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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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29 marzo 2015 7 29 /03 /marzo /2015 22:03

Estrabón; GeografíaEstudio a los Prolegómenos de la Geografía; Estrabón. (6/6)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

18 dic 12

 

Estrabón podrá ser miembro de la aristocracia esclavista, participar de la filosofía oficial del Imperio, el estoicismo, y estar infundido del poder del Imperio mismo; sin embargo, no puede abstraerse a lo que caracteriza su tiempo y circunstancia: la ciencia clásica griega.  Bajo esta condición, luego de establecer sus postulados, elabora la axiomatización de los fundamentos del método, que siendo propio a la geografía, lo hace ver como aditamento externo, mismo que por su importancia nos tomaremos la libertad de transcribir íntegro:

 

“Ahora bien, lo que los físicos demuestran es lo siguiente: el Universo, e igualmente el cielo, son de forma esférica; el movimiento de los cuerpos pesados se dirige hacia el centro; la Tierra en forma esférica, permanece inmóvil alrededor de éste y posee un mismo centro junto con el cielo, e igualmente un mismo eje que pasa a través de ella y se prolonga por el medio del cielo.  El cielo gira alrededor de la misma y alrededor del eje, desde Oriente, hacia Occidente, y junto con este también las estrellas fijas con la misma rapidez que la bóveda celeste.  Las estrellas fijas giran sobre círculos paralelos, de los cuales los más conocidos son el equinoccial, los dos trópicos, y los círculos árticos.  Las estrellas errantes (planetas), el Sol y la Luna giran sobre círculos oblicuos que están dentro del zoodiaco”[1].

 

Luego Estrabón, sin referir a esta axiomatización con los términos rigurosos, una vez que ha planteado postulados, principios, y axiomas, comenta en general sobre algunos posibles teoremas:

 

“Haciendo fe a todos estos principios, o a una parte de los mismos, los astrónomos tratan luego de lo demás, a saber, los movimientos, las revoluciones, los eclipses, los tamaños, las distancias, e infinitas cosas más.  De igual manera, los geómetras que miden la Tierra, se valen de las opiniones de los físicos y de los astrónomos, y a su vez los geógrafos emplean las conclusiones de los geómetras…, partiendo de la base de que el cielo está dividido en cinco zonas y de la misma manera que la Tierra… (en particular), la Tierra habitada…  Luego deberá tratar adecuadamente de cada una de las partes de la Tierra y del mar”[2].

 

El principal defecto de esta axiomatización de Estrabón, es, primero, separar en ciencias distintas, y luego, el reunir mecánicamente partes que juzga  separadas, en una simple yuxtaposición que las conecta.

 

Finalmente comenta muy en general sobre los instrumentos, mencionando en particular la esfera terrestre de Crates, y la cartografía que se deriva de la transformación de la esfera en el plano; y a continuación expone el método de construcción de la Proyección Equirrectangular de Hiparco, partidario de que  ello sea –dice Estrabón– de la manera más simple posible; evidentemente, primero, no comprendiendo el significado real de un proyección cartográfica, y, segundo, entendiendo esa cartografía como recurso empírico de la historia.

 

En el método de la geografía de Estrabón, se culmina con la aclaración de que, dice éste: <<Los geógrafos no tiene por qué preocuparse de aquello que está fuera de nuestra tierra habitada>>[a].

 

 

Conclusión.

 

1               Finalmente, nos parece que si la noción de geografía de Estrabón ha prevalecido una y otra vez a lo largo del tiempo, ha sido no tanto por lo supuestamente correcto de la contrariedad que afirmaba frente a la geografía de Eratóstenes (o bien clásica u ortodoxa, objetivamente dada), como por la insuficiencia histórica que dicha geografía ortodoxa mostró siempre producto de un complejo objeto de estudio (el espacio terrestre entendido como tal, como espacio).

2               En última instancia, a pesar de un Aristóteles, de DIcearco, de Eratóstenes, de Hparco, de Crates, o de Apolodoro, en esa geografía  ortodoxa o no se hizo (y no hay comentarios recogidos por otros autores al respecto), o bien se perdió con sus escritos, esa fundamentación metodológica, que, por lo contrario, Estrabón si hace, o por lo menos de él si se conservó, si bien poco rigurosa.

3               Al final, si de la propuesta de Posidonio y Estrabón de completar la geografía con el conocimiento de la historia de la tierra habitada y limitada al ecúmene, se quitara precisamente ese complemento, lo que quedaría sería esa geografía clásica ortodoxa de treinta siglos de historia, cinco de ellos entre los propios griegos luego de Anaximandro, y por lo menos de desde que Eratóstenes hace la síntesis de tales conocimientos dándoles la denominación de Geografía, y en todo lo cual nunca estuvo la inquietud que Posidonio primero, y luego Estrabón, manifiestan; y que en los casos de Hecateo o Herodoto, claramente son historiadores auxiliándose de la geografía.

4               Luego entonces, separada esa desviación del conocimiento geográfico hacia los fenómenos, la corografía que se deja ver que la hubo en todos los casos, tendría su fundamento lógico en el estudio exclusivo de las propiedades del espacio terrestre entendido como tal, como espacio, y, en ello, los fenómenos en el mapa, no serían sino estados de espacio a tratar bajo ls propiedades y leyes mismas de la teoría del espacio.  Si tuvieron que transcurrir veinte siglos para llegar a esta conclusión, es porque entender que el objeto de estudio de la geografía era el espacio, no fue sencillo, dado lo complejo de la comprensión de la realidad y naturaleza del espacio a lo largo de la historia del pensamiento humano.

5               Toca ahora replantear la axiomatización de Estrabón en términos de una geografía única como ciencia del espacio terrestre[b], y avanzar en o subsiguiente en el conocimiento geográfico, exactamente de la misma manera que lo han hecho todas las ciencias en el método de la ciencia de la modernidad desde los siglos XVII-XVIII: profundizando y ampliando el conocimiento en cuanto a su objeto de estudio por sus propiedades y leyes.  El geógrafo no debe esperar más que el conocimiento le venga dado de otros campos de las ciencias, sino que ha de aplicarse en la investigación y descubrimiento de las propiedades y leyes de su objeto de estudio, a la luz del conocimiento antecedente, y en la certidumbre de lo rigurosamente demostrado, pasando de la descripción corográfica cualitativa, empírica concreta (de los fenómenos), a la descripción explicativa, cuantitativa y abstracta del espacio terrestre, de la misma manera que lo hacen los demás especialistas en lo suyo.

