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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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27 julio 2014 7 27 /07 /julio /2014 14:33

Logotipo SMTHG scXXV Aniversario del la SMTHG, 1989-20014.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

27 jul 14.

 

Hace veinticinco años, el 7 de julio de 1989, cinco jóvenes recién egresados del Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, en estrecha amistad, fundaban, con todos los protocolos formales y legales del caso, la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (SMTHG, sc).

 

Desde la SMTHG se hicieron, rudimentariamente –cuando apenas se introducían las primeras computadoras personales–, algunas publicaciones de trabajos personales, interesantes reuniones de trabajo acerca de los diversos tópicos de la teoría e historia de la geografía, fructíferas discusiones, realización de conferencias y mesas redondas en la Universidad, otras escuelas, y centros de trabajo, la celebración de dos Congresos de Teoría e Historia de la Geografía, de la SMTHG; y con ello la más rica formación y desarrollo profesional jamás pensada.

 

Apenas en su quinto aniversario (1994), sufrió los embates del caos económico-social de la más grande crisis económica en la historia de México.  De pronto, sus tr5abajos cesaron, no pudieron desarrollarse más, una gran cantidad de proyectos que abrían en México y al mundo el campo de la investigación en geografía teórica, parecía que quedarían en estado latente por un breve tiempo, pero la negación de esos deseos sobrepasó no sólo el décimo (1969) y el quince aniversario (2004), sino aún en una final recuperación, justo al celebrarse su veinte aniversario (2009), intentándose su resurgimiento vagamente, el tiempo había ya frustrado toda posibilidad; e incluso, más aún, que a poco nuevas adversidades negaron ya toda expectativa.  Resurgía ya sólo como hito histórico para señalar el fin de un muy breve período de impulso colectivo a la ciencia de la geografía en ese momento histórico de quince años, muy peculiar, del momento de nuestro egreso de los estudios en la Facultad, al momento de la crisis de 1994, que lo hicimos nuestro, y por el cual ese lapso fue tanto nuestro, como nosotros mismos fuimos ese intervalo de tiempo, entre 1979 y 1994.

 

Tiempo pasado, es necesario que con la autoridad moral que de todo ello recae en el que esto escribe, esa SMTHG que hoy cumple veinticinco años de haberse fundado, declare haber sido quizá ya una primer época, esa difícil y tortuosa del origen de todo proyecto, en este caso, de la geografía teórica en México, y ceda el paso a las nuevas generaciones que den un nuevo impulso a ese propósito: con esta fecha del XXV Aniversario de la SMTHG, sc, declaramos el cese de su existencia como una primera Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, y deseamos y esperamos, el surgimiento de muchas más, que con integridad moral y ética profesional que los trabajos en geografía teórica suponen, que esta primera y original “SMTHG” sea reconocida y recordada, de modo que sirve}a de base y sustento de futuros proyectos de geógrafos de “ideas extrañas” y “perturbadoras”, que impulse el conocimiento científico-geográfico más allá de lo que en forma profundamente fructífera, a pesar de todo, cinco geógrafos lo intentamos: José C. Martínez Nava, Silvia Castro López, Vasthy López Vaca, Elios Salgado Herrera, y el que esto deja para la historia, Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

Hasta donde nos sea posible –y todo apunta a que ya no lo será con este mundo al borde de la guerra generalizada y en este país en el que ya las campanas suenan a rebato para la insurrección popular–, pero, hasta donde ello sea sólo falsa percepción nuestra y podamos recatar los documentos de la SMTHG, trataremos de publicarlos aquí, como ese antecedente necesario sobre cuya base se erija y desarrollen los nuevos y futuros trabajos de una ciencia objetiva y dialéctica de geografía teórica.

 

Saldamos así, nuestro compromiso moral e intelectual con la historia de la ciencia y en ella de la geografía.  No obstante el cúmulo de adversidades, cuando creíamos que de nosotros ya sólo quedaría una tesis de Licenciatura: “Geografía: Fundamentos de su Teoría del Conocimiento”, 1983, en los anaqueles de las bibliotecas de la UNAM, de pronto, entendiendo la nueva tecnología y creando nuestro Blog  “Espacio Geográfico” por Internet (2009): http://espacio-geografico.over-blog.es/, pudimos, a marchas forzadas, en el lapso de los últimos cinco años, no únicamente transcribimos todos nuestros materiales en archivo, sino todas nuestras inquietudes de investigación en geografía teórica, que habían quedado aletargados en mente, y de pronto, más allá de aquella tesis de Licenciatura, ya no sólo dejábamos un testimonio más completo de nuestro pensamiento geográfico, sino un cúmulo de contribuciones y aportaciones a la teoría e historia de la geografía, por las cuales pudimos completar –no sin el esfuerzo de treinta años– el cuadro de los fundamentos teóricos de la geografía como ciencia moderna rigurosa.  Finalmente, logramos todo cuanto nos correspondía hacer en nuestro compromiso moral e intelectual con nuestro tiempo.

