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8 mayo 2011 7 08 /05 /mayo /2011 23:02

Eje del Mal, 2001 G. BushAnálisis del Movimiento Social Más Importante en el México Actual.  Artículo, 2011 (2/).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

La Tierra, 1 (φN, λW); 09 may 11.

 

Nos ponemos a la redacción de este artículo, cuando un puñado de mexicanos, con la más entera dignidad, en nombre de todos, marcha por la paz, la justicia y la dignidad, rumbo hacia la Ciudad de México, a cuyo centro de poder arribará el día 8 de mayo.

 

Marcha, si bien con el apoyo moral de los miles que lo hicieron también hace un mes, ciertamente con su ausencia esta vez; pero más aún, marcha en medio de la agresión demagógica más desvergonzada de la Presidencia de la República.

 

Nos hemos detenido para escribir lo antes dicho, pero más aún por la necesidad del análisis para entender lo que ocurre, con lo que calificamos como el movimiento social más importante del México actual; importancia a tal punto determinante –y de eso estamos absolutamente convencidos–, que se ha puesto punto final al capítulo de la historia de este país dada hasta hace unos días, y ahora, vuelta a la página, se abre un nuevo capítulo: el del México del siglo XXI.  Aquí está comenzando a escribirse un nuevo pasaje de la historia, de cuyo desenlace, por lo tanto, se juega toda la situación social de los próximos años, empezando por el proceso electoral presidencial de mediados del próximo.

 

No pretendemos aquí una narrativa descriptiva, no es un reportaje de hechos; es el análisis, que implica explicación, y por ella, relación causal.  Más aún, no es un análisis que confunda la objetividad en la pretendida “neutralidad” ideológica, si es que ello pudiera existir; sino que, por lo contrario, afirma hacer la interpretación objetiva de los hechos, y con ello el reflejo más fiel posible de la realidad, con base en un explícito análisis marxista.

 

Aclarar lo anterior era de fundamental importancia, para poder entender el por qué de la aplicación de ciertas categorías, que hoy suenan chocosas y para algunos hasta menospreciativas; pero júzguese que sólo es producto de una aplicación metodológica rigurosa.

 

Así, para poder entender este movimiento, lo primero es establecer que en su convocatoria y dirección, no está el proletariado histórico-socialmente más avanzado: el obrero y el campesino; es decir, no está la vanguardia histórica de la clase social asalariada; esa que no tiene absolutamente nada que perder, y sí todo que ganar, y es por ello el sector social más consecuente en la lucha por una sociedad mejor.  Pero este sector social, hoy en día y por lo menos por este momento, está aniquilado, ideológica, política, y en buena medida, moralmente.  No entraremos aquí, por lo menos de momento, en el detalle de las causas de ello; es únicamente la referencia para poder entender que no es casual que quien ahora convoca y dirige el proceso, sea lo que se conoce en nuestro marco teórico como la clase social pequeñoburguesa (reconocida también con el vago concepto de “clase media”), en todo caso, que ni es la alta burguesía capitalista, por más que desea parecerse a ella; ni se siente ni es consciente de formar parte del desarrapado proletariado, no obstante ser en su mayoría, un sector social asalariado, si bien, ciertamente, no “desarrapado”.

 

Esto marca toda la diferencia en las cualidades de este movimiento, entre lo cual está el que, indudablemente, el gobierno, bajo las condiciones actuales de estas clases sociales, le teme más a esta “clasemediera” pequeñaburguesía, que al lejendario “proletariado”, y no sin serias e importantes razones que iremos haciendo ver.

 

Por lo pronto, es un hecho que el gobierno, lo mismo se confunde enormemente con ello, que teme a su capacidad de convocatoria.  Tan se confunde, que previo a la marcha programada del 5 al 8 de mayo, el Presidente de la República dio un Mensaje a la Nación (se imaginaba, obviamente, las decenas de miles de un mes atrás); pero cuando se congregó apenas alrededor de un centenar para iniciar la marcha y al final del día no pasaba de dos a tres millares, entonces el gobierno hizo estridentes y demagógicas declaraciones profundamente agresivas al movimiento, que, incluso queriendo rectificarlas, sólo las enfatizó más.  Pero siendo, como es, un gobierno conservador, desconocedor de la historia y la teoría social, no tiene capacidad de ver hacia el sábado en el campo de la Universidad, y menos aún hacia el domingo en la toma del centro de poder de este país.  Y ya volverá con su simulado lloriqueo.

 

Teme al movimiento, porque si algo puede cambiar el rumbo de este país, y drásticamente en este momento, no son las manifestaciones, por masivas que sean, de “los mugrosos” y “desarrapados” del movimiento obrero; ahí están las represiones violentas, y no pasa nada más; sino las manifestaciones de la “clasemediera” pequeñaburguesía.

 

En este momento, esta clase social tiene un enorme poder, el futuro del país está en sus manos, en lo que decida, y es ahí donde está el problema, el descomunal problema que amerita este análisis.  A lo que la clase social pequeñoburguesa de este país está aspirando con este movimiento, ajena a la conciencia de su poder, es, apenas, dicho por su principal convocante, el compañero Javier Sicilia: “a reorientar el rumbo del país”.  Este objetivo es compartido por el resto de los convocantes, Patricia Duarte, y Lebarón entre los destacados.

 

Pero hay una posición, aparentemente un tanto “más radical”, en el objetivo enunciado por el compañero Alejandro Solalinde: “La insurrección pacífica, para refundar México”.  Es evidente la diferencia entre “reorientar” lo que está, a quitar de raíz eso que está, para refundar algo nuevo.  Esas aspiraciones no se contraponen, una es apenas parte de la otra en el proceso histórico del movimiento social.  Una tiene que pasar por un proceso de conciencia en el movimiento social, para arribar a la otra; y ésta tiene que madurarse aún, para comprender claramente lo que implica, por paradójico que suene.

 

A nosotros, entre ellos el autor de estas líneas, los mugrosos, los apestosos, los desarrapados, no nos queda más que esperar, pues nuestras aspiraciones van más allá de una abstracta “reorientación”, o de una vaga “refundación”; para nosotros, y lo hemos enunciado aquí en concreto en artículos anteriores, la aspiración es: 1) la renuncia de todo el gobierno, 2) el nombramiento de un gobierno provisional, 3) el cambio en el modelo económico, 4) la generación masiva e inmediata de empleos productivos, 5) rescate de la educación pública, y 6) disminución del salario al funcionario de gobierno al mínimo obrero, y sin bonificaciones especiales.

 

Es el gobierno provisional el que habrá de convocar al proceso electoral de 2012 bajo nuevas condiciones verdaderamente democráticas, de modo que el nuevo gobierno, con plena legitimidad, impulse los drásticos cambios necesarios e inaplazables.  Este es el verdadero sentido, desde nuestro punto de vista, de un pacto nacional para reorientar al país, a partir de refundar nuestro proyecto de nación.

 




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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
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