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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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27 septiembre 2014 6 27 /09 /septiembre /2014 22:04

1847 Croquis del Sitio de Veracruz, 1847Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de los Polkos, 1847.  (13/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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16 jul 14.

 

Hacía más de seis meses había triunfado el conservador Pronunciamiento de la Ciudadela, el que, en esa situación extraña de la política, los liberales se mantenían con posiciones en el poder en el Congreso y ello pudo darle la vicepresidencia a Valentín Gómez Farías, pronto encargado del Ejecutivo a la salida de Santa Anna al frente de guerra contra la invasión norteamericana en la frontera norte, llegando a ello cuando el ejército de Estados Unidos había sido derrotado  en la Batalla de la Angostura, que luego Santa Anna transformó en derrota.

 

Al tiempo que ello ocurría, las tropas de Estados Unidos ponían pie a tierra en el puerto de Veracruz, y Gómez Farías decretaba, a principios de 1847, la intervención de los bienes del clero para financiar la guerra.

 

Este hecho activó el Pronunciamiento de los Polkos, del 27 de febrero de 1847, así llamado en alusión al baile de la polka de la aristocracia, y a que, en medio de la guerra con Estados Unidos, fue proclamado por la guardia nacional, formada de gente acomodada, desconociendo los poderes y reconociendo a Santa Anna como presidente interino.

 

Sin más preámbulo de caracterización de situación alguna, y sin más justificación ni argumento de legitimación que “el demérito de la confianza nacional”, se extendió como un articulado simple en trece enunciados: 1° Cesan en su ejercicio los poderes Legislativo y Ejecutivo por haber desmerecido la confianza nacional; 2° Se reconoce la Constitución de 1824; 3° Interinamente se encargará del Ejecutivo el presidente de la Suprema Corte de Justicia; 4° Se suple el Consejo de gobierno con uno nuevo; 5° El Congreso nombrará a dos colegas del presidente interino; 6° Se convocará en breve al nuevo Congreso; 7° Se elegirá los Senadores ocho días después de la de Diputados; 8° El Congreso procederá a la elección del Presidente y vicepresidente dela República; 9° El Congreso se ocupará de las reformas a la Constitución; 10° El Ejecutivo interino se encargará de llevar a cabo la actual guerra; 11° El Ejecutivo interino no tendrá otras facultades que los otorgados por la Constitución de 1824; 12° No surtirá efecto los decretos de intervención de los bienes del clero (de “manos muertas”); y 13° Se reconoce como general en jefe del ejército al Presidente interino Antonio López de Santa Anna>>.

 

Evidentemente, un pronunciamiento conservador, detrás del cual estaba la iglesia misma, justo en los momentos más críticos dela invasión norteamericana.  Dicha revuelta no tuvo éxito entre la población, y el plan fue reduciendo sus demandas hasta pedir sólo la destitución de Gómez Farías.  Pero, fracasada la revuelta, Santa Anna, que había dejado sustituto a Gómez Farías en el Ejecutivo, hubo de volver del frente para encargarse de la presidencia, a la cual fue nombrado incluso ya como definitivo, sustituyéndose luego a Gómez Farías en la vicepresidencia.

 

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”, Editorial Cumbre, Tomo IV; México, 1967; p.633.

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20 septiembre 2014 6 20 /09 /septiembre /2014 22:04

1847 Croquis de la Batalla de la AngosturaLos Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de la Ciudadela, 1846.  (12/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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09 jul 14.

 

El dominio del conservadurismo en México en el siglo XIX impedía a los liberales hacer más de lo muy poco que lograban en cada toma del poder; pero ese conservadurismo que iba de pronunciamiento en pronunciamiento, sólo derivaba de mal en peor.

 

Del absurdo pronunciamiento de Manuel Paredes y Arrillaga de 1845, se pasó ahora a la aberración del conservador Pronunciamiento de la Ciudadela, de 1846, con el cual –he ahí la inconsecuencia del conservadurismo– se buscaba restituir nuevamente en el poder a Antonio López de Santa Anna, que por su parte, desde el destierro, maquinaba una invasión y la fundación de un gobierno monárquico-constitucionalista, veladamente apoyado por Inglaterra, Francia y España.

 

El Pronunciamiento de la Ciudadela, del 4 de agosto de 1846, se dio bajo el mando del comandante de dicha plaza, el general Mariano Salas, el cual emitió el siguiente plan en siete considerandos y seis artículos, sin más caracterización de la situación, justificación y legitimación, que la que se hace en los mismos considerandos, por el que, dice el documento, “la urgentísima necesidad que hay de acudir cuanto antes al gran peligro que se halla la República…”.

 

En los considerandos se establece lo siguiente. <<1° Que desde que dejó de existir la Constitución [se refiere a la de 1824, suplida por las Bases de Tacubaya], las que posteriormente se han formado, no han sido conforme a las exigencias de la gran mayoría de la nación; 2° Que de aquí han venido las continuas oscilaciones que han afligido al país hasta el extremo de que despedazado éste y después de haber agravado sus reales extravíos, se han creído autorizados algunos espurios mexicanos para quererlo someter al más vergonzoso vasallaje, pretendiendo llamar a un príncipe extranjero que lo gobierne con el título de monárquico [considerando por el cual se ve que se desconocía que tal era el proceder de Sana Anna, al que proclamaban], 3° Que para facilitar tan horrible traición a la independencia se ha tenido la osadía de desconocer la soberanía del pueblo nombrando un Congreso… de los elementos más extraños…, 4° Que siendo nulas todas las leyes que dicta el actual Congreso y los actos de gobierno, porque ni uno ni otro son legítimos, queda el motivo de reclamación de los derechos usurpados; 5° Que componiéndose la administración por más adictos a la monarquía, y otra al detestable centralismo…; 6° Que si sus deseos llegan a tener efecto sería ilusión la independencia…; 7° Que constituyéndose con arreglo a la voluntad de la gran mayoría de la nación, tendremos al fin un código estable…