 

No pudo culminar todo ello en ese esfuerzo colectivo de la SMTHG, pero, sin duda, es también a nombre de ella que todo esto fue posible, finalmente, como la más exquisita forma colectiva y personal de nuestra realización social humana.

 

A nombre de la SMTHG (1989-2014), un saludo a las futuras generaciones de geógrafos estudiosos del campo de la investigación teórica (básica, de punta, o de frontera), que ya sabrán rescatar de esta experiencia histórica, todo cuanto haya de vigente para el ulterior desarrollo de esta ciencia.

 

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:09

Logotipo 05 AGCLos Remotos Antecedentes

de la Sociedad Mexicana de Teoría

e Historia de la Geografía

en la “Academia de Geografía y Ciencias”, 1979.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

De Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

México, 05 jul 10

 

En 1975 ingresó al Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, una generación especial.  La Universidad sabía que así sería, y no sólo por cuanto a la cantidad de matriculados, sino, principalmente, por los aspectos cualitativos de que esa generación era portadora: era una de las primeras generaciones masivas de egresados del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH, creados en 1971), de la misma UNAM, tomados por estudiantes con una nueva actitud crítica y participativa; pero más aún, veníamos con ellos, aun cuando egresados de la antigua Escuela Nacional Preparatoria, UNAM, algunos estudiantes rezagados de dos o tres años atrás, como consecuencia de los acontecimientos del Movimiento Estudiantil-Popular de 1968, o que vivieron los acontecimientos de la represión de 1971 (el “Halconazo”), o experimentaban en esos años setentas indirectamente la llamada “guerra sucia”, de persecución y desaparición de luchadores sociales que participaban en los movimientos guerrilleros urbanos y rurales que entonces se desataron como consecuencia de las represiones a aquellos movimientos estudiantiles.

 

Sabían que íbamos a llegar…, pero, aun cuando lo creyesen, realmente no estaban preparados para ello.  Y no lo podían haber estado nunca, porque era una pequeña vieja planta de profesores que venía desde los años cincuenta y sesenta, total y absolutamente abstraídos del acontecer socio-político del país, y en consecuencia, con una vieja ideología; como entonces decíamos, “momificada”; esto es que, ideológica y políticamente, no estaban preparados para tratar con una generación de jóvenes que, por lo contrario, llegábamos a la Universidad con un alto grado de politización y de conciencia social, y algunos, entre ellos, con una formación marxista fraguada al calor de aquellas luchas sociales.

 

Sabían que íbamos a llegar…, pero, aun cuando lo creyesen, realmente no estaban preparados para ello.  Y no lo podían haber estado nunca, porque era una pequeña vieja planta de profesores que venía desde los años cincuenta y sesenta, total y absolutamente abstraídos del acontecer socio-político del país, y en consecuencia, con una vieja ideología; como entonces decíamos, “momificada”; esto es que, ideológica y políticamente, no estaban preparados para tratar con una generación de jóvenes que, por lo contrario, llegábamos a la Universidad con un alto grado de politización y de conciencia social, y algunos, entre ellos, con una formación marxista fraguada al calor de aquellas luchas sociales.

 

El Colegio de Geografía estaba habituado a recibir un ingreso, cuando muy grande, de no más de treinta estudiantes.  En 1975 la matrícula de todo él habrá sido de no más de unos 60 estudiantes; pero aquella generación, estaba formada por un ingreso de 100 nuevos aspirantes a profesionistas de la Geografía.  Por más que no llegáramos, ninguno, con un ánimo de “alborotar”, el choque era brutal en todos sus aspectos.  Luego entonces, un cambio radical, en todo, era obligado; y ahí es donde aquella planta de profesores, por más que mostraban una apertura a las nuevas condiciones, no entendieron del todo el momento histórico; no entendieron que el cambio implicaba no sólo mejorar las instalaciones y el equipo, o cambiar de actitud y adaptarse a las nuevas circunstancias; sino que implicaba también, y esencialmente, una apertura ideológica, que asumiera los planteamientos que crítica y necesariamente, pondría en entredicho todo lo hasta entonces hecho.

