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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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23 septiembre 2012 7 23 /09 /septiembre /2012 22:04

Gradiente de ConsolidaciónLa Geografía: su Contribución a la Previsión Científica, y al Progreso Social.  Ensayo, 2011 (3/3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 11.


Inteligencia colectiva

y sobrevivencia social.

 

Toda ciencia constituye la inteligencia colectiva para la sobrevivencia de la sociedad. Es decir, toda ciencia, está destinada a servir a la sociedad.  La Geografía, en tanto ciencia, constituye entonces inteligencia colectiva para la sobrevivencia social, haciendo previsiones acerca de lo que en esencia se ocupa, de lo que se ha ocupado a lo largo de su historia: del espacio terrestre, socialmente en forma del ordenamiento del espacio.

 

Lo que socialmente es esperable tanto de la ciencia como de la técnica, es que su operación práctica, resuelva problemas, en vez de crearlos.  Así, lo socialmente esperable de la ciencia, es su racionalidad.  Esta inteligencia y racionalidad de la ciencia se pierde, justo en la medida o proceso en que es enajenada a la sociedad, y puesta al servicio exclusivo de los intereses de las clases sociales en el poder. Entonces ya no es la ciencia la que está al servicio de la sociedad, sino la sociedad al servicio del condicionamiento de los usos de la ciencia y de la técnica.  De ahí que se hace imprescindible la transformación social, para que ésta recupere esa inteligencia colectiva a su servicio e intereses.

 

Este proceso de enajenación social al condicionamiento mediante la ciencia y la técnica a los intereses de la clase social en el poder, se inició con particular énfasis en función de los intereses del capital, a raíz de la Revolución Industrial dada en la transición del siglo XVIII al XIX, y, a partir de entonces a la fecha, se ha ido incrementando.

 

Así, siendo el fin último de la ciencia la previsión del progreso y desarrollo social de manera racional; esto es, en armónica consonancia con la naturaleza en la dialéctica de su necesario dominio en tanto que es la base material de ese progreso y desarrollo social; en el momento actual, esa posible previsión únicamente responde a los propósitos de los grupos de poder, que no es propiamente un progreso ni desarrollo, ni social, ni mucho menos en la esencia de esa racionalidad expresada en lo que geógrafos y economistas conocemos muy bien, como lo es la planificación geoeconómica regional para unos, o simplemente económico-social para los otros.

 

Refiriéndonos en particular y de la manera más esencial a la función social de la ciencia de la geografía, esta se expresa, en lo general, en el conocimiento de la estructura y orden del espacio terrestre, y en lo que denominamos, como consecuencia de ese conocimiento, como elordenamiento del espacio; lo cual tiene lugar en unidades regionales, y mismas que forman la base de esa, por ello llamada así, planificación geoeconómica regional.

 

En ese sentido, citamos de I. Andréiev en su trabajo La Ciencia y el Progreso Social: “La sociedad humana, cualquiera que sea la fase de desarrollo en que se encuentre, es siempre un complejo sistema de autodirección; ninguna sociedad puede existir sin dirección”[6].  Sólo que, en este momento, esa dirección está determinada por el modo de producción capitalista, que responde exclusivamente a los fines de la clase social en el poder, de donde se expresa toda su irracionalidad, y no de la sociedad en general.

 

Esa dirección es, en el caso más ideal, justamente el desarrollo planificado.  Sin embargo, el sistema capitalista no se sustenta, ni se puede sustentar en ello, dado que éste es, esencialmente, un sistema económico no sólo de mercado, y como tal, de producción excedente destinado a ser mercancía (en donde, en la competencia salvaje, se trata de producir más, para vender más, para ganar más, sin importar lo que pase con la naturaleza, que es la base material de esa producción misma; y de ahí elsummum de la irracionalidad del sistema), sino, además, de excedentes de mercancía especulativa.

 

No obstante, poniéndonos en el caso más ideal, podemos decir que esa planificación puede ser, y sólo puede ser, en un nuevo orden social fundado en otro modo de producción, en función del concurso de la inteligencia colectiva real dada de todas las ciencias contribuyendo con sus conocimientos a ese proceso complejo que es la planificación social; donde, hemos visto, la Geografía, en el conjunto de la función social de la ciencia, no tiene un papel menor.  Y ese es sólo uno de los aspectos, el más conocido por todos los geógrafos, en el que más se involucra en la participación colectiva con el conjunto de las ciencias, y lo cual es una de las funciones sociales de la Geografía, sin que esa sea ni la única, y quizá, ni la más importante.

 

 

Conclusión.

 

Iniciamos este ensayo haciendo una afirmación: “Toda ciencia tiene por fin esencial el servir al progreso y desarrollo social, ya que ésta constituye la inteligencia colectiva para la sobrevivencia de ésta.  La Geografía, en tanto ciencia, está al servicio del progreso y desarrollo social”.  Un juicio que a la luz de una simple revisión de las relaciones del progreso y desarrollo social con la ciencia, ha sido históricamente demostrado.

 

Así, ese antecedente histórico en el que hemos visto que todo servicio al progreso y desarrollo social, constituye inteligencia colectiva para la sobrevivencia de la sociedad, no es, a la vez, algo que discurra felizmente, sino que, en función de una sociedad dividida en clases, una ciencia que en un momento dado, el del surgimiento de una nueva manera de producir los bienes materiales para la sociedad, desempeña un papel progresivo; en otro, en el momento en que el desarrollo social demanda nuevos cambios sustanciales, se vuelve contra los intereses de la sociedad misma en su conjunto acaparada y controlada por la clase social en el poder.

 

De ello se derivaban tres aspectos esenciales: 1) el fin último de toda ciencia en la previsión, tal que ello dirija el armónico y racional progreso y desarrollo social; 2) la enorme necesidad de una conciencia social y política en el científico, que lo haga asumir una responsabilidad social concordante con la racionalidad que se espera de la ciencia misma; y 3) la necesidad de una geografía elaborada desde un cuerpo de teoría más riguroso en función de su real objeto de estudio, en que se elabore y desarrollo como ciencia, a partir de la investigación misma de la naturaleza de ese mismo objeto.

 

Una tesis es sustentada a lo largo del trabajo: el que “Toda ciencia tiene por fin esencial, hemos dicho, el servir al progreso y desarrollo social.  La Geografía, en tanto ciencia, ha de servir, por lo tanto necesariamente, al progreso y desarrollo social mediante sus contribuciones en el conocimiento del estudio del espacio terrestre; y, por supuesto, cuanto más objetiva sea su investigación en el conocimiento del mismo, tanto mayor, como más propia, será su contribución”; este juicio es el que necesitaba su demostración, y, en los límites de este ensayo, esperamos haberlo hecho; pero, aspecto enunciado a su vez, que implica la constante necesidad de la transformación social misma, y, ante ello, la necesidad de que el científico, a más de una conciencia social y política, va en ello una obligada y tácita o explícita definición ideológica, que no puede eludir, pues aún negando todo vínculo a la problemática social, ello constituirá una posición ideológica.

 

Y hemos visto que, no por definir un carácter social en la ciencia; incluso violentando su naturaleza misma; ello hace necesariamente del científico un sujeto consciente social y políticamente, definido per sé en una posición ideológica progresista, y, en esa medida, comprometido responsablemente con la sociedad.  Antes al contrario, hemos visto que ello constituye una confusión, propia al proceso de alienación a que es sometida la comunidad intelectual, para desviarlo de las transformaciones verdaderas.

 

En tanto que la conciencia se forma de la comprensión de la realidad, cuanto más esa comprensión esté fundada científicamente, mayor y más clara será dicha conciencia.  Pero una comprensión científicamente fundada, es aquella que se finca en la leyes, no sólo de la naturaleza, sino de la sociedad, pues con ello, y sólo es con ello que al científico le será posible prever los acontecimientos y contribuir a la mejor dirección de la sociedad.

 

Así, para demostrar tal tesis, enunciamos el juicio hipotético por el que, dijimos: Toda ciencia, a su vez, constituye la inteligencia colectiva para la sobrevivencia social; y brevemente, destacamos la función social de la ciencia desde fines del siglo XVIII en la Revolución Industrial en un proceso de inteligencia colectiva históricamente dada; misma que incluso hará decir a Newton que <<si podía ver más lejos, era sólo porque estaba parado sobre los hombros de gigantes>>.

 

Y en el seno de la contradicción histórica de la sociedad en la lucha de clases, hicimos ver la esencial función social de la ciencia en la procuración de la sobrevivencia misma de la sociedad, en lo cual desempeña ese papel esencial la previsión científica; y referido a ello, ubicamos en particular la función social de la Geografía, no como una descriptiva “sociología de los lugares”, sino como una ciencia del análisis del espacio como tal, del estudio de su estructura y composición, tal que le permita dar argumentos en torno al ordenamiento del mismo, base fundamental de lo que aquí hemos usado como ejemplo de una aplicación de la función social de la Geografía, en la planificación geoeconómica regional, como uno de los aspectos más comunes e históricamente evidentes de la incidencia de esta ciencia en la sociedad.

_________

 

Bibliografía.

 

Alzate y Ramírez, José Antonio de; El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla; Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes Nº 7, del 7 de diciembre de 1772.

Andréiev, I; La Ciencia y el Progreso Social; Editorial Progreso, Moscú, 1979.

Colegio Mexicano de Geógrafos Posgraduados; Tendencias y Perspectivas de la Problemática Profesional y Académica de la Geografía; Geosofía, Apoyos a la Investigación y Docencia, Instituto de Geografía, UNAM; México, 1989.

Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, España, 1980; p.26 (Estrabón, I,23).

Foroba, T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1984.

Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento; Memorias del IX Congreso Nacional de Geografía, Guadalajara, Jal; 1983.

www.elcastellano.org



 

[6]      Op. Cit, p.144.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Sociología de la Geografía
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16 septiembre 2012 7 16 /09 /septiembre /2012 22:04

hettner-alrededores-de-zipaquira-90aLa Geografía: su Contribución a la Previsión Científica, y al Progreso Social.  Ensayo, 2011 (2/3)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

20 may 11


 

La previsión científica.

 

Toda ciencia tiene por fin esencial, hemos dicho, el servir al progreso y desarrollo social.  La Geografía, en tanto ciencia, ha de servir, por lo tanto necesariamente, al progreso y desarrollo social mediante sus contribuciones en el conocimiento del estudio del espacio terrestre; y, por supuesto, cuanto más objetiva sea su investigación en el conocimiento del mismo, tanto mayor, como más propia, será su contribución.

 

Desde el punto de vista marxista, nuestro marco teórico gnoselógico, la ciencia se entiende como una forma de la conciencia social.  “Un fenómeno espiritual, en tanto que forma de la conciencia social, y un fenómeno material cuando deviene fuerza productiva directa”[1].  Y una peculiaridad de la conciencia social, es que, dice Foroba: “…se manifiesta en forma de ideología política…”[2].  Así, el intelectual del hacer científico contemporáneo, y en particular el geógrafo, debe cuestionarse seriamente acerca de su ideología política, desde la cual somete a crítica la realidad social actual, como de todos los tiempos; y, reiteramos, independientemente del carácter natural, social o del pensar, de su ciencia.