 

Hemos venido en proclamar y proclamamos el siguiente plan de verdadera regeneración de la República: Art 1° Se nombrará un Congreso conforme a la ley de 1824.  Queda excluida la forma de gobierno monárquico…; Art. 2° Todos los mexicanos, incluso los que están fuera del país, son llamados a prestar sus servicios en el actual movimiento nacional, para el cual se invita muy especialmente al Excelentísimo Sr. General benemérito de la patria don Antonio López de Santa Anna reconociéndolo como general en jefe de todas las fuerzas…; Art. 5° Se garantiza la existencia del ejército; Art. 6° Se declara traidor a la nación a cualquiera que procure retardar la reunión del Congreso…>>.

 

A mediados de septiembre de 1846, en esa demencialidad que no es de los mexicanos en general, sino de la burguesía conservadora, Santa Anna estaba de vuelta en la Ciudad de México en calidad de Presidente de la República (teniendo nuevamente, desde el poder de las cámaras, a Valentín Gómez Farías como vicepresidente).  Tuvieron lugar los saraos de adulación propios de los conservadores, en lo que la guerra con Estados Unidos continuaba en desarrollo con generales liberales al frente, como Mariano Arista y Anastasio Parrodi, y a partir de octubre, Sana Anna se puso al mando, iniciándose instrucciones y disposiciones sospechosas, que, al final, cedían el paso al ejército de los Estados Unidos; pero todo lo cual concordaba con lo publicado por el periódico el Heraldo de Nueva York, en donde se decía –y citamos a Olavarría y Ferrari– “bajo la fe de una carta escrita en México, que Santa Anna había celebrado un tratado secreto con los Estados Unidos o parte de ellos, disponiendo las cosas de tal manera que nuestras tropas opusieran débiles resistencias, a fin de que, luego de varios reveces, la nación se prestara a celebrar la paz de cualquier manera”.

 

En el frente de guerra, en lo que Santa Anna operaba el desastre, en la ciudad de México, una vez más, una conspiración; que instigada por el clero, se conoció también como “conspiración de la fe”; operaba un nuevo pronunciamiento el 27 de febrero de 1847.

 

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, 1821-1855; “México a Través de los Siglos”, Editorial Cumbre, México, 1967, p.570.

    Ibid. pp.570-571.

    Ibid. p.598.

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13 septiembre 2014 6 13 /09 /septiembre /2014 22:04

1846 Plano de la Batalla de Palo AltoLos Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de San Luis Potosí, 1845.  (11/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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04 jul 14.

 

El 14 de diciembre de 1845, se produce un nuevo pronunciamiento militar, ora vez encabezado por el general Mariano Paredes y Arrillaga: el Pronunciamiento de San Luis Potosí.

 

Se inició desde la guarnición radicada en esa ciudad a cargo del general Manuel Romero, quien elabora el plan en los siguientes términos:

 

El mismo es retomado al día siguiente por Paredes y Arrillaga en su proclama o manifiesto aceptando dicho plan.  A ello contestó José Joaquín de Herrera haciéndole ver que, destinado Paredes y Arrillaga “a combatir a los usurpadores de Texas, le faltó aliento para tan patriótica empresa y cometer la acción más indigna de oficiales de honor, volviendo sus armas contra su misma patria”.

 

Olavarría y Ferrari califica este pronunciamiento de conservador, centralista y monárquico, como el más impopular que registra la historia de México, y, por lo tanto, como lo expresó Mariano Riva Palacio, como el más reaccionario suscitado por el absolutismo caprichoso y la inmoralidad del clero.  Una traición generalizada del ejército obligó al presidente José Joaquín de Herrera a renunciar.

 

Subió al poder nuevamente la dictadura conservadora mal disfrazada de republicana y constitucionalista, a tal punto que suscitó la discusión pública acerca de la forma de gobierno, revelándose propiamente monárquico, que obligó al ahora presidente Mariano Paredes, a afirmar el carácter republicano.  Incluso, desde la Habana, en donde se encontraba Santa Anna, éste fraguaba la posibilidad de imponer un imperio monárquico-constitucional, incluso extranjero, en México, invitando a Inglaterra, a Francia, y a España a realizar este proyecto, los cuales no se negaron a la posibilidad, pero no se comprometieron directamente.

 

Y Estados Unidos, haciéndose pasar por mártir en el conflicto de Texas y diciéndose ofendido por México, pintó el barrunto que se habría de venir, a tal grado, que ya desde el 23 de abril de 1846, Paredes alertó convocando a la lucha por la defensa de la patria, desencadenada a poco la guerra de Texas.  Y ello reveló el desorden social y del gobierno de México, así como su incapacidad para establecer un Estado firme.  Como consecuencia, Paredes se dio cuenta, ya muy tarde, de lo absurdo de su aventura guerrerista y de que José Joaquín de Herrera había tenido razón en la negociación con Estados Unidos, e intentó dar marcha a atrás apoyándose en el conservadurismo más moderado, convocando a nuevas elecciones para principios de 1847, y en lo tardío de las disposiciones, estalló un nuevo pronunciamiento, tras lo cual, Mariano Paredes, en la ridiculez absoluta, abandonó el poder y salió huyendo de la capital.

