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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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19 febrero 2012 7 19 /02 /febrero /2012 23:02

Logotipo SMTHG scTeoría Unificada de la Geografía: w de los Fundamentos de la Teoría del Conocimiento Geográfico. Ensayo, 2012 (II).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http:espacio-geografico.over-blog.es/

04 ene 12.

 

 

 

II  La Unidad e Identidad de la Geografía: síntesis del movimiento de desarrollo y transformación de las Relación Geográfica en el Mapa.

 

1        La Geografía como síntesis de su historia.

 

a)  Exploración y Relación Geográfica:

una geografía no desarrollada.

 

Quien piensa una ciencia, se adentra en una indagación de lo desconocido, a partir de lo conocido.  Y aplica en ello una serie de procedimientos formales y específicos, echando mano de una herramienta o instrumental de observación, registro y medición, determinado por la naturaleza de su objeto de estudio.  Esa indagación en lo desconocido de una esencia oculta en el fenómeno, es una acto de exploración (por su etimología, el “ir hacia afuera”; precisamente, de lo interno conocido, a lo que está más allá, en lo externo por conocer).  En todas y cada una de las ciencias se explora.  En Geografía, esa exploración es, por excelencia, en extensión.  Pero, donde dialécticamente, esa “extensión hacia afuera”, es, a la vez, una exploración hacia lo interno, en este caso, de las propiedades y leyes del espacio terrestre.

 

Si la Geografía es en sí misma síntesis de su historia, es porque en su discusión ha sido una y otra vez una elaboración y reelaboración del conocimiento del espacio terrestre representado en sus mapas.  Lo nuevo lo mismo en el momento de Anaximandro, que de Eratóstenes, que de Ptolomeo; o de Edrisi, de Toscanelli o de Mercator.

 

Hoy, al inicio del siglo XXI, en la llamada “Era Espacial” por excelencia, la ciencia de la Geografía tiene que efectuar una nueva síntesis de sí misma.  Nuestro concepto de espacio como reflejo objetivo del espacio objetivo real, es ahora más preciso, revelándose algo más complejo.  La vieja geografía preocupada más por los fenómenos naturales y sociales que por desentrañar su propio objeto de estudio, es ya inútil; acaso sólo discurso necesario, asunto de los profesores en la educación básica; pero aún donde esos estudiantes, a fin de que estén preparados para lo propio al siglo XXI, lo que deben aprender como la esencia de la geografía, es la elaboración de mapas y las propiedades y leyes básicas del espacio terrestre[d].

 

Esta última geografía está por hacerse y contribuir con ello a la explicación de las cosas.  Así, cuanto mayormente exprese su unidad e identidad, tanto más estará en posibilidad de contribuir socialmente.

 

La exploración que efectúan las diversas ciencias de la Tierra, nos da, sin duda, valiosos elementos que, geográficamente, nos permite integrar apenas lo que llamamos la Relación Geográfica.  En la vieja geografía, ello fue toda la Geografía hecha descriptiva reseña enciclopédica.  En la nueva síntesis de la Geografía, dicha Relación Geográfica es apenas el conocimiento de la dinámica de los estudios del espacio, aún una geografía no desarrollada.

 

Con un microscopio, el biólogo explora del micromundo al mesocosmos; con un telescopio, el astrónomo explora del macrocosmos al mesocosmos.  Con un sextante, el geógrafo explora entre los límites del mesocosmos.  Ese mesocosmos es el espacio geográfico o terrestre.

 

Así la exploración geográfica, históricamente, se ha hecho, a pie (en la escala 1:1); y ello ha significado un factor de lento proceso de abstracción del espacio terrestre; y no precisamente porque se haga a pie, sino porque inmerso en ese ámbito, la necesaria “toma de distancia” del objeto de estudio ha implicado un largo proceso histórico.

 

Una primera etapa de la exploración que tiene registro histórico para occidente, implicó la exploración, primero, del Ecumene (el Mediterráneo y sus alrededores); luego esta se amplió al llamado Orbis Terrarum, el mundo conocido en sus partes de Europa, Asia y África; y luego de Colón en el siglo XV, se avanza sobre el Nuevo Mundo.  Cuando se completa ese conocimiento en extensión, conmemorado en el Globo Terráqueo metálico de de Gemma Frisius, de principios del siglo XVI, vino una etapa de conocimiento de detalle, que para principios del siglo XX alcanzó los casquetes polares.  Y ahí terminaron los sueños románticos de la exploración del espacio terrestre en la vieja geografía, no había a dónde más ir a pie, contribuyendo ello a su crisis, que se agudizó en el curso del ese siglo.

