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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 mayo 2015 7 03 /05 /mayo /2015 22:04

Vacuum-Chamber.jpgEl Espacio Geográfico en la Teoría del Vacuum, de Luis Ignacio Hernández Iriberri: Introducción. (2/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 feb 13.

 

 

Introducción.

 

En geografía, decía David Harvey desde 1969 y aún en este año 2013 se continúa igual, se carece en absoluto del trabajo de elaboración de teoría; luego, la geografía ha sido una disciplina de conocimientos que avanza a ciegas, de manera absolutamente empírica e intuitiva, no haciendo más que describir de manera enciclopédica.

 

Y si bien ya Harvey señalaba tal carencia desde entonces, su pensamiento desde la base del positivismo de Stuart Mill y en otros aspectos de Rudolph Carnap, le impidió el ser enfático en hacer ver la necesidad de la formación del geógrafo en la ciencia y el método de la ciencia, acerca de lo cual, el geógrafo no tiene la menor idea.

 

Una corriente de autores durante los años sesenta y setenta del siglo XX, empezaron a desarrollar los estudios de la geografía por ese camino de la ciencia, al intentar hacer pasar los estudios de su condición meramente cualitativa, a un carácter cuantitativo.  Ello, por supuesto, en un ámbito en el que se desconoce qué es la ciencia, ello se calificó, primero, de una simple “corriente geográfica” más entre otras muchas (geomorfologistas, ambientalistas, sociologistas o “radicales”, economistas, etc), y segundo, como una propuesta “neopositivista”.

 

Tales desarrollos se diluyeron en el curso de los años setenta-ochenta, no tanto por esa crítica absurda frente a lo cual estaría el rigor de la ciencia, sino porque, precisamente, se intentó avanzar por un camino tortuosamente empírico-inductivo (que no equivocado en sí, pero tortuoso), que reducía el trabajo cuantitativo a la medición de los procesos ya naturales o ya sociales, exactamente tal cual lo podría hacer el especialista en el fenómeno considerado, habiendo en ello una sola variante: la expresión cartográfica del proceso.

 

Dicho en otras palabras; mientras el estudioso de estos aspectos no hiciese teoría del propio carácter de ciencia de la Geografía, todos esos esfuerzos empíricos e inductivistas sin la teoría como el Hilo de Ariadna, estaban destinadas a encontrarse con el destructor Minotauro en un laberinto sin salida.   Esto es, que, aún antes de cuantificar los fenómenos, tenía que preguntarse con rigor, incluso, por qué se hacía el análisis cualitativo mismo de ellos, cuando cada fenómeno tenía ya su propio especialista; y, en consecuencia, ocuparse más en desentrañar la naturaleza y el significado teórico de aquello que había en común a todo estudio geográfico: el mapa.  Y ello lo hubiera llevado –como ocurrió en nuestro caso– a descubrir que lo que subyacía en todo estudio geográfico, era la consideración del espacio, que hasta entonces era sólo sistema de referencia del estudio de los fenómenos; y luego se pasaría a hacer el esfuerzo de abstracción teórica de invertir las condiciones, tomando al espacio como objeto de estudio y a los fenómenos como sistema de referencia.

 

Ocurrió en nuestro caso, y lo siguiente que enfrentamos en ello, fue el problema de la realidad y naturaleza del espacio, que resultaba lo mismo la corporeidad del objeto, que su extensión, ya como superficie o volumen, que la exterioridad del mismo ya como un estado de menor densidad tal que le permitiera el movimiento, o bien, incluso, como el vacio mismo, así fuese dado en ciertos grados de relatividad., que llevada a lo infinitesimal justifica al vacío absoluto mismo.  Justo a esa naturaleza compleja del espacio, que implica todo en la abstracción de forma de existencia de la materia, no sólo como un conjunto de propiedades espaciales, sino como un “medio”, y que por lo tanto, a la vez, está allí en la calidad esencial de vacío como forma de movimiento de la materia, es a lo que denominamos como el vacuum.

 

Así, en los siguientes números, trataremos primero, con el vacuum, y luego con éste en sus relaciones tanto con la estructura de la sustancia como con la estructura del campo, así como con su relación con  los estados de espacio; luego abordaremos los cuatro momentos históricos de abstracción y generalización de los conceptos de “espacio” y “fenómenos” en geografía, sucedidos durante el siglo XX, incluyendo en ello la reacción de las corrientes dislocantes.  Finalmente, en el procedimiento de formalización teórica, trataremos el proceso de axiomatización de la teoría y sus problemas fundamentales, hasta establecer sus conclusiones.

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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