 

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”, Editorial Cumbre, México, 1967; p.547

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10 septiembre 2014 3 10 /09 /septiembre /2014 05:04

Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de Lagos, 1848 (14)Dr. Luis Ignacio hernández Iriberri.

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15 jul 14.

 

                         Ocupada la capital por el ejército norteamericano, el gobierno de México tuvo que refugiarse en Querétaro, con el interinato en la presidencia de Manuel Peña y Peña, a la dimisión de Santa Anna, que perseguido tanto por tropas mexicanas como norteamericanas, trató de refugiarse en Oaxaca en donde era gobernador Benito Juárez, negándole su presencia en dicha entidad.

 

                         Para febrero se inician las pláticas que culminarían en el Tratado de Guadalupe, en donde el reclamo de indemnización por los Estados Unidos, implicaría la pérdida de más de la mitad del territorio que recayó en Manuel Peña y Peña luego de conocer los informes (en secreto) de Pedro Ma. Anaya de la situación militar, de Luis de la Rosa de la de Hacienda y relaciones Exteriores, y someter a su consideración los argumentos de los partidarios de la guerra.

 

                         Para mayo el acuerdo estaba concluido, y al inicio de junio se nombró a José Joaquín de Herrera como presidente de la República. Las últimas tropas del ejército norteamericano desocuparon la Ciudad de México a mediados de junio, a donde unos días después arribaba el gobierno de Herrera.

 

                         Para julio salía el último embarque de tropas de Estados Unidos, pero a la vez que se reiniciaban las conspiraciones de insurrección a la voz de que la paz con Estados Unidos no había sido honrosa, “y para mayor escarnio del sentido común –apunta Olavarría y Ferrari–, era el mismo Mariano Paredes y Arrillaga”[1], otro simulador al más puro estilo santaanista, de quien surgía el Pronunciamiento de Lagos de junio de 1848.

 

                         Luego de una arenga en tres párrafos en la que se acusaba de traición a Peña y Peña, se lamentaba la pérdida de más de la mitad del territorio y se invitaba a empuñar las armas contra el traidor gobierno, proclamando los siguientes cinco artículos: <<1° Se desconoce al actual gobierno por haber traicionado a la nación; 2° Reasumen, en consecuencia, los Estados su soberanía; 3° Los mismos asumirán los medios para reemplazar al gobierno decaído; 4° Designarán éstos a quien haya de mandar sus fuerzas; 5° Las fuerzas del ejército permanente que se adhieran a este plan quedaran a las órdenes del mayor graduado>>[2].

 

                          Mariano Paredes y Arrillaga y su principal cómplice fueron aprehendidos, se fusiló al cómplice español, pero Paredes (por esas cosas misteriosas de la política mexicana), quedó impune. Como este pronunciamiento, se dieron otras conspiraciones importantes pero descubiertas antes de pronunciarse.

 

                         Como quiera, luego de 1848, el partido liberal (si bien moderado), parecía hacerse del poder de manera más estable y duradera por primera vez luego de hacía treinta años desde el gobierno de Guadalupe Victoria (de 1824-1828), pero lo que el desorden conservador y la guerra habían dejado, era un país casi en el caos total. En una narrativa más hilada, Olavarría y Ferrari comienza mencionando el desbarajuste hacendario; de 15 millones pagados por Estados Unidos, en menos de un año, Mariano Riva Palacio descubre que ya habían desaparecido 3 millones. A él le sucedieron tras su renuncia, una serie de ministros que declinaron por las mismas razones de desorden. A su remedio se fundó el Banco Nacional con un fondo de 12 millones de los 15 millones de los pagos de Estados Unidos (es decir, de lo que quedaba). Los ladrones, a plena luz del día realizaban sus fechorías y se batían con la policía. Incluso Olavarría cita las palabras de del presidente José Joaquín de Herrera: “La Hacienda se halla en bancarrota; la fuerza pública desorganizada, la administración de justicia resintiendo el malestar general; la administración pública sin medios seguros de acción; la instrucción pública escasa para nuestras instituciones y nuestra época”; insurrecciones por diversas partes del país; bandidos en los caminos y en las ciudad; escasez de recursos, suspensión de pagos; guerra implacable de la prensa; la amenaza de del regreso de Santa Anna; temores de conspiración monarquista; la negación católica de la tolerancia de cultos, los connatos de la guerra de castas; sublevaciones e incursiones de los indios en el norte del país, “una chispa bastaría para producir un nuevo incendio que pudiera propagarse velozmente”.

 

                         El partido liberal creo el rito masónico denominado “Rito Nacional Mexicano”, que pronto fue penetrado de santaanistas, e incluso de los mismos conservadores, y, en consecuencia, se produjo la derrota del partido moderado, y el conservadurismo reiniciaba su tarea ahora, como partido monarquista.

 


[1] Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, de 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”, Editorial Cumbre, Tomo IV; México, 1967; p.711.

[2] Ibid. P.712.

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6 septiembre 2014 6 06 /09 /septiembre /2014 22:04

Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de Querétaro, 1844.  (10/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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08 jul 14.