 

La función social de la ciencia, sobre la base de los elementos antes mencionados, tiene por fin, por sorprendente que parezca, contribuir a hacer la revolución; particularmente cuando es evidente que el orden de cosas está ya caduco; resultado necesario del progreso y desarrollo al que le salen al paso las clases sociales en el poder, deseosas de que todo permanezca inamovible y sin cambio alguno. Hacer la revolución no sólo implica la toma de las armas en el extremo de su violencia en respuesta a la violencia del Estado al servicio de la clase en el poder, sino, antes, implica por una parte, tanto la crítica al sistema imperante, como, por otra parte, la elaboración de las alternativas a las nuevas formas de organización social.  Así, a su vez, debemos cuestionarnos seriamente, ya no sólo acerca de nuestra ideología política desde la cual, en mucho con sentido pasivo, se somete a crítica la realidad social; sino, más aún, debemos cuestionarnos nuestro trabajo intelectual y proceder político activo en el proceso de transformación social, en la medida en que con nuestros conocimientos contribuimos a fundamentar la alternativa del futuro de la sociedad.

 

Aquí, para los asuntos de la Geografía en particular, resulta paradigmático el caso en el que se confunden e identifican, los conceptos de “toma de partido en la ciencia” (la definición explícita y consciente de un fundamento gnoselógico e ideológico en el hacer de la ciencia), y la “partidización política de la misma” (el pretender hacer de la ciencia una “ciencia militante en una posición política”, incluso para poder definirla como tal), de la corriente de geógrafos de la llamada “geografía radical” (caso extremo de las definiciones de la Geografía como ciencia social), en donde, con una ideología que se dice “marxista” (reduciendo el marxismo a sólo una de sus consideraciones: la política), y por ello revolucionaria, se somete a crítica al sistema; pero en donde el proceder político activo en el proceso de transformación social, se reduce precisamente a la politización de la ciencia, desviándola con ello, como consecuencia, de sus verdaderos fines, y desarmándola como conocimiento verdadero en el fundamento de sus contribuciones a soluciones a futuro; y, “salvando la conciencia”, el “geógrafo radical” descarta una “geografía burguesa” (lo que ello sea), y hace una “geografía proletaria” (de crítica político-social al sistema); cuando lo que debiera hacer, es una geografía científica en la investigación de su verdadero objeto de estudio (el espacio), e insertarse, ya como individuo con conciencia social, en la política social real, aportando con esa ciencia y los conocimientos de ella, a los fundamentos de la transformación de la sociedad en la que vive.

 

La función social de la ciencia es, así, de un enorme compromiso y responsabilidad social, y, en consecuencia, se hace necesario, para todo intelectual independientemente de su especialidad, el conocimiento de las leyes del desarrollo social, superando las interpretaciones populares fundadas por lo regular en falsas asociaciones (algunas de las cuales, no obstante, que llegan a ser de notable acierto), como de las interpretaciones utopistas, éstas hace más de un siglo ya superadas.

 

Más arriba hemos hecho ver que la “geografía fenomenista”, por excelencia reduccionista al plantear el estudio del espacio no por sus propias leyes, sino, en la práctica, por las leyes, ya de cualesquiera de los fenómenos naturales, o bien, de cualesquiera de los fenómenos sociales, tiene como fundamento gnoseológico general el dado en el idealismo subjetivo (conocido como la fenomenología, y que debe distinguirse aquí del concepto de “fenomenismo” que hemos aplicado a una vertiente del pensamiento geográfico), que se traduce en particular, en la mayoría de los casos, en la gnoseología del pragmatismo.  Este fundamento, que suele mezclarse, ya por desconocimiento, ya como método consciente, con otras posiciones; principalmente con el existencialismo, el estructural-funcionalismo, y el análisis de la superestructura (o también conocido por su autodenominación como “neomarxismo”), forman en su conjunto el planteamiento ideológico del llamado “posmodernismo”.

 

Todo ello es, hoy en día, una acoso al intelecto de las jóvenes generaciones, pretendiendo desarmarlas de las herramientas, del método y de la verdadera ciencia objetiva, causal, lógica, de corroboración en la práctica y de real capacidad de previsión científica fundada en el conocimiento de la verdad objetiva, ante el potencial transformador de la realidad social que ello representa.

 

Inmersos en ello, bien se hará una geografía “oficial”, “institucional", cómoda y apacible, en consonancia con los deseos de la clase social en el poder como esencial función social, y todo discurrirá en una “crítica revolucionaria altisonante”, al mismo tiempo inocua.

 

De otra parte, nosotros hemos planteado desde principios de los años ochenta*; expresando independientemente ciertos planteamientos de Alfred Hettner (1927), cuya obra en ese momento desconocíamos; el que la verdadera naturaleza de la Geografía, es la de ser una ciencia del estudio del espacio terrestre.

 

Y así, sin saberlo, dados nuestros fundamentos gnoseológicos en la dialéctica materialista o marxismo, fuimos más allá de las consideraciones del empirismo materialista con ciertos atisbos de dialéctica de Hettner; y, por nuestra parte, superamos esa insistente vuelta, a pesar de todo, al “fenomenismo”, en el que, invariablemente, en un eterno retorno, incurrían De la Blache, el mismo Hettner, De Martonne, y Hartshorne, hasta mediados del siglo XX.

 

En los años ochenta de ese siglo, ante la resistencia de la comunidad de geógrafos en México, teníamos los fundamentos de la definición de la Geografía como ciencia del estudio del espacio, pero nos ocupamos más en consolidar dichos fundamentos y defender la idea, que en avanzar en el conocimiento del espacio en sí y en la elaboración de su teoría.  Finalmente, hacia fines de 1989, en el I Seminario sobre las “Tendencias y Perspectivas de la Problemática Profesional y Académica de la Geografía”[3], la “oficialidad institucional” aceptó redefinir el objeto de estudio que preferentemente se retomaba en México de la definición martonniana, de los “fenómenos tanto naturales como sociales en su consideración en la superficie terrestre, de sus causas y relaciones”, al de la ciencia del estudio del espacio terrestre.

 

Atendíamos por entonces el desarrollo y trabajos de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc (fundada a principios de 1989); y poco después (1994), de manera infortunada, se dio en México la mayor crisis económica de su historia, que, involuntariamente, nos obligó a ausentarnos por quince años de aquella actividad profesional.  Todo se estancó, y con ello, la posibilidad de continuar en la teorización del espacio geográfico, de lo cual sólo habíamos dado sus elementos más generales y esenciales.

 

Y todo se estancó a pesar de la usurpación de la teoría y como consecuencia de la deliberada distorsión de la misma para hacerla pasar como fundamento teórico de lo mismo que se criticaba, ante lo cual nada pudimos hacer, pero donde quienes plagiaban las ideas (pues nunca nos citaron, nunca refirieron la fuente, jamás nos dieron el menor crédito), ideas que no siendo suyas, por supuesto, tampoco las pudieron desarrollar.

 

No obstante, justo veinte años después, nos encontramos, impensadamente, creando nuestro Blog: <<“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>, en el cual hemos recogido todo nuestro trabajo intelectual, y ahora nos disponemos, por fin, a empezar a elaborar esa geografía fundada en la teoría del espacio geográfico, en donde, esta última, de consuno habrá de hacerse.

 

A lo largo de la historia de esta ciencia eso ha sido la Geografía: ciencia del estudio del espacio terrestre; entendido éste en la Antigüedad en la forma más general y esencial de las propiedades del espacio; donde en particular, con Eratóstenes, quien introduce el término de “Geografía” para este tipo de conocimientos, se da en el aristotélico “límite que abraza un cuerpo”: la superficie terrestre, con la descripción o “graphe” griega dada en la corografía de las esfrágidas o zonificación y regionalización del mapa, a manera de un espacio bidimensional (s.III ane)*.

 

Luego, durante la Edad Media, en la parte inicial, la Geografía ha sido, de manera sorprendente, la “Topografía Cristiana” de Cosmas Indicopleustes, de una espacio euclidiano tridimensional (s.VI); y ya en la parte final, de la localización y distribución en El Idrisi, Fra Mauro, los hermanos Germano, hasta Juan de la Cosa.

 

En el momento ya propiamente renacentista (ss.XV-XVII), desde Toscanelli y Behaim, como de Vespucio y Colón entre fines del siglo XV y principios del siglo XVI, hasta todos los demás en una pléyade de estudiosos durante los siglos XVI a XVII, la preocupación geográfica fue la representación en la proyección bidimensional del hiperplano, hasta Bauche, con el cual comienza una transición a la consideración tridimensional del espacio terrestre tomado como ese hiperplano.

 

Inmediatamente después están los trabajos de mexicano José Antonio de Alzate y Ramírez, que en 1772 espera de las Relaciones Geográficas en poder de José Antonio Villaseñor y Sánchez, los datos censales levantados a mediados de ese siglo, para poder hacer la exposición de espacio geográfico elaborando la nueva carta geográfica de Nueva España o de la América Septentrional, y en cuyo enunciado de su tarea expone, en la más breve y brillante síntesis: El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla[4], la más vasta y compleja teoría acerca del objeto de estudio (en Alzate, el espacio bidimensional dado en la Carta Geográfica), método y finalidad social de la Geografía.  Hasta llegar a Humboldt y Ritter, en uno el hiperplano dado en el Cosmos (la armonía de la totalidad), y en el otro como la totalidad misma en el Erdkunde, y en cuyo planteamiento, en ambos, subyace ya la dialéctica de lo continuo-discreto.

 

Humboldt y Ritter, finalmente, habían llevado hasta sus últimas consecuencias la idea de la geografía estrboniana, para quien, miembro de la aristocracia esclavista, partidario de la filosofía oficial del Imperio, el estoicismo, y del cual contaba con todo su respaldo, eminentemente historiador, dice al final de su Capítulo Primero luego de haber examinado a su criterio a lo que se refiere el saber geográfico: “Por eso nosotros, luego de haber compuesto nuestras Memorias históricas, útiles, según creemos para la filosofía moral y política, hemos decidido añadir también esta obra, que posee la misma forma y está referida a las mismas personas…”[5]; esto es que, así como había una Historia como la “historia en el tiempo”, su paralelo era la Geografía, como la “historia en los lugares”; esto es, llevado ello a su máxima abstracción y generalización en Humboldt y Ritter, fue; ya en el Cosmos, en tanto la armonía del todo de la naturaleza, o bien el Todo mismo concebido en el Erdkunde; la historia de los fenómenos ya naturales como sociales, en su distribución en la superficie terrestre.

