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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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11 octubre 2010 1 11 /10 /octubre /2010 00:02

Geografía,

y Viabilidad Institucional de la Geografía.

  Ensayo, 1992 (2/8).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 14 oct 10.

 

Posibilidad y viabilidad de la Geografía en México.

 

La temática central bajo la cual fue invitado este ensayo a participar en la presente Antología, fue: “Teoría y Práctica Posibles de la Geografía Contemporánea en México”.  El primer examen del tratamiento de dicha temática, nos planteó una problemática de dimensiones enormemente vastas.  ¿Qué significaría la condición de “posibilidad”?  ¿Se trataría de proponer una teoría y práctica únicas (la más fundamentada científicamente; una amalgama de todas las existentes; o una única por consenso); o de señalar todas las posibles?  Sobre qué base podría afirmase una u otra cosa.  ¿Sobre qué criterios se discriminaría las teoríaa y prácticas no posibles?

 

Hace apenas dos o tres años, allá por 1989, nos hubiéramos obstinado en atribuirlo todo a una falta de fundamento teórico-científico.  Hoy, sin desistir de esta opinión esencial, no obstante no nos parece ya, ni con mucho, suficiente para explicar un fenómeno tan complejo como lo es el comportamiento científico-educativo, no sólo en su lógica interna, sino en el ámbito socio-político de un momento histórico dado.

 

Exponer en este breve espacio este fenómeno, sería una vana pretensión, tanto mayor, cuanto más buscáramos un tratamiento formal; de ahí que hayamos concluido en presentar en este limitado examen, tan sólo el enunciado de una tesis central, argumentadas con otras de segundo orden, que en su conjunto apenas configuran el problema y su tentativa de solución.

 

Dicha “solución” no es ninguna dulce conclusión “genial” remediadora de todo mal, sino tan sólo el esclarecimiento de la amarga tendencia en el desarrollo objetivo de la geografía contemporánea en México (y, por qué no, en buena parte quizá, mediada por nuestro particular estado de ánimo en el momento de redactar este trabajo), y del que a nuestro juicio, debió hacerse; o debía, o deberá (la propia dificultad en este ensayo frente al futuro ha sido precisar realmente el tiempo gramatical en una lucha interna personal entre lo deseable, y lo ya quizás inevitable), en la teoría y práctica de la geografía contemporánea en México.

 

Producto de una década de reflexión y experiencias en esta problemática, resultado natural del examen de las tendencias en el desarrollo de la geografía contemporánea en México (cuyos orígenes situamos hacia principios de este siglo XX), lo lógico lo definimos en la siguiente tesis central:

 

No hay –de hecho nunca ha habido en forma absoluta– una teoría y práctica única posible de la geografía.  Existen –siempre han existido y existirán; y así lo hemos afirmado desde siempre en el plano teórico-científico y metodológico– en su mínima expresión, por lo menos dos teorías y dos prácticas del quehacer geográfico, y las dos posibles.  De estas dos teorías y prácticas, más allá del plano teórico-científico y metodológico, consideradas en el ámbito más amplio de la sociología de la ciencia y de las políticas científicas, una es la geografía independiente; la más de las veces bajo condiciones de marginalidad e incluso proscripción, lo cual la hace poco o nulamente viable; y la otra, la geografía institucional, la geografía del Estado, lo cual la hace total y absolutamente viable.

 

Esto es, ambas geografías son posibles, coexisten, se nutren  una a la otra en una sana contradicción dialéctica; mas no ambas por posibles, son necesaria y simultáneamente viables.

 

La complejidad de este fenómeno radica, precisamente, en cómo aquello que es posible, pero no-viable, en un momento dado se convierte –en cuanto a esto último– en su contrario.  Todo lo que condiciona la inversión de los opuestos en esta contradicción, involucra amplios estudios no sólo de índole teórico-filosófica del problema, sino históricos, de administración y sociología de a ciencia, de políticas científicas y educativas, etc; en suma, estudios que por sí solos, pueden reunir obras completas.

 

El problema es pues, un poco replanteada la pregunta inicial, considerar la teoría y práctica (más que posibles) viables, de la geografía contemporánea en México (en tanto que juzgamos que ese es el sentir del planteamiento del problema), lo cual implica discutir: 1) acerca de la realidad y naturaleza de una posible geografía independiente o no-institucional; 2) de aceptarse su realidad, considerar entonces su naturaleza, es decir, su madurez, la consistencia y pulcritud de sus hipótesis y teorías particulares; lo cual sería un primera condición necesaria para la inversión de los opuestos y el reemplazo de lo viejo por lo nuevo.  Y de ahí que, 3) del estado que guarde este quehacer geográfico, será posible vislumbrar  la vigencia o no  de lo de lo actualmente establecido y de sus variantes, que no significan, en realidad, cambios sustanciales, y, sobre todo, del necesario proceso de las cualitativas y cuantitativas transiciones que en su conjunto son el cambio en tiempo y forma, que habrá de tener lugar.

 

Esta es la lucha eterna en que se debate el quehacer científico en general –estemos conscientes de ello o no–, y no está ajeno a las pasiones de sus protagonistas, a sus intereses políticos, a su condición de clase social, a su concepción del mundo; antes al contrario, por ello unos se condenan ante la historia, por ello otros asumen la autoridad moral de dicho momento histórico.

 

En cuanto a lo histórico, mucho –de hecho casi todo– se requiere de rescate en este aspecto, como en el biográfico; pero más aún, de su análisis e interpretación en el plano que ahora consideramos: la administración y sociología de la ciencia, así como su relación con las políticas científicas y educativas estatales.

 

Están total y absolutamente inexploradas las experiencias históricas al respecto; sobre las formas y métodos de organización e impulso de los estudios profesionales de la Geografía en México; y esto no sólo dificulta la comprensión de la constante acerca de la existencia de una geografía no-institucional y sus múltiples formas posibles de expresión en cada momento histórico; sino incluso es suficiente para poner en duda tal afirmación y dejarla, por lo menos, como un caso singular de nuestro presente.  Refirámonos a ello entonces, por lo menos, como hipótesis preliminares.

 

Aunado a lo anterior, está también el factor de coincidencia en contenido y extensión, en un momento dado, de la geografía institucional como no-institucional, lo que velaría la existencia de ésta.

 

Particularmente, es justo cuando se dan estas coincidencias o identidades, cuando el quehacer científico  revela un impulso revolucionario de orden científico (y nos inclinamos por esta relación de causa-efecto, que por la inversa, la cual también existe; pero determinado el fenómeno en el plano socio-económico), es cuando la Geografía parece ser una, y carece de sentido plantearse cuál sería posible o viable.

 

Este es el caso de la geografía contemporánea en México.  El movimiento revolucionario socio-económico y político de 1910-1917, impulsó el desarrollo científico, pero eso es coincidente con el desarrollo lógico interno de la ciencia de la Geografía, en donde las corrientes de pensamiento coinciden –sin muchas variaciones– en una Geografía, completándose el impulso revolucionarios en el orden técnico-científico.

 

Este impulso revolucionario, incluso a nivel mundial, tanto en lo sociopolítico como en lo científico, profundamente cohesionante, mantuvo por un lapso de más de cincuenta años una imagen única del saber geográfico, y aún más, en permanente desarrollo.

 


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