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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:18

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (17).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 20 sep 10.

 

b)  Análisis del desarrollo histórico del método científico.

 

Para ser breves en este análisis, tendremos que resumir los aspectos principales de la periodización histórica del desarrollo del método científico, periodización cuya estructura define en principio tres grandes etapas: a) el de la Antigüedad, b) el del Renacimiento, y c) el de la Época Contemporánea.

 

El método científico en la etapa de la Antigüedad, es caracterizado y desarrollado por ciertas figuras notables de la filosofía: del lado del materialismo destacan, entre otros, Heráclito, Leucipo, Demócrito; del lado del idealismo, son notables, Pitágoras, Zenón, Sócrates, Platón, y un filósofo que conjuga lo logrado hasta su tiempo en el campo de la filosofía, Aristóteles.

 

Todos tienen en común las limitantes que su tiempo impuso a la filosofía, y en este marco histórico, son de gran valía por igual, las aportaciones de unos y otros.  La limitante común, en esta época, es el racionalismo, en una postura que niega el valor de lo empírico.

 

Así, en el terreno del racionalismo, las contribuciones más importantes al método científico fueron fundamentalmente: a) desarrollar la base del método hipotético-deductivo, o sea un método axiomático-inferencial (Euclides); y decimos tan sólo la base del método hipotético-deductivo, dado que al prescindirse de la comprobación experimental (del procedimiento empírico que no iba más allá de la mera observación), se carecía de fundamento en sus teorías deductivas.

 

La postura racionalista aportó casi por necesidad, la creación de la lógica formal aristotélica.  Luego, teniendo por todo método empírico la observación (en particular la observación directa), de éste se desprendía el desarrollo de los procedimientos de descripción, y consiguientemente el método comparativo y la clasificación.  En todo lo cual subyace el método del análisis, el cual no fue utilizado como tal por los antiguos griegos, quienes “enfocaban la naturaleza todavía como un todo, en sus rasgos generales”[1].

 

Si Aristóteles resume todo lo logrado hasta su tiempo en filosofía, Arquímedes constituye la máxima expresión de la ciencia de la Antigüedad, pues con él se da el desarrollo que no es retomado sino hasta Galileo, después de casi veinte siglos de estancamiento y oscurantismo del medievo.

 

El método científico, en la etapa del Renacimiento, es ahora caracterizado y desarrollado por pensadores tan notables como Galileo, Bacon, Spinoza, Hobbes, Newton, del lado del materialismo; y Leibniz, Berkeley, Hume, Wolff, Kant, del lado del idealismo.

 

Habíamos dicho que Galileo retoma la llama del método científico en el pensamiento arquimedeano, que había roto ya con el aborrecimiento a los métodos puramente racionalistas, incluyendo entonces, el experimento mismo.  Pero no es sino hasta Galileo que los métodos empíricos se expresan en toda su plenitud.

 

El papel que habría de jugar Galileo en el Renacimiento en pro del avance del método científico, tuvo su sello desde el primer momento en sus palabras: “El mismo experimento que a primera vista engendra una opinión, si se le analiza mejor, nos enseña lo contrario”[2].

 

Según esto, “el experimento sólo tiene valor científico cuando se convierte en objeto de investigación teórica”[3].  Y aquí está la simiente y raíz de nuestra afirmación sobre el concepto del método científico.

 

No obstante, esta apreciación galileana del método científico, presuponía aún la condición de “analizar mejor”, lo que implicó el desarrollo de otros elementos metodológicos, tales como la utilización ya del análisis como método, y de la síntesis, aun cuando desvinculados entre sí, lo que dio lugar a la metodología mecanicista, contenida, por ejemplo, en los Pricipia, de Newton.

 

Pero a esta época renacentista también su momento histórico le impuso cierta limitante: el método hipotético-deductivo que en la Antigüedad era realmente axiomático-inferencial, en el Renacimiento, retomado así, significó una limitante para la filosofía, al reducirse a método empírico-deductivo; en donde, bajo la metafísica, se absolutizaba ya en una corriente empirista, o bien en una corriente inductivista, en cuanto a la forma científica de obtener el conocimiento.