 

Al fallecimiento de éstos en 1859, la geografía no será ya más viable por ese derrotero, y se planteó más bien la necesidad de su particularización, tanto por la necesidad dada de su desarrollo interno, como al impulso mismo del factor externo dado en el deslinde que se hacía en el conjunto de las ciencias en su proceso de especialización.  Y poco más de veinte años después, por un lado, en la figura de Ratzel, se propone una primera idea de la particularización de la Geografía como ciencia política, en su Antropogeografía (1882), una variante extrema de la línea de pensamiento estraboniano; pero, prácticamente de manera simultánea, en la figura de Richthofen (1883), se propone una segunda idea de dicha particularización de la Geografía, en éste, como ciencia natural del estudio de la Corteza Terrestre y lo dado sobre ella, en una primera versión de la ciencia de la geomorfología.  Pronto los seguidores de éstos mostrarán las limitaciones e insuficiencias en esas parcialidades dirigidas ya a lo social en función de lo natural (Ratzel), o ya de lo natural en función de los social (Richthofen).

 

Concurre simultáneamente en ese primer lustro de los años ochenta del siglo XIX, la celebración del I Congreso Internacional de Geografía, en donde lo relevante ha sido el resolutivo de declarar a la Cartografía como una ciencia aparte, dejando a la Geografía, entonces, como un “sistema de ciencias”.  Durante el lapso de los primeros cinco congresos hubo resistencia a cumplir con tal declaración, pero justo en el V Congreso, se exigió el cumplimiento de la misma; de donde brotó el pronunciamiento de Vidal de la Blache, de que la Geografía era, en consonancia con la cartografía: <<una ciencia de la localización, de los lugares y no de los hombres>>.

 

Así se llega a la vidaliana localización o lugar (fines del s.XIX), de lo cual se pasó, en 1909, a las martonnianas relaciones de los fenómenos considerados en la superficie terrestre, y casi veinte años después, a las unidades regionales hettnerianas (1927), o del paisaje hartshorniano (a mediados del s.XX).  Hasta llegarse a nosotros, al autor de estas líneas, en el que el espacio geográfico, en un escalón más en el proceso histórico de abstracción y generalización del objeto de estudio de esta ciencia, éste es teorizado directamente en su esencia como lo que finalmente es: el vacuum, en el cual se manifiesta esa dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta de los estados de espacio; esperando ahí a las nuevas generaciones de geógrafos para el estudio consecuente de ello en el siguiente paso en el escalón histórico.

 

En ese proceso histórico, hasta Vidal de la Blache, el concepto de espacio geográfico dependió exclusivamente de su noción empírica.  A partir de este último autor, se presentó ya la necesidad de teorizarlo en función de la necesidad misma de definir el objeto de estudio de la Geografía; por un lado, ante el deslinde histórico de las demás ciencias; pero por otro, dadas las limitaciones reduccionistas como la de Richthofen, que hacían de la geografía una geomorfología, o dados los absurdos a que se había llegado tanto con Ratzel en su Antropogeografía (1892), como con los resolutivos de los Congresos Internacionales de Geografía entre 1881 y 1885.

 

Esa teorización del espacio geográfico, pues, viene apenas, en cierto modo, de Vidal de la Blache y su seguidor, Emmanuel de Martonne; pero ya plenamente, apenas de manera por demás muy reciente, de Alfred Hettner a nuestros días; y de la consumación de su teoría, y sólo de la consumación de su teoría, es que la Geografía estará en una nueva posibilidad histórica de hacer real su verdadera y responsable función social, contribuyendo con el conocimiento de lo propio históricamente dado, a la transformación de la realidad objetiva.

 

Desarrollo-Positivo-del-Concepto-de-Espacio-Geografico-1.JPG 

El progreso histórico o desarrollo positivo del concepto de espacio, esta considerado aquí, exclusivamente por cuanto a su objetividad.  En la gráfica destaca el punto 11, que es la propiedad esencial de la tridimensionalidad del espacio, expuesta una sola vez, sorprendentemente, en el siglo VI, por Cosmas Indicopleustes.  Del punto 13 en adelante, es el proceso histórico que llevó a la noción de tridimensionalidad, ya en forma del continuum einsteniano, o bien del vacuum tal como nosotros hemos propuesto.

La línea curva uniforme que cruza la gráfica es la tendencia polinomial de la integración histórica de las propiedades esenciales del espacio geográfico.

 

  Desarrollo-Positivo-del-Concepto-de-Espacio-Geografico-2.JPG

 

La gráfica tiene una secuencia cronológica, pero no hay escala de tiempo. La línea curva continua que cruza la gráfica en forma ascendente, es la tendencia polinomial del desarrollo positivo del concepto de espacio geográfico.

Autores: son aquellos que explícitamente han expuesto una noción de espacio, o de los que se conoce su trabajo lo suficiente como para hacer una generalización teórica.

Generalización teórica: está dada en función de 22 propiedades del espacio geográfico históricamente integradas.

Entre los puntos 10 y 11, es el lapso de la Edad Media.  Entre los puntos 15 y 23, es el lapso en que se tardó en resolver el misterio de "La Cuarta Península y el Paso del Sur".  Las oscilaciones entre los puntos 25 y 32, es el lapso entre los siglos XVI y XVII, la Ilustración, en que, a la vez que se está en el proceso de abstracción de las complejas propiedades del espacio geográfico, aparece el concepto de espacio de Newton.  El punto 31 corresponde a José Antonio de Alzate y Ramírez; en su caso generalizamos dos propiedades del espacio en él (isomorfismo y simetría), que ya por su trabajo exclusivamente en la región de Nueva España, dichas propiedades no son explícitas.  El lapso entre los puntos 33 a 37, constituyen básicamente el siglo XIX.  Del punto 37 en adelante, propiamente el siglo XX y lo que va del XXI, es ya la etapa del desarrollo teórico del objeto de estudio de la Geografía.


_____

[1]      Andréiev, I; La Ciencia y el Progreso Social; Editorial Progreso, Moscú, 1979; p.11.

[2]      Foroba, T; Diccionario de Filosofía; Editorial Progreso, Moscú, 1984; v. Formas de la Conciencia Social.

*      Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento; Memorias del IX Congreso Nacional de Geografía, Guadalajara, Jal; 1983.

[3]      Colegio Mexicano de Geógrafos Posgraduados; Tendencias y Perspectivas de la Problemática Profesional y Académica de la Geografía; Geosofía, Apoyos a la Investigación y Docencia, Instituto de Geografía, UNAM; México, 1989.

*      Para el análisis en detalle de los aportes de cada autor de la Antigüedad como de las posteriores etapas históricas, véase el ensayo: “El Desarrollo Positivo de la Geografía”, en “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica; http://espacio-geografíco.over-blog.es/.

[4]      Alzate y Ramírez, José Antonio de; El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla; Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes Nº 7, del 7 de diciembre de 1772.

[5]      Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Editorial Aguilar; Madrid, España, 1980; p.26 (Estrabón, I,23).

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Sociología de la Geografía
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9 septiembre 2012 7 09 /09 /septiembre /2012 22:04

002 2500 ane Tablilla de Ga-SurLa Geografía: su Contribución a la Previsión Científica, y al Progreso y Desarrollo Social.  Ensayo (1/3)

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.* 

 http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 11 

 

Introducción.

 

Toda ciencia, independientemente de su caracterización como natural, social, exacta o humanista, tiene por fin esencial el servir al progreso y desarrollo social, ya que ésta constituye la inteligencia colectiva para la sobrevivencia de la sociedad.  La Geografía, en tanto ciencia, está al servicio del progreso y desarrollo social.

 

Elaborado este ensayo en el ámbito de la geografía, independientemente de la definición que se haga de ella, el juicio anterior ha de aplicarse en concreto a esta ciencia, que, como toda ciencia, sus conceptos y teorías son la representación del reflejo objetivo de una faceta de la realidad objetiva, que, cuanto más se corresponda con esa realidad, tanto más estará en capacidad para comprenderla y contribuir a su transformación racional en beneficio de la sociedad.  Ello constituye el fundamento de la capacidad de la previsión científica, como el fin último de toda ciencia para el progreso y desarrollo social, y, en ese sentido –y sólo en ese sentido– es que puede decirse que, al final, toda ciencia es “ciencia social”.

 

La educación en la ciencia constituye la más elevada cualificación de la fuerza de trabajo, y, en consecuencia, es el más poderoso elemento de producción económico-social y por lo mismo, de la transformación de la realidad.  Ello es inherente a todas las ciencias, de modo que no tienen que ser “ciencias sociales” para cumplir esta función social.  Del mismo modo, la Geografía en particular, no tiene por qué ser necesariamente “Geografía Económica”, o definirse como “ciencia social”, para cumplir con una función económico-social.  Por lo contrario, es definiendo su objeto de estudio, así sea éste eminentemente físico, como no sólo mejor, sino como realmente estará en posibilidad de cumplir su función social.

 

La ciencia y su función social, deviene, entonces, de entender a la ciencia como el esfuerzo colectivo histórico de la inteligencia humana, dirigida a la previsión para la sobrevivencia de nuestra especie, y es por ello que esencialmente en este ensayo tratamos acerca de esos aspectos determinantes de la ciencia y de la Geografía en tanto ciencia, y su función social.

 

 

La Geografía, y su contribución

al progreso y desarrollo social.

 

Todo servicio al progreso y desarrollo social, constituye inteligencia colectiva para la sobrevivencia de dicha sociedad.  La ciencia, hemos dicho, es esfuerzo histórico de la inteligencia humana colectiva; su desarrollo progresista o positivo, se basa precisamente en que sus aportes antecedentes y vigentes, son fundamento de su propio y ulterior desarrollo.

 

La ciencia y su expresión técnica, constituye la base de la producción de los bienes materiales de la sociedad, y ese argumento del desarrollo positivo de la ciencia como el continuado desarrollo de la producción de bienes materiales, por sí solo, es suficiente para hacer ver la esencial función social de la misma.

 

En el proceso de transformación de una realidad material en constante cambio y transformación, misma que en este ensayo se reconoce como existente independientemente del pensamiento, su conocimiento científico de modo que de ella se entiendan sus regularidades y leyes esenciales, es de fundamental importancia para poder conocer las tendencias de su desarrollo, y en función de ello, poder prever científicamente.

 

La previsión científica tiene como base el conocimiento de las causas de los procesos, de modo que, imprimiendo variaciones en éstas, los efectos sean otros y los esperados; en ese sentido, la previsión científica, no siendo un acto pasivo, tiene por fin propiciar efectos en el desarrollo natural y social, de tal manera que con ello, racionalmente, hemos dicho, se garantice la sobrevivencia de sociedad humana.