 

De la revuelta producida como resultado del Pronunciamiento de Jalisco a fines de octubre de 1844, Santa Anna fue desconocido en la presidencia de la República, y como consecuencia éste hizo el Pronunciamiento de Querétaro del 22 de diciembre de ese mismo año: <<1° El ejército reitera su juramento de obediencia a las Bases Organizativas de la República; 2° En consecuencia, el ejército reconoce como Presidente Constitucional al general Antonio López de Santa Anna; 3° El propio ejército desconoce a las autoridades que fungen en la capital de la República, y debieron su existencia al sediciosos motín del 6 del actual; 4° El ejército protesta no dejar las armas hasta restablecido el orden y que sea acatada y obedecida por toda la autoridad constitucional de Santa Anna>>.

 

El gobierno interino del liberal José Joaquín de Herrera respondió de inmediato a ese pronunciamiento con un decreto en el que nulificaba los puntos del plan de Querétaro, siendo nombrado propietario, derogando las ominosas leyes santaanistas de las contribuciones de préstamo forzoso y subsidios extraordinarios mediante lo cual estaba expoliando y saqueando al pueblo.

 

Huyó Santa Anna pretendiendo embarcarse en Veracruz, pero fue alcanzado y aprehendido, hasta que se dictaminó su destierro a Venezuela el 1° de junio de 1845.  No había salido Santa Anna del país que así se libraba del nefasto personaje, se iniciaba las complicaciones con Estados Unidos por el caso de la anexión de Texas.

 

Le tocó al gobierno liberal de José Joaquín de Herrera resolver la situación, optándose por negociar con Estados Unidos dicha anexión, con los argumentos de la inevitabilidad de tal agregación y evitar una guerra que podría ser más costosa al país.  Pero esta solución, con un argumento patriotero, fue descalificada por otro ambicioso del poder: el conservador Mariano Paredes y Arrillaga, que había sido cabeza del Pronunciamiento de Jalisco de octubre de 1844, que nuevamente se pronunciaba, ahora, en contra del liberal José Joaquín de Herrera, con el Pronunciamiento de San Luis Potosí, del 14 de diciembre de 1845.

 

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; La Independencia de México, desde 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”; Editorial Cumbre, México, 1967; p533.

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30 agosto 2014 6 30 /08 /agosto /2014 22:04

Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de Jalisco, 1844.  (9/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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07 jul 14.

 

El Pronunciamiento de Jalisco de 1844, ocurrió producto de una iniciativa del Departamento de Jalisco al Congreso nacional, en la que se hacía la siguiente proposición: <<Primera: El Congreso hará efectiva la responsabilidad el gobierno provisional, a que lo sujetó la sexta de las Bases acordadas en Tacubaya…; Segunda: se deroga la ley del 21 de agosto de 1844 por las que se imponían contribuciones extraordinarias; Tercera: El Congreso se ocupara en reformar los artículos que han demostrado ser contrarios a la prosperidad de los Departamentos>>; fue promovido, pues, por el entonces Departamento de Jalisco, y se puso a la cabeza del mismo al conservador Mariano Paredes y Arrillaga, y a manera de su legitimación, fue la proclama de Pánfilo Galindo a las tropas a su mando, cuyas ideas centrales fueron: 1) el ejército no es de genízaros al servicio discrecional de un señor absoluto; 2) garantizará los derechos; 3) responder a la voluntad nacional; 4) momento extremo de males; 5) el saqueo económico; 6) las fortunas improvisadas que insultan la miseria pública, el hambre y la desnudez; así, el 2 de diciembre, Mariano Paredes lo hacía en un Manifiesto a la nación.  Las ideas expuestas en el Manifiesto de Mariano paredes, las expone Olavarría y Ferrari: 1) Se iniciaba con el recuento del pronunciamiento de 1841 cuyo resultados fueron las Bases de Tacubaya; 2) el ejército guardaba un estado deplorable al servicio de los caprichos de Santa Anna; 3) en la miseria las viudas y familias de patriotas; 4) presupuesto militar, no obstante, en una exorbitante suma; 5) la hacienda desorganizada y en la bancarrota, y el tesoro rodeado de acreedores inexorables, de agiotistas ávidos e insaciables; 6) préstamos dilapidados; 7) fuertes contribuciones; 8) provocaciones distractoras de la situación nacional (declaraciones de guerra, conflicto de Texas y Yucatán); 9) obligar a Santa Anna a rendir cuentas ante el Congreso; proclama al final de la cual se exponía la defensa del siguiente artículo: <<Los actos de gobierno del general don Antonio López de Santa Anna, del 10 de octubre de 1841 hasta el 31 de diciembre de 1843, de cualquier clase que sean, quedan sometidos al examen y aprobación del actual Congreso nacional, en cumplimiento del artículo sexto de las Bases de Tacubaya y del segundo de los convenios de Estanzuela: mientras dura el juicio de residencia, el señor Santa Anna no podrá ejercer las gloriosas funciones del primer magistrado de la República>>.

 

Nuevamente, reconocido el Congreso, se desconocía al Ejecutivo; pero esta vez, el Congreso estuvo del lado del Ejecutivo y rechazó la insurrección de Jalisco; y entonces éste se diluyó en embajadas y protocolos reivindicando posiciones de fuerza, a la vez que Santa Anna era recriminado por haber movilizado al ejército sin autorización de las cámaras, de donde se derivó sin control del gobierno y en el desprestigio de Santa Anna, una revuelta popular, en lo que en breve lapso se sucedían presidentes interinos, provisionales, se suspendió el Congreso el 29 de noviembre, se detuvo a unos y a otros, etc; en un desorden descomunal en el que el propio Santa Anna, desconocido como Presidente de la República a principios de diciembre, se pronunció desde Querétaro unos días después, el 22 de diciembre.