 

Y de pronto, al inicio del siglo XXI, irrumpe una nueva tecnología con todo su potencial; y todo el planeta queda a la disposición de cualquier usuario en la Red Internacional en un Sistema de Información Geográfica sencillo (Google Earth).

 

Por toda la historia, la exploración geográfica quedó inmersa en lo concreto, abstrayéndose en sus resultados en el mapa.  Pero al llegar al siglo XXI, de pronto la tecnología empieza a hacer en el geógrafo la “toma de distancia” necesaria en la investigación científica.  Incluso, más que simbólicamente representada en una imagen real tomada por la Voyager II, de la Tierra y la Luna juntas aisladas en el cosmos, en donde se puede valorar un poco más de lo concreto, reclamando ya un cierto grado de capacidad de abstracción, que el espacio terrestre es más que la superficie de la Tierra, que la Tierra misma como planeta, o que su región atmosférica adyacente, para poder entenderlo, no sin cierta dificultad teórica, como una dimensionalidad mayor que invita a reflexionar si incluye o no a la misma Luna.  Y sólo una teoría superior del espacio nos permite delimitar ese espacio terrestre en función del campo de gravedad de la Tierra, que ya no se ve, e implica una abstracción pura, deslindándolo de la esfera de influencia del campo de gravedad de la luna.

 

Así, ha sido, y es, una exploración del espacio terrestre desarrollada de manera natural y objetiva a lo largo de la historia, lo que ha dirigido su evolución como ciencia; nada hay de extraño o de fantástico en el siguiente paso dado ya en el conocimiento geográfico en una nueva síntesis.

 

 

b) De la Relación Geográfica al Mapa:

una geografía desarrollada.

 

En lo más antiguo de la vieja geografía dada en la estraboniana antítesis de los fenómenos, está, en consecuencia, la Geografía misma de Estrabón, y ella, en tanto que “la historia en los lugares”, es la forma más elaborada de la Relación Geográfica.

 

Ante el problema de la identidad de la Geografía, la tesis de que: <<La Geografía es unidad e identidad en la síntesis lógica del Mapa>>, ello es en tanto el movimiento en el cual la antítesis de los fenómenos dados en la Relación Geográfica, se desarrolla y transforma en la dialéctica de la contradicción, en la tesis del espacio dada en el Mapa.

 

Nosotros aquí, no hemos puesto una “genial teoría” en una asociación de hechos, sino, al revés; ha sido del análisis histórico de esos hechos objetivamente dados, que hemos generalizado la teoría.

 

En ese análisis histórico hemos visto que: 1) aún Eratóstenes, o antes Anaximandro mismo, no prescinden de los informes de lo que había en los lugares (la Relación Geográfica); pero, 2) lo importante del conocimiento de lo que había en los lugares, no era por las cosas mismas, no era precisamente por cuanto a su naturaleza; sino por cuanto a su existencia misma y en dónde estaba ello (su localización); por cuanto a cómo se distribuía, y los límites y extensión que abarcaban.

 

Sin embargo, esa otra corriente de pensamiento geográfico dada en Estrabón, y más antes por Hecateo: 1) Centrará su preocupación en la Relación Geográfica, y más aún, en la características o particularidades de la naturaleza misma de las cosas relacionadas; y 2) vieron en el mapa, no la síntesis en la abstracción y generalización de ese conocimiento, sino tan sólo  un recurso de exposición (un lenguaje del geógrafo).