La Geografía, una ciencia maravillosa, uno de los conocimientos tan antiguos como la necesidad de la ubicación espacial del ser humano; tardó poco más de veinte siglos en precisar sus elementos como ciencia, lográndolo apenas hasta ahora; sin poderlo hacer como en el caso del conocimiento de las demás ciencias, en el curso de la Ilustración; pero, finalmente, lo ha logrado, y puede ahora erigirse como una ciencia plenamente rigurosa.

6               Cuando Estrabón define el objeto de estudio de la Geografía, haciendo a un lado la parte utilitaria que acompaña a la misma, para él, en su esencia, la Geografía es: “el conocimiento de los fenómenos celestes y de los que ocurren en la tierra y el mar, de los animales, plantas, frutos, y de todo lo que se pueda conocer en cada uno de los lugares”; Estrabón da un giro a la ciencia de la geografía, del estudio de los lugares (el espacio; tal como lo había sido por los treinta siglos anteriores), al estudio de todo cuanto ocurre en él: los fenómenos.

 

Ante esa nueva idea de la Geografía, no hay réplica, ni de Marino de Tiro, ni por Ptolomeo, y ello no sólo como consecuencia de la autoridad que el Imperio confirió a la obra de Estrabón, como por el que la descripción corográfica, tal como la entiende Ptolomeo, a decir de Ignacio Granero, es la descripción de la tierra habitada por todo cuanto hay en ella.  Y eso era ya la corografía para Eratóstenes e Hiparco mismos, pero sin restringirla a la tierra habitada, por lo que, en su caso, Ptolomeo estaría haciendo una concesión a Estrabón, lo que contribuyó a la propagación de esa noción de la geografía hasta nuestro tiempo.

 



[1]        Ibid. pp.205-206.

[2]        Ibid. p.206-208.

[a]       En esta sección (Libro II, Cap.V,34; p.244), se encuentra un pasaje desconcertante: Estrabón aclara que no es posible “comprender tantas y tales diferencias de nuestra tierra habitada”, y que, por lo tanto, “será suficiente considerar las principales y las más simples que Hiparco propone, partiendo del mismo supuesto que él, a saber, que la magnitud de la Tierra es de 250,000 estadios, conforme lo consigna también Eratóestenes”.  Este hecho nos había pasado desapercibido, como también lo fue para Ignacio Granero, que no consigna ninguna nota al respecto, y quizá, porque tampoco ha sido comentado por Geranie Aujac, pero este pasaje deslinda a Estrabón del error histórico de la reducción del perímetro de la Tierra, recayendo ello exclusivamente en Posidonio.

[b]       En realidad, al respecto, ya en nuestra tesis de licenciatura, “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (Tesis, UNAM, México, 1983), ya adelantábamos los elementos básicos y esenciales de ello, en cuanto a sus postulados, principios y categorías fundamentales, y ya en el trabajo reciente abundaremos sobre sus axiomas y teoremas.

 

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22 marzo 2015 7 22 /03 /marzo /2015 23:03

006 III ane Carta de EratóstenesEstudio a los Prolegómenos de la Geografía, Estrabón.  (5/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espaco-geografico.over-bog.es/

16 dic 12.

 

Determinar en qué momento y de qué manera ese conocimiento geográfico espontáneo dado como el conocimiento de la Tierra en los mapas; que venía (como consta en los documentos de Babilonia), del año 3000 ane, es decir, de unos treinta siglos atrás; se transformó en estudio de las cosas, así naturales como sociales, ocurre aquí, con Estrabón, y mediante la inversión de las causas por los efectos.

 

Eratóstenes había encontrado las plinthias (los ladrillos o unidades básicas) que estructuraban el espacio geográfico o terrestre, en lo que, a su vez eran las “zonas climáticas” (franjas de inclinación latitudinales), a las que denominó esfrágidas (gemas, joyas preciosas), de modo que las plinthias resultaban una regionalización de las “zonas climáticas” o esfrágidas.  Eratótees en su mapa registra cuatro plinthias: 1) la India (propia a dicha península); 2) la Ariana (contigua a la India al occidente, que comprendía básicamente Persia, la actual Irán); 3) la que quizá pudiera denominarse “Asiria” (Irak); y 4) la “Árabe” (no como la península, sino como la región de palestina), que Estrabón retoma sin delimitar.  En ellas, el espacio latitudinal determinado por el factor de inclinación o latitud, se identifica con el factor cósmico de la radiación solar, en una “zonalidad climática” entendida como una determinación por la temperatura y otros efectos secundarios de la latitudinalidad, manifiestos en la vegetación y fauna.

 

Por el estudio de los efectos Eratóstenes llegó a las causas cual es en el proceder de toda ciencia rigurosa; y una vez entendida la causa, profundizó en el conocimiento de las propiedades del espacio terrestre.  Luego, históricamente, todo consistía en darle seguimiento a ello, avanzando en el conocimiento de lo nuevo acerca de lo mismo, del mismo objeto de estudio, el espacio terrestre, a la luz de ese conocimiento antecedente y en la certidumbre de sus leyes.

 

No obstante, lo que ocurrió fue otra cosa: Estrabón, confundiendo el estudio de las causas por el estudio de los efectos, hizo a un lado el conocimiento del espacio terrestre por sus propiedades y leyes, y dirigió su atención a las características fenoménicas determinadas por ese espacio.  Esto es, en lugar de estudiar las “zonas climáticas” como inclinación latitudinal, las tomó y estudió por los efectos que ocurren en ello; es decir, como “zonas climáticas” por cuanto a su temperatura, y por ello, de su vegetación y fauna, como de su habitabilidad humana.

