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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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29 abril 2012 7 29 /04 /abril /2012 22:09

Ejemplo-mapa-didactico-UACH¿En Qué Consiste (o Ha de Consistir), el Conocimiento Teórico Profundo del Geógrafo?   Artículo, 2012 (1/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 abr 12.

 

Es evidente que la falta de investigación en geografía teórica, ha mantenido a esta ciencia en un estado de atraso que la reduce al saber meramente descriptivo, ya en términos positivistas, o estructural-funcionalistas, cuando no, inmerso en un pragmatismo extremo.

 

Un usuario cualquiera de un mapa, hará una lectura e interpretación siguiendo su simbología, orientación, escala, proyección, etc; y resolviendo con ello la necesidad que le llevó a la consulta de tal documento.  Pero cuando el usuario del mapa es el geógrafo, se descubre su problemática de investigación científica.

 

¿Qué lee e interpreta el geógrafo en el mapa?  Un conocimiento más calificado que el del usuario común, le permitirá ver algo más en el mapa que dicho usuario común no verá jamás.

 

Un usuario cualquiera verá montañas, ríos, zonas climáticas o incidencias meteorológicas, zonas áridas o de vegetación, o emplazamientos culturales.  El geógrafo verá todo eso, y más: interpretará una determinada orogénesis por sus causas; de  isotermas e isoyetas deducirá condiciones del clima, y relacionando todo lo anterior, deducirá los posibles tipos de suelos y vegetación.

 

Pero cuando el geógrafo intenta ir más allá, interpretando en una orogénesis dada procesos propiamente geológicos, hidrológicos oceanográficos, meteorológicos, climáticos, edafológicos, loxenográficos, etc; el geógrafo no sólo está dejando de ser geógrafo  para aparecer como cualquier otro especialista, sino, con ello, se está reduciendo a un análisis puramente descriptivo de lo que otros hacen en una investigación propia; y con ello está usando mal el mapa; esto es, que lo está usando sin sus propias categorías relativas al análisis espacial.

 

En este simple pero profundo problema, hay tres consideraciones esenciales: 1) el paso de la descripción a la explicación causal; 2) la consistencia lógica en el establecimiento de un aparato categorial; y 3) el desarrollo de la investigación científica propia.  Al geógrafo le cuesta mucho trabajo ver esa relación, simplemente porque no está habituado a ese trabajo esencial del método y la investigación científica: el procesamiento experimental.

 

Conviene, pues, para explicar lo profundo de lo anteriormente dicho, exponer estos aspectos en el ámbito de la física, y en el ejemplo de un campo específico, eligiendo la electrónica.

 

Un usuario común de la electrónica, ve en ello la energía de la electricidad, el invariable hecho de lo existente de un polo positivo y otro negativo en el flujo de la corriente eléctrica; puede entender que ello es producto del movimiento de los electrones, y que para ello hay algo “voltaje”; que de algún modo esa corriente llega a determinados aparatos haciéndolos funcionar con movimiento, sonido, imagen, etc; y que en ello está implicado, en todos los casos, una placa en cada aparato, en la que se especifica los “Watts” empleados.  Un usuario común, difícilmente sabrá más; por ejemplo, poco o nada le significará, ya considerar los datos de esas etiquetas, o incluso haciéndole ver que una indica el valor de “100 Watts”, u otra de “4Kv”.

 

Por supuesto, un especialista, desde un técnico hasta un profesional en electrónica, verá mucho más aspectos y deducirá de ello todo el funcionamiento del sistema de energía eléctrica.  Pero para un electricista que va a colocar una lámpara, le bastará con saber el calibre de los cables necesarios, que uno ha de ser positivo, otro negativo y otro neutro o de “tierra”; nada se preguntará acerca de la naturaleza del cable como conductor de la electricidad ni del flujo y naturaleza de los electrones.  Si se pusiera a considerar los “cuantos de energía”, o la preferencia de los semiconductores “n” o “p”, etc; en vez de enlazar los cables correspondientes, es evidente que no sólo no estaría haciendo lo suyo, sino que, al no ser especialista en lo otro, estaría reducido a especulaciones descriptivas, sin avanzar en su propio trabajo.

 

Un electrónico estaría entendiendo lo que hace el electricista, pero se estaría preguntando cómo suplir el suministro público de energía eléctrica por una fuente alternativa de energía, por ejemplo, la solar; y entonces sí, la consideración de la naturaleza y disposición de los semiconductores, el voltaje obtenido, el amperaje en el flujo de energía en relación con los watts empleados, el tipo y capacidad del inversor de corriente, etc; será de de su fundamental conocimiento.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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