Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

30 junio 2013 7 30 /06 /junio /2013 22:01

Pavorreal de FrenteUn Pavorreal Frente a un Mapa. Cuento (5/5)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

29 dic 12.

 

 

 

¡Ahí estaba la respuesta esperada!..., pero de pronto todos se quedaron igual: nadie entendía nada, y sólo como vieran que el Pavorreal, todo satisfecho de su exposición, se dirigía a su asiento, comprendieron que posiblemente ya había concluido, y temiendo hacer el ridículo, tímidamente empezaron a aplaudir, y como el Pavorreal lo agradeciera desde su lugar con una reverencia, todos estallaron en un sonoro aplauso…, aun cuando absolutamente nadie entendía por qué, pues nadie había entendido nada.

 

El Búho se jalaba el cuello de su camisa como para hacer espacio al tragar saliva, pues tenía que emitir su dictamen, pero no tenía la menor idea de qué, y no sabía qué decir.

 

_   Eh…, Señores…, pues…, eh… (¡glup!)…, agradecemos a su usía el Pavorreal tan brillante exposición… –ya sólo todos esperaban que el Búho sí le hubiera entendido, y dijera quién ganó la apuesta–, sólo antes de emitir un dictamen, debo solicitar al auditorio, si tiene alguna duda, a fin de que su usía el Pavorreal la aclare.

 

Todos parecían alumnos en un salón de clases, nadie parecía tener la menor duda, pero simplemente porque no habían entendido nada.  Y como el Búho viera que nadie preguntaba como para darse una idea de por dónde debía ir su dictamen, se las ingenió ahí mismo para pasarle una tarjeta al Pavorreal, pidiéndole que le anotara la conclusión, con el pretexto de que así no habría malas interpretaciones.

 

El silencio en la sala era impresionante, se escribió la tarjeta, se entrego, se leyó, se volvió a escribir ahora por el Pavorreal, y la tarjeta regresó al Búho: …y lo que el Pavorreal escribió, fue precisamente la conclusión que nadie entendía: “Tanto las manchas negras como las manchas blancas, son en sí mismas estados de espacio discretos, como entre ambas, hay un estado de espacio continuo”.

 

El Búho a discreción se rascaba las plumas de su cabeza, y entonces voló al lado del Pavorreal comentándole al oído:

 

_   Ejem…, Sr. Pavorreal, disculpe, pero…, ¿cómo cree usted que debo traducir esto a mi dictamen?

_   Bueno, Sr. Búho, pues, simplemente que: 1) las manchas no están ensambladas; 2) que unas son independientes de las otras, es decir, que no está pintado un color sobre otro, y 3) que forma parte de un todo continuo…

 

El Búho anotaba apresuradamente todo palabra por palabra, y ya comprendiendo un poco el asunto, afirmó una vez más hacia el Pavorreal –ante la impaciencia de todos– “sólo como para confirmar”:

 

_   Su usía, esto quiere decir, entonces, que nadie ganó, pero nadie perdió…

_   ¡Exacto!, eso fue precisamente lo que dije desde un principio.

_   ¡Oh, oh, ya veo, ya veo! –y acomodándose sobre su pico sus viejos  binóculos de montar, se dispuso a pronunciar su dictamen–: “Señores, luego de esta larga e inteligente explicación del Sr. Pavorreal, cotejando aquí con él en privado para que no quedara ninguna mala interpretación: la apuesta se declara nula, dado que nadie ganó, ni nadie perdió, porque los colores de las manchas no están puesta unas sobre otras (si bien tampoco están ensambladas)…”.

 

Nadie pestañeó, nadie se movía, nadie respiraba…, porque nadie había entendido nada, ni de la exposición, ni del dictamen.  Sólo el Ornitorrinco, afamado metodólogo de la paleontología, se atrevió a levantar la mano para preguntar, a lo que el Búho le cedió la palabra.

 

_   Sr. Pavorreal, ¿puede entenderse entonces el caso como si se hubiera pintado tanto de blanco como de negro sobre un lienzo quizá de otro color?

_   Su pregunta es extraordinariamente perspicaz, Sr. Ornitorrinco, pues es el hecho que yo, como “el que todo lo ve” (y no de conjunto, sino parte a parte) –y  volvió a encender el “cañón”, y mostrando ahora una Base de Datos, continuó–, no estoy facultado por ello mismo a indagar sobre aquello que precisamente es su campo de estudios.  Es decir, cómo se produce el fenómeno, es algo cuya explicación usted, y no yo, podría realmente dar, y pudiéramos decir que lo está enunciando en una posible hipótesis.

     

_     Señores, yo, como “el que todo lo ve” (y no de conjunto, sino parte a parte, cada cosa con cada uno de los “cien ojos”), he mostrado todo lo que ahí existe, me he referido a ello por su nombre común –y entonces, señalando en la pantalla la Base de Datos, fue puntualizando de su lectura– para hacerme entender: “manchas”, “insectos”, “aromas”, “laceraciones”, pero, como he dicho, todo ello despojado de sus atributos secundarios, se presenta mi vista únicamente como estados de espacio –y entonces con su apuntador de rayo laser los puntos finales de la Base de Datos.