 

Si bien es cierto que la historia nos demuestra que la ciencia ha tenido esta función esencial en el progreso social, también es cierto que la misma historia nos hace evidente que tanto la ciencia como la técnica, que en un momento dado han sido garantía del bienestar y la sobrevivencia de la sociedad, en el momento actual parecieran, por ellas mismas, ponerse en contra de los intereses de ésta.  Y culpar a la ciencia y a la técnica de los perjuicios naturales y económico-sociales, deriva de un análisis unilateral de la historia, en la que ésta no se ve como lo que ha sido, dicho por Marx: no más que <<la historia de la lucha de clases sociales>>.  El problema no es, pues, en abstracto, de la ciencia y la técnica, sino, en concreto, de quienes se han convertido en detentadores de ellas, de quienes las poseen y administran, y que no sólo las ponen al servicio de sus mezquinos intereses, sino que las usan volcándolas en contra de los intereses mayoritarios de la sociedad.

 

De ello deriva la enorme responsabilidad actual del científico y en general del intelectual, en su inconsciencia convertido en mera fuerza de trabajo altamente cualificada, vector de la realización de los intereses de la clases social en el poder; o en su conciencia social y política, convertido en una poderosa fuerza de transformación social.  De ahí que no sea casual el ataque a la ciencia agudizado en los últimos años, y la profunda alienación a que han sido sometidas las últimas generaciones de estudiosos en el ámbito científico en el método de la modernidad, es decir, en el método de la ciencia originado con Galileo y Kepler, y con Bacon y Descartes.

 

Esto es que, analizar la función social de la ciencia, en un estudio multilateral de la historia, y en tanto que la ciencia no se hace en abstracto, pasa, necesariamente, por analizar, a su vez, la función social del que hace esa ciencia.  El progreso y el desarrollo, cifrado en esa inteligencia colectiva e históricamente dada al servicio de la sociedad para garantizar el bienestar y sobrevivencia de la humanidad, moralmente se ve comprometida en denunciar todo cuanto atenta contra la sociedad y la dignidad humana.

 

Si atendemos en esto a la función social de la Geografía, es notable el proceso de alienación ahí donde “algunos” geógrafos, en realidad la mayoría absoluta (Plerumque fit ut maior pars meliorem víncat[a]);definen a esta especialidad con fundamento en el idealismo subjetivo, es decir, no reconociendo la existencia de la realidad de manera objetiva, independiente del pensamiento, sino como producto del mismo proyectado a través de las sensaciones; es decir, como una “ciencia del espacio humanizado”, de un “espacio que se crea por la acción humana”, y de un espacio que sólo tiene sentido en tanto la interpretación de esa acción humana; así como del “espacio” como un “constructo social”, esto es, de un espacio que no se toma dado de la realidad del mundo de los objetos materiales, sino que sólo es “construcción del proceso social”; con lo que, por ende, estos geógrafos, a los que desde hace tiempo hemos denominado “geógrafos fenomenistas”, acaban haciendo una especie de “sociología de los lugares”, reducida al censo descriptivo y una confusa crítica, cuado mejor es el caso, donde el sistema económico-social capitalista, como tal, con toda su naturaleza de rapaz explotación, queda, al final, invulnerable.

 

No obstante, esa crítica sociológica así fuese lo más certera, sólo hablará bien del geógrafo como intelectual con una cierta conciencia social y política, pero no dirá nada en cuanto al rigor científico de la geografía en la ciencia de la modernidad y de la investigación objetiva del espacio terrestre como su propio objeto de estudio; a lo más, esa crítica sociológica ya podrá decir lo que se quiera en cuanto a la subjetividad del espacio terrestre y del hacer de esa geografía, justificable sólo en términos del llamado “paradigma de la ciencia de la posmoderidad” y su método “dialógico”.  Por lo demás, todo ello ampliamente impulsado con los intereses del gran capital monopólico internacional, desde la misma Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través del periodista y sociólogo investigador francés, Edgar Morin, en la llamada “Cátedra Itinerante <<Edgar Morin>> para el Pensamiento Complejo”, y fundando con ello por toda América Latina los “Institutos para el Pensamiento Complejo”.

 

Una geografía científica, fundada en el principio de objetividad de la ciencia de la modernidad (esa ciencia fundada con el método galileano-kepleriano y baconiano-cartesiano), es aquella que, definiendo como su objeto de estudio al espacio terrestre, se aboca a la investigación de éste mismo entendiéndolo como parte material (ya en forma de sustancia o bien de campo) de la realidad objetiva; es decir, tratando de tomarlo dado de la realidad del mundo de los objetos materiales fuera del pensamiento, tal cual es, independientemente del acto subjetivo humano, y de lo que éste haga o deje de hacer con él.

 

Una geografía fundada, por lo contrario, en el principio de subjetividad (diría Bacon: utilizando sus ideas a la manera en que las arañas tejen sus telarañas), ya podrá ser como se quiera en las infinitas maneras de pensar del sujeto.  Pero, la realidad objetiva seguirá siendo esa necia realidad, a la cual debe adecuarse el pensamiento, y no al revés.

 

Por lo contrario, una geografía fundada en el principio de objetividad, será, y sólo podrá ser, derivando sus conocimientos como reflejo en el pensamiento de esa realidad misma; en donde los conceptos son las representaciones del mundo material fuera del pensamiento, y, en particular, las representaciones de las propiedades de esa faceta del mundo material observada por el geógrafo: el espacio terrestre.

 

Así, la función social de la geografía, hoy, en los hechos, se plantea de dos formas: 1) como la contribución al progreso y desarrollo social mediante la previsión científica, dada en la interpretación y sentido de la “sociología de los lugares” o el subjetivo “espacio humanizado” (un planteamiento eminentemente dado en la filosofía oficial norteamericana: el pragmatismo); o, 2) como la contribución al progreso y desarrollo social mediante la previsión científica, dada en la interpretación hipotético-deductiva objetiva, de la estructura, composición y ordenamiento del espacio terrestre objetivo; lo cual ha sido así históricamente, y en realidad no puede mas que ser, hoy, el verdadero campo de las contribuciones de la geografía en su función social.

 

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*   Editor de “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica (fundada en 2009).  Representante de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc (fundada en 1989).

    Ensayo presentado a la Convocatoria por la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad de Costa Rica, y la Universidad Nacional de Costa Rica, para la publicación del libro “La Función Social de la Geografía”; México, 2011.

[a]     «Casi siempre ocurre que lo más vence a lo mejor», Livio, Historia, 3, 1.  Sólo esperemos que, en este caso, al final no sea así.  www.elcastellano.org.

 

 

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27 mayo 2012 7 27 /05 /mayo /2012 22:09

Laboratorio Científico del s.XVIIEdición Especial 1, de Tercer Aniversario.  Consiguiente.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 12.

 

Consiguiente.

 

Como dicen en mi pueblo, <<si tiene que funcionar, funcionará; y si no , “pus no”>>, pero cualquier cosa que sea ya no dependerá de nosotros, sino de lo que la comunidad de lectores diga, ahora consciente de que cualquier posición que tome en el Círculo de Empatía de la Revista, tiene que ver, inexorablemente, con adoptar un aposición en esta lucha ideológica entre las clases sociales, ya defendiendo el hacer científico moderno e ilustrado, ya corrompiéndola con los embustes “posmodernos” oscurantistas.  En adelante, ya no depende de nosotros, sino de la conciencia y presencia de ánimo, por lo menos, de ese pequeño segmento de lectores suscriptores, que de un salto al compromiso ideológico y para con la ciencia.

 

Expondremos, pues, en porcentajes, la gráfica de distribución de la empatía de los lectores de la Revista:

 

04 Distribución de Empatía 

El arreglo de esta gráfica a manea de Círculo de Empatía en donde simpatía y antipatía se contraponen diametralmente, y donde la apatía crítica la aproximamos a la antipatía, el arreglo sería el siguiente:

 

05 Composición General 

Del arreglo de la gráfica de esta manera, se puede representar la confrontación, hasta ahora indefinida y aún vaga, entre el 25% de los lectores que realmente representan al lector sistemático.  Más aún, la gráfica distribuida así, permite valorar a la vista algo de fundamental importancia en este estudio: los reales protagonista del momento histórico, e incluso, el nivel de conciencia del problema de éstos, inmersos en un mar de indiferencia e inconsciencia.

 

Pero nuestros instrumentos de medición  nos han posibilitado ir un poco más allá en la precisión de la caracterización del lector, particularmente en el segmento de nuestro interés: el segmento de simpatía con la Revista.

 

Resulta que graficado así en general ese segmento, es engañoso, y se descubre de definir una estructura interna en él.

 

“Espacio Geográfico”

Estructura Interna del Segmento de Simpatía

06 Composición Particular 

Puede apreciarse, entonces, que esa simpatía aún está muy condicionada, su mayor frado de calidad se define por lo llamamos, el “nivel Básico de Compromiso”, definido por aquellos lectores en comunicación vía correo electrónico.  Luego están los “Registrados en el Boletín”, y después un dato estimado de proximidad.  En este segmento esencial de simpatía, falta aún el valor de una simpatía comprometida, esa que responda a la expectativa.  Y explicada ya así esta caracterización del segmento, éste, casi literalmente, se esfuma, estrictamente, al momento, es sólo potencial.

 

Una representativa gráfica más, ayudará a entender el problema de fondo.  Si excluimos ahora la apatía indiferente, y representamos sólo el 25% formado tanto de simpatía como de antipatía contendientes en el legítimo ánimo de lectores sistemáticos, entonces:

 

07 Lectores Sistemáticos 

Entonces, esa problemática de fondo, para terminar, puede puntualizarse de la siguiente manera:

 

1        Hay, en la base de todo, un enfrentamiento ideológico.

2        Ese enfrentamiento ideológico quedad dado entre una interpretación del mundo en la ciencia, el método científico y los criterios de la verdad de la ciencia de la modernidad ilustrada (galileano-kepleriana y baconiano-cartesiana); y una interpretación del mundo en el llamado “paradigma de la ciencia de la posmodernidad”, su método dialógico (comunicativo), y el criterio subjetivista de la verdad, por el que, afirman, cada cual tiene su verdad; como lo propia la “saber innato” o al “saber por revelación” que, según lo cual, da lugar a la “ciencia”, en una doctrina metafísica oscurantista.

3        Esa interpretación del mundo se da en el ámbito del pensamiento geográfico, por el cual, en particular, se enfrentan la interpretación del conocimiento geográfico del mundo como el conocimiento del espacio entendido como la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta (vacuum); un espacio objetivo y de naturaleza física; y la interpretación del conocimiento geográfico del mundo como el conocimiento del espacio entendido como “el espacio socialmente construido”; o, eliminando la tautología, simplemente, el conocimiento del espacio como “lo socialmente construido”.

4        Se enfrentan, pues, la noción objetivista del conocimiento del espacio terrestre, contra la noción subjetivista del conocimiento del mismo.  Si en la noción objetivista del conocimiento del espacio terrestre, éste existe independientemente de la sociedad o humanidad; en la noción subjetivista el espacio terrestre no preexiste a la sociedad, sino, por lo contrario, el espacio es resultado de la acción de ésta.

