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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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22 abril 2010 4 22 /04 /abril /2010 08:02

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Diez Tesis Esenciales

en el Pensamiento Geográfico Contemporáneo,

y sus Antítesis.  Ensayo, 1986 (2/6).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica;

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

México, 26 abr 10.

 

 

El proceso económico-político de la sociedad, conduce a un cambio sustancial en el modo de producción social.  Adviene el sistema esclavista  (ss.XXX ane a I ane), y con él, la ciencia –en su forma generalizada como conocimiento o saber–, asciende al conocimiento teórico-intuitivo; que alcanza su máximo desarrollo entre los griegos a partir del siglo VI ane; en que el saber empírico, es reemplazado por un limitado sistema de principios; y, por su parte, , el carácter espontáneo del conocimiento, es sustituido por la intuición en base a la observación dirigida y a la solución del conocimiento bajo un cierto orden de técnicas.

 

Los griegos nos van a ser de u muy particular interés, pues la ciencia a partir de ellos es la principal corriente de influencia en el “mundo occidental” (sin que ello desmerite la ciencia de la ciencia en la India, China, o su desarrollo en nuestra propia Mesoamérica), ciencia que por lo demás, a nuestro juicio, tiene un carácter universal.

 

La concepción filosófica del mundo inmersa ahora en este saber teórico-intuitivo, se expresa, tanto por el materialismo como por el idealismo, como la Filosofía de la Naturaleza, sobre todo, en la esfera de lo natural; y como el Derecho Natural, en la esfera de lo social, como consecuencia del surgimiento de las clases sociales y el Estado.

 

Por su parte, el quehacer científico en este momento de la historia, se cifra en la descripción cuantitativa, es decir, en la medición; en la conjetura y proceso axiomático-inferencial, que constituye la simetría del posterior proceso hipotético-deductivo.

 

El saber geográfico, en los términos de las dos interpretaciones antes consideradas y en ese orden, resulta ahora, como la Filosofía de la Naturaleza misma y su sentido hilozoista, de la identidad del hombre y la naturaleza; esto es, en la concepción de la Geografía como ciencia de las relaciones naturaleza-sociedad.  Este va a ser el parecer de algunos geógrafos de esa época, como Hecateo, en cuyo pensamiento van a estar, en parte, las raíces del idealismo en el saber geográfico.

 

Con la segunda interpretación que hemos dado antes: la Geografía como ciencia del conocimiento de la faceta espacial de la realidad, ahora el concepto de espacio se desarrolla para entenderse como la simetría del vacuum, o la medida que prescinde de la cosa misma; como lo fue entre los presocráticos, cuyo representante es Anaximandro, discípulo del padre del materialismo, Tales de Mileto; y que ya en el período platónico-aristotélico, se transforma en la idea de los lugares o cosas en sí, y sus medidas.

 

Era evidente que tendrían que surgir básicamente dos maneras de desarrollar el pensamiento geográfico (y en general, científico), ya que había dos formas de interpretar filosóficamente el mundo (materialista o idealistamente); así como habían dos grandes clases sociales y quienes, en el seno de una misma clases social, representaban los intereses históricamente distintos, unos conservadores para la clase esclavista, otros progresistas, contenidos en la clase social esclavizada, poseedora del futuro, alcanzable éste con el desarrollo de la ciencia por un lado, y con la agudización, por otro lado, de las contradicciones en las relaciones de producción.

 

Con el derrumbe del sistema económico-social esclavista, se pierde básicamente toda la creación científica hasta ese momento; y no sólo simbólicamente con la quema de la Biblioteca de Alejandría, sino efectivamente.  Con ello nacía la era del oscurantismo medieval (ss.I-XIV).

 

Una primera parte de esta época oscurantista fue cubierta por el declinamiento de la ciencia alejandrina hasta el siglo V prácticamente.  Con la caída del Imperio Romano de Occidente (año 476), tras las grandes invasiones de Atila, Alarico y Odoacro, que llevan finalmente a los ostrogodos, y visigodos a Roma; el cristianismo, la religión, la teosofía; se convierten en la ideología que unifica a Europa, y en el arma contra los bárbaros, a quienes aún se les resistía en el Imperio Romano de Oriente, en Bizancio o Constantinopla, y más tarde el Estambul de los turcos.

 

La combinación del barbarismo por un lado, y la religión, por otro, sumieron en la ignorancia más absoluta a Europa hacia el siglo VI.  Sólo en Bizancio, Justiniano I trataba de dar continuidad al esplendor romano en las artes y en lo militar, sin conseguirlo del todo.