 

 

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23 agosto 2014 6 23 /08 /agosto /2014 22:04

1836 Mapa de la República Mexicana Antes de 1836 (AnónimoLos Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Pronunciamiento de Huejotzingo, 1842.  (8/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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07 jul 14.

 

Tres personajes se disputaban el poder conservador, Bustamante, en ese momento Presidente de la República; Santa Anna, vicepresidente; y Nicolás Bravo; a tal punto que en el momento más crítico de la insurrección del Pronunciamiento de Bases de Tacubaya, Bustamante propone una especie de “Triunvirato”, que él denomina de “Presidentes Asociados”.  Pero justo con el golpe a Bustamante comenzó a dirimirse el poder entre ellos.

 

Salió Bustamante, Santa Anna ocupó la Presidencia, y como solía hacerlo, pidió licencia para retirarse a su hacienda Manga de Clavo en Veracruz, nombrando ahora a su vicepresidente Nicolás Bravo a ocuparse del Ejecutivo.  Santa Anna salió de la Ciudad de México, y aún no llegaba a Manga de Clavo cuando ya ministro Secretario de Guerra, José María Tornel, se ocupaba de las instrucciones que habían concertado, consistentes en promover la disolución del Congreso, golpe de Estado cuya acción aparecería bajo la responsabilidad de Nicolás Bravo.

 

Se produjo entonces para ese efecto, el Pronunciamiento de Huejotzingo, de diciembre de 1842, dado en tres artículos sin más caracterización de la situación ni justificación y legitimación: 1° Se desconoce al Congreso Constituyente; 2° Se nombrará una Junta de Notables; y 3° Se reconoce de nuevo como presidente provisional de la República a Antonio López de Santa Anna y sustituto a Nicolás Bravo.  El punto central era el desconocimiento del Congreso Constituyente, y pronto se levantaron las guarniciones del centro del país bajo dicho plan que tuvo que ser firmado por Nicolás Bravo.

 

Los conservadores se hacían pedazos entre sí, y los liberales se replegaron a sólo ver los acontecimientos (ciertamente no pudiendo hacer otra cosa, ni por ello cosa mejor), pero cuando en ello iba la disolución del Congreso, el resultado necesario tenía que ser una extremización de la dictadura; y pronto se agudizaron las hostilizaciones a la población, cobrándoseles un impuesto de préstamo bajo amenaza de embargo, se subieron los impuestos de importación hasta un 20%, y comenzaron las falsas acusaciones de conspiración, las persecuciones y detenciones de los enemigos políticos, entre ellos, al mismo Manuel Gómez Pedraza, a Mariano Riva Palacio, a José María Lafragua y Mariano Otero, acusados de conspirar a las órdenes de Juan Álvarez, “el proceso judicial de éstos –narra Olavarría y Ferrari– pasó a manos del Lic. Florentino Cornejo, quien cumplió bien su misión de prolongar la causa, acumulando trámites, para que no se dictase en ella pronta resolución…”.

 

La conspiración venía tan de fondo, que, como narra Olavarría y Ferrari: “imposible sería dar una exacta del aspecto moral que perturbaba a México: la inquietud, el descontento, la angustia se revelaban en todos los semblantes, sin que nadie fuera capaz de determinar las causas de su aflicción…; todos temían sin saber a quién, todos esperaban un mal sin saber cuál fuese; todos preguntaban y querían saber la realidad; todos se encontraban, en fin, sofocados por el peso de la incertidumbre, que es el más atroz de los suplicios”.

 

Entre todo ello, siendo ya 1843, luego de instalada la Junta Nacional Legislativa (de notables) y nombrando el Presidente Provisional a Santa Anna, este mandó derrumbar, junto con otras construcciones, el antiguo mercado del Parián.  En el simbolismo, ahí se ponía fin a los resabios de la economía feudal virreinal, y México se adentraba en la economía capitalista en forma decidida.

 

Se fue 1843, y para 1844, el santaannismo era ya, dice Olavarría y Ferrari, un festín de saqueo y abusos del conservadurismo, a tal punto que motivó el siguiente pronunciamiento de insurrección.  Entre tanto, Santa Anna fue nombrado nuevamente Presidente de la República, y ahora la vicepresidencia recayó en Vicente Canalizo.

 

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, de 1821 a 1855; “México a Través de los Siglos”, Tomo IV; Editorial Cumbre, México, 1967; p.499 (cita que extractamos para que la ingenuidad común entienda que justo es así como opera la represión política, y que no es, simplonamente dicho, producto de un “mal sistema jurídico”).

    Ibid. p.455.

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9 agosto 2014 6 09 /08 /agosto /2014 22:04

Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Plan de la Fortaleza de Cuernavaca, 1834.  (6/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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26 jun 14.

 

En esas peculiaridades muy singulares de los mexicanos, de la manera más azarosa, arribó al poder Antonio López de Santa Anna, un tipo que todo lo que tenía de audaz, lo tenía, quizá como causa, de acomodaticio.

