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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:07

Compilación CartográficaEl Espacismo en Geografía, y la Síntesis.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12

 

Si la Geografía es la ciencia del estudio del espacio, en particular el espacio terrestre, el espacismo en geografía es la Geografía en sí, o estrictamente dicho, aquella corriente de pensamiento geográfico en que más acertadamente se representa la correcta interpretación de esta ciencia.  Si otra corriente de pensamiento geográfico ha surgido en la historia, ello ha sido por defecto, ante la dificultad históricamente dada, del entendimiento acerca de la realidad y naturaleza del espacio; algo prácticamente logrado de descifrar sólo hasta muy recientemente en el siglo XXI.

 

Aquí, en esta corriente de pensamiento geográfico, la síntesis se aplica en los términos más estrictos del método científico de la modernidad, de lo cual el materialismo dialéctico es su mejor y más concreta expresión.  La síntesis en la geografía espacista es, pues, en esencia, la unidad de los contarios; aquel consiguiente deducido que resuelve la contradicción por la subsunción lógica en el silogismo.

 

La geografía espacista es en sí misma ese consiguiente lógico históricamente dado, en la antítesis de dos corrientes de pensamiento fundamentales, de modo que en ella se ha subsumido la geografía fenomenista a la geografía espacista en una nueva solución al estudio de los fenómenos generalizados y abstraídos en el concepto de estados de espacio.

 

Aquí, la categoría esencial es el espacio, y el aparato de categorías fundamentales que metodológicamente operan para su estudio y comprensión, son aquellas que se desprenden de la naturaleza objetiva de éste; y en ello, los fenómenos naturales y sociales, en tanto existen, existen ya en el espacio, como en sí mismos como formas de espacio, dado que su existencia es esapacial, es decir, que existen a manera de espacios plenistas y discretos mismos; y, en consecuencia, dichos fenómenos naturales y sociales por su sola existencia, determina las propiedades del espacio.  Y es por la sola existencia de los fenómenos y no por lo que éstos son en sí., por lo que son parte del conocimiento geográfico.

 

Por lo que los fenómenos son en sí, son objeto de estudio de otras ciencias, y de ahí que era necesaria una generalización teórica, en la cual se diese, explica Dagoberto D. Runes: el “proceso lógico de añadir algún elemento a la comprensión de un concepto para obtener su <<división lógica>>, en contraste con la <<división real>>, que rompe un compuesto mediante el análisis”[1].  Esto es, que, “añadir algunos elementos a la comprensión del concepto”, consistió en generalizarlos ya como los Elementos, ya como “estados de espacio”; y ya con ello, pudimos obtener “su <<división lógica>>”; es decir, su abstracción consecuente como propiedades del espacio; de modo que quedase el claro contraste “con la <<división real>>” dad en el análisis de lo concreto: los fenómenos naturales y sociales como tales y objetivamente existentes.

 

Se dio allí una síntesis histórica de la ciencia de la Geografía, necesaria, para poder replantearse la nueva síntesis, ahora ya no directamente de su desarrollo histórico en sí, sino de su objeto de estudio, o particularidades de su objeto de estudio, por una parte, y de su función social por otra; lo que indirectamente implica su desarrollo histórico cualitativamente distinto.  Esta es la nueva contradicción dialéctica en el hacer geográfico.  Y ahora, a manera de Galileo ante el “misterio” de la velocidad de la caída de los cuerpos, o de Kepler ante el “misterio” de la distancia de los planetas, debeos plantearnos nuestro propio “misterio” a resolver.

 

No hay que elucubrar mucho –como no lo hicieron ni Galileo ante las afirmaciones de “sentido común” de Aristóteles; ni Kepler ante las afirmaciones simplemente gráficas, ya geocentrístas de Ptolomeo, o bien heliocentristas de Copérnico–, para encontrar aquella afirmación en la teoría del espacio, en la que se niega aún insuficientemente (de manera semejante a la afirmación de “sentido común” o puramente gráficas), una vieja tesis.

 

La “vieja tesis” acerca del espacio es la de Newton: la del vacío como un sistema inercial absoluto del movimiento y atracción gravitatoria ejercida como una “misteriosa” fuerza recíproca por las masas entre sí.  La nueva tesis es la de Einstein: la del espacio como un continuum cuya espacialidad es entendida relativamente respecto de la velocidad de la luz, y en donde la atracción gravitatoria es ejercida ya no por una “fuerza misteriosa” , sino por la curvatura misma del espacio ante la presencia de una masa en reposo.

 

¿Dónde puede estar la insuficiencia?  Pues ahí donde Einstein mismo dudaba y la ciencia contemporánea ha avanzado cuestionando. En la idea del continuum, y en la de una masa que no tiene “peso”, sino, en su densidad, “grados de curvatura de espacio”.

 

Cada una de las ciencias involucradas en ello: la filosofía, la física, la matemática, la astrofísica, la geodesia, y la geofísica, harán cada una su parte modelando con las nuevas ideas sus procesos objeto de estudio.  Pero en ello, ahora tomará parte también-y nuevamente– la geografía, en la faceta del estado de espacio que le corresponde.

 

En síntesis: desechemos la idea del continuum, y el problema se reduce a explicar por qué el espacio (el vacío), como los hilos de una red de pescador dejada amontonada sobre la barca luego de la jornada, se hace “nudos de sustancia densos”, tensando y curvando el espacio.

 

En principio, ello está, en general, claramente, en el campo de la física y la astrofísica; pero el problema debemos intentar explicarlo en el rango de las <<densidades de la curvatura de espacio terrestre entre los distintos  estados de espacio>>.

 



[1]        Runes, Dagoberto, D; Diccionario de Filosofía; Editorial Grijalbo, México, 1981 (v. Síntesis).


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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