 

Estrabón concluyó así que: “Es evidente, pues, que esta división es adecuada a la geografía, porque la geografía trata de determinar la parte de la Tierra de una de las dos zonas templadas que nosotros habitamos[1]; es decir, que la división zonal en la esfrágidas, que hacen el conocimiento geográfico miso, para Estrabón constituyen tan sólo un conocimiento que se adecua a la “geografía”, esto es, a lo que él está entendiendo por geografía: no el espacio terrestre, sino los fenómenos dados en él. Dicho en lo términos de su época: su “geografía” no estudia la esfrágida por sus propiedades y leyes de inclinación de cualquier parte de la Tierra; sino las características dadas en las esfrágidas por las condiciones medias de la atmósfera, más aún, importando sólo de la parte habitable; lo cual se deduce de la delimitación que da de esta última: “…el mar al delimita hacia el Océano y hacia el Oriente, y por el Sur y por el Norte las características del clima, el cual, en el centro es bien templado para las platas y para los animales…”[2].

 

Se consumó así, la inversión del pensamiento geográfico, de la lógica del espacio terrestre, a la lógica de los fenómenos en él; y con ello quedó establecida en forma de contrariedad, lo que caracterizó la contradicción histórica esencial del pensamiento geográfico (contradicción que no se habrá de expresar en plenitud, sino hasta el tránsito del siglo XVIII al XIX, y encontrará solución en el tránsito del siglo XX al XXI).

 

 

Del Libro II, Cap. IV.

 

Prácticamente ya al final de sus Prolegómenos, Estrabón aborda en el Cap. IV del Libro Segundo, a Polibio, que como historiador, somete a crítica la verosimilitud de los viajes de Piteas, que Dicearco y Eratósteones retomaron en sus geografías, descalificando Estrabón tal posibilidad.  De donde, todo lo dicho por Piteas es falso, y retomado por Eratóstenes es la difusión de puras mentiras fantasiosas.

 

De este capítulo, que en su brevedad se refiere al análisis de los errores de Dicearco y Eratóstenes en sus mapas, por lo que se refiere a la verdadera localización o correctas distancias, que examinadas dos siglos después, es ya sobre un documento prácticamente histórico y ello carece de todo sentido crítico, tal como absurdamente lo hacen aparecer tanto Polibio como Estrabón (si Eratóstenes hubiese sido su contemporáneo, esa crítica sería plenamente válida).  Ignacio Granero inserta una nota, al respecto de la descripción de Europa por Polibio, y dice en dicha nota tomando un texto de Germaní Aujac: “Es probable que esta descripción de Europa estuviese incluida en el Libro XXXIV de las Historias (cf. P. Pédich: La geografía de Polibio, estructura y contenido del Libro XXXIV de la Historias…; y P. Pédich: El Método Histórico de Polibio (1964)…”[3].

 

Todo el Cap. IV, para la geografía teórica, vale por esta sola nota.  Polibio, como Estrabón, no hace geografía, se vale de ella para expresar su Historia, y en ese sentido, la geografía es, tanto para Polibio como para Estrabón, como acertadamente lo califica P. Pédich, método de la historia, manera de exponer la historia.  Es así, y sólo así, como hay que entender la “geografía“ de Estrabón.  Si de ella se suprimiese la historia, para Estrabón no quedaría geografía alguna, dado que a la geografía la identifica con la historia.  Pero haciendo abstracción de esa identidad subjetiva de Estrabón, como de toda identidad de la geografía con el estudio de los fenómenos, lo que queda como geografía, es la geografía de Eratóstenes, de ese al que despectivamente se refiere Estrabón como “Eratóstenes y sus secuaces” (Aristarco, Hiparco, Crates y Apolodoro), teniéndolos muertos más de un siglo atrás.

 

 

Del Libro II, Cap. V.

 

Arribamos, finalmente, al último capítulo del Libro II con el que Estrabón concluye los Prolegómenos a su Geografía.  Está dedicado a tratar sobre el método de la geografía, y por lo tanto se convierte en un capítulo de la mayor importancia.

 

Empieza Estrabón explicando que quien se ha de dedicar a la tarea de describir las distintas regiones (para Estrabón sólo las habitadas y habitables), ha de suponer en él “muchos principios físicos y matemáticos (este último que para Estrabón comprende a la astronomía y a la geometría); y ya luego elaborará su trabajo “de acuerdo con estos supuestos y conforme el valor científico de los mismos”[4].  Todo ello, de forma, es correcto,; de contenido, es sólo “sistema de referencia”, o principios de partida de los que luego se podrá prescindir.  Estrabón dirá un poco más adelante: “es necesario que el que hace geografía, haga fe a los geómetras, que han medido toda la Tierra, y los geómetras a su vez a los astrónomos y éstos a los físicos”[5].  Si bien en principio ello es correcto, no obstante lo plantea ajeno al método geográfico, y no precisamente como lo que va a integra su método propio.  En ese sentido, tales supuestos constituyen los postulados de la geografía de Estrabón, sin que entre en controversia con Eratóstenes ni Hiparco, hasta en tanto no se considere la consistencia lógica con lo que luego se sustentará en ello: las propiedades espaciales en éstos; o la historia en aquel.

 

Luego, aceptando la esfericidad de la Tierra, Estrabón establece que ha de ser descrita “como una superficie plana para la comodidad de la vista”[6].  Aquí, en principio, Estrabón reconoce en el mapa la herramienta esencial y por excelencia del geógrafo; aun cuando, al mismo tiempo, lejos está de Eratóstenes y principalmente de Hiparco, en entender que el mapa no tiene por fin “la comodidad a la vista”, sino el rigor de de un instrumento para el análisis del objeto de estudio (entonces entendido como la descripción, o conocimiento del espacio terrestre), en tanto la transformación matemática de la esfera terrestre en un plano, que, de manera secundaria, trae aparejada la comodidad del estudio.

 



[1]        Ibid. p.179 (subrayado nuestro)-

[2]        Ibid. p.179.

[3]        Ibid. p.190 (Libro II, IV, 1; Nota 1)

[4]        Ibid. p.203.

[5]        Ibid. p.205.

[6]        Ibid. p.204.

 

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15 marzo 2015 7 15 /03 /marzo /2015 23:03

006 III ane Carta de EratóstenesEstudio a los, Prolegómenos de la Geografía; Estrabón. (4/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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16 dic 12.