En la fenomenología de Kan o Comte, el espacio terrestre es preexsitente a la humanidad o sociedad, pero sólo adquiere significado existencia ante el conocimiento de ésta.  La noción “posmoderna” del “espacio terrestre”, es, entonces, una noción enteramente metafísica (platónica, hegeliana), producto del conocimiento revelado.

5        Se enfrentan, de una parte, la ciencia con su eminente carácter determinista, causal; y de otra parte, “el saber”, o, propiamente, “los saberes”, como los mismos “posmodernistas” dicen; no sólo como un “conocimiento revelado”, sino indeterminístico, acausal.

6        Esa ciencia que llevó de diez a quince siglos hacerla renacer de su letargo medieval a costa de la libertad, de la tortura, el derramamiento de sangre y el sacrificio de la vida de pensadores notables rescatando el discernimiento lógico, la reflexión hipotético-deductiva; se enfrenta ahora al embate de nuevas posiciones escolasticistas de una docta ignorancia que intenta traer a nuestro tiempo el “método de autoridad” en el recurso comunicativo de la dialógica, y que vuelve a referirse a las ciencia como las “artes”.

7        Se produce el choque violento entre la ciencia que se pronuncia experimental y de la demostración en la práctica; y “los saberes” que reclaman su validez subjetivista en nombre de la “tolerancia”.

8        Ante un conocimiento objetivista con plena capacidad para su esencial propósito de la predicción científica que permita dirigir los destinos de la sociedad, se pone un conocimiento subjetivista, indeterminista, medieval y agnóstico, que no puede sino establecer la negación de la posibilidad de predecir las cosas.

9        Ese conocimiento científico que tiene por esencia el descubrimiento de la verdad objetivamente dada; esto es, por la cual el conocimiento es un reflejo cada vez más próximo a la realidad misma o tal cual ésta es, asintóticamente, sin nunca poder lograrlo dado que el movimiento de la realidad adelanta a la ciencia que es su reflejo, tiene ahora por oposición un conocimiento “paradigmático” (de “modelos” o “propuesta personales”), fundado en la verdad subjetivamente dada; esto es, por la que, cuada cual tiene su verdad, en un relativismo extremo.

10    Se enfrentan, pues, la ciencia de la modernidad ilustrada, fundada en su forma contemporánea en su expresión más plena en la dialéctica materialista, contra “los saberes”, fundados en la dialógica idealista (de la “dialéctica” entendida como el “arte de la palabra” o el diálogo comunicativo), de un conjunto de filosofías como, esencialmente, el existencialismo, el pragmatismo, el estructural-funcionalismo, y, preeminentemente, el superestructuralismo (eufemísticamente autodenominado embusteramente como “neomarxismo”), amalgamándose en la doctrina ideológica del llamado “posmodernismo”, el cual, pretendiendo “superar” e “ir más allá” de la modernidad ilustrada, no hace sino devolvernos al oscurantismo medieval más remoto.

11    Así, nuevamente se enfrentan esos históricos principios del método del conocimiento de la ilustración y del oscurantismo: aquel por el cual se entiende el: <<avanzar a la luz del conocimiento y de la certidumbre de sus leyes>> (Bacon-Descartes); o aquel por el cual se entiende en lo opuesto, el: <<avanzar en la oscuridad y en la incerteza>> (Edgar Morin).

 

He ahí la cruda realidad, he ahí la razón de ser de este Blog y esta Revista, que ahora serán dos cosas perfectamente distinguibles, pues el Blog irá dirigido a satisfacer las necesidades de lectores indiferentes ocupados en una búsqueda circunstancial, como a demostrarle al lector crítico la veracidad de lo que se sustenta; y a un lector simpatizante, tanto para redondear sus necesidades de información, como para acabar de convencerle en una formación razonablemente científica.  Pero la Revista será ahora sólo reservada a aquellos lectores en particular, que simpatizan con las ideas, comprometidos con un trabajo de conciencia (y cuya paradójica medida es ahora la suscripción económica), para guiar un estudio geográfico con el método científico dela modernidad en forma creativa, en el plano consciente de una histórica lucha ideológica en la lucha histórica de las clases sociales; no sólo por cuanto a compartir ideas progresistas, sino también, por cuanto a sortear económicamente la producción de la Revista misma, en lo que cabe, con más solidaridad moral como ahora podrá entenderse sin dificultad, que real apoyo económico.

 

Se develó así el misterio del fenómeno de un vivo interés sistemático, simultáneo a una aparentemente desconcertante indiferencia absoluta: ello es producto de una situación de atraso e inmadurez de la Geografía, por el que no alcanza el rigor como ciencia misma; pero donde ese atraso e inmadurez de la Geografía no es en abstracto, sino el atraso e inmadurez deliberada y sistemáticamente inducidas en la pretensión de la “posmodernidad” en la formación dada a los estudiosos y profesionales de la geografía en los últimos quince años.

 

A partir de ahora, <<“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>, irá dirigida específicamente a satisfacer la necesidad de la formación científica, moderna e ilustrada en Geografía; ahora totalmente ausente ya en la “oficialidad” institucional que en su “posmodernidad”, explícitamente ha renunciado a ello; a fin de resolver el desarrollo y maduración de la Geografía como ciencia.

 


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27 mayo 2012 7 27 /05 /mayo /2012 22:08

Laboratorio Científico del s.XVIIEdición Especial 1, de Tercer Aniversario.  Una Lucha por la Ciencia.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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28 may 12.

 

Una Lucha por la Ciencia.

 

El experimento se inició cuando, ante lo esperado por un mero fundamento moral, lo obtenido no era en absoluto concordante.

 

Concordancias por Fundamento Moral

08 Tabla de Concordancias 1 

¿Podría ser la comunidad e geógrafos actual, incluso internacional, a tal punto amoral? (es decir, totalmente indiferente ante un llamado como el que habíamos hecho).  Evidentemente, nos habíamos hecho un mal planteamiento, pero desentrañar en qué consistía  el asunto, implicaba el reordenamiento experimental de las cosas.

 

Si moralmente no había habido respuesta, ahora habría que explorar el lado opuesto, la “inmoralidad mercantil”.  A la puesta en venta de algún material a su vez publicado en el mismo Blog, ahora se reservaron algunos materiales, los cuales sólo fueron anunciados.

 

Concordancias por Acto Mercantil

09 Tabla de Concordancias 2

 

La incidencia concordante en lo mercantil, es porque está en el centro de todo, pero, a la vez, no podíamos dejar de lado el aspecto del compromiso moral e intelectual; en lo mercantil tampoco hubo respuesta, y en lo moral, no obstante, ello siguió a su vez sin tener respuesta.

 

En enero empezamos a formalizar el proceso de suscripciones con el mecanismo de ir escalando la oferta económica con la alternativa de las operaciones vía correo electrónico.

 

Y en este punto se introdujo la intervención de nuestra cuenta de correo electrónico que obligó a ajustes, principalmente teniendo que volver a la entrega gratuita.

 

Concordancias en la Entrega Gratuita Vía Correo Electrónico

10 Tabla de Concordancias 3 

Aquí asumimos que esa falta de respuesta debía ser como consecuencia de una idea un tanto incorrecta respecto a Internet, de que aquí toda la información ha de ser gratuita.

 

Prescindiremos aquí de la innecesaria explicación de detalles de las variaciones concomitantes; sólo al respecto, baste decir que, siendo injerencia totalmente ajena a las relaciones ideológicas en geografía, ello, no obstante, tiene en común el ser una corroboración de nuestra lucha contra la reacción oscurantista; esa que no se espanta cuando agrede y antes al contrario lo ve como algo normal, pero que se escandaliza cuando uno tan sólo asume una legítima defensa.

 

En ello, volvimos a la suscripción por obsequio vía correo electrónico entre febrero y marzo, pero para resolver la intromisión, tuvimos que optar por cancelar el Boletín, y sustituir el recurso automático de éste por la entrega de la Revista.  Entre los meses de marzo y abril, la suscripción se ofreció gratuita, finalmente con una respuesta, si bien ínfima, ya positiva; y, dados los resultados, tanto por lo positivo como por lo negativo, para mayo decidimos dar un nuevo viraje en la estrategia del Blog y su Revista, de lo cual, finalmente, más que por concordancias, por diferencias, derivó en resultado positivo.

 

La suscripción gratuita vía el registro automático desde la misma plataforma del Blog, hizo la diferencia.

 

Más que por Concordancias, por Diferencias

11 Tabla de Concordancias 4 

Si reunimos todas las tablas de concordancias de cada etapa en un solo proceso, esa única tabla se vería así:

 

Tabla Única y General de Concordancias y Diferencias  

12 Tabla de Diferencias 5

 

La conclusión que se deriva de la observación de la tabla, es que el resultado positivo se obtuvo no por las concordancias solas o la diferencias solas, sino por una mezcla de concordancias y diferencias: 1) el obsequio, como lo concordante; y 2) el registro automático, como lo diferente.

 

Nada garantiza que en el mecanismo del resultado positivo haya  una simpatía absoluta; antes al contrario, justo la “oficialidad institucional” es la que podría estar ahora ahí; eso ya no lo podemos averiguar (y carece de sentido tal propósito); pero ello, cuando el fin último que animó a toda esta problemática que había empezado por la solicitud de un apoyo ocasional, fue la obtención de una remuneración económica por el trabajo ofrecido, impuso el ajuste en un décimo primer caso.

 

Por el mes de abril, se avisó a los suscriptores al antiguo Boletín, que en adelante sería la Revista la que utilizaría ese servicio automático.  Luego, durante abril y mayo, hicimos unas pruebas de envío y tramitamos los mecanismos de suscripción económica segura, con la intermediación de “Pay-Pal” para hacer el depósito, transformando la suscripción de gratuita en económica, por un costo anual.

 

Evidentemente, a la fecha de la publicación de este informe, desconocemos los resultados finales, pero, en esta lucha desigual, en mucho adversamente abusiva u oportunista, inexorablemente no hay vuelta a atrás, opera con la lógica ineluctable del propio sistema económico-social imperante.

 

Queda sólo confiar en que, entre esos posibles suscriptores, el “sacrificio” económico sea la medida, ya no sólo de la comprensión en la conciencia moral, sino, esencialmente, del ánimo de asimilar una nueva teoría en el desarrollo de la Geografía, que, frente a toda otra propuesta, esta tiene un pleno fundamento teórico tanto en lo filosófico como en la lógica del conocimiento geográfico; como en lo histórico, tanto en el conjunto de la historia de la ciencia, como de su desarrollo propio.

  


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27 mayo 2012 7 27 /05 /mayo /2012 22:07

Laboratorio Científico del s.XVIIEdición Especial 1, de Tercer Aniversario.  Antecedentes.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 12.