 

No necesitábamos de ningún fundamento teórico antecedente para cuestionar aquellas primeras clases de esa geografía fenomenista (como después la caracterizamos), que nos devolvía a los cursos de la escuela secundaria: exclusivamente memorísticos, y en el tedio acerca de las curiosidades de este mundo.  Y así se fueron, con un rechinar de dientes y en el más absoluto desconcierto, los dos primeros semestres; pero hacia el tercer semestre, comenzó la crítica: “algo” andaba mal.  Pronto aquel ingreso de cien estudiantes se redujo en un cincuenta por ciento; los que quedábamos, ciertamente teníamos un gusto por las curiosidades de este mundo, por eso estábamos ahí, eso fue lo que aprendimos de la Geografía desde nuestros cursos de la Secundaria, con los libros de texto que esos mismos profesores redactaban; pero, evidentemente, en la Universidad, esperábamos algo más; y ello era laciencia  que estaría detrás de aquella vastedad de conocimientos acerca de la naturaleza y la sociedad.

 

Nadie ponía en duda que la Geografía fuese una ciencia, pero entonces el problema que se planteó, fue: ¿y cuál es el aparato metodológico científico de tal ciencia?  Y lo sorprendente fue, que por nadie, incluyendo los libros recomendados, se definía ni siquiera con precisión el primer elemento de ese aparato metodológico: el objeto de estudio.  Cuando nos dimos cuenta que aquellos profesores, viejos o jóvenes, no tenían claro ni qué era lo que habían estudiado y pretendían enseñar, ipso facto, quedaron rebasados por una realidad objetiva que los abrumaba.  Ellos no lo sabían, pero mucho menos nosotros, y se formó una especie de interregno de autoridad moral e intelectual entre 1977 y 1979, en donde las cosas se movieron por su sola inercia.

 

El VII Congreso Nacional de Geografía en 1978, fue la última concesión (el Congreso en realidad aún fue convocado como “VII Congreso Nacional de Geografía Aplicada”; es decir, fueron los Congresos de la corriente de pensamiento geográfico del Dr. Jorge A. Vivó, fallecido en 1979), a él fuimos sólo como asistentes.  En el siguiente Congreso comenzó el viraje, éste fue ya convocado simplemente y en general, como VIII Congreso Nacional de Geografía, 1981; es decir, ahora cabía en él la posibilidad tanto de la geografía teórica, como de la geografía operativa, aun cuando no hubiesen, como no hubieron, trabajos específicos sobre ello.  Nosotros intentamos presentar nuestra primera ponencia: “El Determinante Papel de la Geografía en el Vínculo Directo con el Proceso Productivo” (hubiese sido la primera ponencia en que desde una geografía teórica incipiente, se proponía necesidad de una geografía operativa inexistente; ponencia ciertamente mala, la transcribiremos, particularmente por la intención manifestad en el título).  Pero las sesiones se hicieron altamente críticas, la trivialidad de buena parte de las ponencias quedaron evidenciadas en el desinterés.

 

Ese fue el contexto histórico general de los antecedentes de la SMTHG, en el surgimiento de la “Academia de Geografía y Ciencias” en 1979, justo en el momento en que nosotros egresábamos, y por ese motivo, del Colegio de Geografía.

 

El proceso de formación de la AGC como proyecto de Asociación Profesional, fue bastante lento, por no más que inexperiencia en ello.  Nos reunimos con los compañeros más cercanos, y de las fantasías estudiantiles, propusimos pasar a la formalidad de la vida profesional, creando una Asociación Profesional de geógrafos.  Nosotros no teníamos claro qué era eso, vislumbrábamos su importancia y necesidad, pero si nosotros que lo proponíamos no sabíamos, mucho menos aquellos a los que invitaba, que aceptaron la idea más por amistad (o no contrariar a loco peligroso), que por otra cosa.

