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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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22 septiembre 2010 3 22 /09 /septiembre /2010 23:06

Un Artista del Pincel

para el Museo de las Ciencias.

  Artículo, 2010 (6/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

México, 11 oct 10.

 

Sí, ¡claro!, basta que ustedes agreguen eso último: al Globo Terráqueo y el Mapa, “¿Habría algo más que se desee agregar…?, y la confusión se hará presente.  <<Bueno, la Tierra, unas montañas, un río, la selva y el desierto…, una ciudad…>>, y acabará haciéndose una fotografía de la realidad completa.  La confusión en todos al momento de pensarlo un poco más, deriva de la confusión a partir de los propios geógrafos.  Cuando éstos no han tenido claro su objeto de estudio y lo han identificado por confusión con el todo, así se enseña en las escuelas y en lo libros, y la gente, luego de pensarlo, recuerda sus notas escolares y acaba en lo mismo.  Por ello, lo esencial, en la mayoría de los casos, estará en la respuesta inmediata, que invariablemente será eso: <<un Globo Terráqueo, un Mapa; una brújula…>>.

 

Ahora concluyamos el ejercicio con una generalización teórica.  El asunto es que todo el mundo parece tener más claro de qué trata la Geografía, que el propio geógrafo; y no porque el geógrafo sepa menos, sino justo por lo contrario, porque sabe demás; y el problema es que ese exceso de conocimientos se ha dado en una desviación, ante la imprecisión del objeto de estudio.

 

Algo muy peculiar ocurrió en estos últimos veinte años, que ha dividido el proceso de la comprensión del objeto de estudio en dos fases: primera, acabó por aceptarse, por la sola fuerza de la verdad objetiva, que dicho objeto era el espacio terrestre; pero el proceso singular de cómo ha ocurrido (en lo subrepticio, en la exposición por otros y no por el autor de las ideas), dio lugar a que el verdadero contenido de ello no se entendiera (o deliberadamente se escamoteara confundiéndolo); y, en consecuencia, ahora –dada la oportunidad de este Blog– se abre una segunda fase, precisamente, la de la comprensión del contenido de la idea expuesta por su propio autor.

 

Y ello empieza por la conclusión de este ejercicio didáctico.  Como lo vimos en los primeros ejemplos, el mundo real y concreto, en este caso ahora, de la Geografía, es el de la Tierra en su conjunto; incluso desde su delimitación en el Universo.  Pero en la representación del proceso de aprehender ese mundo real y concreto, como reflejo en el mundo del conocimiento científico abstracto, esa Tierra real y concreta en tres dimensiones, se transforma en el Globo Terráqueo, como esa Tierra científica abstracta.  Más aún, en ese proceso de abstracción que va, por ello, separando del objeto concreto y descubriendo las propiedades esenciales del mismo, aparece luego el mapa como la transformación de la esfera terrestre en un plano.  El mayor grado de abstracción se da en el hecho de pasar del modelo tridimensional de la Tierra en el Globo Terráqueo, al su representación bidimensional en el mapa o Carta Geográfica.  Será necesaria toda una simbología especial en ello, para poder ver e interpretar el espacio tridimensional en su proyección segunda.

 

Por ello, cuando se hace la propuesta de representar a la Geografía con un Globo Terráqueo y un Mapa, se está, consistentemente, en la esencia de su objeto de estudio: el espacio terrestre.  Y más aún, cuando en el instrumental se propone la brújula, se está exponiendo en ello el método del conocimiento geográfico, pues con ella es posible descubrir la orientación del espacio, su bipolaridad y simetría y asimetría, la declinación magnética y la existencia de varios ejes de la Tierra; y en la identidad aproximada de los polos astronómico y magnético, descubrir, aparte, el polo geométrico, o propiamente geográfico, y a partir de ahí, derivar en el conocimiento de la esfericidad, y, en consecuencia, del necesario ecuador terrestre, de las latitudes generales y luego de esas ciertas latitudes especiales dadas por los Trópicos y Círculos Polares, etc, etc.  Y antes que la brújula, un instrumento más simple permitió obtener todo ese conocimiento: el gnomon, y su perfeccionamiento en el polos o skaphe.  Luego vino el astrolabio y después el sextante, etc.  Y hoy tenemos ese instrumento extraordinario que es el GPS (ese pequeño aparato automatizado conocido como “Sistema de Posicionamiento Global”), en manos de cualquier turista.  Pero el geógrafo, lamentablemente, no ha sabido derivar su propio conocimiento científico a partir de ello mismo.

 

La anterior frase enfatizada no es ninguna simpleza: es, ni más ni menos, que la esencia del método científico de la modernidad.  El estado precientífico de la Geografía en el contexto de dicha modernidad, consiste precisamente en el desconocimiento en la geografía, aún a principios del siglo XXI, de lo contenido en esa frase, y a lo que se denomina como ciencia positiva; y a lo que se impone la aclaración de que tal enunciado, nada tiene que ver con la ciencia de la filosofía positivista comtiana; sino que se refiere exclusivamente al carácter positivo del desarrollo de la ciencia.

 

Por ciencia positiva lo que ha de entenderse, entonces, es elaborar el conocimiento nuevo de la ciencia a partir de los elementos vigentes de su propio desarrollo; y en ello juega un papel esencial el método hipotético-deductivo.  El hecho de cómo una premisa de tesis a demostrar, ha de sustentarse en una premisa antecedente ya demostrada como verdadera y en ese sentido vigente en el conocimiento científico; para, derivado de ello, es decir, deducido lógicamente mediante un silogismo, verificar una hipótesis confirmatoria de la tesis, dando lugar a un conocimiento nuevo; es precisamente la ciencia que avanza con un carácter positivo.  En Geografía, con mucha dificultad, y a grandes saltos históricos, puede mostrarse ese proceso.  Y ello quiere decir que el mismo está ocurriendo de manera objetiva, es decir, independientemente de la voluntad de los mismos geógrafos, por el desarrollo lógico de la misma ciencia; pero, a la vez, como un hecho inconsciente, e incluso desconectado de una generación a otra[*].  Con mayor razón, el proceso no ocurre en el trabajo geográfico, por decirlo así, cotidiano.

 

La importancia de este punto, pues, es tal, que habremos de tratarlo aparte.

 



[*] Ciertamente esto habrá que dejarlo en duda, pues realmente amerita un investigación al respecto.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Divulgación Científico-Geográfica
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