 

Del Libro I, Cap. IV.

 

Aquí es donde Estrabón rechaza el método geométrico de Eratóstenes para calcular el perímetro de la Tierra, prefiriendo el de Posidonio como método astronómico, y luego sigue una larga discusión sobre los “errores” de Eratóstenes en cuanto a las latitudes y longitudes de diversos lugares, a sí como de su distancia.

 

 

Del Libro II, Cap. I.

 

Es este un capítulo del que poco se aprovecha en lo teórico, pus Estrabón discute por entero el mapa de Eratóstenes, que ya en el tiempo mismo de aquel era objeto histórico; sólo al final Estrabón anota: “Eratóstenes…, con frecuencia procede con un criterio más científico del que corresponde a esta disciplina; y una vez ubicado en este plano, no se expresa con exactitud, sino en general, y en cierta manera, en la geografía procede como un matemático, y en las matemáticas como un geógrafo[1].  Así, si la Geografía no le ha de corresponder ser “menos científica”, su despliegue como ciencia está en el proceder matemático, cual la geografía como una matemática aplicada.

 

Esa frase de Estrabón: “un criterio más científico del que corresponde a esta disciplina “, es suficiente para dar lugar al siguiente cuestionamiento: por qué ha de limitarse el nivel de cientificidad, si el objetivo de toda ciencia es alcanzar cada vez un mayor grado en ello.

 

Hay, pues, en este poco afortunado enunciado de Estrabón, en la práctica, una negación de la geografía como ciencia, a la que no puede entender en su esencia como una forma de matemática aplicada que adquirió independencia plena.  Y es así, porque en sus conocimientos de origen e histórica y objetivamente dada, su problema no es el “mundo habitado”, sino o que el mapa representa (el espacio terrestre), en su precisión matemática necesaria.

 

 

Del Libro II, Cap. II y III.

 

En el original de Estrabón se conjugan los capítulos II y III, a los que les dedica unas cuántas páginas a cada uno.  Las tres páginas del Cap. II las dedica a tratar a Posidonio, que –dice Estrabón– expone muchos temas, así geográficos como matemáticos; esto es, entendiendo Posidonio por “geografía”, el tratamiento de los fenómenos, y por “matemáticas” el tratamiento cartográfico (el espacio terrestre).

 

Los fenómenos que Estrabón relata, por los cuales se interesó Posidonio, fueron: principalmente, el de las mareas; pero también su explicación a la acumulación de cantos rodados; el fenómeno volcánico; y el afloramiento de asfalto.

 

Con Posidonio aparece, pues, un geógrafo que seducido por los fenómenos, pasa de la panóptica, de la disposición a “verlo todo”; a la sinóptica, a querer “ver ese todo de conjunto”, como un algo que corma una sola cosa y ha de ser estudiado por las relaciones entre sus elementos.  Y, claro está, eso por principio no es algo incorrecto, sino que el error está en pretender atribuirle al geógrafo tal descomunal tarea: la geografía no puede ser una sinopsis de  de todas las ciencias; pretensión que ya atisbaba Heráclito en su crítica a Hecateo, al que calificaba como el de “la mucha ciencia”.

 

La panóptica es el mapa en el que “todo se ve”; pero ello no implica que el geógrafo tenga que sumergirse en cada fenómeno del mismo para, luego, establecer sus relaciones, por más que ello sea factible, e históricamente mucho de ello se haya hecho; tanto como lo logrado no haya ido más allá, una y otra vez, de la sinóptica de lo diverso en la descripción cualitativa de lo empírico concreto.

 

Por esa vía se equivoca el método de la geografía, históricamente se ha equivocado (los resultados, la insatisfacción de la profesión del geógrafo con esos fundamentos, la discusión teórica, las contradicciones e insuficiencias, lo demuestran).  Si la panóptica es el mapa, el mapa no es los fenómenos, sino el espacio terrestre.  Es el espacio terrestre en sí lo que constituye realmente la sinóptica de la geografía; el estudio del espacio terrestre es lo que da lugar a la “visión de conjunto” como lo único y no como lo diverso, es la explicación científica de lo teórico abstracto.

 

Eso no podía ser entendido así en ese momento  de la historia, ni por Posidonio ni por Estrabón ni por nadie.  Fueron necesarios más de veinte siglos de experiencia práctica concreta y de difícil abstracción y generalización teórica, para que, en función de una teoría del espacio terrestre, se explicara precisamente eso que ahora, a la luz de ello, se ve simple.

 

Resulta interesante hacer notar que este capitulo apenas supone las tres páginas…, pero es aquí de donde se rescata la mayor parte de lo teórico geográfico, pues, además, se habla aquí de las cinco “zonas climáticas”, de su denominación particular, y del origen de su autoría.

 

Las cinco zonas son divisiones a manera de una regionalización geometrizada, en función de las “zonas climáticas”, pero aquí la palabra “clima” no se refiere al estado medio de la atmósfera, sino a las inclinaciones de la Tierra, lo que se traduce como sus latitudes.  Así, las “zonas climáticas” (en el origen geográfico del concepto), son ciertas zonas latitudinales conocidas como: 1) Tórrida (entre los trópicos); 2 y 3) Templadas (dos zonas entre los trópicos y las zonas polares); y 4 y 5) Frías (más allá de las zonas templadas, incluyendo las zonas polares (Aristóteles).

 

Referidas a las inclinaciones, reciben nombres que aluden a ello: 1) Periscias (de peri, alrededor; y scia sombra), esto es, donde las sombras giran alrededor de los cuerpos; 2) Heteroscias (de eteros, uno u otro), donde la sombra se proyecta a la vez, a uno y otro lado de los cuerpos; y 3) Anfisicias (anji, de uno y otro lado), donde las sombras se proyectan exclusivamente para uno o para otro lado.

 

Eventualmente se llegó a referir hasta siete zonas, dice Estrabón, en función de “atender a razones de interés humano”, y las cuales son dos zonas estrechas junto a los Trópicos; esto es, la faja de los desiertos; aun cuando finalmente dice compartir preferentemente la división en cinco zonas adecuadas a la naturaleza y geografía.

 



[1]        Ibid. p.174 (subrayado nuestro).

