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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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15 febrero 2015 7 15 /02 /febrero /2015 23:04

Análisis Crítico a, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; de A.M. Riábchikov (6/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

08 sep 12.

 

Tal es la hipótesis rotacional de Katterfeld (1962), una hipótesis absolutamente geográfico espacista, que Riábchikov refiere como “hipótesis astrogeofísica”.

 

Dado el movimiento rotacional de la Tierra, ésta adquiere dos ejes de simetría objetivamente dados (R1, polar, y aR2, ecuatorial, en nuestra notación), ligeramente diferenciados en su longitud por 21 m, siendo mayor el eje ecuatorial (aR2); pero dada la presencia de la masa de la Luna (formada simultáneamente a la de la Tierra), y en ese momento, hace 5000 millones de años, siendo su movimiento de traslación  alrededor de la Tierra sincrónico al de rotación de ésta (siempre según Katterfel), ello originó, por efecto de compensación gravitatoria en las masas de ambos cuerpos aún más plásticas que en la actualidad, la formación simultánea tanto de la cuenca del Océano Pacífico al cual estaba perpendicularmente la Luna en forma estacionaria; como del continente de África diametralmente opuesto, un segundo eje de simetría objetivamente dado, cuyos puntos diametralmente opuestos están, uno, en el centro el Océano Pacífico sobre los 165° lw, y el otro en el Congo, próximo a la frontera con Gabón, sobre los 15° lE (eje que en nuestra notación denominamos como cR2), diferente en su longitud en 425 m.

 

Luego, siguiendo a Katterfel, a la vez que aumentaba la masa de la Tierra por acreción, también se contraía aumentando su densidad, pero lo cual provocó la aceleración de la rotación de la Tierra (en dirección W-E), comenzando a formar el movimiento aparente de retrogradación en el movimiento de traslación dela Luna, la cual, ante la descompensación de masas (pues el eje de simetría del Océano Pacífico al África comenzó a desalinearse con la Luna), esta compensó, entonces, haciendo mayor distancia.

 

En el octavo tema de su obra, basándose en esa hipótesis (eminentemente hipótesis-“e”), Riábchikov, en función de ella [f (e)], incide en la explicación de la formación de los océanos, del Océano Pacífico, y África, como antípodas geoestructurales, centrando la atención no en ello, sino en la cualidad dada por tensiones radiales epiro-talasogénicas (“n”), y teorías tangenciales orogénicas por plegamiento o fallamiento (“n”) donde, pues, n = f (e).

 

Así, la propiedad espacial de la Tierra dada por su simetría-asimetría, resulta no el efecto espacial a estudiar, sino la causa de los fenómenos estudiados, por demás en una categorización compleja, en donde esa causalidad, “crea zonas latitudinales activas” y “zonas meridionales activas”; pero, esto es, entendida esas “zonas”, no central y esencialmente en su efecto como espacio, sino en la cualidad de los fenómenos (de ahí lo “activo”).

 

Los megaciclos de 600 millones de años, y los subcíclos de 75 millones de años, paleogeográficamente se centran en la explicación de los fenómenos, y no del espacio terrestre.

 

Ahora, por su parte, en lo azonal (“e”), dice Riábchikov, está en la causalidad de la morfogénesis de loas morfoestructuras (“n”), es decir: n = f (e); cuando en términos de la teoría del espacio, ello se expresa al revés, es decir: en la morfogénesis y las morfoestructuras (“n”), veremos la causalidad de las propiedades del espacio terrestre (“e”), esto es: e = f (n).

 

En su noveno tema, Riábchikov expone ya como “modelo en x”, su modelo planetario de la zonalidad (1959), una teórico o ideal continente homogéneo, en el cual se da esa distribución de la “zonalidad”, en la cual se funden e identifican la noción de espacio (zonalidad) , los fenómenos (el contenido del paisaje).

 

La “zonalidad” de Riábchikov, si bien en su base está la idea del espacio, éste, identificado al contenido del paisaje, acaba entendiéndose como las zonas por sus determinaciones térmicas, o las regiones por sus contenidos loxenográficos (de vegetación).

 

Hacia el final de su trabajo (temas XIII a XVIII), en el más puro estilo de la “geografía fenomenista” de los años setenta, Riábchikov no olvida aludir a la actividad social, al crecimiento de la población, a la autopurificación de la esfera geográfica, y al paisaje actual antropogénico.

 

Para terminar, habremos de expresar ya sólo lo siguiente: nos iniciamos en el campo de la geografía teórica, cuando, aplicando el método de Marx, consistente en ubicar la categoría fundamental y luego de ella derivar el análisis de la contradicción principal, “descubrimos” independientemente el objeto de estudio del la Geografía, esencialmente argumentando su demostración objetiva.

 

Hoy, hacia el final de nuestro estudio, al hacer este análisis crítico a la obra e Riábchikov, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; no podemos sino traer a cuento esa expresión clásica de la relación filosófica entre Marx y Hegel, en donde lo que hizo Marx con su dialéctica materialista, respecto de Hegel, fue ponerlo de pie, cuando en Hegel, con su dialéctica idealista (metafísica), todo estaba de cabeza.  Algo semejante se deja sentir en este análisis crítico a Riábchikov, en donde en nuestra “geografía espacista”, respecto de Riábchikov, lo que hacemos es invertir sus planteamientos, cuando en él, con su “geografía fenomenista”, todo se expresa justo al revés.  Y, paradójicamente, precisamente es en ello donde radica la importancia trascendente de la obra de Aleandr Maximovich Riábchikov.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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