 

La Geografía de Estrabón, como “la historia en los lugares dignos de contarse”, fue así, la Relación Geográfica más elaborada en la Antigüedad a manera de una gran Crónica.  Lo mismo lo fue esa joya de la “Topografía Cristiana” del siglo VI de Cosmas Indicopleustes en la Alta Edad Media, que El Millón, o Las Maravillas del Mundo, de Marco Polo; o la Summa geográfica de la Baja Edad Media de Ibn Jaldun en su Historia Universal (1382); o, del recién explorado Nuevo Mundo, las ya propiamente llamadas Relaciones Geográficas del siglo XVI, a las que acompañaban Informes, Memorias o Relaciones de Viajes de la época.  Estaba esa corriente de pensamiento que entendía por geografía precisamente a la elaboración de la Relación Geográfica.  No obstante, ya en su momento Bernardo Varenio (1650), criticó el hastío de tales narrativas haciendo ver que tales Crónicas estaban aún lejos de ser esta ciencia.

 

Varios intentos hizo España por conocer más en detalle sus colonias en América intentando el levantamiento no siempre exitoso de Relaciones Geográficas durante el siglo XVII, hasta lograr el más completo censo con las Relaciones Geográficas levantadas, primero por José Antonio de Villaseñor y Sánchez a mediados del siglo XVIII, y luego por José de Gálvez en el proceso de la Reforma Borbona hacia fines del mismo siglo.

 

Desde 1767, treinta años después, José Antonio de Alzate y Ramírez tramitó la solicitud para que tales Relaciones Geográficas de 1746 le fueran proporcionadas, a fin de poder elaborar con más detalle, con base en ellas, su “Mapa de América Septentrional”.  La negativa a su solicitud generó en él un tan áspero como justificado y legítimo reclamo ya para 1772, de donde se reveló la importancia de la Relación Geográfica en la metodología de esta ciencia, a la ve que, en consecuencia, su función en el proceso verdadero del conocimiento geográfico dado en su síntesis en el Mapa, como así lo teorizó por primera vez José Antonio de Alzate y Ramírez, en su breve ensayo: “El Estado de la Geografía de la Nueva España, y Modo de Perfeccionarlo”  (1772).  Diez años después, Tomás López de Vergara en España, hizo un trabajo semejante.

 

Poco después, la últimas Relaciones Geográficas en interés del reino de Carlos III, fueron las levantadas por José de Gálvez en 1770, de las que surgió la reorganización de la Nueva España en Intendencias, cuya finalidad era debilitar el poderío monopólíco del virrey; pero con lo que comenzó, a pesar del mismo José de Gálvez, la independencia misma de México.

 

La independencia de las colonias en América y la inestabilidad económica y política durante casi todo el siglo XIX, impidieron  un conocimiento geográfico sistemático por ese lapso, no produciéndose acerca de ello.  En América, particularmente en México, fue hasta 1877, con la creación de la Comisión Geográfico Exploradora, que se volvió a intentar por el Estado un conocimiento sistemático del territorio.

 

Luego, durante el siglo XX, esos avances en el conocimiento geográfico se fueron haciendo lentamente, integrando una información personalizada.  La cartografía misma, siempre secreto de Estado, particularmente en México pasó a serlo más, y sólo la producía y administraba la Secretaría de la Defensa Nacional.  Hasta que hacia 1970 se crea la Dirección de Estudios del Territorio Nacional (DETENAL), y con ello, esa geografía secreto militar e Estado, se “seculariza” haciéndose del dominio civil tanto en su producción como en su administración.  Se comprendió entonces, que ella no era sólo asunto de seguridad nacional ante operaciones guerrilleras, sino, principalmente, una necesidad para la producción y el desarrollo económico.

 

Por una década, todo el trabajo del conocimiento geográfico en México rezagado por muchos años, se centró en el levantamiento cartográfico.  Gracias a la tecnología satelital ya presente entonces, se fue directo a ello, y de hecho, la Relación Geográfica se levantó, ya no como condición para el detalle del Mapa, sino, ahora, a manera de “verificación de campo”.  Ese levantamiento cartográfico se cumplió de manera más o menos vasta en la escala 1:50,000, y de todo el territorio en escala 1:250,000, en cinco mapas temáticos: topografía, geología, clima, uso del suelo, y uso potencial del suelo.

 

Y así, diez años después, en 1981, aparece la muy correctamente llamadas, Síntesis Geográficas, por cada una de las entidades federativas; constituyen una exposición, en una moderna Relación Geográfica, de las condiciones naturales y sociales en un conocimiento especializado de los fenómenos correspondientes, y su síntesis cartográfica; en una muy bien argumentada fundamentación teórico-geográfica[e].