 

Antecedentes.

 

A manera de introducción, expondremos los antecedentes del fenómeno en forma de un análisis de lo concreto, es decir, de la narrativa que describe dando cuenta de la explicación causal sin más argumentación demostrativa, la cual dejamos en extenso más adelante en otros apartados.

 

De este modo, el fenómeno se presenta a partir de mediados de 2011, cuando en época de lluvias, un relámpago daño nuestro equipo de cómputo, y con ello nuestra capacidad de trabajo para seguir ofreciendo a la comunidad de lectores de “Espacio Geográfico”, la Revista que hasta ese momento, ya durante dos años, habíamos ofrecido gratuitamente compartiendo así nuestra experiencia y conocimientos.

 

Haciendo una falsa identidad entre el vivo interés de esa comunidad de lectores con una simpatía tal que no tendría objeción a un apoyo moral con una “suscripción” económica voluntaria por una ´nica vez, para resarcir nuestro equipo; lo cual, finalmente, redundaba en el propio bien del lector.  No vimos problema en solicitar dicho apoyo en esos términos.  Pero, luego de prudentes tres meses de espera, no hubo una sola manifestación de apoyo solidario; lo que se mostró, fue únicamente una indiferencia absoluta a la suerte de la Revista y el Blog mismo, no obstante el vivo y sistemático interés.

 

Entonces, pasando a una nueva fase, decidimos restringir a la venta comercial ciertos materiales (aparte de ciertos documentos que ofrecíamos a la venta desde antes, no obstante los mismos estaban publicados fraccionadamente en el Blog, y aguardamos en ese nuevo intento a alguna respuesta, la cual, en el lapso de otros tres meses, nunca llegó en forma positiva.

 

Fue ahí donde nos dimos cuenta de que teníamos en las manos una situación experimental de sociología de la ciencia, por la cual se hacía necesario caracterizar  a esa comunidad, incluso internacional, de lectores, pudiendo cuantificar los hechos dados no sólo las estadísticas de diversos registros en el Blog, sino de aplicar más consistentemente el metrón económico de la suscripción formal a la Revista.

 

Por los resultados empíricos dados hasta entonces, pasamos de la “feliz especulación” dada en aquella falsa identidad de simpatía, a un supuesto formal acerca de cuál sería la real distribución de la comunidad de lectores sistemáticos en el Círculo de Empatía de la Revista.  Partimos, para ello, del antecedente de nuestra experiencia en el trabajo grupal académico, por el cual, de manera invariable, en todo grupo se forma: 1) un pequeño subgrupo de no más de un 15% de aquellos que muestran una actitud de simpatía; 2) un pequeño subgrupo equivalente, de aquellos que muestran una abierta antipatía; y 3) un subgrupo que constituye la parte mayoritaria del grupo en general, con la característica de la apatía; mismo que, a su vez, se subdivide en dos características: a) un subgrupo del mismo que muestra una actitud de apatía indiferente; y b) un subgrupo, a su vez, que muestra una actitud de apatía crítica; es decir, que somete a juicio todo cuanto es dicho, pero tarda, nunca define, u oscila, entre una posición de compromiso hacia la simpatía o la antipatía declaradas.

 

Así, partimos del supuesto de que el Círculo de Empatía de la Revista podría tener una distribución semejante:

 

01 I Hipótesis 

 

Entonces pudimos entender ya, por qué un 85% de la comunidad de lectores no respondía; pero quedando el problema de por qué un 15% esperado en lo positivo, tampoco lo hacía.

 

Para explorar lo que ocurría con ese 15% de lectores, no quedaba más que someterlo a pruebas “más crueles”: comprometerlo; ya no sólo moralmente, sino con su propio desarrollo intelectual, negándole la información y luego ofreciéndosela a cambio de una remuneración económica mediante una suscripción formal a la Revista.

 

Por lo tanto, no esperábamos gran cosa, acaso un tercio de ese 15% como máximo, pero el hecho es que, en realidad, esperábamos finalmente una respuesta positiva.

 

Comenzó el año 2012, y la estrategia consistió en continuar ofreciendo artículos en forma desinteresada, pero, a la vez, ofreciendo por suscripción económica carios otros más de ellos.

 

Y entonces, de pronto, ocurrió algo inesperado: nuestra cuenta de correo electrónico fue hackeada.  Habíamos solicitado a algunos estudiantes conocidos, el que nos hiciesen el favor de enviar, a manera de prueba, unos correos como “Solicitud de Suscripción”, pretendiendo seguir todo el trámite hasta el depósito (autopagado), y el envío de los materiales.

 

Estábamos tan seguros de que finalmente habría entre un tres y un cuatro porciento de lectores que responderían, que una primer comprobación de ello, fue el mismo hackeo.  “Alguien”, que por supuesto nos venía espiando de tiempo atrás, estaba igualmente convencido de que finalmente obtendríamos algún ingreso económico (muy seguramente hasta pensó que nos haríamos millonarios), y se dispuso a tratar de perjudicarnos, haciéndonos el daño de eliminar los correos que recibíamos como “Solicitud de Suscripción”; y tantas veces enviamos señuelos fingiendo tal hecho, tantas veces, en un hackeo cada vez más elaborado, se intervino nuestro correo abriéndose en otra parte y eliminándonos aquellos garlitos.  EL hecho fue tan burdo, torpe y cínico, que pudimos saber quién era y las razones que había detrás: el “Rector” de una “Universidad” privada en la que laboramos (más conocido como “El Nopal del Romeral”, por lo “espinoso”), pero cuyo malestar estaba en que a nosotros nunca nos impuso su política de “ley de la selva” y el que, cual “Señor de horca y cuchillo”, se hiciera su capricho, en contra de los fundamentos y conclusiones de nuestra tesis de Maestría en Educación; y razón por la cual acabó “ofreciéndonos la liquidación conforme a la ley”.  Luego, tantas veces nos había intentado hacer daño, tantas veces ello se transformó en bien, y esta vez no sólo no fue la excepción, sino el mayor bien que nos haya hecho.

 

Comenzamos, pues, a utilizar provechosamente el “villano hackeo” entreteniéndolo con señuelos, y convenciéndonos de la necesidad de otro procedimiento más seguro para el movimiento económico.  Pero en ello, “quitando y poniendo para ver qué pasaba”, vimos las variaciones concomitantes durante enero y febrero, y para marzo pasamos a adoptar una nueva estrategia: la sustitución de la suscripción automática al Boletín (un recurso que viene dado en la plataforma de Overblog), por la suscripción automática a la Revista.

 

De aquel ejercicio de variaciones concomitantes mediante señuelos con el descerebrado hacker (el “Benja”), pudimos estar casi seguros de que no hubieron más solicitudes de suscripción que aquellas con las que se entretenía el intruso ratón fluorecente en el laboratorio; por lo que ni el mínimo del 3% esperado se hacía efectivo.  Peor como ello estaba en medio de una situación complicada, tuvimos que tratar de comprobarlo.

 

El asunto ya no era económico, sino el tratar de comprobar el fenómeno; y ofrecimos entonces el envío gratuito de la Revista por suscripción automática; y entre mediados de marzo y mediados de abril, sólo cuatro lectores se registraron.  Comprobamos así, que los esfuerzos del descerebrado hacker fueron en vano, pero que, igualmente, vana parecía ser la importancia de nuestra Revista.

 

Sin embargo, el problema se volvía a plantear: ¿Cómo es que hay un interés sistemático sostenido por tres años, a la vez que en ello pareciera haber una vana importancia por la que el lector no hace diferencia entre esta Revista y el contenido de otros blogs semejantes?  ¿Cómo es que pareciera ser que “para las tonterías de esta Revista, ni regalada”, cuando ello se volvería como un boomerang degollando al lector, pues qué clase de lector sería si, no obstante, sistemáticamente atiende y se interesa por tales “tonterías”?

 

Para mayo de 2012, próximos al tercer aniversario de este Blog y Revista, comenzamos a preparar este informe acerca del experimento de sociología de la ciencia, que aquí se narra, y dados los resultados en una nueva apreciación más realista del Círculo de Empatía de la Revista, la nueva distribución fue la siguiente:

   02 Distribución Proporcional

 

Resolver la paradoja antes expuesta entre el interés sistemático y la simultánea indiferencia, implicó una nueva reflexión: hacíamos otra falsa identidad por error, esta vez, entre el lector sistemático, y los visitantes circunstanciales al Blog.  Nuestro Blog, “Espacio Geográfico”, recibe hasta ahora, un 75% de sus visitas por búsquedas; es decir, que estos no son lectores sistemáticos, pero constituyen el segmento de la “apatía indiferente”.  Los lectores sistemáticos son sólo el 25% restante, en el que, nueva hipótesis: 1) entre un 3% y un 7% son lectores simpatizantes, pero hasta ahora, no comprometidos con la Revista (potenciales); 2) estimamos en un 6% al lector en una posición de “apatía crítica”; y 3) estimaos en un 12% al lector con franca “antipatía” hacia la Revista, pero lo cual se explica por ser un lector crítico, atento a los “movimientos del enemigo”, como al hecho de ver qué puede obtener de ello, poniendo al revés la teoría y aplicándolo en su provecho.  Esta última situación es tal, que lo que clasificamos “apatía crítica”, bien es asimilable al segmento de “antipatía”.

 

03 Contraposición de Caracterizaciones

 

Así como el segmento de “apatía indiferente” lo constituyen estudiantes de geografía (principalmente), buscando información circunstancial, el segmento de “antipatía” lo constituye esa comunidad de geógrafos abrumadoramente mayoritaria que aún se mueve en el ámbito teórico de lo que denominamos “geografía fenomenista”, y ahora, peor aún, de una “pseudogeografía subjetivista metafísica”, y que, de momento, no obstante tres años ya de argumentación demostrativa, difícilmente podría ser de otra forma.

 

Pero, evidentemente, allí donde se redujo nuestro interés; volviendo al asunto económico; es en ese segmento del 7% que, ahora estamos seguros, debe existir, pues éste está representado en parte, por todos los suscriptores a lo que fue el Boletín, y parte de los cuales son sus últimos cuatro registrados entre marzo y abril.

 

Se explica así, finalmente, esa paradoja del interés sistemático, simultáneo a la “indiferencia absoluta”.  Esto es, que, no hay tal “indiferencia”, por lo contrario, hay una plena identificación de lo diferente; pero cuyo compromiso con ello, ya no se diga intelectualmente, sino sólo de forma moral, es un asunto plenamente intimidante frente a una “oficialidad” institucional de un oscurantismo inquisitorial manifiesto.

 

En este estudio hemos sustentado la tesis de que este es un fenómeno expresión de la lucha de clases  en el plano ideológico; en la lucha por una defensa de la ciencia y el método científico de la modernidad ilustrada, frente a la anticientificidad del planteamiento subjetivista metafísico de la “posmoderidad” oscurantista, que por decreto pretende reemplazar a la modernidad.

