Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

3 febrero 2011 4 03 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalLa Teoría de la Moral (o la Realidad de los “Mexijanos”).  Artículo, 2011

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

    4 feb 11.

 

El capitalismo se derrumba, irremediablemente, y los del poder, en una ridiculez extrema nos aturden, no dan un segundo de tregua a la sociedad para que ésta pueda pensar; y acá en México, camino ya inevitable al desastre en unos meses, se desata un bombardeo a la población con las trivialidades más burdas: primero Kalimba, ahora el programa de comicidad de Londres “ofendiendo a México”, mañana esperemos cualquier otra estupidez.

 

A Kalimba ya lo podemos candidatear para Presidente, irrecusablemente ganará.  A los ingleses, primero, a nombre de los mexicanos que piensan, ciertamente pocos, muy pocos, una disculpa; de nosotros a ellos, no al revés.

 

La Ética, la teoría de la moral, la teoría acerca de las costumbres dictadas por las relaciones sociales, nos enseña que nadie, en un juicio de valor, puede juzgar acerca de sí mismo.  Acaso lo podrá hacer por razones de autoestima, por un asunto psicológico, pero no moral, no ético.

 

Así, sólo es el otro el que puede juzgar acerca de nosotros; ya dependerá de nuestra inteligencia y criterio el valorar esos juicios.  Que el otro ahora nos diga que los mexicanos somos haraganes, somnolientos cubiertos con un jorongo y bajo un enorme sombrero dormitando apoyados contra un muro o un cactus, obesos, y flatulentos, ese otro está en su derecho moral de hacerlo; más aún, es algo que deberemos de agradecer el que se nos haga ver…: eso, precisamente, es lo que, de manera moral, como algo que se da frente a los demás, debemos corregir.  En principio pudiera ser racismo, pero aquí no se está hablando de cuestiones etnográficas, sino de censura moral (independientemente de que sea o no justa, y de lo que le motive; es ahí donde se aplica nuestro criterio para valorar la opinión).

 

Si los mexicanos, dicho en general y por el otro, somos así o no, realmente no es lo importante; lo verdaderamente importante es la confirmación que esos pobres mexicanitos, pobres de espíritu, han hecho de esos calificativos intentando negarlos.  No sólo los ha ofendido la verdad de lo dicho, sino han volcado sobre sí mismos eso que confirma todo: su ignorancia, su inefable ignorancia y el infinito de prejuicios que acompaña a ello.

 

Cada calificativo hecho por el otro es válido, si bien, también, cada calificativo tiene una explicación, que no le justifica, pero que tampoco puede evadirse alegando ofensa.  Que los mexicanos somos haraganes: sí, se necesitan más de 2000 calorías al día para realizar un trabajo productivo, y alimentados de tortillas con chile y caldo de frijol, se está en el rango del hambre, y ello hace la necesaria inacción que nos hace dormitar bajo un sobrero envueltos en un jorongo, apoyados en cualquier parte; esos son más del 50% de los mexicanos que viven con un dólar al día.  El otro alto porcentaje (de lo que se quiera, no estamos haciendo estadísticas aquí), es el de los obesos.  Es acaso una calumnia?  Según esas estadísticas oficiales e incluso internacionales, México es el segundo país en el mundo en obesidad.  Que los mexicanos somos flatulentos; bueno, el mundo debe saber, para entenderlo, que acá, por sorprendente que parezca, se hace culto a ello.  Y ese culto es promovido, auspiciado, autorizado, por la misma Secretaría de Educación Pública y otras dependencias autorizadas, como la Secretaría de Gobernación.  O cómo interpretar el que por medio de la misma radio y televisión abierta, se permita y promueva un juguetito llamado por esas razones: “pedomático” (disculpas al mundo por la ruindad moral de este país).  Pero, así, de qué os ofendéis, “mexijanos”.

 

Con un enorme acierto, el escritor mexicano Agustín Basabe, ha escrito recientemente un estudio en el que a los mexicanos los refiere como “mexijanos”, aludiendo al Dios Jano, más que por cualquier otra cualidad del hijo de Saturno, por su presentación con doble faz, y al mismo tiempo, éstas no por el Fanés capaz de ver lo mismo al pasado que al futuro, sino por su simple hipocresía; esa que hace a la Secretaria de Relaciones Exteriores, por las espurias órdenes presidenciales, pedir una disculpa a los ingleses por la “ofensa”, al mismo tiempo que ambos, haraganeando –porque de otra manera no se explica por qué el país está como está–, ociosos y bien alimentados, hacen bromas a sus empleados con su “pedomático” juguetito, con el cual encubren su condición real de “pedorros” (disculpas, pero esto no es sino el reflejo de la ruindad moral en que hemos caído).

 

A lo dicho por los ingleses, pues, hay que agregar más: hipócritas, ignorantes, prejuiciosos, y falsos, mentirosos; además de lo que ya todos sabemos, tranzas, corruptos, embusteros, abusivos…  Respecto a lo falsos, mentirosos y embusteros, no acaso el propio usurpador de la presidencia ha llamado reiteradamente a que sus Embajadores y Cónsules, “hablen bien de México en el extranjero” (para poder atraer a turistas víctimas de toda suerte de trapacerías acá), encubriendo la realidad que se vive en este país.

 

Puede haber algún orgullo, como reza el eslogan de toda esta trapacería, en ser “mexijanos”.  No, ninguno, antes al contrario, este conservadurismo retrógrada en el poder, que en los festejos del Centenario creó un monigote gigantesco, cabizbajo, agachado, de manera ignorante representando en él a “Benjamín Argumedo”, un huertista contrarrevolucionario confundido –o queriéndonos confundir (sic)– con un revolucionario, y que luego la SEP (en donde todos están muy entretenidos jugando con sus “pedomáticos” que les regalaron de cortesía por el favor de autorizar su venta por televisión), tuvo que aclarar que no era el que decían sino un “anónimo revolucionario”, sólo nos ha acabado de convencer de que ese orgullo sólo puede ser de momentos muy precisos de la historia y de ciertos hechos muy bien definidos, porque por lo demás, sólo es motivo de vergüenza.  Esa es la razón (aparte del principio del internacionalismo proletario y de la mundialización debida a Internet), de que desde septiembre de 2010 estemos, y entonces con ciertas dudas aún, fechando nuestros artículos, en vez de “México…”, como: “La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW…”; donde esas coordenadas son sólo un lugar de ese territorio históricamente llamado México, pero que como tal ya se acabó; frente a la dimensión de los problemas que la humanidad está ya enfrentando, ya no sólo no es motivo de caduco “orgullo patriotero”, sino una entidad, como la de todos los demás países, que estorba al progreso social y de la historia (y que le pregunten a los 20 millones de mexicanos expulsados como mano de obra barata a los Estados Unidos, y otro tanto de centro y suramericanos, y su trato de “indocumentados”).

 

El capitalismo se derrumba, ahora ese lugar de la Tierra en los ≈30ºφN, 30ºλE, antiguo lugar histórico llamado Egipto, hoy de humanos humanizándose; lo que está quedando de ese capitalismo son los despojos de viejas ruinas de la grandeza de su ignominia de otros tiempos.  Urge discutir los fundamentos y propuesta del nuevo orden económico-social, o más propiamente aún, del nuevo orden geoeconómico-social; la medida de su ausencia, será, necesariamente, la medida de la prolongación de las cosas y de la barbarie que se va a desencadenar.

 


Compartir este post

Repost 0
Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
Comenta este artículo

Comentarios