Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog

Presentación Del Blog

  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
  • Contacto

Buscar

Archivos

17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 00:03

Geopolítica del Eje del MalLenin: “El Estado y la Revolución”.  Artículo (1/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 14 feb 11.

 

Introducción.

 

Hemos visto antes, al respecto del Estado, la obra de Maquiavelo, y la discusión esencial acerca de la moral y la política; y hemos visto que en la razón de Estado no es que no haya moral, como fácilmente puede concluirse así con fundamento en la parte de la teleología en Ética, sino que ésta ha de analizarse desde el ángulo de la parte deontológica de la teoría de la moral o Ética.

 

Con tal obra, El Principe, Maquiavelo aporta los fundamentos acerca de la teoría del Estado al llegar al poder la clase social burguesa capitalista.  Con ello quedaba claro que el Estado es, dice Engels, “ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más…”[1]; producto, dice Lenin, “del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase”[2].  El Estado como poder, entonces, en manos de una clase social, no es, dice Lenin, sino un instrumento de explotación de la clase oprimida.  Pero el Estado proletario, citando Lenin a Marx, es: “…el proletariado organizado como clase dominante”[3].

 

Pero cuando las clases oprimidas se revelan y acaban tomando el poder, éstas no pueden seguir gobernando con el mismo aparato de Estado que le dominó, sino que tienen que destruir el existente hasta sus cimientos, e instaurar un nuevo poder con un nuevo Estado.  Pero como ese poder o ese Estado no es ajeno a lo moral, y como lo moral es una determinación social y de clase social, entonces el nuevo Estado proletario, no puede regirse por las mismas consideraciones que el Estado burgués.  El problema a tratar aquí, es pues, cómo replantea Lenin la teoría general desarrollada por Maquiavelo, en términos, ahora, de la teoría del Estado proletario.

 

 

Sociedad de Clases y el Estado.

 

“Sociedad de Clases y el Estado”, es el título que Lenin da al I Capítulo de “El Estado y La Revolución”; y destaca en él, el que siendo el Estado un instrumento de poder y dominio de una clase social sobre otra, todo cuanto es inherente a esa estructura del Estado, es parte de esas formas de dominio.  En la época de Maquiavelo, el Estado era monárquico, el poder de uno en la familia reinante de los Medici, lo mismo perdió el poder por el filo de la espada, que por el filo de la espada lo recuperó.  Pero cinco siglos después, el Estado, que brota de las condiciones sociales, ha de caracterizarse por ser eminentemente republicano, y como tal, regido por una democracia, en este caso del régimen capitalista, una democracia burguesa (esto es, en su etimología, el poder del pueblo, en general, el proletariado, mediante una representación burguesa).  Y en esa democracia, la representación es elegible.

 

Puede verse sin dificultad, entonces, que los procesos electorales, si bien contribuyen a la formación política de la sociedad, son eminentemente mecanismos de dominio por el poder del Estado.  Esto es que, por la vía de la representación electoral dentro del aparato de Estado burgués, o democracia burguesa, el proletariado no alcanzará nunca su propia emancipación.  De ahí que el proceso electoral en un régimen capitalista, desde el punto de vista trascendente de la revolución, es un asunto irrelevante.

 

El proceso electoral sólo adquirirá su verdadera esencialidad, bajo el poder del Estado proletario, en una estricta democracia proletaria (esto es, en donde el poder del pueblo, del proletariado, esté en la verdadera y legítima representación del pueblo, del proletariado); y la democracia proletaria, una verdadera democracia de alcance social en tanto el proletariado es la gran mayoría de la sociedad, no podrá ser sino mediante un acto de violencia; y no porque al proletariado le se inherente la violencia, antes al contrario, sino porque la clase burguesa en el poder no cederá jamás por propia voluntad sus privilegios.

 

Para Engels, el problema esencial del Estado proletario, es el problema de su extinción; “con la desaparición de las clases sociales, desaparecerá inevitablemente el Estado”[4], dice Engels citado por Lenin de su obra El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado.  “El proletariado toma el poder estatal y comienza por convertir los medios de producción en propiedad del Estado.  Pero con este acto se destruye a sí mismo como proletariado y destruye toda diferencia y todo antagonismo de clase, y con ello mismo, el Estado como tal”[5].  Allí, en ese primer acto –dice Engels– el Estado, plenamente democrático ya, representa los intereses de toda la sociedad, pero ese es, al mimo tiempo, su último acto independiente como Estado, pues allí mismo da inicio su proceso de extinción, que Engels expresa de la manera más brillante: “El gobierno sobre las personas será sustituido por la administración de las cosas y por la dirección de los procesos de producción”[6].  Con ello, la democracia misma, el poder como forma de dominio, también se extingue.  Lo que ha de quedar, entonces, es una sociedad plenamente justa e igualitaria; esto es, en la que la riqueza socialmente generada, se distribuya equitativamente; es decir, en lo justo del principio de, <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad>>[a].

 



[1] Lenin, V.I; El Estado y la Revolución; Obras Escogidas, Progreso, Moscú, 1971; p.275.

[2] Ibid. p.275 (subrayado suyo).

[3] Ibid. p.288 (subrayado suyo)

[4] Engels, Friederich; El Origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado; en Lenin, Obras Escogidas, Progreso, Moscú, 1971; p.282.

[5] Ibid. p.282.

[6] Ibid. p.283.

[a] Previo a este principio, en la etapa de transición socialista, regirá el principio de: <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus trabajo>>.

 



Compartir este post

Repost0

Comentarios