pleno , y ante la continuada ausencia de teorías seguían, pues, sin poder conocer al geógrafo y a la Geografía.

 

Aun cuando Harvey había escrito esta obra unos cinco años antes de que nos interesáramos por la Geografía, no la conocimos sino unos cinco años después de egresados de los estudios.

 

Todo nuestro interés durante laos estudios de la Licenciatura, se centraron en el conocimiento de la historia de la Geografía, y la teoría era el complemento.

 

Egresamos creyendo en lo que se nos había enseñado, viendo su inconsistencia en el rigor de la definición como ciencia, y nuestra tesis de grado se dirigió a intentar aportar en algo en ello.  Las categorías fundamentales en torno a las cuales giramos entre 1979 y 1980, fueron la síntesis y la relación; y tal tesis se hizo indemostrable.

 

Veíamos que la categoría de relación no podía referirse a las relaciones internas entre los fenómenos, objeto de estudio de otras ciencias, sino a las relaciones físicas externas entre los mismos, y la abstracción y generalización de ello, nos condujo a la categoría de espacio, que subyacía en el fondo de tales relaciones.  Reinterpretamos entonces toda la historia en torno a esta categoría fundamental, y el rompecabezas comenzó a armarse con sorprendente lógica.  Habíamos “redescubierto” independientemente cuál era el real objeto de estudio de la Geografía.

 

 


[1]      Harvey, David; Teorías, Leyes y Modelos en Geografía; Alianza Editorial; Madrid, 1983; p.481.


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