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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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17 febrero 2011 4 17 /02 /febrero /2011 00:04

Geopolítica del Eje del MalLenin: “El Estado y la Revolución”.  Ensayo (2/2).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/;

La Tierra, ≈19ºφN, 99ºλW; 21 feb 11.

 

Finalmente, la esencia de la teoría de Marx sobre el Estado, es ese problema complejo de la dictadura del proletariado.  De ello se espanta, en principio, quien no ha entendido la esencia de la teoría de Maquiavelo sobre el Estado: la deontológica “razón de Estado”, que no ha sido otra cosa, por su parte, que la dictadura de la burguesía, encubierta en rituales institucionales como el “sufragio universal”.  La dictadura del proletariado no es, sino, finalmente, la más plena democracia; esto es, el más pleno poder del pueblo, representado por el pueblo mismo; su “razón de Estado” para someter a sus adversarios, el proletariado organizado como clase dominante.

 

Hay en tal esencia de la teoría del Estado proletario en Marx, no otra cosa que la esencia misma de todo cuanto ha sido dicho por Maquiavelo para el Estado burgués.  Quien no ve en la democracia burguesa el poder de unos cuantos y la dictadura de la burguesía, no podrá ver en la dictadura del proletariado la democracia proletaria como el poder de la abrumadora mayoría y la democracia plena.  Lo demás, sólo es mojigatería pequeñoburguesa.

 

 

Lo que Sustituye al Estado Burgués.

 

A partir de la experiencia de la Comuna de París en su insurrección, Marx elaboró de una manera más completa la teoría del Estado proletario, generalizando la práctica concreta de ésta de un muy breve lapso.

 

El Estado que la Comuna comenzó a crear espontáneamente, sin más teoría, se entiende a partir de sus decretos: “…el primer decreto de la Comuna fue –dice Marx citado por Lenin–, la supresión del ejército permanente para sustituirlo por el pueblo armado…”[1].

 

Luego, en los distritos de la ciudad eran electos por sufragio universal los consejeros municipales, que en su mayoría eran obreros o representantes reconocidos de la clase obrera.  Éstos eran revocables en todo momento.  La policía dejó de ser instrumento del gobierno, y con ello despojada de sus atributos políticos, sólo es responsable ante la Comuna y revocable en todo momento.  Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los que desempeñaban cargos públicos debían desempeñarlos con salarios de obreros[b].  Los funcionarios judiciales y su fingida independencia habrían de ser electivos y revocables.

 

Con esas medidas –dice Lenin–, el Estado burgués se transformó en Estado proletario, la democracia burguesa en democracia proletaria; el Estado mismo en lo que ya no es un Estado, pues éste comienza a extinguirse; se crea así una democracia más plena.

 

“La Comuna –escribió Marx– no había de ser una corporación parlamentaria, sino una corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo tiempo…”[2].  Y Engels agrega un aporte más en carta a Bebel de 1875, citada por Lenin, en que propone incluso suplir la palabra Estado, por la palabra “comunidad”.

 

La comunidad, la sociedad de los comunes, alude a los iguales, entendiéndose por ello la distribución equitativa, justa, de la riqueza socialmente generada.  Esto supone una sociedad que se ha transformado no sólo en lo económico y político, sino en lo ideológico y moral; pues si en la etapa de transición del capitalismo al comunismo, el socialismo, donde aún subsiste el Estado en proceso de extinción, rige el principio de, <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo>>, ello presupone que la base de una desigualdad: no sólo del que tiene más capacidad, sino del que trabaja más, y en el orden capitalista a nadie le costará trabajo entender lo “justo” de tal principio.

 

Pero el principio que rige en la sociedad comunista, de, <<de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad>>, y en donde ya no existe el Estado como tal, sino una sociedad organizada y autogestiva, hoy en día, producto de la alienación social, no cualquiera está en posibilidad de entender la justedad de tal principio, por el cual un obrero o campesino ganaría tanto o más que un Doctor en Ciencias, en la medida en que las necesidades de unos u otro fuesen distintas.  Aceptarlo, implica ese fuerte humanismo despojado de todo vestigio de hipocresía y mezquindad.

 

Entre tanto, la sociedad del Estado de democracia proletaria o socialista, como estado más progresivo de la sociedad, no quedará sujeto a una regresión a la democracia burguesa o capitalista; en ese sentido la resistencia se ofrece como una dictadura del proletariado en contra de sus adversarios; y, hemos dicho más atrás, a ello se aplica todo lo dicho por Maquiavelo.  De lo que se trata en la reorganización de la sociedad, es de avanzar en el marco de su nueva estructura, que en lo económico se basa en un planificación económico-social.

 

Esa planificación económico-social, e incluso planificación geoecónomico-social, no sólo es reflejo de un nuevo orden, sino reflejo de esa pretensión de igualdad social en la distribución equitativa de la riqueza socialmente generada, incluso en la desigualdad regional territorial.

 

En ese sentido, diríamos con Engels, la planificación geoeconómica regional y social, representa un máximo orden en el que el Estado proletario expresa su mayor socialización, y al mismo tiempo en donde empieza a dejar de ser Estado, o donde éste empieza a entrar en su proceso de extinción.

 

Más aún, ese decreto de Estado proletario por una planificación geoeconómica regional, no se limita a la obsoleta noción del Estado Nación en el ostracismo de sus artificiales fronteras de viejas rivalidades coloniales, sino que se proyecta al Estado de la organización internacional del proletariado para el cual dejan de existir las absurdas fronteras; el proletariado del Estado Nacional, se convierte en proletario del mundo.

 



[1] Ibid. p.302.

[b] Y esto es subrayado por el propio Marx, y Lenin mismo va a comentar enfáticamente este decreto, calificándolo como <<el más importante en lo que se refiere a la cuestión del Estado>>, haciendo ver que: “Aquí es donde se expresa de un modo más evidente el viraje de la democracia burguesa hacia la democracia proletaria” (Op. Cit. p.304).

[2]  Ibid. p.305.

 


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Política
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