 

 

2        La síntesis geográfica: el mapa cuando el estudio del espacio terrestre.

 

a) Abstracción y generalización

del espacio terrestre.

 

Hemos visto en qué consiste, pues, la dialéctica de la síntesis lógica, al pasar de la descripción a la explicación, y elaboración en el proceso de abstracción y generalización, que, hemos visto, en la ciencia de la Geografía, todo ello se resuelve en el paso de la Relación Geográfica al Mapa, este último, como la síntesis del conocimiento del espacio terrestre.

 

Ahora, en tanto que la ciencia es reflejo objetivo de su objeto de estudio; la síntesis del conocimiento de tal objeto de estudio, se refleja en la ciencia como la unidad e identidad de la misma.  Luego, en tanto que la Geografía es reflejo objetivo del espacio terrestre, la síntesis del conocimiento del mismo, es reflejo en la ciencia como su unidad e integridad.  Así, lo que es síntesis de conocimiento del espacio terrestre, se convierte en síntesis lógica de la unidad e identidad de la ciencia.

 

Dicho en forma específica, el conocimiento que va de la Relación Geográfica al Mapa, donde el Mapa como abstracción y generalización del espacio terrestre, es esa síntesis del conocimiento, como su reflejo en la Geografía, la unidad e identidad de la misma.

 

Ello, como la historia nos lo hace ver, no ocurre de manera simple.  Por el lapso de los siglos XIX y XX, por sólo referirnos ya al caso de la Geografía como ciencia moderna (y con mucho en el caso particular en México), primero, la Relación Geográfica y el Mapa, no obstante el aporte de José Antonio de Alzate y Ramírez de fines del siglo XVIII, se juzgan como dos cosas no sólo separadas, sino ajenas entre sí; y, segundo, donde la Relación Geográfica se consideró como la Geografía en tanto tal, y el Mapa tan sólo una técnica de expresión (el lenguaje de la Geografía), o a lo más, una ciencia aparte, que, en todo caso, se sumaba al conocimiento geográfico dado en un sistema de ciencias.

 

Un fundamento teórico de la Geografía sólo se empezó a dar con nosotros en México a partir de 1981.  Tal fundamento llegó a incidir (si bien vía el plagio de ideas y la usurpación de la teoría)[f], en el ámbito de la Educación Básica, sedo la base de la Reforma Educativa en Geografía aquí, de mediados de los años noventa[g].

 

En tal replanteamiento teórico, primero, la cartografía la recuperamos como la esencia de la Geografía, en tanto la representación en ella del espacio terrestre.  Pero, segundo, si bien criticamos insistente y reiteradamente el fenomenismo en geografía, no dejamos de reconocer el aporte teórico de Alzate de 1772, por el que le daba el lugar lógico a la Relación Geográfica como base de la elaboración cartográfica.

 

No obstante, también es cierto, tardamos mucho, por circunstancias adversas y ajenas a nuestra voluntad, en teorizar sobre las Relaciones Geográficas, a partir de las cuales se da ese proceso de abstracción y generalización del espacio terrestre.

 

Hay, a pesar de todo, una lógica insoslayable en ello: no podía entenderse la Relación Geográfica más allá de la descripción narrativa de lo concreto dado en los fenómenos naturales y sociales, sino hasta elaborada de la manera más acabada posible, una teoría del espacio geográfico.  Desarrollada ésta, esa descripción narrativa en el análisis cualitativo y cuantitativo de lo concreto y particular, se eleva a un mayor grado de abstracción y generalización en función de la categoría de los estados de espacio.

 

En la vieja geografía, la Relación Geográfica trasladaba los fenómenos al Mapa.  En la nueva síntesis de la Geografía, la Relación Geográfica es reclamada, y en ella los fenómenos son abstraídos y generalizados en la teoría del espacio terrestre, de modo que de ella ya no hay un traslado mecánico, sino eso esencial que en este ensayo discutimos: la síntesis del conocimiento geográfico en su objeto de estudio propio, que se refleja en la síntesis lógica de la ciencia de la Geografía, como teoría del espacio terrestre.