 

En el campo del conservadurismo se puede ser de infinitas maneras, hasta “liberal” (siempre que no se atente contra los sagrados preceptos de las “buenas costumbres”); en el campo de la “derecha se puede ser, así mismo, hasta de “izquierda” (siempre que no se sea realmente y se mantenga el reformismo).  Pero, inversamente, en el campo del liberalismo en el siglo XIX como una forma de la izquierda en ese tiempo, no hay variantes; o se es exactamente en lo que la doctrina del liberalismo establece, o toda pretendida variante no es otra cosa que conservadurismo embozado que trata de cerrarle el paso al progreso y retardar los avances sociales y los cambios que presupone[*].

 

Lo que esencialmente caracterizaba al oportunista de Santa Anna, era precisamente el ser un conservador embozado haciéndose pasar por liberal; y ello explica así, en su esencia, por qué siendo Presidente de la República, no la ejercía sino en momentos críticos para conceder al conservadurismo, y dejaba a la vicepresidencia en la persona del liberal Valentín Gómez Farías, el ejercicio real del poder ejecutivo.

 

Tales son los elementos que explican los acontecimientos respecto del Pronunciamiento de Cuernavaca de 1834, por el cual, habiéndose planteado por primera vez en México el problema de la separación Iglesia-Estado a iniciativa de Gómez Farías, el clero, como figura extrema ultramontana del conservadurismo, promueve en la Villa de Cuernavaca, un pronunciamiento de insurrección.

 

Como contraparte a lo que había sido el escueto e impreciso Pronunciamiento Escocés de 1827, el Pronunciamiento de Cuernavaca de 1834, igualmente del conservadurismo, pero incluso ultramontano, se explaya en perfección de estructura; no obstante, a su vez, se resume en cinco artículos.  Pero esa perfección está dada en que, aún sin capítulos: primero, hace una breve caracterización de las circunstancias; segundo, establece un considerando; tercero, expone el articulado; y ya en una cuarta parte y última, a manera de colofón, cierra el documento.

 

Así, en su primera parte, la caracterización de las circunstancias, establece una “República mexicana sumergida en el caos más espantoso de confusión y desorden a que la han sujetado las medidas violentas con que los cuerpos legislativos han llenado este período de sangre y lágrimas…, con la destrucción de la carta fundamental que tantos sacrificios ha costado…”, terminando este pasaje con la propuesta de la “destrucción de las logias masónicas, que producen el germen de las divisiones intestinas”.

 

En la segunda parte, en el considerando, establece que “el espíritu de la reclamación en general y unísono en todos los ángulos de la República…”, y luego de obviar “los pormenorizados hechos que han producido la dislocación”, pasa a la tercera parte relativa al articulado, expuesto en nombre de la Villa de Cuernavaca: “1º Que su voluntad está en abierta repugnancia con las leyes y decretos de proscripción de personas y la tolerancia a sectas masónicas”, dicho en función de que, efectivamente, en la negativa de acatar los dictados del Estado en las nuevas consideraciones respecto a la iglesia, aquellos que así lo hicieran, serían sujetos a destierro; “2º Que conforme a esta misma voluntad y consentimiento del pueblo, no pudiendo funcionar el Congreso y legislaturas particulares sino en las facultades constitucionales, todas esas providencias dictadas deben declarase nulas…”; “3º Que el pueblo reclama la protección de estas bases justas y legales al Excelentísimo Sr. Presidente de la República, don Antonio López de Santa Anna, como única autoridad que hoy se halla en posibilidad de dispensarla”; lo cual, en cierto modo cabría pensarlo, no obstante la imposibilidad de que  a su arbitrio pudiera hacerlo pasando por alto las decisiones del Congreso, y justo lo que desencadenó el conflicto armado; “4º El pueblo declara que no han correspondido a su confianza los diputados que han tomado parte en la sanción de las leyes y decretos referidos, y espera que así ella como los demás funcionarios que se han obstinado en llevar la resolución de esta clase, se separen de sus puestos y no intervengan…, hasta que la nación, representada de nuevo, se reorganice conforme a la Constitución y del modo más conveniente…”; y “5º Que para el sostenimiento de la providencia que dicte el Excelentísimo Sr Presidente, de conformidad con las ideas que van expuestas, se le ofrece la eficaz cooperación de las fuerzas que tiene aquí reunidas”.

 

Al final, a manera de colofón, expone que: “Estos artículos han sido proclamados por el pueblo en masa y otorgados por la junta que al efecto se ha celebrado por el Ayuntamiento y principales vecinos de esta Villa, por lo que se da cuenta al Excelentísimo primer magistrado de la República, para que este plan obre sus efectos en su superior conocimiento.  Cuernavaca, 25 de mayo de 1834”.

 

El perfecto entendimiento de los procedimientos legítimos y legales es evidente y contundente; un pronunciamiento que declara su desacuerdo absoluto y su negativa a un orden establecido, no podría ser más preciso.  Sin duda, independientemente de la no-justedad de su causa históricamente demostrada, es un documento profundamente aleccionador: 1) en el hecho de elaborar una caracterización de las circunstancias y en su legítimo sentir –independientemente de no corresponder a la realidad, pero como la lógica de un documento del cual extraer una lección histórica–, hace una dura crítica de inconstitucionalidad al gobierno de Valentín Gómez Farías; y 2) ataca a la parte esencial dada en el divisionismo de los partidos en las logias masonas; 3) en las consideraciones más generales y esenciales, expresa su inconformidad generalizada a toda la República, con cierta validez en función de la influencia del clero; 4) por lo cual declara en su articulado: a) su rechazo a las leyes dictadas, b) la inconstitucionalidad –en su consideración– de las mismas, y por lo tanto, de su nulidad, c) el apelar a Antonio López de Santa Anna como Presidente de la República, sin que éste realmente pudiera revertir lo dictado por el Congreso; d) decalifica al Congreso, en particular a los diputados responsables de las medidas, y exige su desconocimiento; y e) ofrece al Presidente la fuerza reunida.  Al final, muestra las condiciones de legitimidad y legalidad como base sobre las cuales fue emitido el plan.

