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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:04

José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799)José Antonio de Alzate y Ramírez; CCXL Aniversario de El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla, 1772.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

Nov 12.

 

El 7 de diciembre de 1772, hace ya doscientos cuarenta años, José Antonio de Alzate y Ramírez publicaba en su periódico semanario “Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes N° 7”, el primer documento de geografía teórica de la ciencia moderna de la geografía: El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla.

 

Si bien referido de manera práctica a la geografía dela Nueva España, es un documento en el que se encierra la esencia de la geografía teórica de carácter universal, y el primero en su género para la época de la ciencia moderna.  Sólo una década después, un trabajo semejante, más elaborado en función de contar con condiciones más favorables, se publicaba en España por Tomás López de Vergara.

 

La necesidad urgente del Imperio Español de modernizarse (en el sentido lato de la palabra), le llevó a impulsar las Reformas Borbonas (1863) de Carlos III, durante la segunda mitad del siglo XVIII.  Y si en la metrópoli se hacían necesariamente urgentes los cambios, ello, en sus colonias en América, particularmente en Nueva España, se manifestaba con particular intensidad, al punto en que le aventajaba en sus demandas y miras de cambio; y es ello lo que explica la aparición de este documento de Alzate publicado apenas como un artículo en ocho páginas en esquela.

 

El artículo El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla, se estructura en siete partes, siete ideas desarrolladas en un breve artículo: inicia, en una primera parte o idea, refiriéndose a la “descripción Geográfica”, por la que entiende la descripción gráfica, el mapa, y su necesidad.  Luego, en una segunda parte dice referirse al mal estado de la Geografía, entendiéndose por ello a la ciencia, al final, como reflejo del mal estado de la Nueva España.  Aquí Alzate va a referirse a la Geografía como una ciencia mixta, en tanto, dice él “es un ramo de las Mathematicas…”  En la tercera idea, Alzate explica que lo que inhibe el propósito del levantamiento cartográfico, es la carencia de tecnología, la dificultad, dice él, en no disponer de “los instrumentos en mano”.  En la cuarta idea en un breve párrafo, cita a Chappe que lamenta la cartografía de Siberia, y Alzate lo ve como “mal de muchos”.  La quinta idea es particularmente interesante, pues en ella se refiere al método “para remediar nuestra Geografía”, haciendo en ello una crítica a los trabajos de José Antonio Villaseñor y Sánchez.  En la sexta parte, Alzate da cuenta de la cartografía habida hasta su tiempo; y, en la séptima y última parte, se refiere a sus trabajos de medición, que confronta con lo hecho por Joaquín Velázquez de León en su polémica con éste sobre el reconocimiento a la autoría y merecidos créditos a haber sido, antes que Velázquez de León, el que ha dado las coordenadas de la Ciudad de México.

 

Alzate no se enfrentó al problema en forma teórica, sino práctica.  Reclamaba se le diese a su conocimiento las Relaciones Geográficas levantadas en 1846 por José Antonio Villaseñor y Sánchez, que, de cuyo ocultamiento, derivaba el atraso en el estado de la geografía de la Nueva España, en tanto retardaba el desarrollo cartográfico que debería dar cuenta de la representación de esos informes, de su verificación y actualización.

 

Al espíritu esencial del documento le anima el problema fundamental dela geografía teórica que llegó hasta nosotros, incluso, en las mismas condiciones, y hasta entonces resuelto: el necesario vínculo del Mapa y las Relaciones Geográficas, expresión práctica del teórico vínculo necesario del espacio y los fenómenos.

 

Pero tal situación, como expresión de la sociología de la ciencia, era producto de la lucha entre la institucionalidad de la burocracia virreinal –a la que pertenecía Villaseñor y Sánchez– que veía poner en riesgo sus intereses al menor cambio en ese espíritu modernizador de la época; y las necesidades, por una parte, de un Estado español que se veía quedar a la zaga en el desarrollo europeo, y, por otra parte, los intereses progresistas de la naciente burguesía criolla que José Antonio de Alzate y Ramírez representaba.

 

Más adelante el problema se resolvió, a su vez, de manera práctica: el Visitador General con facultades plenas, José de Gálvez, hacía el nuevo levantamiento con las Relaciones Geográficas de 1878, de donde resultó su proyecto de la división territorial en Intendencias.  Mientras, en 1772, Alzate urgía a un nuevo levantamiento de Relaciones Geográficas echando mano, ya no de los alcaldes, funcionarios del virreinato, poco interesados tanto en el conocimiento de su demarcación territorial, como en que eso diese lugar a cambios que presionaban; sino valiéndose de los párrocos de cada obispado, más enterados de los pormenores de su demarcación.

 

Dicho proyecto de Alzate hubiera sido el de los mayores resultados objetivos, y contando con él apoyo del arzobispo, directamente enviado por Carlos III (en ese momento en previsión del extrañamiento que se haría de la congregación de los Jesuitas en 1867), Francisco Lorenzana y Buitrón, parecía ser favorecido por ello; sin embargo, el Estado español no quería ninguna injerencia criolla, a fin de poder mantener el control, y de ahí que éste favoreció los trabajos de José de Gálvez.

 

Como quiera, y aún en su expresión práctica que reclamaban precisamente los tiempos, Alzate produjo con ello el más valioso documento de geografía teórica antes de las influencias europeas de la “geografía de la totalidad” de Carlos Ritter y Alejandro de Humboldt, de lo que la geografía mexicana, por sus necesidades prácticas de producción y desarrollo urbano en su política científica, logró mantener cierta distancia en buena parte del siglo XIX.

 

Teóricamente, el vínculo necesario del Mapa a las Relaciones Geográficas, expresa la contradicción histórica esencial de la geografía, dad en la relación espacio-fenómenos.  Que la geografía son los mapas, de eso nunca ha habido una seria duda generalizada entre los geógrafos.  Que los fenómenos son imprescindibles en el estudio geográfico, de eso tampoco nunca ha habido duda; pero de ellos, en tanto que cada uno se constituye como objeto de estudio de otras tantas especialidades, el problema ha sido, en realidad, en cuanto a cómo tratar geográficamente, entonces, con los fenómenos.

 

La geografía alzatiana, muestra de la geografía ilustrada del siglo XVIII, como la geografía decimonónica en el Colegio de Minería, trataron con los fenómenos como su simple representación para dar cuenta de su existencia para los fines de otras ciencias.  Pero ya la geografía de la segunda mitad del siglo XIX en adelante, en su vínculo a determinadas esferas de necesidades apremiantes (como en México a la hidrografía y climatología ante el problema de las inundaciones y desagüe de la Ciudad de México), y a falta de especialista propios aún en esos campos, poco a poco e impensadamente, hizo que esa geografía fuese desbordando en su identidad con esas otras ciencias.

 

Hoy, volviendo en cierto modo a la geografía alzatiana, al introducir por nosotros la categoría geográfica de estados de espacio, estamos tratando nuevamente con los fenómenos “como su simple representación”; es decir, con su abstracción y generalización, estudiando de ello las propiedades y leyes que les rigen en tanto estados de espacio.

 

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