 

Al final, lo que queremos decir, es que la Relación Geográfica en estos términos, es espacio terrestre no desplegado, un espacio terrestre presentado de forma unilateral.  Y es hasta el momento en que ésta se transforma en el Mapa en una abstracción y generalización del espacio terrestre, que la antítesis se subsume en la tesis dando lugar a la nueva síntesis de la Geografía.

 

Así, el Mapa es, finalmente, el estudio del espacio terrestre, ya en su vacío geométrico continuo, ya en lo plenista de sus estados de espacio discretos.  La interpretación del mapa temático puede ser, entonces, por el especialista en la temática según las leyes del fenómeno considerado; pero la interpretación geográfica del mapa, haciendo abstracción del fenómeno y sus leyes, dirige su investigación al espacio terrestre y sus propiedades, haciéndolo según las leyes de los estados de espacio; es decir, según las propiedades espaciales de las cosas.

 

 

b) Subsunción del espacio concreto.

 

La subsunción como una operación lógica, consiste en que el sujeto de una proposición antitética, queda contenido en el predicado de la tesis[h].  Es una subordinación y asimilación de lo particular a lo general, que en el silogismo se expresa como la ley formulada en la premisa mayor, que se aplica a la premisa menor.  La subsunción, entonces, de la antítesis a la tesis, deriva en la síntesis expresada en el consiguiente.

 

La Relación Geográfica (como el estudio e los fenómenos), hemos dicho, expresa el espacio concreto.  Luego, la proposición histórica  de que la <<la Relación Geográfica es la Geografía>>, aparece como la antítesis a la tesis que expresa, por lo contrario, que la <<la Geografía es el Mapa>>; es decir, que un espacio geográfico concreto no desplegado dado en la Relación Geográfica, al abstraer y generalizar, aparece ahora, subsumido, como un espacio geográfico abstracto desarrollado, dado en el Mapa.

 

Así, todo el problema de la Geografía como ciencia, se centra en el Mapa como el estudio del espacio terrestre.  Use quien use el mapa, sea cual fuere su contenido, por ese sólo hecho hay ahí una consideración geográfica, un análisis del espacio.  Para otro especialista o usuario cualquiera, ello le será auxiliar, un a apoyo de la geografía a sus estudios.  Para el geógrafo específicamente, el Mapa como el espacio terrestre, se convierte en objeto propio de estudio, donde el contenido del mismo adquiere forma de estados de espacio.

 

Aquí, entones, toda la historia del estudio geográfico hasta ahora conocido, da un giro.  Los postulados, principios, categorías y leyes de la teoría del espacio, deben ser forma y expresión viva en el hacer de la nueva síntesis de la Geografía.

 

Por sólo citar un ejemplo: si la interpretación temática del mapa geológico (que en principio está para que la haga cualquiera que pueda), está destinada a la investigación del fenómeno geológico; la interpretación temática, por su parte, del mapa geográfico, está destinada a la investigación del fenómeno “espacio terrestre”; esto es, de las distancias, de las superficies, de los volúmenes, de la localización, de la distribución, de los límites, de la extensión, de la simetría y asimetría, del isomorfismo y anamorfismo, de la isotropía y anisotropía, etc; es decir, de todas las propiedades espaciales, y de los vínculos y relaciones entre estas.

 

Resulta enteramente legítimo el estudio del espacio geográfico como el estudio del espacio terrestre, en el registro, medición, experimentación e investigación en general, en principio, de cualquier relación formal entre las unidades básicas sobre propiedades de los estados de espacio. Metro, segundo, kilogramo (de las magnitudes longitud, tiempo y masa) para los estados discretos; como del comportamiento espacial de los estados de espacio continuos, como el campo electromagnético, térmico o luminoso.

 

En todo ello hay una geografía básica que en el mapa, por su orientación, y más aún por su escala, y todavía más por su tipo y propiedades de proyección, cualquier intérprete del mapa (tenga formación especializada o no), no está necesariamente obligado a saber y a aplicarlos en la interpretación por más simbología, leyendas y parámetros que se expongan explícitamente en el mapa.