 

Base-de-Datos-Pavorreal.jpg 

Sinóptica de un Pavorreal Frente a un Mapa.

 

     Habrá de comprender a nuestro amigo metodólogo Ornitorrinco la explicación paleontológica de las manchas; a nuestro amigo entomólogo, el Camaleón, el decirnos finalmente si en realidad los insectos son ”moscas” o “tábanos” u otro tipo, y si son moscas, acaso qué tipo de moscas y sus características; un experto en la diferenciación de cientos de químicos olores, con nuestro amigo químico, el Sr. Can, que podrá ilustrar acerca de ese aroma atrayente de los insectos; corresponderá a nuestra amiga médico, la Serpiente Caducea, el ampliar nuestros conocimientos médico-veterinarios y atender lo que hemos  visto como laceraciones.  Nosotros sólo hemos visto todo ello uno a uno, parte a parte, cada cosa con cada uno de los “cien ojos” de Argos, en forma panóptica; ahora, haciendo el resumen de  nuestros conocimientos propios, anularemos nuevamente lo secundario e inesencial (los atributos como fenómenos), e incluso su condición  aislada e inconexa, para, viendo sus relaciones más generales y esenciales, elaborar  una “visión de conjunto” (y entiéndase, no de los fenómenos, sino de los estados de espacio; y con esa “visión de conjunto o sinóptica del espacio, ya podremos pasar al análisis cualitativo de la descripción empírica de lo concreto dado en la estructura del espacio, en esa condición enciclopédica), al análisis cuantitativo de los procesos físicos que ocurren en el mismo, ocultos a la vista y sólo descriptibles y explicables mediante algoritmos matemáticos; y tras todo ello, finalmente, de las tesis de los estados de espacio, pasaremos a la síntesis del espacio mismo en su conjunto, constituyendo ello nuestra propia sinóptica (nuestra propia “visión de conjunto”) de conocimientos propios, que lógica y coherentemente la iremos abstrayendo de lo secundario y generalizando sobre lo esencial en tanto estados de espacio; y así, nuestra sinóptica, ha de ser sobre el espacio mismo.

 

El Sr. Metodólogo de la paleontología, el Sr. Ornitorrinco, quedó muy satisfecho de la respuesta del Sr. Pavorreal, que no por ser “el que todo lo ve”, ello no significase que fuera a la vez, “el de la mucha ciencia”, pretendiendo poder saber de todo, o el pretender el poder intervenir en todo hasta omitir lo suyo y adoptar los conocimientos del otro.

 

No obstante esas complejidades entre especialistas, para la comunidad ahí reunida tras un aplauso unánime, lo único más o menos claro que quedaba, era que “la apuesta se declaraba nula”.

 

Todo el mundo comenzó a retirarse del lugar con un cierto desencanto a pesar de todo…; no había “corrido sangre” de alguna de las partes y aquello, al instante, perdió interés.  Discretamente se fueron quedando en la sala ya sólo los apostadores.

 

_   A-amigos –dijo alguno con cierto titubeo– ¿alguien ha  visto al Coyote?...

_   Pues apenas ayer pasó a verme –respondió otro, angustiado– yo aposté 10:1 y diez apostaron contra mi, y tuve que depositar mis 100; el Sr. Coyote sacó un gran libro contable y anotó con todo aquello que se veía de gran pulcritud…

_   Pues yo fui el que aposté 10:1 a la inversa de su oferta, y también pasó con migo para que depositara mi apuesta…

_   Yo le entregué la cantidad de dos a uno como de veinte…

_   Y yo la cantidad de tres a uno de otros tantos; pero ciertamente, todas las cifras y cuentas las anotaba con esmero y pulcritud, deseándonos la mejor de las suertes.

 

Anochecía y aquellos parroquianos comenzaron a angustiarse más con la ausencia del Coyote; esperaron una o dos horas, y ya tarde, resignándose, comenzaron a salir rumbo a sus casas, dándose ánimos con la esperanza de que el Coyote apareciera al día siguiente, cuando, desde la montaña, comenzó a verse fuegos artificiales y a escucharse petardos y cuetones, y un aulladero de coyotes de todos los diablos; y las ráfagas de aire traían la letra de alguna canción: <<…Bonito León Guanajuato… -hijajai, ajúa; ¡pum, pum, pum!, ¡ay ay ay ay ayyy…!; ¡ahuuu-uuu!–, su feria con su juga-a-a-daaa –¡ay ay ay ay ayyy…! ¡pum, pum, pum! –, ahí se apuesta la vida, y se respeta al que gana…, bonito León Guanajuato, donde la vida, ¡no vale na-adaaa…! –¡pum, pum, pum!, ¡ay ay ay ay ayyy…!, ¡pum, pum, pum!, ¡ahuuu-uuu!...

 

Compartir este post

Repost0

Comentarios