 

 

[*]    Esto explica algo que la gente común no versada en teoría política, no entiende; no es que la izquierda sea “intolerante”, “cerrada”, “obcecada”, “dogmática”, sino que ésta, o es exactamente lo que la doctrina social más avanzada y progresista establece (hoy en día la teoría del comunismo), o toda pretendida variante de “izquierda más moderna”, “más civilizada” (que no hable de revolución, sino de reformas), no es otra cosa que derecha embozada que trata de cerrarle el paso al progreso y retardar los avances sociales y los cambios que presupone.  De ahí que, históricamente, haga más daño a la sociedad esta derecha encubierta, que la que francamente se opone.

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México a Través de los Siglos, 1821-1855; “México a Través de los Siglos”, Tomo IV, Editorial Cumbre, México, 1967; p.341.

    Ibid. P.341.

    Ibid. P.341.

    Ibid. P.341.

    Ibid. P.341.

    Ibid. pp.341-342.

    Ibid. p.342.

    Ibid. p.342.

    Ibid. p.342.

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3 agosto 2014 7 03 /08 /agosto /2014 16:04

Mercado del Parián, Saqueo de 1828Los Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Plan de la Fortaleza de Santiago, 1830.  (5/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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30 jun 14.

 

No pasaron tres meses de instalado el nuevo gobierno de la dictadura militar de Anastasio Bustamante, que por lo narrado por Enrique Olavarría y Ferrari en su México Independiente, 1821-1855, esta franca dictadura golpista lo era en toda su forma: detenciones, denuncias, persecuciones, policías y agentes por todas partes, espionaje, provocadores, y una prensa aduladora y distorsionadora cínica de la realidad; cuando el coronel Juan José Codallos se levantara en insurrección con el Pronunciamiento de la Fortaleza de Santiago, de 1830.  Puede decirse que, prácticamente, éste, fue el mismo Plan de Jalapa, pero al revés.

 

En él se hace un brevísimo preámbulo justificativo, e inmediatamente se pasa a la enumeración de un plan en once artículos.  En la parte inicial se denuncia la destrucción del federalismo con las bayonetas; sorprendiendo a los pueblos con los engaños del Plan de Jalapa; sin las medidas enérgicas para conservar la federación de intentos separatistas, y más bien, demostrando que tenía parte en estos hechos, sosteniendo los siguientes artículos: <<1) restitución de legislatura y funcionarios; 2) desconocimiento de los diputados y gobiernos de los Estados por el Congreso; 3) garantía de la soberanía de los Estados; 4) se juzgará a los empleados y servidores públicos que no reconozcan este plan; 5) el Congreso hará nueva elección presidencial; 6) se enviará el ejército a Texas, California y Yucatán, para asegurar la integridad federal; 7) el ejército se retirará dejando sesionar al Congreso; 8) será comandante de este plan el de mayor graduación; 9) el ejército se denominará federal mexicano; 10) si, como es de esperar, el gobierno de la unión no adoptase este plan, los Estados formarán una coalición para sostener su soberanía, con un gobierno provisional; 11) se emiten ejemplares del plan…, marzo 11 de 1830>>.

 

Hacia fines del mes del Pronunciamiento, Vicente Guerrero se sumó al Plan de la Fortaleza de Santiago, y se inició la guerra civil, que culminó con la traición y fusilamiento de Vicente Guerrero en 1831, y con la captura y fusilamiento de Juan José Codallos.  Los demás liberales, como Juan Álvarez, continuadores de Guerrero, pactaron la pacificación.  La burguesía conservadora más reaccionaria había tomado ferozmente el poder con un pérfido y sutil golpe de Estado con un dictadura burguesa en la que remedaba sus sueños monárquico imperiales y se hacía republicana centralista (lo que provocaba ese engaño a que aludía Codallos, y de no ser por sus medidas en favor de un capitalismo monopólico, cerrado, exclusivista, habría resultado una burguesía capitalista, conservadora y centralista, pero más decidida que la propia burguesía capitalista liberal y federalista.

 

Ese capitalismo “que no quería ser” (cerrado, taxativo, cuando en su nacer tenía que ser en la mayor amplitud abierto, sin restricción alguna, y en la libre competencia), resultaba ser una nueva versión de las políticas económicas monárquico-feudales; y ello, sumado al ejercicio dictatorial de gobierno usurpador de Anastasio Bustamante, propició el siguiente e inmediato pronunciamiento, que se empezó a fraguar desde fines de 1831 con el inefable Antonio López de Santa Anna.

 

 

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27 julio 2014 7 27 /07 /julio /2014 16:04

1830 Vicente GuerreroLos Pronunciamientos de Insurrección en México desde 1821.  El Plan de Jalapa, 1829.  (4/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

29 jun 14.