 

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8 marzo 2015 7 08 /03 /marzo /2015 23:03

009 Mapa de Estrabón SimpleEstudio a los Prolegómenos de la Geografía, de Estrabón (3/…)

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16 dic 12.

 

 

Es así como Estrabón prende a Aristarco y a Crates, quienes no haciendo caso del exhorto de Eratóstenes, se enfrascaron en algo que, visto a la distancia, puede mover incluso a sana e indulgente risa.  Homero ha dicho que los etíopes son “los últimos hombres divididos en dos partes, así los del poniente como los del Sol naciente”[1]; y simplemente, así como lo narra Estrabón, mueve a risa, pues tanto Crates como Aristarco, a pesar de la aparente evidencia empírica en la frase, buscan esa división en una segmentación oriente-poniente, de modo que se tiene a los etíopes del norte y los del sur; cuando, a lo que Homero se refiere, aparentemente es a la ubicación de los etíopes según una segmentación norte-sur, dada por el río Nilo, de modo que se tiene así a los etíopes del “poniente, como los del Sol naciente”.

 

Ignacio Granero, traductor y compilador de las notas del texto de Estrabón, expone en una de ellas al respecto,, citando a Bérard: “Antiguos y modernos han buscado mil explicaciones a este texto bien claro…”[2], y dicho autor no lo explica, pero nos da una pista: en la Antigüedad, mapas como el de Anaximandro, el de Hecateo o el de Herodoto, muestran el río Nilo desde su naciente  en la parte centro-occidental de África, fluyendo primero de occidente a oriente, y luego, más allá de Etiopía, doblando sur-norte, y propiamente en Egipto.  Incluso remitiéndonos al mismo mapa de Estrabón, el Nilo nace ahora de varios afluentes  en el extremo sur, que convergen en Meore, y justo a partir de ahí, centro de Etiopía, el Nilo hace una especie de gran meandro doblando hacia el occidente primero, y luego en otra gran curva virando al oriente.  Sólo poco antes de llegar a Siena comienza a fluir sur-norte, ya en Egipto.

 

Crates y Aristarco, pues, según esto, estaban en lo correcto al hablar de los etíopes del norte y del sur, y no, como dice Homero, del poniente y del Sol naciente.  Sólo que hay un hecho más en la confusión: Crates habla de los etíopes del Antecos, más al sur; y Aristarco habla sólo de los etíopes del sur más allá de Siena, al sur del Nilo, que allí dobla en dirección oriente-poniente.



[1]        Ibid. p.57.

[2]        Ibid. p.306 (nota II,233).

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1 marzo 2015 7 01 /03 /marzo /2015 23:00

009 Mapa de EstrabónEstudio a los Prolegómenos de la Geografía, de Estrabón (2/…)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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16 dic 12.

 

Estrabón, desde la Sección 1, comienza exponiendo que los primeros en tratar  con el conocimiento geográfico, fueron, Homero (s.VIII ane), y Anaximandro (s.VI ane).  Ciertamente, la diferencia de dos siglos entre uno y otro, hacen de Homero, según Estrabón, el iniciador absoluto del conocimiento geográfico.

 

Para Estrabón, el que el poeta Homero, al que se le atribuye ser el autor tanto de la Iliada como de la Odisea, sea el iniciador del conocimiento geográfico, es de esencial importancia: ese será el fundamento de una geografía no sólo esencialmente como expresión histórica, sino como fundamento de un conocimiento que, siendo científico, puede expresarse poéticamente con el mismo rigor de toda ciencia.

 

Estarbón menciona que Hiparco comparte la idea de Homero como el iniciador del conocimiento geográfico; no obstante, Ignacio Granero, quien hace un profundo compendio de notas, apunta que Homero es considerado como el iniciador de todas las ciencias, de modo que ello constituye una generalidad que se asume por extensión, y culturalmente nadie objetaría.

 

Asimismo, Estrabón declara la utilidad de la geografía, “ya sea para las actividades de orden civil y militar, como también para el conocimiento de los fenómenos celestes y de los que ocurren en la tierra y el mar, de los animales, plantas, frutos y de todo lo que se puede conocer en cada uno de los lugares[1].  Esto, que lo ha mencionado como una utilidad, deja entrever, a su vez, el concepto de objeto de estudio de la Geografía (justo eso por lo cual es útil): los fenómenos que pueden conocerse en cada uno de los lugares.

 

Esta definición de Estrabón, pareciera no diferir de la que ha asentado Hiparco, al cual cita, exponiendo la necesidad de la astronomía y la geometría para el conocimiento geográfico, a lo que Estrabón añade: “…como también el calor y el frío y en general la naturaleza del medio ambiente[2].

 

Para Estrabón, la parte física y matemática, pertenece a lo teórico en geografía, no son aspectos que se refieran al orden práctico, al igual que lo hace, por las mismas razones, con las fábulas.

 

El geógrafo ha de verlo todo, pero no por todo ha de interesarse por igual.  “Tampoco es necesario que investigue todo tan minuciosamente, que todo lo conozca, ya sea en cuanto afecte a la vista o bien en su misma naturaleza”[3].  Pero a lo que no se da respuesta, y más aún, ni siquiera se plantea, es el problema teórico planteado en el hecho de por qué el geógrafo, al mismo tiempo que todo lo ve, no pareciera tener que interesarse por nada en particular.  Dicho de otro modo, por qué si la geografía es una ciencia panóptica, a la vez ha de ser, por decirlo así, ataráxica, o apática (en ese término, en la misma filosofía estóica); es decir, sólo contemplativa.

 

 

Del Libro I, Cap. II.

 

Al pasar a su capítulo segundo, Estrabón inicia la crítica a Eratóstenes.  De ella se deja ver, en principio, que Eratóstenes no tenía una filiación filosófica, pero que si bien desdeñaba a los estóicos (la escuela de Estrabón), expresaba simpatías por platónicos como Arcecilao, o sofistas como Aristón; pero que él está lejos de hacer filosofía, y, en última instancia, no tendría por qué hacerlo, como, al fin, tampoco lo hace Estrabón, por más que guarde una filiación estóica en la madurez de su vida.

