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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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31 agosto 2015 1 31 /08 /agosto /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Axiomas del espacio (3/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

15 ene 13.

 

El espacio, pues, tiene la característica de identificarse con todo, pero, a la vez, el espacio se distingue de cada cosa, de modo que el espacio se apega a la ley de identidad, por la cual el espacio tiene sus específicas propiedades.

 

De que el ordenamiento y clasificación de espacio en su diversidad, es posible, de ello puede derivarse sin dificultad un hecho de evidencia o primer axioma: el que el espacio tiene una estructura básica, común a todas las cosas en que se diversifica (algo así como el agua que adopta la forma del recipiente), lo mismo del campo de gravedad de la Tierra en interacción con el campo de gravedad de la Luna, o su campo magnético, que de la Tierra misma y todas sus formas particulares.  Esa estructura básica es precisamente la dimensionalidad; propiedad que no puede dejar de estar presente, ya en las cosas, ya en el vacío dejado por la cosas sustancial, o en el vacío independiente de la cosa o entre las cosas.  Esa dimensionalidad, en su geometría, da lugar a siete posible estructuras del espacio geográfico con origen en el centro de la Tierra, y con ejes fundamentales de simetría, dados por el eje de rotación, y los ejes ecuatorial mayor y menor.  En cinco de esos siete casos, el eje polar se comporta como referencia fija de variaciones en los ejes ecuatoriales mayor y menor, y en los dos casos restantes el eje polar se inclina, con variaciones diferenciadas de los ejes ecuatoriales.  De este modo, el eje geométrico de rotación, no sólo es susceptible de variar en su distancia, sino en el ángulo respecto del plano de la eclíptica para modificar las dimensiones geométricas y la estructura del espacio continuo, sino el eje de rotación de masa en la estructura del espacio discreto, desplazado en unos 5 km del eje geométrico de rotación, al variar de manera consustancial a la dimensionalidad geométrica, varía la dimensionalidad de masa, teniendo una variación diferencial con los ejes de simetría ecuatoriales mayor y menor, en una triaxialidad asimétrica.  Es en ese sentido precisamente que tanto Kósirev como Katterfeld, hablan del espacio como una fuerza o fuente de energía.

 

Pero, en suma, con ello se da una conclusión sorprendente que se constituye como segundo axioma: el espacio se mueve, cambia, se retuerce, se transforma, evoluciona.  La estructura del espacio, su dimensionalidad, no es rígida.  Así, se puede decir que existe el espacio como el espacio mismo (e = e), pero a su vez, se pueden referir conjunto s de espacios [e – (e - 1)], como los estados continuos y los estados discretos; o bien puede hablarse de conjuntos de estados de espacio continuos, o conjuntos de estados de espacio discretos, y así sucesivamente, al punto en el que, finalmente, el espacio dialécticamente en forma inversa, se identifica no sólo con cada cosa, sino a su vez se distingue de todo.  Tal situación filosóficamente nos pone de frente al origen cosmogónico mismo; el que en un principio fue el vacío, y de su infinitesimal perturbación, fueron surgiendo poco a poco todas las partículas y formas discretas.

 

Eludiremos tal análisis, asunto más propiamente de la astrofísica.  Pero parte de él es el origen de un espacio particular: el espacio terrestre.  Y al exponerlo así, salta a la vista otro hecho de evidencia o tercer axioma: cada espacio concreto considerado, es un caso, ya particular de otro espacio, o bien una generalización de otros casos particulares, a manera de transferencia de unos espacios en otros.

 

Así, a los estudiosos del espacio se nos plantea el problema de determinar cuántos tipos de espacio hay; es decir, establecer su orden y clasificación; pero, en particular, a los estudiosos del espacio como el caso particular del espacio terrestre, se nos plantea, a partir de su origen y evolución, establecer el orden y clasificación de los estados de espacio que subordina.  Tal orden, en consecuencia, habrá de descubrirse en el origen y evolución del espacio terrestre mismo.

 

 

El movimiento y transformación del espacio implica cambios en su estructura, esto es, en su dimensionalidad, y en ese sentido, en un cuarto axioma: los ejes de simetría del espacio, son susceptibles de variar la métrica de sus distancias, alargándose o acortándose; sino más aún, como quinto axioma: los ejes de simetría pueden variar sus ángulos entre sí.  Estas variaciones no son ni adimensionales (puntuales), ni exclusivamente unidimensionales (a lo largo de un eje), sino, en un sexto axioma: esas variaciones son proyectadas en la sección de los planos de simetría, y en esa medida, en la volumetría misma del espacio, ejercidas por la fuerza tanto gravitacional o centrípeta, como centrífuga, y por asimetría.  Esas variaciones en los ejes, ángulos y planos de simetría, determinan, en su combinación, en un séptimo axioma: el que hay una clasificación en siete tipos posibles de estructuras del espacio (tomadas del análisis cristalográfico).

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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