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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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20 mayo 2012 7 20 /05 /mayo /2012 22:09

2012 De los Fenómenos a los Estados de EspacioDe los Elementos a los Estados de Espacio en Geografía.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

21 may 12

 

El Elemento, la esencia, la sustancia básica primera o arkhé a partir de cuya transformación ocurre la diversidad del Universo.  La reflexión en el pensamiento materialista de la antigua Grecia, dio como esa sustancia básica, primero en Tales, al “Agua”; en Anaximandro, al “Aire”; en Heráclito al “Fuego”; y Empédocles a la “Tierra”, mismo que incluso pasó de la unicedad del Elemento principal, a la teoría de su origen en la pluralidad, tomando a los cuatro elementos por igual.  De la combinación entre ellos (la crasis), se formaba reflejado en palabras derivadas o sinónimas, las transformaciones de la materia.

 

Suele hablarse sólo de dichos cuatro elementos, pero, en realidad, la teoría de los elementos considera la existencia de un quinto Elemento, de donde viene el concepto de “quintaesencia”, un Elemento de naturaleza compleja que fue propuesto por Anaximandro como el “Ápeirón”, o el “Pneuma Ápeiron”, entendiéndose por ello “la sustancia indefinida”, que etimológicamente se refiere a un “hálito de vida”.  Este quinto Elemento como un hálito indefinido, se denominó, también, como el “Éter” (o “Aether”); que más tarde se identificó con el “vacío”; y como el “espacio vacío”, se identificó, a su vez, con el espacio mismo en tanto su forma sustancial.

 

La teoría de los elementos, en general del siglo V ane, convergió con la teoría de la Estereometría (de stereo, espacio; y metrón, medida; o teoría de la medición del espacio), de Platón, basada en la metafísica de los cinco sólidos perfectos (dados sus ángulos, lados y caras iguales, circunscritos en esferas; siglos después usada por Kepler).  Con ella, Platón asoció cada uno de los elementos a cada una de las figuras poliédricas: la “Tierra”, al estable cubo; el “Fuego” a los tetraedros inestables; el “Agua” con el icosaedro; el “Aire” con el octaedro; y el “Éter”, con el dodecaedro, en una tendencia a la esfericidad, y con ello a lo indefinido.

 

La teoría de la estereometría de Platón, operaba como si las sustancias estuviera formada por esos poliedros a manera de una estructura cristalina, por cuyas propiedades unas sustancias afectaban a las otras.  Ese movimiento, Platón lo explicaba con el ejemplo de los tetraedros (“fuego” y “calor”), comprimidos por icosaedros (“agua”), que, dad esa compresión, se dividía en triángulos planos simples (que darían incluso una estructura plana más básica de la sustancia), que liberados (por ejemplo, en la evaporación), se volvían a compactar formando octaedros (“aire”), difundidas en lo esférico indefinido (el “éter”, el espacio).  Puede verse en ello sin dificultad, el origen intuitivo de la teoría atómico-molecular, de modo que ello da cuenta de por qué la teoría estereométrica permitía a Platón, a su vez, explicar muchos fenómenos.

 

La abstracción de los fenómenos en unidades morfológicas o geoformas, y éstas en los Elementos y su estructura estereométrica, constituye el antecedente histórico de pensamiento de nuestra teoría actual de los estados de espacio; de modo que se puede decir que los fenómenos generalizados como unidades geomórficas y éstas generalizadas como Elementos o unidades estereométricas que componen estados de espacio tanto discretos como continuos; como en la “quintaesencia”, el estado del espacio continuo vacuo; permite unificar el conocimiento geográfico en una teoría única.

 

Así, todo es espacio, y la Geografía al estudiar ese todo, sólo lo hace por cuanto a sus condiciones, propiedades y leyes espaciales.  Con ello, la limitación que se enfrentaba con la geografía fenomenista; como el estudio del todo por los fenómenos objeto de estudio cada uno de otra ciencia, queda finalmente superada.  Con ello, la geografía fenomenista ha de dejar de existir, pero, a su vez, también su opuesto, la geografía espacista como algo particular, en tanto que toda geografía es ahora una ciencia única del espacio.

 


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