 

De ahí, Estrabón dice pasar a “enmendar” la geografía de Eratóstenes, y lo hace empezando por criticar la afirmación de éste, de que “el poeta pretende deleitar y no enseñar”[4].  Sobre este punto, Estrabón disertará en extenso por todo su segundo capítulo.  Y sin duda.  Y son duda prendió a Eratóstenes en una absolutización, pues, aún en el texto literario, algo se aprende, incluso, acerca de la ciencia, pero no por ello de la ciencia misma en forma rigurosa propia a ella.  La crítica de Eratóstenes es plenamente justa y correcta tanto más que, la ciencia, pretendida por esa vía, es más fácil que caiga en el subjetivismo que desvirtúa su verdadera naturaleza; como ocurre con la frase de Homero: “los ríos <<caen del cielo>>” (la lluvia), y basta entender cielo por el Paraíso en el Reino de los Cielos, para que tengamos la Topografía Cristiana de Cosmas Indicopleustes.  De modo que no tendría más explicación en su favor, que su proclividad por la ciencia, la cual no puede ser mas que lo más rigurosa, razón por la cual Eratóstenes llamó charlatanes a quienes dan crédito a la mitología, como es el caso en Evémero y los estóicos como el mismo Zenón, “y exhortó a no valorar los poemas de acuerdo con el razonamiento y a no buscar al verdad  base de ellos”[5], y desde este punto de vista, y sólo desde este punto de vista, Eratóstenes tiene la razón, por más que Estrabón afirme que el conocimiento verdadero es posible mediante la poesía.

 



[1]        Estrabón; Geografía, Prolegómenos; Editorial Aguilar; México, 1980; p. 5 (entre ellos mencionará más adelante, las necesidades del Estado y del orden de gobierno, §16,18)

[2]        Ibid. p.15 (subrayado nuestro, en función de que se nos hace extraño el concepto de “medio ambiente” ya en esa época, y sospechamos sea un asunto de traducción.

[3]        Ibid. p.24.

[4]        Ibid. p.30.

[5]        Ibid. p.47.

 

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22 febrero 2015 7 22 /02 /febrero /2015 23:03

Estrabon--Geografia.jpgEstudio a los Prolegómenos de la Geografía, de Estrabón. (1/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 dic 12.

 

 

 

La Geografía, de Estrabón (terminada hacia el año 19 dne), se menciona ser una obra en diecisiete libros.  En consecuencia, sus Prolegómenos, comprenden los dos primeros libros, formado el primero por cuatro capítulos, y el segundo por cinco capítulos.

 

Obra esencial del conocimiento geográfico, no por ser de la pluma de Estrabón precisamente, sino por ser una de las obras más completa conservada desde la Antigüedad, a través de la cual es posible tratar de entender el pensamiento geográfico en los tiempos de sus orígenes.

 

Haciendo abstracción, así sea por un momento, de la áspera e inconsecuente crítica de Estrabón a “Eratóstenes y sus secuaces” (Hiparco, Aristarco, Crates y Apolodoro), tomando en sentido positivo lo que Estrabón recoge de éstos, es posible hacerse una idea muy aproximada al conjunto del pensamiento geográfico de la época.

 

Toda ciencia tiene un conjunto de obras básicas, esenciales, las cuales han formado parte de su misma estructuración y desarrollo, y, por lo tanto, sin el estudio de las cuales los conocimientos de esa ciencia se vuelven empiria pura.  La Geografía de Estrabón no sólo es una de esas obras fundamentales del conocimiento geográfico, sino, por su conservación íntegra, la primera de las obras básicas de esta ciencia.

 

Es un mundo de cosas lo que de ella se puede rescatar, hasta niveles de amplia erudición; pero  nos limitaremos aquí a lo más sencillo sin mayor pretensión, que el referir el contenido de su estructura capitular; quizá primera condición o condición necesaria, para luego abordarla en otros aspectos.

 

A la vista tenemos la primera edición de 1980, de Ediciones Aguilar, (Colección Biblioteca de Iniciación al Humanismo); la cual, por la nota de compra conservada entre sus páginas, consta que la adquirimos el 31 de julio de 1981, justo cuando lo esencial de nuestra tesis acerca de los fundamentos de la teoría del conocimiento geográfico la teníamos terminada, por lo que tal documento nos fue enormemente valioso en la corroboración de la objetividad de nuestras ideas.

 

Habíamos tenido conocimiento de Estrabón  desde 1974, año en que, aún estando en el Bachillerato, habíamos decidido cursar los estudios profesionales de Geografía, y haciéndonos de las primeras ideas acerca de aquello que pretendíamos, Estrabón aparecía como una de las figuras más destacadas.  Y empezó por ahí nuestra investigación histórica y teórica acerca de esta ciencia.

 

Por entonces, rumbo a la Preparatoria N° 4 dela UNAM, nos quedaba al paso la Biblioteca de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), ubicada en aquella época en un ala del Museo de Antropología e Historia de México.  Y todo empezó un día de aquel 1974, en que, consultando el Tomo “E” del Diccionario Enciclopédico Espasa-Calpe (en más de noventa volúmenes), supimos quién era Estrabón.

 

Para entonces teníamos ya una formación marxista definida, obviamente, inmersa aún en las deficiencias de una interpretación, en mucho, mecanicista.  Y en función de ello, nos encontramos con el primer gran elemento teórico.  Leíamos ahí, en el artículo sobre Estrabón, que éste había sido miembro de la aristocracia esclavista, y partidario del estoicismo…, luego entonces, en nuestro esquema teórico, Estrbón pertenecía “los malos”.  La geografía de Estrabón, la que ello fuera, por principio, no la podríamos compartir; había que buscar su opuesto dialécticamente contrario, y éste surgió ahí mismo: Eratóstenes; luego investigamos sobre Eratóstenes…, y nuestro pensamiento geográfico quedó en el acto, definido.  Luego todo fue ir acopiando datos e información, y acomodándola de un lado o de otro.

