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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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17 septiembre 2009 4 17 /09 /septiembre /2009 08:03

Regionalizacion-de-Manuel-Orozco-y-Berra-copia-5El pensamiento geográfico en Manuel Orozco y Berra.

"Espacio Geográfico", Revista Electrónica

de Geografía Teórica;

http/espacio-geografico.over-blog.es/,

Méxco, 21 sep 09.

.

 

 

                                  Manuel Orozco y Berra (1816-1881), es un preeminente personaje del siglo XIX de nuestra historia.  Más conocido por historiador; que por su labor en esa materia al verse en la necesidad de compilar documentos, acabó siendo uno de los más valiosos e importantes historiógrafos, particularmente para nuestra historia, la historia de la Geografía en México.

 

                              Sin embargo, tuvo una especial pasión por la Geografía, como se deja ver por su Geografía de las Lenguas y Culturas Etnográficas de México (de 1867, justo en el momento de la intervención francesa, para la cual, desafortunadamente, colaboró, por lo que luego fue hecho prisionero; no obstante Juárez, reconociendo su valía intelectual, lo exoneró); o la Memoria para el Plano de la Ciudad de México.  Mas, de interés para nosotros, sus principales trabajos fueron otros tres: 1) Materiales para Una Cartografía Mexicana; 2) Apuntes para la Historia de la Geografía en México; y 3) Historia de la Geografía en México.  Tanto más valiosos, que sin ello, difícilmente podría hacerse la generalización teórica, de nuestro especial interés.

 

                              Como historiador; e historiador en general, no historiador de la ciencia, lo cual fue sólo una parte, y mucho menos un geógrafo historiador de su propia ciencia; un tanto absurdamente le podríamos pedir su definición de pensamiento geográfico, que no estaría obligado a enunciar, puesto que su función, y principalmente dadas las influencias metodológicas del influyente positivismo de ese justo momento, es sólo rescatar los hechos del pasado.

 

                              En todo caso, el pensamiento geográfico de Manuel Orozco y Berra no podría ser otro que el determinado en ese momento histórico por dos factores fundamentales: 1) decíamos, el influyente positivismo que se inserta como filosofía oficial en México precisamente a partir de 1867; y justo a iniciativa de Benito Juárez; y, 2) la incipiente formación institucional de la Geografía en México, que ya por la necesidad social, ya por ser directa continuidad de la Geografía Ilustrada de fines del siglo XVIII, se instituyó ya en el México independiente, como Ingeniería Geográfica, con una central preocupación por el levantamiento cartográfico del territorio.

 

                              Contemporáneos suyos con los que compartió el desarrollo oficial institucional de los trabajos de Geografía e Historia de la naciente República; incluso de la República Restaurada; fueron precisamente los primeros egresados mexicanos como Ingenieros Geógrafos (hasta principios del mismo siglo XIX los Ingenieros Geógrafos sólo lo habían sido los geógrafos españoles enviados de manera particular desde las reformas borbónicas durante la segunda mitad del siglo XVIII); y entre estos primeros Ingenieros Geógrafos mexicanos, entre otros, está un José Salazar Ilarregui (1823-1892), un Blas Balcárcel (1835-1899), o un Francisco Díaz Covarrubias (1833-1899); todos los cuales participaron en los trabajos de la naciente Comisión Geográfico Exploradora (1877-1914).

 

                              Todos ellos, herederos de la geografía espacista ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII, fundamentalmente de José Antonio de Alzate y Ramírez (1737-1799), entre otros novohispanos e hispanos notables de ese momento (en lo cual no figura Alejandro de Humboldt, que más bien se convirtió en fundamento de la geografía fenomenista, la cual venía en México –Nueva España– desde ese siglo XVIII, con José Antonio Villaseñor y Sánchez).

 

                              Así, Orozco y Berra retoma el pensamiento geográfico de ellos, que son los especialistas en esa materia.  Sería legítimo, no obstante, el análisis de la posible crítica e interpretación propia de este autor; pero aquí es donde adquiere importancia el otro factor determinante: la filosofía positivista.  No sólo era mundialmente la filosofía más avanzada de la burguesía de ese momento, y en México, esa burguesía era incluso revolucionaria; era también la filosofía del liberalismo juarista; y para más, nacía por oposición a una filosofía, que si bien ganaba fuerza en Europa, era aún muy lejana en tiempo y lugar a nuestra historia de México, donde no empezará a adquirir significado sino inmediatamente después (1919) a la Revolución Democrático-Burguesa de 1910-1917: el marxismo, la dialéctica materialista; y esa filosofía positivista, de buen grado, le impondrá a Orozco y Berra el trabajo minucioso descriptivista que se lee, por ejemplo, en sus Apuntes para la Historia de la Geografía en México (1881), de una inconmensurable valía; al mismo tiempo, quehacer obligado de ese momento histórico, por el que Orozco y Berra, a su vez, lo definiríamos filosóficamente como positivista.  La diferencia entre el positivismo de ese momento en México o en Europa, era que aquí, como filosofía de una burguesía revolucionaria, adquiría un papel progresista; en tanto que en Europa en ese inicio del último tercio del siglo XIX –como lo fue en México ya en el inicio del siglo XX–, el positivismo representaba los intereses de una burguesía ya conservadora.

 

                               Orozco y Berra, atrapado así en su momento histórico, por más que no lo quisiera, estaba condenado a historiar sobre el pensamiento geográfico de una geografía científica: la geografía espacista de los Ingenieros Geógrafos del siglo XIX, continuidad de los Ingenieros Geógrafos del siglo XVIII, de una geografía Ilustrada alzatiana, que en lo más lejano en México, se remontaba a los trabajos cartográficos de Carlos de Sigüenza y Góngora en la segunda mitad del siglo XVII.

 

                               Sobre esa base es que hoy, en lo propio a nuestro momento histórico, podemos y debemos teorizar, hacer la generalización teórica a partir de esa rica historia y acopio documental legado por Manuel Orozco y Berra.  Y, en ese sentido, pasemos a las preguntas teóricas esenciales.


 

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