 

Finalmente, la amenaza al Imperio Bizantino no le vino de los bárbaros del norte de Europa, sino de los árabes unificados ya por Mahoma; y con ello la historia se adentra en la segunda época del medioevo.

 

El régimen económico-social de producción feudal, se dio plenamente ya con la caída del Imperio Romano de Occidente, en que a los esclavos y colonos en calidad de servidumbre, se les repartió la tierra en renta.

 

La ciencia en esta época, a decir de Engels, se convirtió en “sierva de la teología”; el quehacer científico se cifró ahora en el saber teosófico en el reino de la filosofía medieval neoplatónica-aristotélica y escolástica.  Se abandona la investigación de la realidad objetiva que se sustituye por el conocimiento del Libro (la Biblia).

 

El saber geográfico en esta interpretación holísta de las relaciones naturaleza-sociedad, adquiere sus matices más científicos en el pensamiento panteísta y el nominalismo escolástico, pretendiendo dar continuidad a la Filosofía de la Naturaleza en el pensamiento aristotélico.

 

No obstante, en l interpretación opuesta a ese pretendido saber geográfico integrador de la totalidad; o sea, en el saber geográfico acerca de una sola faceta de la realidad objetiva; se expresa en el pensamiento aristotélico-ptoloméico acerca del espacio, como la teoría de los lugares.

 

Si para el primer caso los teóricos de la historia de la Geografía, ubicamos a Toscanelli ya no sólo como el máximo exponente del saber geográfico; y con quien en la práctica se inicia el Renacimiento en esta otra línea de pensamiento; sino incluso como el exponente del verdadero saber geográfico.

 

Por último, nuestra caracterización histórica llega hasta el régimen económico-social capitalista de los ss.XV-XIX (no porque la historia se detenga ahí, sino porque el cierto modo, se han arrastrado hacia el joven socialismo los vivios del pensamiento geográfico del capitalismo).

 

En su primera etapa, en el capitalismo de libre competencia, la clase social que detenta los medios de producción social, interesada en incrementar sus ganancias, favorece el desarrollo de las fuerzas productivas, la socialización de la producción, así como la ciencia y la técnica, imprimiéndose un fuerte avance en ellas.  Es el momento del Renacimiento (ss.XV-XVII).  Luego vendría la etapa altamente industrial y el monopolismo (ss.XVIII-XIX), que finalmente desemboca en nuestro tiempo en su fase imperialista –como le llamara Lenin– en la cual surgen las primeras revoluciones socialistas (s.XX).

 

A ello se sumaron contribuciones importantes al saber científico, como el establecimiento de leyes científicas, por primera vez, por Kepler; la teoría heliocéntrica de Copérnico; el método experimental de Galileo; la mecánica de Newton, que resumiendo a sus antecesores, habrá de dar el modelo de ciencia de nuestro tiempo; la tabla periódica de los elementos, por Mendeleiev; las bases de la sistemática de la biología, por Linneo; la teoría de la evolución de las especies, por Darwin, que finalmente explicará el origen y evolución del hombre, y con ello el desarrollo pleno de la Antropología; el método materialista dialéctico de Marx-Engels-Lenin, aplicado a lo social en su forma de materialismo histórico, para explicar científicamente –sujeto a leyes– su desarrollo histórico, económico y político de la sociedad; la matemática de Lobachevski, Gauss, Riemman, etc; hasta llegar a Einstein a principios de nuestro siglo, en una interminable lista de aportaciones en todas las esferas del saber científico.

 

La caracterización más general y esencial del quehacer científico en este período, se finca en la teoría hipotético-deductiva, y en el desarrollo más completo de la metodología de la sistematización del conocimiento, tanto empírica (observación, medición, experimentación), como racional (hipótesis, ley, teoría); en una lógica más vasta del quehacer científico, dada en el análisis y la síntesis, la inducción y la deducción, y la hipótesis misma, que si bien en un principio se entendían separadas entre sí, dando lugar a un pensamiento mecanicista y metafísico, con la dialéctica materialista, tal limitación teórica queda superada.

 

La metodología empírica de la sistematización del conocimiento, aportó, además, un caudal enorme de instrumental en el conjunto de las ciencias.  A partir del Renacimiento, el conocimiento se elevó a rango de ciencia, en tanto saber científico-técnico; es decir, en tanto saber hipotético-deductivo inmerso y elaborado en todo un desarrollo tecnológico.

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