 

A nuestra vista había saltado un hecho esencial determinante: Estrabó era, en los hechos y por definición propia, la geografía como historia; como en Eratóstenes, de igual manera, era la geografía como cartografía.  Y empezamos a entender que desde entonces, a la irrupción de Estrabón, ya nadie sabía exactamente qué era la Geografía; si lo que Eratostenes había definido y con su trabajo caracterizado; o si lo que Estrabón había agregado, y de algún modo, ello parecía a todos hacerse evidente que así fuera, aún quedase plagado de contradicciones  e insuficiencias.  Luego entonces, nada más esencial en el hacer de la geografía teórica, que la crítica a Estrabón para poder entender, entonces, qué es la Geografía.

 

Sin pretender una exhaustividad en esa crítica a Estrabón; más aún, sin pretender aquí critica alguna, nos concretaremos a revisar los elementos de la estructura en los Prolegómenos  de su Geografía, y omitiendo toda discusión de lo secundario, extraeremos de la historia de su obra las lecciones acerca de los fundamentos teóricos más generales y esenciales de la Geografía.

 

Hasta hace unos años no hubiéramos podido llegar a las conclusiones que hoy expondremos, simplemente porque es hasta ahora que disponemos, cual “piedra de toque”, de una teoría propia de la geografía, desde la cual valorar y entender de una manera teórica más generalizada, todo cuanto se discutió en su tiempo en la obra de Estrabón, a su vez, en otra alegoría literal, “piedra angular” en la edificación histórica del conocimiento geográfico.

 

Describamos pues, a continuación, el contenido esencial, capitulo a capítulo, y extraigamos de ellos, ahí donde lo haya, las lecciones fundamentales de la teoría geográfica.

 

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22 septiembre 2013 7 22 /09 /septiembre /2013 22:03

1881-Apuntes-para-la-Historia-de-la-Geografia-en-Mexico--.jpg“Apuntes para la Historia de la Geografía en México”, 1882; de Manuel Orozco y Berra.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geogrfico.over-blog.es/

14 sep 13.

 

 

“Apuntes para la Historia de la Geografía en México”, 1882; de Manuel Orozco y Berra; una voluminosa obra de 500 páginas…, del todo insuficientes para narrar lo que la historia de la Geografía en México ha sido.  Y Manuel Orozco y Berra, con modestia y propiedad ante lo que se comprende de antemano debe ser una magna obra, titula su trabajo apenas como “Apuntes para la Historia…”, más no aún la historia misma.

 

Su trabajo comprende XXXI Capítulos, que narran cuatro siglos, desde los inicios de los descubrimientos en el Golfo en las primeras exploraciones españolas de principios del siglo XVI, hasta los trabajos de deslinde fronterizo México-Estados Unidos de mediados del siglo XIX.

 

Dedica doce capítulos en distintos momentos, poco más de un tercio de la obra, al tema de las exploraciones, ya como descubrimientos, viajes, expediciones, o el concepto del conocimiento progresivo durante la Colonia.  En cuatro capítulos expone los documentos de esta historia, esencialmente mapas, Atlas, y cosmografías.  En tres capítulos más en distintos momentos, analiza la correspondencia y comparación de nombres, como las opiniones y errores geográficos.  Luego, otros tres capítulos los dedica a las observaciones astronómicas y a sus autores.  En siete capítulos más, da cuenta de los trabajos geográficos y personajes (como la obra de desagüe, mapas, la Comisión de Límites, fundación de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística).  Un capítulo lo dedica a Humboldt; y uno más, en general, al México Independiente.

 

Esta estructura de la obra de Orozco y Berra acerca de la historia de la geografía, nos da un esbozo de su concepto de geografía, en él como historiador, y dado en la segunda mitad del siglo XIX.  No  hay un apartado que dedique a los fundamentos teóricos de la geografía como ciencia, a la definición de su objeto de estudio y método dado en ciertos principios de axiomatización, categorías, procedimientos deductivos, hipótesis, leyes o protocolos; y, por lo tanto, su concepto de la geografía sólo puede generalizarse de esa estructura de temas, de modo que, puede decirse que para el historiador Manuel Orozco y Berra, la geografía era una ciencia de la exploración en extensión del espacio terrestre plasmada en mapas, con fundamentos especiales en la observación cosmográfica (lo que hoy conocemos como Astronomía de Posición)., y cuyas aplicaciones, por lo menos en esos momentos del siglo XIX, estaban referidos a la ingeniería (como en el caso particular del desagüe de la Ciudad de México).

 

Todo ello generaliza perfectamente bien el hacer de la geografía y su concepto como ciencia del espacio terrestre en el siglo XIX particularmente en México, pues en esos momentos históricos, la geografía, principalmente en Europa, era la herencia  del dictado de una geografía fenomensita de Ritter y Humboldt, ya en la obra de un Ratzel o de un Richttofen; aparentemente más desarrollada en el sentido histórico, pero a la vez inmersa en el opuesto fenomenista de la contradicción histórica fundamental del pensamiento geográfico.

 

La geografía en el siglo XIX en México, seguía siendo, pues, una geografía moderna del período de la Ilustración, en ese sentido, más rigurosamente científica que la europea, pero reflejando a su vez aún la falta de consolidación plena como ciencia, pues todavía hacia fines del siglo XIX, el estudio del espacio terrestre y el concepto mismo de espacio, estaban ya en la conciencia teórica; principalmente en Rusia con Krasnov y Chizhov, como en Francia, muy incipientemente, en Vidal de la Blache; pero justo en ese momento inicial de la abstracción y generalización del concepto de espacio como objeto de estudio en esta ciencia, que aún llevaría un siglo completar su teorización.

 

A los “Apuntes para la Historia de la Geografía en México”, pues, no se le puede reprochar esa falta de análisis de sus fundamentos teóricos, tanto por ser sólo “Apuntes…”, como porque en general en la geografía en el mundo se daba esa limitación.  La obra antes dicha de Manuel Orozco y Berra, en consecuencia, debe entenderse como un valioso material para, a partir de él, poder abstraer y generalizar la teoría, como la historia misma de la geografía.

 

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:08

 

1755 La Villa de México, 1755; grabado 

La Ciudad de México en 1755.  La Ciudad de México en la juventud de José Antonio de Alzate y Ramírez.  La reformas borbonas de una década después abriéndose España y su virreinato dificultosa y lentamente a la modernidad ilustrada, cambiaron rápidamente su fisonomía.