 

Ese intérprete del mapa espera, en principio, que sea el geógrafo el que le proporcione esas explicaciones.  Para el geógrafo resultará una simpleza: no podrá trasladar  distancias de un mapa en Proyección Cónica Conforme, a un mapa en Proyección Cilíndrica Transversa Conforme, por más que sea el mismo sector del espacio terrestre y los mapas sean conformes.  Eso, para el geógrafo, salta a primera vista sólo de observar el trazo de paralelos y meridianos.  Pero otro intérprete, no necesariamente estará obligado a saberlo.

 

Inversamente, el geólogo le podrá decir al geógrafo que lo que desea es desplegar un “sistema de fallas inversas”.  Para el geólogo tal fenómeno será una simpleza, pero para el geógrafo, eso es algo que o necesariamente estará obligado a saber.  Ahora, lo que para el geólogo puede ser un complicado fenómeno, para el geógrafo se reduce a transformación de escalas y valores de longitud, área o volumen, de ciertas discontinuidades de un estado de espacio.

 

Tomado ese estado de espacio per sé, geográficamente puede estudiarse en sus propiedades espaciales complejas, según ciertas propiedades derivadas de las unidades básicas, como su densidad, frecuencia, velocidad o aceleración, flujo, presión, viscosidad; e incluso para complejos estaos de espacio continuos, en trabajo, energía, potencia, intensidad, etc.  Eso no lo hace, sino por defecto acaso, ningún otro intérprete del mapa; y el problema es que, hasta ahora, no lo hace ni el propio geógrafo.

 

Finalmente, es así que se opera la subsunción del espacio concreto, como la síntesis en el mapa en el estudio del espacio terrestre.

 
_________


 

[d]       Al redactar esta líneas en los primeros días de 2012, recién hemos visto en un canal de TV por cable, “Discovery Science”, dos programas cuyo contenido de cada uno, comentaba yo a quien me acompañaba, nos había consumido en los años setenta estudiando en la Facultad, por lo menos un semestre de explicación y estudio: trataba, uno, de toda la exploración geológica y explicación de la tectónica, paleontología y geología estructural, en función de explicar el origen de las Montañas Rocallosas en cada uno de sus segmentos; el recurso gráfico didáctico en imágenes, hace maravillosa la explicación (hasta yo la entendí).  El segundo programa trató sobre la exploración de la Gran Barrera de Coral australiana: toda la meteorología, toda la teoría de la climatología moderna, toda la oceanografía en movimiento, puestas en juego a la vista y explicación.  Pero en ello no hay un solo geógrafo, sino quien debe ser, porque sólo son los que pueden ser: geólogos, geofísicos, meteorólogos, oceanógrafos, et sig.  Y es curioso, la consecuencia de la ausencia de la geografía ahí, es que no hay mapas, no hay análisis espacial, sólo diagramas e isométricos artísticos.

[e]       Nosotros hemos dicho que esos fundamentos teóricos los podríamos suscribir; sin embargo, lo sorprendente es que ello se hizo cuando nosotros apenas empezábamos a teorizar sobre la Geografía (1981).  Desafortunadamente, la institucionalidad, en este caso de la Dirección General de Geografía de la Secretaría e Programción y Presupuesto, despersonaliza lo publicado, desapareciendo al verdadero pensador, y desafortunadamente no conocemos al autor de tal fundamento teórico.  Nos gustaría saber quien personalmente redactó la Introducción a la Síntesis Geográfica, para hacer su justa menión (esperamos que alguiennos lo pueda hacer saber.  Allí, alguien ya estaba entendiendo claramente lo que era la Geografía como ciencia.

[f]      No sólo nadie más había aportado esos fundamentos; acaso en su forma general por Hettner en cuanto al objeto de estudio; antes al contrario, durante toda la década de los años ochenta fueron rechazados y soslayados; pero ni mucho menos nadie les había dado la coherencia lógica con que las expusimos, en el marco teórico de la dialética materialista o marxismo; lo cual hizo aún más ridículo el acto del plagio, en tanto nos se nos citó, no se nos refirió ni se otorgó los créditos propios a toda ética profesional.

[g]      Véase: “Libro para el Maestro de Geografía”…

[h]      M es P, como S es M; luego, S es P.  El sujeto M en la proposición “M es P”, está, a su vez, en el predicado de “S es M”; de manera que la ley por la cual “M es P”, siendo que “S es M”, se subsume, o asimila, en que, luego, “S es P” como síntesis y conocimiento nuevo.

 


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