 

Para tal efecto, redactamos un primer documento con el que invitamos a un primer grupo de compañeros: Proyecto para una Asociación Geográfica y de Ciencias Afines”, fechado en septiembre de 1979.  El documento fue firmado por un Consejo de Iniciativa, integrado por: Silvia Castro López, Jorge Luis Ramírez Hernández, y Luis Ignacio Hernández Iriberri; y con él, reunimos a los compañeros del grupo académico, y se hizo la invitación general, formándose entonces un Consejo de Iniciativa Ampliado, integrado ahora por:

 

1   Silvia Castro López.

2   Edgar Carpinteyro Iturbe.

3   Jorge Luis Ramírez Hernández.

4   Lydia Ortiz Condado.

5   Irma Garduño García.

6   Matías Huicochea.

7   José Manuel Espinoza Rodríguez.

8   Francisco Javier Mendoza.

9   Silvia Alcalá Tejeda.

10 Hilario Martínez Sánchez.

11 Arturo Figueroa.

12 Luis Ignacio Hernández Iriberri.

 

Más dos firmas ilegibles, al parecer:

 

13  Enrique Torres.

14  María Eugenia.

 

Luego se integraron algunos compañeros más, entre ellos cuyos nombres quedaron registrados:

 

15  Guillermo Adame Molina

16  Francisco R. Sánchez López.

 

E incluso compañeros de otras generaciones, como:

 

17  Vasthy López Vaca.

18  Elios Salgado Herrera.

 

Y así, un año después, finalmente, el 18 de octubre de 1980, reunidos en el Colegio de Geografía, en el Aula 306 de la Facultad, tuvo lugar, formalmente, la Asamblea Constitutiva de la “Academia de Geografía y Ciencias” (AGC).

 

Más que la posible continuidad de sus trabajos, que en la práctica no la hubo, el hecho significativo en realidad, fue el proceso de tres años (desde concebir el proyecto en 1978 y culminarlo en 1980), que nos llevó a ello.  Esos solos hechos hablan de una realidad objetiva y sus características, que se estaba viviendo intensamente.

 

Transcribimos, por lo tanto, aquí, ese histórico proceso compendiado en los documentos recogidos en el Boletín Nº 1 de la AGC, de febrero-mayo de 1981.


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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:08
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La Geografía en México Entre 1989 y 2009.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

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México, agosto 2009

 

 

 

Después del XI Congreso dejamos de asistir a los mismos, que siguieron efectuándose regularmente cada dos años, hasta el XV Congreso de 1996.  Luego de éste, prácticamente se fue una década en el vacío; que si no fue absoluto, fue por el XVI Congreso de 2001 (había transcurrido cinco años y con ello, dos períodos sin Congreso); pero la regularidad de los mismos se retomaron sólo hasta otros cinco años después, con el XVII Congreso Nacional de Geografía, de 2006.

 

El infortunio personal sería suficiente para explicar nuestra situación, pero no así para la Geografía institucional con todos los recursos disponibles.  Diez años (1996-2006), que bien podemos elevar a quince (1992-2006), o incluso a veinte años (1987-2006), son responsabilidad histórica absoluta y exclusiva de esa camarilla oscurantista.

 

 El desarrollo de la Geografía en México de 1993 a incluso 2008, como consecuencia de esas actitudes retrógradas, quedó, para efectos prácticos, aniquilada (o estancada girando sobre lo mismo, lo que es igual).

 

Simultáneamente a los trabajos de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, impulsamos la creación y el desarrollo de una Consultoría de Estudios Geográficos, con interesantes y fundamentales experiencias que pusieron a prueba nuestro planteamiento acerca de la verdadera naturaleza de la Geografía.

 

Hasta que, sería quizá hacia 1997, tuvo lugar la Reunión de Capacitación de Profesores de Educación Básica, en Oaxtepec, Mor; con motivo de una Reforma Educativa más en la enseñanza básica, y a la que circunstancialmente fui comisionado (sin tener nada que ver con ese medio), por la institución de educación superior en que laboraba.  Y entonces, en esa circunstancialidad, nos enteramos de lo que venía ocurriendo de varios años atrás, y que, decíamos en una entrega anterior, dio la paradójica nueva caracterización de la Geografía para este período.  Allí nos encontramos con el compañero de la Universidad de Chapingo, el Prof. Javier Castañeda Rincón, que para más, dirigía los trabajos de tal evento, pues ahora ocupaba un cargo en alguna dependencia de la Secretará de Educación; y ya desde que nos saludamos, me extrañó su descontrol y nerviosismo.