 

Ese Tribunal del Santo Oficio (geográfico) que es la “Oficialidad Institucional”, hace lo suyo (y no podría ser de otra manera).  No es ello lo que importa, está ya hundida para siempre en lo nefasto de la historia; lo importante es lo rescatable a lo científico: quizá hasta un 7% de la comunidad de lectores de esta Revista.  Pero con menos aún, con mucho menos, estos harían el fasto que el momento histórico del desarrollo de la geografía como ciencia ya reclama.

 

Nosotros hemos hecho todo cuanto nos ha correspondido y estuvo en nuestra posibilidad hacer.  Ahora toca a esa misma fracción de pensamiento progresista el manifestarse; y con ello no nos referimos a pronunciarse en la plaza pública, sino a algo más simple: registrar su suscripción económica a la Revista.

 

En adelante, disolveremos esa tercera falsa identidad que se hizo entre el “Espacio Geográfico” como el Blog, y el “Espacio Geográfico” como la Revista.  La Revista, como ámbito de experimentación y creatividad a futuro, se elaborará aparte y será enviada mediante la cuota económica de suscripción, vía el registro de suscripción automática.  Queda el resto del Blog entonces, ya, como mero “análisis crítico de la historia” y recreación en diversos tópicos.

 

Por último, en este nuevo viraje, de los artículos que habíamos venido dejando reservados a la suscripción, publicaremos los correspondientes a la Historia de la Geografía en México, como parte que es de esa lucha de conciencia por la ciencia.  Pero, sin ningún cargo de conciencia, reservaremos aún a los suscriptores, e incluso aún no habiendo éstos, esos artículos especiales de geografía teórica, de geografía aplicada, y de geografía operativa, que constituyen ya, herramientas del futuro en una nueva geografía.  Su objetividad es tal, que andando el tiempo, necesariamente, quien aborde la geografía como ciencia moderna, llegará, de cualquier manera, a ellos.

  


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27 mayo 2012 7 27 /05 /mayo /2012 22:06

Laboratorio Científico del s.XVIIEdición Especial 1, de Tercer Aniversario.  Protocolo.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 12.

 

Como en todo experimento, establezcamos en principio el protocolo seguido:

 

1        Como planteamiento de problema, lo que tratamos de establecer (encontrando y demostrando) como variable dependiente, es: la distribución del Círculo de Empatía de la comunidad de lectores de <<“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>, y las implicaciones de ello en el desarrollo y madurez de la Geografía.

2        El conjunto de elementos que han intervenido en el fenómeno de sociología de la ciencia como variables independientes, son:

a)      La condición moral en la relación lector-Revista.

b)      El interés, mostrado en la regularidad de visitas al Blog.

c)      La indiferencia (en la falta de respuesta)

d)      El mecanismo mercantil.

e)      La combinación moral-mercantil dirigida.

f)        La combinación moral-mercantil independiente.

g)      La suscripción por oferta a un plazo dado vía correo electrónico.

h)      La suscripción por obsequio a un plazo dado vía correo electrónico.

i)        La suscripción por obsequio a plazo dado vía registro a entrega automática.

j)        La suscripción económica vía registro y depósito.

3        El método seguido ha sido el análisis inductivo por la relación causal mediante los métodos de concordancias y diferencias, así como por variaciones concomitantes.

4        Como instrumentos de medición se han empleado:

a)      La reciprocidad moral (valor de uso)

b)      La valoración económica (valor de cambio)

c)      El registro estadístico de visitas al Blog.

5        La hipótesis de partida fue la identidad del interés sistemático por la Revista, con una simpatía absoluta por la misma, y en lo cual se fundó la solicitud de apoyo moral.

6        Tiempo: se dispuso de un año, con intervalos de aplicación de variables cada tres meses (septiembre, 2011; enero, 2012; marzo, 2012), concluyendo en junio de 2012.

En enero, como consecuencia de un hackeo a nuestra cuenta de correo electrónico, se hicieron ajustes aplicando variables concomitantes, durante enero a abril.

7        Objetivos: el experimento en general en el ámbito de la geografía teórica, es de sociología de la ciencia, y, en consecuencia, como una forma de expresión ideológica y científica de la lucha de clases sociales; pero en particular, está referido a:

a)      La caracterización del lector en el Círculo de Empatía de la Revista.

b)      El reflejo objetivo del grado de desarrollo teórico-científico de la Geografía, y de su madurez como ciencia.

8        Tesis: Partimos de un supuesto ingenuo y feliz, por el cual, errónea y subjetivamente  identificamos el total de las visitas al Blog, con los lectores simpatizantes para con su contenido, y, en ese sentido, continuadores de la idea.

Pronto nos dimos cuenta de lo absurdo del supuesto por el resultado, si no totalmente opuesto, pues ello tampoco se explicaría por los hechos, si por la ocurrencia de un fenómeno, por lo menos, extraño.

Fue ahí donde comenzó el tratamiento experimental para desentrañar tal fenómeno que preestablecía un Círculo de Empatía objetivamente dado, que había que precisar.

Así, no sólo se habían dado empíricamente unos antecedentes , sino que podíamos elaborar una hipótesis acerca de la caracterización de ese Círculo de Empatía, de cuya verificación en uno u otro sentido, tomaba fuerza o no una tesis evidente al fenómeno de la sociología de la ciencia: que éste muestra que es un fenómeno expresión de la lucha de clases sociales en el ámbito ideológico en su forma más general, del pensamiento materialista contra el idealista en el campo del conocimiento geográfico, o, en su forma particular, de la concepción científica de mundo, frente a su particular comprensión no sólo acientífica, sino declaradamente anticientífica; o, de una comprensión objetiva de la realidad dada independientemente del pensamiento; causal o determinista; lógica o hipotético-deductiva; demostrable en la práctica histórico-social  experimental; y con un carácter de previsión científica; frente a una pretendida comprensión subjetivista (o dada por el “saber” del sujeto); indeterminista, dada por el “argumento de autoridad”; válida, como concepto expresión de “lo verdadero”; y no interesada, en tanto incapaz de ello, en la predicción científica.

 

 


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8 enero 2012 7 08 /01 /enero /2012 23:05

Ex-Libris InvertidoDel Servicio Geográfico Profesional. Artículo: La Geografía Teórica como Servicio Profesional, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/; 

09 ene 12.

 

Tenemos un pensamiento socialista, y esto nos dificulta nuestro desarrollo profesional en este sistema capitalista.  Pero más aún, la Geografía, históricamente y por su naturaleza –así lo han hecho ver innúmeros pensadores en el pasado y con los que coincidimos– es, básicamente, una ciencia de Estado; y nosotros, en conflicto con el Estado capitalista, nuestra existencia profesional se hace verdaderamente compleja.

 

Sin embargo, el orden capitalista nos enfrenta a un desafío profesional de omnilateralidad, extaordinariamente importante, que, sin duda, nos ha de preparar para la construcción de una nueva sociedad (en la que hoy ya nadie cree, pero de la que simplemente depende  la sobrevivencia de nuestra especie); es decir, que, la geografía como un exclusivo hacer de Estado, deja al geógrafo en una condición profesional demasiado unilateral.

 

Conscientes de lo anterior ya desde la época de nuestros estudios superiores en el segundo lustro de los años setenta, no aspiramos a convertirnos en un burócrata asalariado calculando su pensión jubilatoria y contando los años; sino, por lo contrario, enfrentamos el reto de la mayor diversificación y realización profesional.  Y entonces recorrimos un amplio abanico  de experiencias profesionales: desde la docencia en la educación pública y privada, como en el trabajo geográfico profesional empresarial por cuenta propia, hasta el actual desarrollo profesional independiente.

 

No había en nuestra familia un antecedente a la mano que en el desempeño profesional nos sirviera de experiencia indirecta y nos orientara, ni nuestra formación educativa en el Colegio de Geografía nos dio tales elementos.  Lo tuvimos que experimentar todo y descifrarlo todo, incluyendo el papel mismo d la geografía en la educación, la administración y la producción, pública y privada, asalariada e independiente, poniendo en juego nuestros verdaderos conocimientos profesionales.

 

Vivimos el tedio de la educación acrítica, la aberración del trabajo profesional en un sistema con una muy amplia división del trabajo, el absurdo ético de la explotación por nuestra parte, del trabajo asalariado de otros, y la frustrante consultoría con sus propias exigencias.

 

Impensadamente, nos vimos envueltos en negociaciones de porcentajes en Contratos de Cesión de Obra, y las más inefables inmoralidades en el trasteo de papeles pretendiendo el abuso en la confianza por nosotros depositada; y aprendimos, finalmente, los “trucos” del trabajo geográfico profesional individual e independiente.  Y nada como el disfrute de un ingreso económico, por pequeño que sea, producto de esas capacidades profesionales reales puestas en juego en el compromiso de un trabajo independiente.

 

Al respecto, alguna vez platicaba con un compañero directivo de una escuela aparentemente al filo de la debacle; me sorprendía su inacción, y le ofrecía alguna estrategia para recuperar la “empresa educativa”.  No se inmutaba ante la situación, que veía como “normal”, y me decía que “cada negocio tiene su chiste”, ese “truco” con el que se l hace funcionar.  Me ponía el ejemplo de una zapatería, de la cual, si a ello se dedicase, tendría que aprender su “chiste”; y por experiencia personal, no podía sino darle toda la razón; y lo notable, es que ello ocurría justo cuando me disponía a encontrar la manera de obtener legítimamente una remuneración económica por el trabajo profesional aplicado en la elaboración de esta revista: <<”Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica>>.  ¿Cuál era pues, aquí, el “chiste”, el “truco”, la manera de pasar, finalmente, del servicio geográfico profesional asalariado, al servicio profesional a contrato por obra determinada, y de ahí al servicio geográfico profesional por la comercialización de un producto; para que, por último, sea el trabajo geográfico profesional individual independiente?  El lector que ha seguido número a número la edición de esta revista a lo largo del año 2011, ha podido ser testigo de esa búsqueda, y el conflicto intelectual, económico y moral que ha representado.

 

Finalmente, hemos sido conducidos por la necia realidad objetiva a una solución, de la cual no podemos saber si es la última o no; y por la que hemos operado una nueva reestructuración de esta revista (por lo demás, la única en su género en el mundo), no sólo desde su formato, sino esencialmente desde su concepción: dejará de ser una revista exclusiva de difusión del conocimiento en geografía teórica, para añadir a ello el carácter  de una revista de asesoría dosificada en el hacer geográfico, desde el levantamiento de la Relación Geográfica, hasta la elaboración cartográfica, y luego su enseñanza y divulgación (nos dimos cuenta que la asesoría no se solicita, no porque no se necesite, sino, desconcertantemente, porque el usuario de esta información, simplemente no sabe qué asesoría solicitar; y, peor aún –prejuicios de nuestra sociedad–, se lo niega ante el prejuicio de “ponerse en evidencia”.