 

Guadalupe Victoria había ocupado la Presidencia de la República desde 1824, al derrotarse la intentona de Imperio Monárquico de Iturbide; luego de cuatro años, y no sin una situación conflictiva en la que el nuevo proceso electoral en el que contendieron por los liberales Vicente Guerrero, y por los conservadores Manuel Gómez Pedraza.  Se esperaba por todos un triunfo de Vicente Guerrero, pero éste perdió por dos votos (entonces se elegía por los representantes de cada Estado federado), y entonces ocurrió una revuelta popular en la capital, conocida como el “Motín de la Acordada”, durante el cual fue saqueado el famoso mercado virreinal del Parián.

 

Al final de la revuelta, Pedraza abandona el país, y Vicente Guerrero es nombrado Presidente de la República.  La inconformidad de los conservadores era enorme, y Guerrero tuvo que gobernar habiéndole otorgado el Congreso plenos poderes.  A dos años de su gobierno se fraguó entonces, por el conservadurismo, el Pronunciamiento de Jalapa, de 1829.

 

Pretendiéndose suavizar la situación política, el principal enemigo de Guerrero, el conservador Anastasio Bustamante, fue indultado en su sanción de destierro, y en ese año de 1829 volvió a México, nombrándose incluso como Vicepresidente.  Desde ese momento corrió el rumor de que Santa Anna y Anastasio Bustamante, preparaban un movimiento  para cambiar la forma federalista de gobierno, por la forma centralista, lo cual, por supuesto, éstos desmintieron y tuvieron que pronunciarse abiertamente por el federalismo.

 

Se propició entonces una insurrección con las mismas intenciones centralistas de las fuerzas militares de Campeche, simulando Santa Anna y Bustamante el condenarlo, ganando tiempo, y, finalmente, emitiendo desde el cantón militar, el elaborado documento del Pronunciamiento de Jalapa por el ejército, el 4 de diciembre de 1829.

 

En la estructura del mismo, luego de siete párrafos en los que se justifica –así no haya sido realmente justo– el movimiento de insurrección; se pasa a una segunda parte, formado por las cláusulas del plan en seis artículos: <<1° Se pronuncia por el pacto federal indisoluble; 2° reivindica en sus fuerzas el restablecimiento del orden constitucional; 3° en el ejercicio del derecho de petición, se pronuncia por que el supremo Poder Ejecutivo dimita las facultades extraordinarias de que está investido, convocando a las cámaras; 4° que se remuevan aquellos funcionarios contra quienes se ha expresado la opinión general; 5° se pronuncia por el respeto a las cámaras y otros poderes (excluyendo el Ejecutivo); y 6° el ejército promete que promoverá conservar a toda costa la pública tranquilidad>>.

 

Luego pasa a la segunda parte en que, para llevar a cabo el plan, se acuerda: 1) Que se remitan ejemplares del plan con atento oficio al supremo gobierno general, a los honorables legisladores y a los Excelentísimos Srs. Gobernadores de los Estados, a los comandantes  generales y a los prelados eclesiásticos; 2) Que se invite tanto a Anastasio Bustamante como a Antonio López de Santa Anna, para ponerse a la cabeza del pronunciamiento; 3) en caso de la negativa de éstos, ocupara el mando el más graduado de los jefes militares; 4) se invita a los militares de Campeche, a abandonar su plan y unirse a este>>.

 

Anastasio Bustamante simuló declararse defensor del federalismo, Santa Anna simuló diciéndose defensor del gobierno y la vida de Vicente Guerrero, y la parte del ejército en Tacubaya, leal a Guerrero, acabó defeccionando y uniéndose al Plan de Jalapa, con lo que, al final, Vicente Guerrero sabía que no tenía opción, renunciando a la Presidencia.

 

Fue este el golpe de Estado más pérfido y sutilmente dado en la historia.  Vicente Guerrero luchó por la independencia desde 1810 en las fuerzas de Hermenegildo Galeana, fue continuador de José Ma. Morelos, y si bien participó en esta lucha que esencialmente era de la burguesía nacionalista criolla de los antiguos hacendados y mineros que hacía mucho habían perdido el sentimiento de su descendencia española virreinal, él mismo no era parte de esa burguesía progresista naciente, sino el representante más puro del campesinado aliado a la burguesía en esa lucha contra la monarquía española.

 

Vicente Guerrero, de origen campesino, arriero, no era un mexicano criollo, sino un mestizo descendiente de los esclavos africanos que poblaron aquel territorio, que luego, en honor del heroico insurgente, este territorio llevaría su nombre.  En ese sentido, lo que Vicente Guerrero representaba, era al proletariado como una clase social en simiente.  Todo ello explica por qué el enorme respeto a su persona, a la vez que el odio, no sólo de enemigos, sino el recelo de los propios, y esa conjura en que todos se volcaron en su contra buscando que saliera del gobierno, a la vez que sin atentar contra su dignidad.

 

Vicente Guerrero dejó la Presidencia de la República; era el momento histórico de esa burguesía criolla; aún tendría que transcurrir un siglo más para que esa simiente proletaria floreciera; y continuó en la lucha armada hasta que se fraguó su traición y fusilamiento.

 

A partir de ahí, 1831, el resto del siglo XIX fue ya sólo de pugnas intestinas en el seno de la burguesía, entre los antiguos burgueses hacendados y mineros de la burguesía conservadora guardando fuertes resabios de sueños imperiales, y la burguesía progresista liberal, que a partir de entonces comenzaría a destacar en su forma más avanzada, como burguesía comercial e industrial.

 

    Olavarría y Ferrari, Enrique; México Independiente, 1821-1855; “México a Través de los Siglos”; Editorial Cumbre, Tomo IV; México, 1967; pp217-218.

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