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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 julio 2010 1 19 /07 /julio /2010 08:31

Los Métodos

de la Teoría del Conocimiento en Geografía.

  Curso, Universidad de Guadalajara, 1985 (31).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica,

http://espacio-geografico.over.blog.es/;

México, 08 nov 10.

 

El origen de la geografía contemporánea se desarrolló en un ambiente en que reinaba la concepción idealista del mundo de un Fichte, un Schellin, y ya posterior al “período precrítico” de Kant (hasta 1770), caracterizado por su inclinación a las ciencias naturales y al materialismo espontáneo (en 1754, su teoría de las mareas; en 1755, su hipótesis cosmogónica); de tal modo que las mayores influencias de Kant, para Humboldt, ya para ese entonces estudioso de la ciencia alemana, corresponden al período del idealismo “crítico” del kantismo y la doctrina “dinamista”, opuesta al atomismo (a partir de su gnoseología dada en su Crítica a la Razón Pura, de 1781; su ética, dada en su Crítica de la Razón Práctica, 1788; y su estética, en su Crítica del Juicio, de 1790).

 

A partir de allí, Kant plantea respecto al espacio, el ser condición universal necesaria de la existencia de los objetos, y a la vez, forma de la sensibilidad, de la percepción inmediata como forma subjetiva de la facultad sensible, conforme a lo cual, las cosas no existen en el espacio objetivamente, sino en cuanto son percibidas; es decir, a priori (o antepuestas a la experiencia, y con ello, condición de toda experiencia).

 

“Según Kant, los hombres perciben los fenómenos uno “junto a” otro, o éste “después de” aquel, sólo porque en su conciencia se da la facultad a priori de disponer y sistematizar las percepciones en las formas ideales subjetivas del espacio y el tiempo”[1].

 

Siendo el espacio, al final de cuentas, según Kant, una forma del conocer; conocer lo geográfico (lo especializado), era conocer los fenómenos como tales, a través del espacio como forma de la sensibilidad.

 

De ahí que la Geografía, en su planteamiento fenomenista considerado en este apartado, ya para entonces humboldtiano-ritteriana, fuese, en esos orígenes del paso de la ciencia moderna a la contemporánea, en la transición del siglo XVIII al XIX, por excelencia, una gnoseología, por demás idealista, para conocer la realidad.  Y el fundamento idealista de la Geografía en sus orígenes contemporáneos, influido no sólo desde el idealismo subjetivo kantiano, sino, también, necesariamente, y más aún por su peso histórico, por el idealismo objetivo o metafísico hegeliano.

 

El Cosmos de Humboldt, o el Erkhunde de Ritter, como esas visualizaciones abarcadoras del Todo, no sólo son el súmmum de la idea enciclopedista en geografía, sino, en el fondo, particularmente en Ritter, la demostración de la capacidad de la trascendentalidad hegeliano-kantiana de los conocimientos.

 

 

a)       La expresión gnoseológica

de la geografía fenomenista contemporánea.

 

El pensamiento geográfico fenomenista, con Humboldt y Ritter, alcanzó, así, su máxima expresión; y para mediados del siglo XIX, quedaba evidenciado que la Geografía científica no podía ser por esa vía del Todo.  Entonces, el pensamiento geográfico fenomenista ya plenamente contemporáneo, discurrió hacia los fenómenos singulares, y con Ferdinand von Richthofen (1833-1905,) y Reclús (1830-1905), encontró su primera y nueva expresión en ese sentido.

 

Es la época de Spencer (1820-1903), y su “teoría organicista de la sociedad” en un determinismo biológico; y de Haeckel (1834-1919), y su “teoría ambientalista”, que será el fundamento de la futura Ecología.

 

Pero, contemporáneos suyos y desarrolladores de la misma idea fenomenista de la geografía en el auge de la filosofía positivista; que sustentaba la idea de la ciencia como eminentemente descriptivista, empirista y enciclopedista; fueron Friederich Ratzel (1844-1904), y Vidal de la Blache (1845-1918).  No obstante, hubo algo que polarizó sus posiciones: el “determinismo geográfico” de Ratzel propuesto en su Antropogeografía de 1882, histórica consecuencia lógica del fenomenismo; al que se le opuso, lo que luego se denominó el “posibilismo”, de Vidal de la Blache.  Éste había reaccionado a la posición del determinismo geográfico, expresando que <<la Geografía era una ciencia de los lugares, y no de los hombres>>.  Más aún, habiendo tenido lugar ya los primeros congresos internacionales de Geografía, el primer congreso internacional se convocó como “I Congreso Internacional de Ciencias Geográficas” (1875), y en los últimos de estos cinco primeros congresos, a mediados de los años noventa del siglo XIX, se había planteado, consecuentemente, la exclusión de la Cartografía, a considerare como una ciencia aparte, que sólo se integraba al conocimiento geográfico, nuevamente en la idea enciclopedista totalizadora ahora con fundamento en la filosofía positivista, entendiéndose a la Geografía como un sistema de ciencias; a lo cual De la Blache reaccionó, expresando que la Geografía, era <<una ciencia de localización>>.

 

Pero el interesante y extraordinario hecho que ha ocurrido ahí, es el inicio del momento histórico de la específica discusión acerca del real objeto de estudio de la Geografía.  Hasta entonces, la geografía simplemente se había hecho, ya con un contenido espacista, o bien con un contenido fenomenista, y ello, más allá de la crítica de Estrabón a Eratóstenes, no había arrojado diferencias o discusión teórica notable alguna.  Ahora, toda geografía, en consonancia con lo que ocurría o incluso ya había ocurrido con las demás ciencias, partiría de esa discusión.  Es, a partir de entonces, que de cuando en cuando se habla de la “crisis de la Geografía”.

 

A Ratzel le siguió William M. Davis (1850-1934), continuador de las teorías evolucionistas en geografía; y a De la Blache, le siguió Emmanuel de Martonne (1873-1955), que influido por el fenomenismo y no pudiendo dar continuidad a la idea de la Geografía como “ciencia de los lugares o de localización” como su objeto de estudio, eludió el compromiso considerando que la definición debería hacerse de acuerdo al método, asumiendo así una posición subjetivista.

 

Finalmente entró en escena un personaje más: Alfred Hettner (1859-1942), contemporáneo de estos últimos, pero que, abandonando el fenomenismo, abre una nueva etapa en el desarrollo de la geografía espacista.

 



[1]

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Tesis y Monografías
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