 

*

 

En el cambio rápido de la fisonomía de la Ciudad de México, el estudioso de la geografía, José Antonio de Alzate y Ramírez, desempeñaría una función importante en cuanto a los conocimientos para su transformación.

 

En otra transformación, en lo más general, en esa lucha por la ciencia moderna ilustrada que terminase de superar el escolasticismo, el 7 de diciembre de 1772, Alzate publicará en su Semanario, Asuntos Varios Sobre Ciencias y Artes, N| 7, un pequeño artículo de ocho páginas en esquela: “El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla”, hoy, a nuestro juicio, el documento fundamental del origen de la geografía como ciencia moderna ilustrada en México, con todas las limitaciones propias de su tiempo.  Hace de ello ya, conmemorando en esta fecha, doscientos cuarenta años.

 

Incluimos ahora una página de “Efemérides e Hitos en la Teoría e Historia de la Geografía”, referida a tres aspectos: 1) en la historia en general de esta ciencia; 2) en la historia de México; y 3) en nuestros aportes personales (de los cuales, si yo mismo no los refiero, nadie más, que no sea por plagio, lo va  a hacer).  Estos tres archivos en esta página serán únicos, y los estaremos modificando y ampliando constantemente.

 

Lamentablemente se nos ha escapado la consignación de otras efemérides, pero de las que ahora damos cuenta a la memoria de la comunidad de geógrafo.  Trataremos de ir enriqueciéndolas en lo más posible, tanto en su número como en la remembranza de hechos.  Es nuestra obligación moral como intelectuales, es nuestro deber ser desde el campo de la geografía teórica, en cuya memoria no se pretende un simple acervo de cultura o la atención a posibles eventos conmemorativos; sino, primero, el respeto a quienes debemos lo que ahora somos, y segundo, la conciencia de nuestra propia identidad como geógrafos.

 

Ante ello, la “oficialidad” institucional de la Geografía, sin conciencia de sí ni para sí, guarda ominoso silencio.  No sólo es omisa de toda teoría e historia de la geografía por displicencia, sino lo es por acto deliberado y consciente, propio de un conservadurismo reaccionario y anticientífico, para el que el menor atisbo de conocimiento de la historia significa invitación a la reflexión y al pensamiento crítico, que vulnera su hegemonía oscurantista.

 

Esa es la razón por la cual, justo, el próximo ciclo de enero a mayo de 2013, publicaremos esa faceta de la historia de la Geografía en México a través de sus personajes más destacados, a fin de dar un panorama general históricamente lo más completo, de modo que luego sea posible ir eslabonando en detalle el cuadro de su desarrollo.

 

*

 

José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799)Efemérides e Hitos de Teoría e Historia de la Geografía.

[___]  Del tribuare vacui, al horror vacui.

[___]  CCXL Aniversario del Documento: “El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarla”, 1772; de José Antonio de Alzate y Ramírez.

[___]  Efemérides e Hitos de Teoría e Historia Personal de Nuestras Contribuciones a la Geografía.

 

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:07

 Efemérides e Hitos de la Teoría e Historia General de la Geografía: del Tribuare Vacui, al Horror Vacui.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

Noviembre de 2012.

 

 

Las efemérides e hitos más generales y esenciales del fundamento teórico del conocimiento geográfico: la sucesión de hitos de las categorías de “espacio” en una de las contradicciones más profundas del pensamiento humano dada entre el “atreverse al vacío”, el tribuare vacui; y el “horror al vacío”, el horror vacui.

 

De una parte, en el tribuare vacui, la profunda comprensión en el pensamiento materialista de la realidad objetiva, en donde el vacío es una forma más, de las infinitas formas en las transformaciones de la materia, y, quizá, la forma primigenia de la materia.

 

De otra parte, en el horror vacui, la empírica noción del vacío en función de la ausencia de “algo” sustancial, y en tanto tal, la identidad del vacio con “la nada”, en una comprensión metafísica e idealista del espacio como la ausencia de materia, equívocamente identificada con la sustancia.

 


Época Histórica      Tribuare Vacui:                Horror Vacui:

 


Antigüedad                Caos (Ca), o lo Infinito       Cosas (Cew), o lo Finito

                                  Ápeiron                              Pneuma

                                  Quintaesencia                      Eter (o Aether)

Época Moderna         Vacío                                  Continuum

Época

Contemporánea           Espacio                              Campo de Higgs


 

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25 noviembre 2012 7 25 /11 /noviembre /2012 23:05

Efemérides e Hitos Personales en Teoría e Historia de la Geografía.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

Noviembre, 2012.

 

Efemérides e Hitos de Teoría e Historia Personal de Nuestras Contribuciones a la Geografía.

 

1         Determinación del espacio como objeto de estudio de la Geografía (1981).

2         Primer cuerpo de teoría de la Geografía como ciencia moderna; Tesis: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento” (1983).

3         Ponencia al XI Congreso Nacional de Geografía en México: “La Unidad de la Geografía, como Reflejo de la Unidad Espacial del Mundo” (1987).

4         Fundación de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (SMTHG) (1989).

5         Reconocimiento “oficial” del espacio como objeto de estudio de la Geografía, por el Colegio de Posgraduados (1989).

6         I Congreso de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (1990).

7         II Congreso de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (1992).

8         Publicación de: “Geografía Básica” (1994).

9         Sujetos de Plagio Intelectual (1994-2009).

10     Creación del Blog: “Espacio Geográfico” (2009).

11     Descubrimiento de los tres momentos históricos de abstracción y generalización de las categorías de “espacio” y “fenómenos”, y nuestro lugar en dicho proceso en una cuarta abstracción y generalización simultánea de ambas categorías en la introducción de la categoría de “estados de espacio” (2011-2012).

12     Solución por subsunción a la síntesis lógica de la teoría unificada de la Geografía (2011-2012).

13     Crítica a la definición tautológica del objeto de estudio de la Geografía en la difusión “oficial” institucional (2012).

14     Recaracterización de la contradicción histórica esencial de la Geografía (2012).

15     Formalización teórica de la teoría del espacio geográfico (2012-2013).

16      

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