 

Iniciaron los trabajos de la Mesa que él Coordinaba, se nos repartió el material, lo comenzamos a leer, y me sorprendí de que parecía haberlo escrito yo; sólo que los créditos a mi persona no aparecían por ningún lado.  Entendedor el compañero de que había ahí un problema, el mismo se adelantó a explicar que <<no nos había dado los créditos correspondientes, dado que no contaba con ninguna fuente que citar y referir>>.  Y mencionarle la tesis, y las Memorias de los Congresos, sólo lo contrarió más.  Aún aproveché la ocasión para distribuir unos ejemplares de un horrendo libro que recién habíamos escrito; muy mal terminado, con muchos errores; que titulé Geografía Básica, como una edición propia a nombre de la SMTHG, en que incluía algunas nuevas consideraciones sobre el aparato de categorías fundamentales de la Geografía como ciencia del estudio del espacio terrestre.  Tardé en asimilar la situación, se estaba dando una extraordinaria paradoja en la que todo cuanto yo había propuesto y me había costado la “proscripción”, ahora era oficial al más alto nivel.  Era todo yo, sin estar yo mismo en ello.

 

Y así, en medio del más cerrado ambiente retrógrada oscurantista en la Geografía Superior, resultaba que mi propuesta operaba, por lo menos, a nivel de la enseñanza básica.  Había en todo ello un sentir encontrado, agridulce; que en otro lugar examinaremos.

 

Aquello pasó, se fue en los oscuros años noventa.  Entre 2003 y 2007, nos decidimos a cursar una nueva Maestría, y un nuevo Doctorado, esta vez en Filosofía, por el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades en el Estado de Morelos: la tesis doctoral la trabajamos entre 2007 y 2009 con el tema: “Dialéctica y Materialismo en <<El Estado de la Geografía de la Nueva España y Modo de Perfeccionarla>>, de 1772, de José Antonio de Alzate y Ramírez”.  Una tesis de Doctorado con doble carácter: de Filosofía, y de Geografía, y en su esencia, de Geografía Teórica.

 

En lo personal en nuestra parte, todo ello tiende a reflejar una recuperación, por lo menos en lo intelectual; pero en lo institucional ha ocurrido a su vez algo semejante: en el año 2008, se efectúa el XVIII Congreso Nacional de Geografía, con la particularidad de que nuevamente se abre una Mesa de Teoría de la Geografía.

 

Finalmente, llegamos en esta brevísima historia, a la Geografía en México a partir de 2009; en la práctica, por lo antes dicho, muy posiblemente una nueva etapa para la próxima segunda década del siglo XXI.

 

Un primer hecho de esta nueva etapa quizá sea el haber abierto este Sitio Blog en la Red Internacional, por lo que, lo que se nos ha negado en la posibilidad de publicar, de improviso, se da aquí, sin restricciones y con alcances mundiales.

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:07

Logotipo SMTHG sc La Geografía en México Entre 1979 y 1989:

El período entre 1985 y 1989.

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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México, agosto 2009

 

 

Un año después, en 1987, tuvo lugar el XI Congreso Nacional de Geografía; presentamos el trabajo de Geografía Teórica: La Unidad de la Geografía, como Reflejo de la Unidad Espacial del Mundo (“Memoria del XI Congreso Nacional de Geografía”, Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, México, D.F; 1987; inédita, quizá producto del oscurantismo sin límites).  Con esa ponencia de Geografía Teórica, prácticamente estábamos concluyendo con rigor dialéctico materialista, marxista, nuestra propuesta.  Para nosotros pasaba a ser algo plenamente demostrado.  Pero, a partir de ahí, quedamos “oficialmente proscritos”.  Simultáneamente, desde que recabábamos datos para la historia de la Geografía, nos habíamos movido a la refundación de la Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología (1982), y a la colaboración de la fundación Sociedad Latinoamericana de Historia de la Ciencia y la Tecnología (1985); hasta que en 1989, fundamos la propia sociedad: la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía (SMTHG).

