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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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29 marzo 2010 1 29 /03 /marzo /2010 08:03

 Crítica al Programa de Historia de las Ciencias Geográficas,  y Propuesta.  Ensayo, 1986 (3/3).

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 05 abr 10.

 

 

Hemos visto en forma generalizada, que el saber geográfico en esta concepción de la Geografía como síntesis de un sistema de ciencias, cuya historia se interpreta en la “Historia de las Ciencias Geográficas”, deviene en una serie de contradicciones inadmisibles desde el punto de vista dialéctico-científico.

 

Ahora trataremos algunas implicaciones teóricas de la geografía como historia de la ciencias geográficas.  La primera, evidentemente, está en su contenido desmembrador mismo: la Geografía no es, sino en la medida de la agregación de tal ciencia a partir de otras; la Geografía así, no existe como todas, como reflejo de una faceta de la realidad objetiva, que no sea la pretendida relación reflejo de la “unidad” del mundo.  E, inversamente, desde el momento ñeque dicha unidad no es dialéctica , sino positivista, y que dicha relación no responde a un correcto reflejo de la realidad, la Geografía así, no tendría razón de ser, y de hecho, se pierde en el quehacer de cada ciencia del sistema, las cuales, con sus propias teorías y método, son capaces de penetrar mas hondo y con mayor eficacia en la esencia y leyes de los fenómenos correspondientes.

 

Resulta de ello evidente, que esa condición de ciencia mixta enciclopédica, no sólo limita el desarrollo del geógrafo como factor importante en el proceso productivo de la sociedad, sino que hace de esta ciencia, en otras épocas determinante del desarrollo de los proceso productivos, una disciplina de conocimientos meramente formal, meramente culta y académica, estadística y descriptiva, cual corresponde a su condición enciclopédica.

 

Nada que el geógrafo actual, en esta concepción de la Geografía, se plantee, deja de ser estudiado por su propio especialista.  Lo único que finalmente distingue un estudio geográfico de cualesquier otros estudios fenomenológicos, es su exposición que implica un cierto análisis espacial, en muchas ocasiones tampoco desarrollado y fundamentado, que el propio especialista en el estudio del fenómeno es capaz de recurrir a ello en un planteamiento metodológico general.  Con todo ello, la Geografía y el geógrafo no parecen tener razón de ser; significan un dispendio de recursos sociales en tanto duplica sus esfuerzos investigativos, siempre con resultados inferiores en la mayoría de sus casos, y de hecho, en su forma absoluta, desde el punto de vista teórico.

 

Una segunda gran implicación teórica de la Geografía como “historia de las ciencias geográficas”, está en la no generación de un aparato científico propio; todo es retomado de las ciencias especiales; a excepción de los aspectos de análisis espacial; desde su objeto de estudio, hasta sus planteamientos metodológicos, sus leyes, sus categorías.

 

La situación anterior, de irrelevancia del quehacer geográfico, trasladada al papel del geógrafo en la producción y en la solución de las condiciones de vida material de la sociedad, se hacen verdaderamente dramáticas, tanto más, cuanto más profundamente miramos, no en la historia de las “ciencias geográficas”, sino en nuestra propia verdadera historia, en la “historia de la Geografía”.

 

AL hacer de la cartografía una “ciencia geográfica”, con ello se está desarraigando de la Geografía su elemento metodológico fundamental, y esta ciencia ha quedado desarmada para enfrentar su papel enla producción y en las condiciones de vida material de la sociedad, como bien lo satisfizo en otras épocas históricas ampliamente conocidas, como en la apertura del Renacimiento con las grandes exploraciones que conllevaban esos trabajos cartográficos.  Y esto es así, dado que la historia de la ciencia geográfica científica, es en esencia la “historia de la cartografía”, hoy erróneamente llamada así, en la versión de la historia de la Geografía hecha como “historia de las ciencias geográficas”.

 

El geógrafo actual que asimila a través de la materia de “Historia de las Ciencias Geográficas”, parte del fundamento de sus quehaceres profesionales –y, por cierto, de la muy poco comprendida parte esencial de este fundamento teórico–, poco puede aportar al proceso productivo, que no sea mejor planteado por algún otro especialista del conjunto de las “ciencias geográficas” (con la relatividad del caso, sobre todo en países como el nuestro, en que más que la superespecialización a falta de una tecnología desarrollada, reclama de habilidades diversificadas para un trabajo más calificado).

 

De ahí que en el programa del curso de esta materia, el análisis del desarrollo de las ciencias auxiliares o “ciencias geográficas”; que por lo demás deben ser replanteadas bajo la teoría clasificadora del desarrollo y subordinación de las ciencias de Engels; debe estar por entero supeditado al análisis del desarrollo de la Geografía misma, entendida ésta, pues, no como “sistema de ciencias” o ciencia de relación naturaleza-sociedad, sino como ciencia espacial-cartográfica.

 

Es en este último terreno en donde realmente el geógrafo es socialmente reclamado.  Y precisamente la comprensión de esto radica en el planteamiento de ese contenido para dicha materia, tal que esclarezca en el estudiante las alternativas teórico-utilitarias de su especialidad.

