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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:29

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (29).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 01 nov 10.

 

En el período de la patrística neoplatónica, conocemos un geógrafo: Cosmas Indicopleustes, “el viajero y geógrafo más grande del siglo VI –citando a Hubert Deschamps– quien dice que la Tierra es plana, rectangular y que esta regada de los ríos salidos del Paraíso”[1].

 

A quien, para continuar la ironía, podríamos ubicar por el solo análisis de esta cita, en la línea ecléctico-geográfica hecateana; en donde, en tales características espaciales (una Tierra plana rectangular), acaece el fenómeno singular del riego por los ríos salidos del Paraíso, lo que por su propia naturaleza y origen divino, es lo importante[*].

 

Por su parte, en el período de la escolástica, lo que impera en la ciencia, es el mundo del Islam, que inició su desarrollo a partir del siglo VII.

 

Al neoplatonismo de la patrística, le siguió el aristotelismo escolástico iniciado por el geógrafo Al Kendi (800-879), en Bagdad, quien no obstante su posición herética; que bajo aquellas condiciones significaba una actitud científica y antiidealista; su pensamiento geográfico lo ubicamos como fenomenista, toda vez que, simplificando a Aristóteles, Al Kendi propone cinco “sustancias primarias”; materia, forma, movimiento, espacio y tiempo.  Esto es, Al Kendi reconoce la existencia del espacio, incluso como “sustancia primaria”, sin embargo, expone que el conocimiento se eleva de la lógica y matemática, a las ciencias de la naturaleza, y de ahí a la metafisica[**].

 

Como espacio y matemáticas vayan juntas, subordinar en el conocimiento el espacio a las ciencias de la naturaleza, coloca a Al Kendi en la escuela de pensamiento geográfico fenomenista.

 

De otro lado, en los pueblos de Asia Central, otros geógrafos como Al Farabi (870-950), trataban de conciliar la filosofía de Aristóteles con el platonismo, situándose en lo fundamental como idealista, pues aun cuando reconocía la existencia del mundo exterior y la posibilidad de conocerlo, a ello anteponía la “razón divina”.

 

Por su obra, Enciclopedia del Saber, se ve que Farabi dedicó mucha atención a las ciencias naturales y al problema de su clasificación, estando en él el antecedente (después de Al Kendi), más remoto sobre el aspecto de la Geografía como “sistema de ciencias”.

 

Esta mezcla de idealismo y materialismo en los geógrafos fenomenistas del escolasticismo, los coloca en la corriente nominalista.

 

Así están también, Al Biruni (973-1048), en cuya obra, Monumentos Conservados, se estudian y describen la cronología y calendarios de diferentes pueblos; siendo otro de sus trabajos una Descripción de la India, como algunos más sobre astronomía y mineralogía.

 

“Aunque la filosofía de Biruni es, en lo fundamental una filosofía idealista, sus obras contienen ideas materialistas que contribuyeron a debilitar la teología islámica dominante en aquellos tiempos.

 

Según Biruni, el ser se halla sujeto a un proceso de cambio y desarrollo, y en ello estriba el poder de la naturaleza.  Todos los efectos pertenecen a la materia.  Ella misma cambia también la forma de las cosas.  Por consiguiente, la materia es el principio creador.  Las facultades espirituales (el alma, el pensamiento, etc), son propiedades del cuerpo”[2].

 

A su vez, “el más grande pensador árabe de la Edad Media, Ibn Rochd (Averroes, 1125-1198)”[3], el más consecuente de los peripatéticos filosófico-naturalistas árabes, atrapado en su momento histórico, por más consecuente que pudiese ser con las ideas materialistas, no escapa a la concepción nominalista del escolasticismo; y así, si por un lado rechaza la tesis religiosa de la creación del mundo por Dios; por otro, sustentaba la teoríaa de la “doble verdad” (la teológica y la científica), que Dios y la naturaleza son “coeternos”.  Lo que, no obstante, significa una posición avanzada para su tiempo, punto que contribuía a que la ciencia alcanzara una mayor emancipación del dominio eclesiástico.

 

Los últimos de los geógrafos escolástas, son el bizantino Nicéfor Blémida (1198-1272), e Ibn Jaldun (1332-1401), que, como sus antecesores, desarrollan una concepción ecléctica entre el realismo y el nominalismo escolástico[***].

 

Si bien, como hemos visto antes, los geógrafos fenomenistas de la Edad Media hasta el siglo XVI, fueron en su mayoría escolastas nominalistas, y que por lo tanto representaban las posiciones más avanzadas de su tiempo, los geógrafos espacistas de esta misma época, no se conformaron con ser nominalistas; Nexus posiciones progresistas fueron más allá, propiciando el derrumbamiento del escolasticismo, y, de hecho, con su práctica, lo enfrentaron desde las posiciones del empirismo materialista espontáneo incipiente.

 

Si bien, también es cierto, el centro científico al que pertenecieron, fue ya el europeo del siglo XV, en donde el desarrollo económico hacía a la burguesía interesarse por la ciencia y la técnica, como una forma de lucha contra el dominio del clero.

 



[1]

[*] Aquí, lo primero a considerar, es nuestra actitud crítica a lo religioso, que considerado absurdo, lo tomamos, incorrectamente al tomarlo en forma descontextualizada, como “ironía”.  Luego, se entiende que por primera vez, leyendo a Hubert Deschamps, entramos en conocimiento del personaje de la Geografía, Cosmas Indicopleustes; pero inducidos por los limitados datos mismos que aporta Deschamps al referir un espacio terrestre plano o bidimensional y rectangular, dicho así como algo muy propio al oscurantismo medieval, no vimos en ello valor alguno.  Pero, treinta años después (dado que dato en este trabajo lo retomamos de nuestra tesis de Licenciatura), al recoger los datos en su secuencia histórica en imágenes para las portadas de nuestra revista electrónica de geografía teórica en el Blog: “Espacio Geográfico”, 2009, nos encontramos con el trabajo de Cosmas: su “Topografía Cristiana”, y entendimos que la referencia de Deschamps era extremadamente limitada, hasta mal interpretada, pues el espacio terrestre de Indicopleustes, si bien plano (euclidiano), no era únicamente bidimensional, sino tridimensional; y de hecho, la primera representación histórica del espacio geográfico tridimensional.  E Indicopleustes, reivindicativamente, se convirtió así en uno de los geógrafos espacistas más importantes de la historia.

[**] Aquí, a su vez, al revisar este documento un cuarto de siglo después, tenemos que mediar lo dicho respecto de Al Kendi.  Su posición, como la henmos expuesto, es correcta, pero a su vez, viene a ser eminentemente coincidente con el materialismo, aun cuando atrapado en su tiempo.  Incluso, su concepto de “sustancia primaria” para el espacio, adquiere hoy un enorme sentido.

[2]

[3]

[***] Entre 2007 y 2009, tuvimos oportunidad de elaborar nuestra tesis doctoral, y, de algún modo en ella, quedó involucrado el trabajo de Ibn Jaldun, al que pudimos estudiar más en detalle, no reconociendo en él asomo de realismo, sino pleno nominalismo.

 



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