 

El Renacimiento como etapa de transición de la Antigüedad a la Época Contemporánea, aportó los elementos necesarios para alcanzar el nivel de desarrollo del método científico actual: el análisis, la síntesis, la deducción, la inducción y el determinismo, como elementos teóricos en la sistematización del conocimiento; así como el método experimental con todo su aparato de medición y cuantificación matemática, estos últimos, como elementos empíricos de la sistematización del conocimiento.

 

El Renacimiento, etapa pródiga en su creación científica entre los siglos XVI-XVII, operó prácticamente de manera exclusiva bajo la concepción materialista, con la limitación de su carácter utópico en la interpretación social, y mecánico en la interpretación de la naturaleza.  Fue la lucha por abolir la escolástica y el neoplatonismo (misticismo, cristianismo, patrística), que constituyeron la corriente idealista hasta ese entonces y durante toda la Edad Media.

 

El Renacimiento, es un punto nodal de la historia, que concreta el desencadenamiento de la ciencia, sometida por casi quince siglos a la religión.  Pero si analizamos así la historia de la ciencia, del pensamiento filosófico y del método científico, es fácil reflexionar que si lo que predominó, incluso por toda la Edad Media, fue el idealismo en sus escuelas o sistemas filosóficos con sus método o teorías del conocimiento correspondientes: el neoplatonismo (el misticismo y la patrística cristiana), y la escolástica, que procuraban fundamentar teóricamente la concepción religiosa del mundo, entonces concluiremos que la interpretación idealista del mundo no constituye el método correspondiente a la teoría del conocimiento científico, sino que, por el contrario, esto último queda contenido únicamente en la concepción materialista, a pesar de sus limitaciones en uno u otro momento dado de la historia.

 

Ha sido, como hemos visto hasta aquí, el materialismo, la corriente que ha facilitado el progreso del saber, el perfeccionamiento del método científico en los marcos de cada momento de la historia; primero en un materialismo ingenuo en la Antigüedad; luego de un materialismo mecanicista y en el Renacimiento.  Tras ello, se abren las épocas moderna y contemporánea, en donde surge y se desarrolla el materialismo dialéctico, como filosofía y como verdadero método científico.

 

Posteriormente al Renacimiento viene la Ilustración como la esencia del la Época Moderna, y es en ella donde se elabora el método científico de la modernidad tal cual lo conocemos ahora.  Y fueron filósofos idealistas como Kant y Hegel entre el tránsito del siglo XVIII al XIX, quienes introdujeron, si bien en forma idealista, la dialéctica en el método científico.

 

En el siglo XIX, a mediados, aparecen los filósofos Marx y Engels, los cuales invertirán el pensamiento dialéctico idealista de Hegel, del idealismo al materialismo; esto es, de la dialéctica metafísica, a la dialéctica materialista; contendiendo con las filosofías idealista contemporáneas del positivismo, el organicismo y el empirocriticismo, haciendo ver sus limitaciones insalvables.  Nuevamente, éstas se encaminaban en el sentido de fundamentar teóricamente posiciones teológicas, y a apuntalar el sistema económico-social imperante.

 

Aún más, el materialismo dialéctico surge como una síntesis del conocimiento universal, sabiendo tomar las posiciones correctas que históricamente habían venido teniendo los idealistas, y, a su vez, desechando las inconsecuencias de los materialistas.

 

De este modo, el materialismo dialéctico sintetizado en el pensamiento de Marx, Engels, y más tarde Lenin, se erige como la síntesis misma del método científico universal, a poner en consonancia con el conjunto de procedimientos en la investigación, aplicables a alguna ciencia dada; a diferencia del idealismo, que consideraba a dicho método científico, como un conjunto de reglas arbitrariamente ideadas.

 

Al señalar que el materialismo dialéctico se erige como síntesis del método científico, es precisamente porque en él se opera el vínculo real, finalmente, entre lo empírico y lo teórico o racional, con sus necesarias interdependencias.

 



[1]     

[2]     

[3]     

 


 

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