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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 junio 2011 7 19 /06 /junio /2011 23:03

Ícono EducaciónTransición a una Educación Oscurantista.  Ensayo, 2004* (3/3).

Dr. Luis Ignacio Hernñandez Iiberri.

“Espacio Goegráfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 04 jul 11.

 

Y así, encontramos hoy en día; incluso más que antes; un profesorado universitario que no sólo cree –porque no podría ser de otro modo–, en un mundo sobrenatural (metafísico), que insiste en la posibilidad de la conciliación entre la ciencia y la fe en Dios –como si la teoría darwinista de la evolución se pudiera conciliar con la fe o creencia indemostrable en cualquier sentido, de la creación divina–, que confunde la moral en general con sólo una de sus partes: lo axiológico, los valores, y hace de los valores de la moral religiosa, la validez de toda moral.  Un profesorado en el nivel universitario que no sólo vuelve al pensamiento “vitalista” y animista; sino que más aún, niega abiertamente la llegada del ser humano a la Luna, y a partir de allí hace toda suerte de falsas asociaciones para “explicar” los fenómenos, en particular, los sociales; aun cuando ciertos fenómenos naturales no sometibles a experimentación en laboratorio, como la actividad volcánica, sísmica o climática, son igualmente considerados bajo falsas asociaciones, o a lo más, teniendo una explicación causal funcionalista, es decir, más por los efectos, que por la relación causal antecedente; y las teorías del “darwinismo social”, el “organicismo”, o el “determinismo geográfico”, no sólo persisten, sino cobran renovada vida en el ámbito académico universitario aun ahora, en el siglo XXI, y que no son expuestas, ya no se diga en términos de su crítica o como un fenómeno al que la ciencia aún no le tiene explicación, pero que en forma de esparcimiento en el ámbito de la ciencia-ficción pudiera explorarse, sino que dichas ideas son expuestas como alternativa válida, como un saber con su propia verdad, ante el hecho de que “la ciencia no les da explicación”.

 

El desconocimiento de lo que es la ciencia y el método científico es evidente, y se entiende por ciencia sólo un saber más, igualmente válido a cualquier otro, y por método científico se entiende exclusivamente una serie de pasos protocolares o formales sin más sentido, pero que caracterizan a la ciencia sólo porque así sistematiza un conocimiento dado.  En el fondo se desconoce, y por la casi totalidad, qué es una hipótesis, qué es la verdad, la definición y el papel de ciertas categorías; dado que prácticamente “nadie” está consciente de su propio marco teórico, y se desconoce que este se refiere a todo un sistema filosófico con su propia teoría del conocimiento, constituyendo ello una complejidad que jamás este profesorado se lo ha planteado.

 

En este contexto de los últimos diez años (pudiera llevarse a veinte años los cuales corresponden al modelo económico neoliberal y al caos internacional antes referido) se ha educado y formado el profesorado actual.

 

Como consecuencia de la crisis y desintegración de la Unión Soviética y con ella el debilitamiento y reflujo de la teoría del comunismo, adquirió una enorme fuerza en el ámbito educativo la filosofía “oficial” norteamericana del pragmatismo, hasta entonces contenida en su influencia en el Sistema Educativo Nacional, pero que ya presionaba desde los años cuarenta; filosofía pragmática en la cual, dice Foroba citando a Peirce, “el contenido del saber se determina por sus efectos prácticos”[1], pero que “no entiende por utilidad práctica la confirmación de la verdad objetiva por el criterio de la práctica, sino lo que satisface los intereses subjetivos del individuo”[2]; reforzada por el proceso expansivo de la escuela privada, la que en general adopta dicha filosofía.

 

Los modelos educativos fundados en, o influidos por el pragmatismo; el conductismo (teoría pedagógica oficial en México durante los años setenta a ochentas) influido por James y Skinner, y el mismo constructivismo (teoría pedagógica oficial en México a partir de 1993) influido por Dewey con connotaciones neokantianas; dice Abbagnano en su Diccionario de Filosofía, “no pretende definir la verdad o la realidad, sino ser sólo un procedimiento para determinar el significado de las proposiciones”[3]; y a ello se podría agregar el constructivista planteamiento del papel del “aprendizaje significativo”, en el que por ello no se entiende la determinación de la esencia objetiva, sino, otra vez, sólo los intereses subjetivos del individuo, bajo la relativización absoluta de la verdad, y la omisión de la relación causal de los fenómenos.

 

Y ello ha sido el fundamento del Sistema Educativo Nacional durante las dos últimas décadas del siglo XX, en las cuales se ha educado y formado el joven docente actual (los nacidos a principios de los años setenta, y que ya para los años ochenta y noventa cursan sus estudios de Secundaria, Preparatoria y concluyen sus estudios universitarios en la última década del siglo, hacia principios o mediados de los años noventa); joven profesor que media los treinta años de edad, dominante en la escena por razones naturales.  No es casual pues, esa situación oscurantista de la que él mismo es inconsciente**.  Los estudiantes formados por estos, hablando en general, necesariamente, empeorará la situación, y hace previsible una educación oscurantista para este s.XXI.

 

 

Conclusión.

 

Poder moverse en este ámbito de transición al oscurantismo, obliga al replanteamiento de las estrategias educativas: 1) replanteando las políticas de formación de profesores, y 2) replanteando el contenido y la estrategia didáctica misma.

 

De lograrlo, por ejemplo con el consenso de la planta docente de esta Universidad, estaríamos en posibilidad de crear un Modelo Educativo con una mística distinguible fácilmente de la generalidad de otras instituciones educativas universitarias (incluso públicas).  Esta es la utopía.  La realidad, son las leyes del capitalismo imperialista, trasnacional, que para su existencia y su dominio, requiere de que las cosas sean así; cava su propia tumba, pero el sistema capitalista es así, irracional, aspira a poder resolver luego lo que hoy se ve en la necesidad de destruir; y lo va a lograr parcialmente, hasta en tanto la clase trabajadora asalariada no se decida a implantar un modo de producción distinto, bajo un Estado distinto, bajo una sociedad distinta.  Y para qué decirle a esa clase trabajadora cuál es tal modo de producción, es elemental, la descubrirá por sí sola.



*       Ensayo final como tema libre para la evaluación final en la materia “Historia de la Educación en México”. I Semestre, Maestría en Educación; 2004.

[1]       Foroba, N.T; Diccionario de Filosofía; Progreso, Moscú, 1984 (v. Pragmatismo)

[2]       Ibid. (v. Pragmatismo)

[3]       Abbagnano, Nicola; Diccionario de Filosofía; FCE, México, 2º ed, 1966 (v. Pragmatismo)

** Es ahora, con esta reflexión, que estamos cayendo en cuenta del por qué de nuestra desesperación ante la situación actual, a la que no le encontrabamos una explicación consistente.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Educación
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