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5 junio 2011 7 05 /06 /junio /2011 23:01

Ícono Geografía Teórica (Brújula)-copia-2Comentario a, “La Naturaleza de la Geografía”, de Richard Hartshorne.  Artículo, 2011 (1/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografíco.over-blog.es/;

La Tierra, 1 (φN, λW); 06 jun 11.

 

Para hacer este comentario, tomamos el texto: La Naturaleza de la Geografía.  Conclusión, antologado en El Pensamiento Geográfico, del colectivo de Josefina Gómez, et al[*], texto elaborado por Hartshorne en 1939.

 

Hartshorne comienza redactando su conclusión con la idea de que en el examen de la Geografía, se han seguido vías que conducen fuera de la geografía; y ante ello, se propone establecer conclusiones positivas en relación con la naturaleza de esta ciencia.

 

Y la primera y más general y esencial conclusión, dice Hartshorne, es que esta ciencia, “trata de considerar, no tipos particulares de objetos y fenómenos de la realidad, sino verdaderas secciones de la realidad, que trata de analizar y de sintetizar no procesos de fenómenos, sino asociaciones de fenómenos tal como se presentan en secciones de la realidad”[1], a manera de secciones espaciales de la superficie terrestre.

 

Con esto, Hartshorne está siguiendo la idea de Alfred Hettner de poco más de una década atrás, y enfatiza, con ello, ese arreglo fenomenista en la clasificación interna de la Geografía, no obstante, como puede apreciarse, sobre la base de una definición espacista de ésta.

 

Hartshorne está plenamente consciente de ello, y así, dice: “la geografía toma de las ciencias sistemáticas todo el conocimiento que puede utilizar eficazmente para realizar sus descripciones de los fenómenos… –y continúa–; este conocimiento tomado a préstamo puede incluir conceptos genéricos o clasificaciones de tipos desarrollados de las ciencias sistemáticas, pero cuando unas y otras demuestran ser inservibles para los propósitos geográficos, la geografía debe desarrollar sus propios conceptos genéricos y su sistemas de clasificación”[2].

 

Pero Hartshorne no da elementos acerca de esos conceptos genéricos propios, ni de clasificación interna propia de la Geografía, que no sea precisamente el arreglo clasificatorio de las ciencias, de modo que, al final, dice Hartshorne: “la geografía…, es, por su carácter, tan totalizadora, que el geógrafo completo real…, debería tener que saber todo acerca de cada ciencia que tenga que ver con el mundo, tanto de la naturaleza como del hombre”[3].  Y esto ponía en evidencia, que si bien lo aportado por Hettner había sido de una enorme importancia en el desarrollo teórico geográfico, no obstante no fue suficiente para resolver el problema esencial de esta ciencia: su identidad consigo misma.

 

Hartshorne no logra llevar más allá los planteamientos de Hettner, dado sus fundamentos teóricos gnoseológicos en el empirismo, muy propios a la filosofía del pragmatismo norteamericano.  Al igual que Hettner, ve las contradicciones esenciales, pero no se alcanza en ambos la abstracción teórica necesaria para superarlas, y ello, en esencia, como consecuencia del soslayo que se hace del espacio como objeto de estudio, al que, en vez de aplicarle el método científico de investigación para entrar en el conocimiento de su naturaleza, a éste se le sobrepone el postulado corológico.

 

Y es este postulado el que va a propiciar un punto de discusión más adelante, a partir del enunciado de Hartshorne, de que: “Aunque el punto de vista con el que la geografía trata de adquirir el conocimiento de la realidad es distinto, los ideales fundamentales que dirigen esa búsqueda de conocimientos son los mismos que los de todas las partes de este campo total de conocimiento para el que no tenemos otro nombre que ciencia”[4].  Esto es, que establece que la Geografía es una ciencia como todas las demás, pero que tiene un punto de vista diferente en el proceso de adquisición del conocimiento.  Y es aquí donde nace ese concepto de “excepcionalidad” de la Geografía, a partir de que el espacio, de ser objeto de estudio claramente en Hettner (aun cuando con la noción limitada de la espacialidad del paisaje), es suplido en esa noción corológica de paisaje por la interrelación de los fenómenos, a partir de que, dice Hartshorne, éstos adquieren un “significado geográfico”, es decir, una interrelación espacial, y entonces el espacio, de ser objeto de estudio, pasa a definirse como método; precisamente, como ese “punto de vista” como dice Hartshorne, o como ese “enfoque”, como antes lo habría dicho Hettner, para la obtención del conocimiento.

 



[*] Hartshorne, Richard; La Naturaleza de la Geografía.  Conclusión; en, Gómez Mendoza, Josefina; “El Pensamiento Geográfico”; Alianza, Madrid, 1982; pp. 355-365.

[1] Ibid. pp.355-356.

[2] Ibid. p.356.

[3] Ibid. p.357.

[4] Ibid. p.359.

 



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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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