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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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15 junio 2014 7 15 /06 /junio /2014 22:03

Ícono Filosofía-copia-1La Contradicción Dialéctica e Histórica Esencial de la Geografía en su Doble Carácter.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 abr 12.

 

Es Eratóstenes (284-192 ane), el que, hacia fines del siglo III ane, hace una síntesis lógica de un tipo de conocimientos dados que venían desde mucho antes de los tiempos de Anaximandro (610-546 ane).  Justo un siglo antes del propio Eratóstenes, Aristóteles (384-322), en el Liceo, hizo la primera segregación de los conocimientos en diversas ciencias particulares, y a su discípulo Dicearco (326-296), le tocó agrupar esos conocimientos especiales acerca de la Tierra, pero, sin darles una denominación, por lo menos, que trascendiera, y como consecuencia, es el epicureista Eratóstenes el que se referirá denominándolos en el griego más puro, como geografía (de gea, la deidad de la Tierra; y grafía, dibujo, símbolo), el “dibujo o representación de la Tierra”, su representación simbólica en el Mapa, dando, en principio, un conocimiento descriptivo referido a la enumeración de sus cualidades.  Con ello, se formaba así una ciencia más con su plena identidad.

 

Un siglo después hace su aparición en el proscenio el geógrafo Posidonio, quien en aquella identidad de la Geografía dada en el Mapa como “dibujo de la Tierra”, vio ya definitivamente algo diferente: que lo geográfico bien debería incluir los datos acerca de los fenómenos; Estrabón (58 ane-25 dne), historiador estoicista, fue más allá, e hizo de esa diferencia una clara contrariedad en el objeto de la geografía, de modo que, para él, ésta tendría que referirse, al final, a lo social-histórico como lo importante y digno de memoria.  Se introdujo con ello, con no más autoridad que la dada políticamente por el Imperio Romano, un factor subjetivo en lo que daba identidad a la Geografía; es decir, no como algo extraído objetivamente de su propia y larga historia; y de ello se formó, de manera consistentemente en los filósofos materialista del epicureísmo por una parte, e idealistas del estoicismo por otra, una situación de diferenciacontrariedad por la que se tomaba posición de uno u otro lado.

 

La historia se repite igual entre los materialistas renacentistas de los siglos XV-XVI a partir de Toscanelli y Behaim, y otra vez, dos siglos después, con los idealistas del reomanticismo ritteriano-humboldtianos del siglo XIX; y lo que en tiempos de Estabón era sólo una diferencia y contrariedad dado el nivel de desarrollo de los conocimientos en general, se empezó a hacer ya abierta contradicción entre una “geografía espacista” y una “geografía fenomenista”, que empezaron a negarse excluyéndose mutuamente, en el desarrollo lógico de la Geografía como ciencia, en el conjunto de las demás ciencias particulares cada vez más especializadas, lo cual se hizo ya abierta contradicción antagónica en la transición del siglo XVIII al XIX, de modo que, ante la imperiosa necesidad de definir claramente su objeto de estudio propio cuya carencia era la base de esa contradicción histórica, la Geografía, durante la segunda mitad del siglo XIX y ya propiamente el siglo XX, vivió una intensa polémica teórica que no se resolvió sino hasta fines de ese siglo y principios del XXI.

 

Nosotros, en particular, estuvimos fuera del ámbito de toda discusión teórica por los últimos quince años (1994-2009); de mediados de los años noventa, a fines de la primera década de este siglo; y fue gracias a la tecnología de los blogs por Internet que nos fue posible volver al escenario.  Retomamos entonces las cosas en el punto en el que las habíamos dejado tres lustros atrás, pero, curiosamente, no podíamos hacerlo sino inmersos aún en aquella contradicción histórica entre el "espacismo" y el "fenomenismo"; y justo cuando nosotros con los recursos de nuestros propios elementos teóricos llegábamos a la solución de aquella antigua contradicción a principios de 2012, nos dimos cuenta que lo que a nosotros nos había consumido treinta años de reflexión teórica, a la “oficialidad” institucional le había bastado un decreto; literalmente dicho, un “auto de fe”, pronunciado hace ya diecisiete años, en 1995, para abolir tal contradicción: no sólo se había aceptado institucionalmente desde fines de 1989 al espacio terrestre como objeto de estudio de la Geografía, sino faltaba hacerlo sin dejar de tener en el centro de la atención a los fenómenos.  Y varios profesores normalistas de Educación Básica con capacidad para publicar y difundir ideas con el respaldo de la misma Secretaría de Educación Pública, se prestaron a la patraña de usurpar la teoría y retorcerla, nuevamente, a favor de su pobre concepción fenomenista de la Geografía.

 

Como quiera, con el reconocimiento “oficial” del espacio terrestre como el objeto de estudio, el resultado final fue la solución por abandono (que no la solución lógica), de aquella contradicción histórica entre el “fenomenismo” y el “espacismo”, y lo cual no lo habíamos percibido, sino apenas en el curso de este 2012.

 

Podría parecer ahora que la contradicción dialéctica necesaria que mueve el conocimiento geográfico, tendría como sólo carácter algo interno del espacio (las relaciones continuo-discreto, por ejemplo); pero cuando ello no es en absoluto así en ese ámbito institucional, sino más bien pareciera prevalecer la vieja contradicción, pero tampoco si ser así, entonces descubrimos la aparición de un doble carácter de la contradicción histórica actual, tanto en una relación interna, como en una relación externa.

 

El doble carácter de la contradicción histórica esencial de la Geografía en la actualidad, consiste en: 1) la determinante contradicción dialéctica interna y esencial del espacio (la relación discreto.continua); y 2) la contradicción antagónica externa, secundaria, del enfrentamiento entre la Geografía como ciencia del espacio terrestre, y un conjunto de “saberes” acerca de los procesos de “construcción social”, que, nuevamente en forma estraboniana, se asumen como geografía.

 

El carácter externo de la contradicción histórica esencial hoy en día, se puede expresar también como el enfrentamiento ideológico entre la Geografía como ciencia de la modernidad ilustrada, ante lo que se le presenta como la “Geografía” en el <<modelo (paradigma), de la “ciencia” de la “posmnodernidad”>> en la oscuridad (concepto este no nuestro como un adjetivo para descalificar, sino enunciado para sí por el principal defensor y propalador del “posmodernismo”, Edgar Morin (v. Educar en la Era Planetaria, de dicho autor).

 

En adelante, en ese carácter externo de la contradicción por el que ésta se hace antagónica, las mutuas posiciones podrán criticarse recíprocamente; pero por lo que toca a nuestra posición, carece ya de todo sentido la posible discusión entre ambas, puesto que, habiendo ese antagonismo por el que ha de prevalecer una u otra, no hay ya lugar a síntesis lógica alguna.

 

Lo que antes fue lo que denominamos la “geografía fenomenista”, hoy, transformada, es un <<”saber geográfico” subjetivista metafísico>>, nada tiene que ver con el conocimiento científico, del que es, explícitamente por propia definición de la “posmodernidad”, su negación; y por ello, acaso, sólo nos ocupemos de su más tajante crítica hasta, dado su absurdo, en el sarcasmo.

 

Es pues este uno de los momentos históricos más trascendentales de la historia del pensamiento geográfico, del que pocos, muy pocos, se pueden dar cuenta; y más pocos aún, ser capaces de ubicarse en el momento histórico a su altura, y abandonando una actitud contemplativa, ser protagonistas en esta transformación revolucionaria de pensamiento geográfico.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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