 

La sociedad sólo puede estar teóricamente interesada por aquellos elementos calificados que no duplican esfuerzos, sino que son capaces de mostrar realmente interpretaciones distintas –en todo caso– a problemas comunes.  Y la interpretación distinta que ofrece el geógrafo a los fenómenos naturales y sociales, radica exactamente en el análisis espacial-cartográfico; y no en el fenomenológico de un “sistema de ciencias”.

 

Para que el quehacer geográfico incida, si bien no directamente en el proceso productivo, si en él a través de su participación en el diseño del mejoramiento de las condiciones de vida material de la sociedad, este quehacer geográfico debe hacerlo –a nuestro juicio– desde la perspectiva del análisis espacial.  Esto no es nuevo, de hecho se hace mucho de ello, pero no es igual un quehacer científico inmerso en un empirismo ciego y un practicismo estrecho, inconsciente de los aspectos de su esencialidad; que un quehacer científico con una clara definición teórico-cognoscitiva y consciente, en consecuencia, de la esfera de su investigación.

 

El concepto de geografía en una corriente integradora perseguirá esto en principio, y en el saber contemporáneo de esta ciencia, ya un teórico como Alfred Hettner, se ocupó con las limitaciones gnoseológicas de su época, en un intento por definir ese fundamento teórico-cognoscitivo que diese conciencia de la esfera propia de la investigación geográfica, la cual especificó precisamente en el análisis espacial.

 

De este modo, la geografía como ciencia del estudio del espacio adyacente a la superficie terrestre, tiene a su vez, su fundamento ideológico históricamente dado.  Nace en el pensamiento filosófico de los materialistas de Mileto (en el mundo occidental).  De estos filósofos, aportan al pensamiento geográfico autores como Anaximandro, cuya principal contribución está dada justamente por la elaboración del primer mapa del mundo conocido.

 

En grandes saltos expuesto, a el le siguió Eratóstenes, conocido por ser quien determina el valor del perímetro de la circunferencia terrestre, que le permite construir su carta ortométrica.  Y es él, incluso, quien introduce el nombre de “Geografía”, para ese sistema de conocimientos iniciado con Anaximandro tres siglos antes, y que llega hasta él para ser resumido.  Por su parte, es también conocida la posición de Eratóstenes, desde le punto de vista gnoseológico, inclinado hacia el materialismo filosófico epicureista.

 

La Antigüedad se cierra con el notable geógrafo y cosmógrafo Ptolomeo, para que a él siguieran los renacentistas Toscanelli y Mercator, como los más destacados, entre una larga lista de “cartógrafos”.

 

Visto pues, que bajo el concepto de la geografía como “sistema de ciencias” o ciencia de relación de los fenómenos naturales y sociales reflejados en éstas, en la materia de “Historia de las Ciencias Geográficas” priva en el fondo el espíritu de una supuesta Historia de la Geografía entendida así, nosotros proponemos una definición más clara de la misma, que incluso quede en primer plano, por encima de la historia de sus ciencias auxiliares.

 

Las implicaciones teóricas y utilitarias de esta otra concepción de la historia de la Geografía, incide en una mayor profundización en los problemas gnoseológicos del saber geográfico.  En un replanteamiento de los problemas de tal modo que se impulse su desarrollo.

 

Así, en el terreno utilitario del saber geográfico, el especialista en esto, podrá contar con un fundamento teórico-metodokógico más definido, tal que le permita moverse con mayor seguridad profesional y apunte a resolver problemas más concretos y específicos.

 

Por odo lo antes expuesto, se puede agregar en conclusión: 1) que no es aventurado hablar de la posibiñdad de un cambio de materia, en un enfoque radicalmente distinto en sus contenidos; 2) que no obstante el `punto anterior, se puede considerar una reforma o modificación a la exposición de su contenido, en el sentido en que aquí lo hemos expuesto; y 3) que, en última instancia, no deja de ser saludable considerar la posibiñidad de la exposición de dos cátedras con contendios diferentes acerca de un problema semejante: la historia de la Geografia (problema no resuelto aún incluso a nivel internacional: la historia, la verdadera historia de la Geografía, está por hacerse, a pesar de todo).

 

Como última conclusión, cabe sintentizar una propuesta en función de una interpretación personal: 1) impartir como contenido fundamental, la historia del pensamieto geográfico; 2) parte del desarrollo de este, está en la historia de las “Ciencias geográficas”, por lo que, en cuanto a esto se refiere, entrar a ello en la exposición del curso; 3) el marco teórico de la exposición debe estar dado en función de las determinaciones sobre el pensamiento geográfico en cada época istórica, tanto económico-sociales, como filosófico-ideológicas; 4) el curso se ha de iniciar con un análisis sobre los problemas metodológicos acerca de la historia de la ciencia, la imortancia de la Historia, y de la Historia de la Filosofía; 5) evaluar los pertrechos teórico-metodológicos del estudiante, para penetrar seguidamente en el análisis de las fuentes documentales para la historia de la Geografía; 6) entrar en el análisis crítico sobre la historia dela Geogra´fia en su periodización, que en general, sus coincidentes con los grandes períodos histórico-sociales; y, 7) finalmente, hacer una interpretación de la historia de la Geografía en México, y sus implicaciones.

 



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