 

En consecuencia, empezaremos a elaborar un modelo del trabajo geográfico práctico, desde el levantamiento de la Relación Geográfica a la elaboración cartográfica en el servicio geográfico profesional individual en la comercialización de un producto; y darlo a conocer implica una asesoría en el trabajo geográfico profesional, en la que va en juego no únicamente nuestra experiencia profesional bastante diversificada, sino una rica fundamentación  teórica novedosa del mismo.  Al final, la asesoría la elaboración del trabajo, se convierte en asesoría dosificada acerca de la comercialización de un producto.

 

Esta situación nos obliga al replanteamiento de la entrega, de por lo menos una parte de lo medular de ella, por suscripción, salvando al mismo tiempo el compromiso moral intelectual y de ética profesional, de ofrecer abiertamente aquí los conocimientos que hemos adquirido.  Es decir, que ciertos artículos de la estructura de la revista continuarán a la vista sin demérito de la calidad ni por forma ni por contenido; pero otros ciertos artículos que significan asesoría dosificada en general, sólo se harán llegar al lector vía correo electrónico mediante suscripción (y tales artículos quedarán, no obstante, programados para su publicación y amplia difusión, en las fechas correspondientes, pero hasta dentro de cinco años, a partir de enero de 2017; lo que al lector por suscripción le dará una ventaja “competitiva” –como se dice en el argot capitalista salvaje y mezquino–, de cinco años en el manejo privilegiado de esta información, que esperamos sea útil en su desarrollo profesional personal).

 


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15 noviembre 2010 1 15 /11 /noviembre /2010 00:05

Las Comunidades de la Ciencia

y de la Geografía en México.

  Artículo 2010 (5/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 29 nov 10.

 

Conclusión.

 

En la hora final de capitalismo, las fuerzas contendientes, en todas sus trincheras, agudizan la lucha y ésta se recrudece.  En los parapetos de nuestras barricadas, la lucha ideológica ha llegado a su esencia: de un lado, en la comunidad de la geografía independiente “proscrita”, se enarbolan, brillantes, las banderas de la ciencia ilustrada fundada en el marxismo, en la dialéctica materialista; y del otro lado, en la comunidad de la geografía “oficial” institucional, derruidos estandartes inquisitoriales del oscurantismo fundado en toda laya de filosofías idealistas, relativistas y subjetivistas de la ideología “posmoderna”, apenas sobresalen entre las tinieblas.

 

Y así como en 1992 analizando la viabilidad institucional de la Geografía pudimos preveer las características que habrían de reinar en lo subsiguiente en esa década y su proyección a los años dos mil, con sus consecuencias; de la misma manera, ahora en el 2010, casi veinte años después, lo que podemos preveer es, en principio, el inicio de una nueva revolución científico-técnica que está democratizando el hacer de la ciencia, y venciendo los monopolios intelectuales y el control ideológico de los geógrafos idealistas subjetivos.

 

Que esto ocurriese es ley histórica, era previsible; mas el desenlace de las cosas pertenece al ámbito de lo imprevisible; si el oscurantismo derivará en el fascismo abierto y se prolongará por mucho más tiempo, o si ese oscurantismo habrá sido sólo un momento histórico propio al derrumbe del estado de cosas y lo que reinará ahora será un nuevo impulso a la ciencia ilustrada de la modernidad, es algo que se definirá en el lapso del próximo lustro.  No hay más tiempo.

 

Creemos incluso que en este proceso la propia Internet es enormemente vulnerable, Internet es el punto clave, en torno a ello será, si no es que ya está siendo, la lucha (no por nada hemos recomendado al lector el descargar estos trabajos en los archivos de sus computadoras e incluso imprimirlos).

 

La geografía institucional, al cobijo de las políticas científicas del Estado, no respondió a las necesidades e intereses de la sociedad, sino al embaucamiento del Estado mismo y los intereses conservadores de la clase social en el poder.  Las contradicciones, como podía esperarse, necesariamente se agudizaron y hoy ya no tienen una solución simple y de suave transición, sino se imponen drásticas y tajantes; al punto que dicha solución, independientemente de la revolución científico-técnica que poderosamente está contribuyendo a ello, ya no pertenece al campo de la ciencia misma, porque salió de ella, sino a la problemática sociopolítica.  Sólo una transformación social podrá dar lugar a una transformación de la ciencia sobre esa base de revolución tecnológica.

 

Lo previsible, lo cierto en ello, es que la comunidad no-institucional, la comunidad geográfica independiente, está hoy, y lo estará cada vez más sólidamente, en el centro de la escena.  La geografía de esa comunidad “oficial” institucional, hace mucho no responde a las necesidades sociales, como nunca se hace evidente su carencia de fundamento científico, y evidenciando cada vez más su política científica oscurantista, pronto saldrá de la escena por la fuerza de la historia.

 


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15 noviembre 2010 1 15 /11 /noviembre /2010 00:04

Las Comunidades de la Ciencia

y de la Geografía en México.

  Artículo 2010 (4/5).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 25 nov 10.

 

La comunidad independiente de la geografía en México,

y la producción científica irrestricta.

 

Fue hacia fines de los años ochenta (1988 o 1989), que entramos en conocimiento de ciertos aportes del mundo de lo esotérico a la noción del espacio; y ello complementaba perfectamente bien con el conocimiento del mismo en el campo de la ciencia moderna ilustrada.

 

Había sólo una diferencia, tales nociones estaban dadas, primero, por alguien que no reconoceríamos propiamente como científico; y segundo, antecedente en tiempo a todo otro conocimiento al respecto dado en la ciencia moderna.  Nuestra afirmación del espacio terrestre se consolidó y enriqueció con tales lecturas, las cuales no tenemos reservas en mencionar (nosotros sí tenemos capacidad para dar los créditos a quien lo merece, citándolo y refiriendo la fuente documental; si algo hay en nosotros, es la seguridad de nuestras capacidades y conocimientos); y todo ello puede ser plenamente fundado en la ciencia positiva contemporánea, y eso es precisamente parte de lo que hemos estado haciendo.  Y ahora, luego de ello, ya lo podrá retomar, reproducir y validar, la ciencia “oficial” institucional.

 

Esa geografía “oficial” institucional, no sólo nunca reconocerá ni siquiera el acceso a lecturas esotéricas, sino ni siquiera es capaz de dar los créditos y reconocer que todo lo que únicamente valida, lo toma a hurtadillas de la geografía independiente fingiendo generar por propia cuenta conocimiento nuevo.

 

Debemos subrayar que este proceso del conocimiento en las relaciones entre las comunidades científicas, y en particular científico-geográfica, no es absoluto, y, reiteramos, se da en casos puntuales, pero muy significativos; como en nuestro caso, en torno a la noción del espacio.  Ello implica que, ciertamente, se genera de manera efectiva conocimiento nuevo tanto en la ciencia “oficial” institucional, como en la ciencia independiente; pero, particularmente por el método gnoseológico empleado, la geografía “oficial” institucional, con sus variantes gnoseológicas neopositivistas, está negada –casi por definición en el marco teórico de tal corriente filosófica– a la generación de conocimiento nuevo, limitándose a la mera validación; como la geografía independiente, cuando genera el conocimiento nuevo, es porque lo hace fundada –como en nuestro caso– en el marxismo, en la dialéctica materialista, aportando realmente ese conocimiento nuevo.

 

Nuestra contribución está entre dos extremos; uno, que en una posición oscurantista inmoviliza el carácter progresista de la ciencia; lado del saber al cual, en general, le caracteriza lo especulativo, metafísico, y científicamente infundado; y, otro extremo, en el saber al cual le caracteriza lo débilmente fundado en el subjetivismo, en el agnosticismo de las variantes del neopositivismo y la llamada “posmodernidad”, que se limita a la validación del saber libremente dado en otra parte.  Esa contribución nuestra está justo en esa posición central aborrecida por la clase social en el poder, y razón por la cual fue expulsada de la academia en los últimos veinticinco años: la rigurosa ciencia moderna ilustrada desarrollada con base en el marxismo, fundada gnoselógicamente en la dialéctica materialista.

 

No es casual, pues, todo lo que ha ocurrido en los últimos treinta años, en que esta posición intermedia ha sido profusamente combatida, tanto como se ha mantenido incólume.  En los últimos quince años, de 1995 a la fecha, 2010, dejó de tener producción; y no casualmente la geografía “oficial” institucional es hoy, idéntica a los avances que logramos hasta principios de los años noventa, más aún, ciertamente, también, deformados y empobrecidos.

 

Pero he aquí ahora, que un avance tecnológico, insospechado hacia mediados de los años noventa, se combina con la posición de la ciencia “no-oficial” o “no-institucional”, y se produce una nueva revolución científico-técnica en la que la producción científica, verdaderamente se democratiza.  Ello ahora no sólo está poniendo en entredicho a las universidades, sino que dicha Universidad burguesa asfixiada en las tinieblas del oscurantismo, se ha hecho enteramente vulnerable.  Y, en consecuencia, el efecto validador del conocimiento en ellas, se pierde, y con ello, también, la institucionalidad universitaria misma en su vieja forma burguesa capitalista.  Cuando en el futuro los estudiosos se pregunten sobre las causas del los cambios sociales de principios del siglo XXI, este hecho, por encima de muchos otros, será el de la mayor importancia para explicarlo.

 

Hoy un estudiante se dispone a leer más fácilmente un documento en Internet (y de ahí que nosotros no instalemos más de tres páginas por escrito asegurando su lectura inmediata, luego sistemática; sistematicidad que por demás, nos muestra el real interés), que adquirir, a algún costo económico, físicamente una revista o un libro.  A año y medio de haber creado este Blog, por ejemplo, hoy estamos seguros de ser uno de los autores de geografía más leídos, como ningún otro investigador connotado de un Instituto de Geografía o algún prestigiado profesor de una Facultad, y no sólo en México, sino incluso en Hispanoamérica.  Nosotros estamos obsequiando todo nuestro conocimiento a la comunidad de geógrafos del mundo.  Esos otros investigadores y profesores de la vieja institucionalidad capitalista, aún esperan hacer de la publicación de sus conocimientos asunto de comercio.

 

Nosotros no esperaremos más a que la geografía institucional “nos valide”; nuestros conocimientos, ex consuetudine, están expuestos aquí, y sobre su seriedad y rigor científico habrá de juzgar el lector y hacerlo suyo o desecharlo…  La ya vieja Universidad burguesa ex privilegio, ha muerto!

 

Ciertamente, también, ahora los riesgos son enormes; pues así como la comunidad independiente tiene hoy la posibilidad de publicar masivamente sus ideas, también ello es oportunidad para la comunidad ocultista, pero son las implicaciones, precisamente, de la democratización del hacer de la ciencia al empezar el siglo XXI.

 



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