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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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12 enero 2014 7 12 /01 /enero /2014 23:03

1911-Progreso-de-la-Geografia--Isidro-Rojas-copia-2.jpgProgreso de la Geografía en México, 1911; de Isidro Rojas: último panegírico a la Geografía, en su esencia como geografía espacista, en México. Segunda Parte.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio –geográfico.over-blog.es/

31 oct 13.

 

 

Ensayo meritorio, tanto más que no fue elaborado por un geógrafo.  No obstante, dejará ver algo que pretendiendo hablar bien de la ciencia en México, más bien nos descubre esas debilidades coloniales: la importancia que se le atribuye a la llegada a México del “eminente barón Alejandro de Humboldt”, asunto que cuanto más se destaca en geografía, más muestra las influencias del viraje de la geografía ilustrada espacista del siglo XVIII, a la geografía romanticista-naturalista (y por lo tanto, fenomenista), del siglo XIX.

 

Isidro Rojas destaca luego el proceso de arreglo de las antiguas Intendencias en el concepto de Provincias, y finalmente en las Entidades Federativas, y con esa base, pasa a referir los trabajos geográficos relativos a dichas entidades políticas, y, esencial y correctamente, por dichos trabajos geográficos, dará cuenta de los avances cartográficos realizados por cada uno de esos territorios.

 

Para la época de Isidro Rojas había adquirido particular importancia el caso del Istmo de Tehuantepec en la posibilidad de que fuese abierto un canal interocéanico, y de ello da cuenta geográfica y políticamente.  De igual manera, destaca en particular, como un logro del siglo de la independencia, la creación del Distrito Federal, asiento de los poderes de la nación; y con ello menciona los levantamientos cartográficos realizados en el Valle de México, en lo que no podía quedar fuera de comentario el problema del desagüe de la Ciudad de México y los proyectos del mismo.

 

No siendo especialista en geografía, y menos en esa geografía espacista de las observaciones astronómicas para la determinación de las coordenadas de un lugar, hace ver, si bien con la claridad del caso, la importancia del uso, por primera vez en 1866, del telégrafo, en el posicionamiento de coordenadas.

 

El problema esencial de la geografía del siglo XIX en México, fue la elaboración de la Carta General, e Isidro Rojas pasa a mostrar la suma de los esfuerzos encaminados a este logro.  Hace pues, una rica narrativa de los azares que implicó tal objetivo desde el primer momento en 1821, que implicó la creación misma del Instituto Nacional de Geografía y Estadística, el cual luego se transformó en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

 

Ordenada la elaboración de la Carta General desde 1824, por los sucesos que llevaban a la inestabilidad de la República, la misma no empezó a delinearse sino hasta principios de 1840 en la Proyección de Mercator.  Pero los nuevos acontecimientos de la invasión norteamericana volvieron a suspender sus trabajos, que se retomaron hasta 1849, para ser terminada en 1851.  Comenzó ahí toda una aventura en la búsqueda de su impresión en un vaivén entre Estados Unidos y Europa hasta 1856, sufriendo una serie de daños, a la vez que su rezago respecto de los nuevos datos acumulados, decidiéndose, finalmente que ya no era oportuna su impresión, quedando a resguardo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

 

La nueva Carta General implicó un nuevo proyecto que a su vez tuvo que pasar por los sucesos de la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa, pero que ya para entonces, 1865, por primera vez, empezó a implicar sus complementos temáticos, de lo que fue muestra el Atlas de García Cubas presentado en su primera edición en 1856.  Y, finalmente, ya a la Restauración de la República en 1867, se empezaron a editar los primeros textos para los cursos de Geografía.

 

Ya propios a este período fueron los trabajos de Manuel Orozco y Berra en sus Apuntes para la Historia de la Geografía en México, como con su Materiales para una Cartografía Mexicana.  Acerca de la primera nos hemos referido en un comentario especial artículo aparte; pero sobre la segunda obra, hemos dejado el comentario de la misma al mejor estilo de la pluma decimonónica de Isidro Rojas.

 

La primera consideración es que el tratamiento de ambas obras por separado implica un riesgo de importancia fundamental a aclarar: ambas son geografía; una por su historia (y aquí no habría duda), la otra por su recurso de método en el análisis del espacio, riesgo que, incluso a nivel de los primeros Congresos Internacionales de Geografía justo en esa misma época, indujo a tratar a la Cartografía como una ciencia aparte de la Geografía.  Ese problema se reflejó en Isidro Rojas en la frase: “…interesante obra que sentó las primeras bases de nuestra Cartografía”, y a continuación apunta Isidro Rojas: “sin las cartas geográficas, es imposible conocer lo que se sabe y aún falta por saber acerca de una ciencia la más universalmente útil: la Geografía”.  Hay en ello un dejo de disociación entre ambas cosas, como dos ciencias independientes, pero que se complementan, lo que se trató así en los resolutivos de los primeros cinco congresos internacionales de Geografía.  Finalmente, con ello, la geografía mexicana que se prolongó como esa geografía espacista ilustrada desde el siglo XVIII, comenzó a converger con la geografía fenomenista del romanticismo decimonónico europeo.

 

Los Materiales para una Cartografía Mexicana, de Manuel Orozco y Berra, está dividida, nos da cuenta Isidro Rojas, en 37 páginas, desde los conocimientos de los antiguos mexicanos, pasando por lo aportado durante el virreinato, haciendo una sinopsis de planisferios y mapamundis, como por separado, de los mapas eclesiásticos; una sección para las importantes Cartas Hidrográficas, en particular las relativas al Valle de México; finalmente una sección de cartografía temática.

 

En 1877 se creó la primera Comisión Geográfico-Exploradora de un profuso trabajo cartográfico en diversas escalas, contribuyendo a la coronación de los “esfuerzos de la Sección de Cartografía [en] la terminación de la nueva Carta General de la República Mexicana, que a la escala de 1:2’000,000 se construyó exprofeso para la celebración del Centenario de nuestra Independencia…”.

 

Luego entonces, por último, no podía omitir el referirse con cierto lujo de detalle respecto de la Comisión Geográfico-Exploradora, sus responsables y sus trabajos contra todo tipo de adversidades.

 

 

       Rojas, Isidro; Progreso de la Geografía en México. SMGE; México, 1911; p.38.

       Ibid. p.38.

       Ibid. p.43.

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