 

Hacíamos las cosas, sin poder ver en ese momento de manera cabal la trascendencia de las mismas; y la fundación de la SMTHG fue uno de esos hechos que marcan las etapas de la historia: la historia de la Geografía en México, es una de 1989 a nuestros días, 2009.  No sólo nosotros, sino una generación de estudiantes y nuevos profesionistas de esta ciencia nos lanzamos a caracterizarla.  Paralelamente se formó otra sociedad profesional importante: la Asociación de Geógrafos Progresistas de México (AGPM); y mientras la SMTHG se debatía en el ámbito de la ciencia no-oficial ni institucional; la AGPM contó con todas las facilidades de la vida “oficial institucional”.

 

Como SMTHG, organizamos nuestros eventos por separado, avanzamos enormemente por el lapso de cuatro años, apenas entre ese 1989 y 1993.  Pero las cosas en el ambiente estaban cambiando (particularmente, dada la influencia oscurantista del llamado “posmodernismo”); y hacia fines de 1990, al cierre de los trabajos de la SMTHG de ese año, simultáneamente tuvo lugar el IX Encuentro de Estudiantes de Geografía en México, en donde, en su Mesa de Teoría de la Geografía, los estudiantes resolvieron abandonar, en lo subsiguiente, las discusiones teóricas, con el argumento de que, ello sólo “los confundía más”.

 

Un evento más tuvo lugar, participamos en él: el III Encuentro de Geógrafos de América Latina, marzo de 1991; y en el cual presentamos el trabajo: La Evolución del Concepto de Espacio en el Pensamiento Materialista Contemporáneo (Memoria del III Encuentro de Geógrafos de América Latina; Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática-Universidad Autónoma del Estado de México; México, marzo 1991; Tomo I, pp.97-109).

 

Ante el reconocimiento a nuestro trabajo presentado en aquel III Encuentro de Geógrafos de América Latina, por la principal autoridad de la Geografía, pero ahora en América Latina: el brasileño Dr. Milton Santos, hubo un intento de darle un giro al conflicto por parte de la Dra. Mª Teresa Gutiérrez McGregor, en aquel entonces, Directora del Instituto de Geografía de la UNAM; pero, finalmente, pudo más esa camarilla oscurantista (al parecer, en lo que recordamos, comandada por una tal Isabel Lorenzo.  Ese grupúsculo oscurantista era conocido en la comunidad, como “El Matriarcado”), que siempre controló y manipuló todo.

 

Por último, un año después, habiendo un ambiente de malestar generalizado (ciertamente por un sentir de crisis en el pensamiento geográfico; pero más aún, por un sentir de crisis económico-social real), de un sentimiento en todos de estar en ese evento más por el compromiso histórico con motivo de V Centenario de la hazaña de Colón, que por el deseo de avanzar en el desarrollo de la Geografía; se efectuó el llamado: “Encuentro de la Geografía de Dos Mundos” (organizado por el Sistema de Universidad Abierta, Coordinación de Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México; México, 1992; allí mismo, dada la crisis económica mundial, se descartó la propuesta de hacerlo un evento seriado; y al parecer no hubo Memoria, nunca lo supimos); foro en el cual ya tuvimos un rechazo abierto en lo personal, y en el cual (producto de la pereza ya de aportar algo nuevo), volvimos a presentar el trabajo conclusivo del XI Congreso Nacional de Geografía: La Unidad de la Geografía, como Reflejo de la Unidad Espacial del Mundo.

 

Luego de él, nunca más, y por propia decisión, volvimos a participar en ningún evento de esa geografía “oficial institucional”.  Durante ese bienio de 1991 a 1993, la SMTHG, teniendo ahora como Presidente al compañero José Carmen Martínez Nava, realizó algunas actividades más...; pero los años noventa, fueron los años noventa.  Se había derrumbado el Bloque Socialista, y con ello las camarillas conservadoras y oscurantistas acrecentaron su influencia, hasta que finalmente, luego de 1993, toda actividad científica e intelectual nuestra, “proscrita”, cesó; y cinco años después, agotadas las ideas, la actividad “oficial institucional”, también.

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:06

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La Geografía en México Entre 1979 y 1989:

El período entre 1982 y 1985.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

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México,  agosto 2009

 

 

A fines de los años setenta, aún siendo estudiantes, participamos, en simple calidad de asistentes observadores, en los VII y VIII Congresos Nacionales de Geografía.

 

En 1982, un año antes de presentar nuestro Examen de Titulación, participamos ya en calidad de conferencista, en el I Simposio de Enseñanza de la Geografía en México, con la ponencia: La Enseñanza de la Geografía como Ciencia del Estudio del Espacio, (“Memoria del I Simposio de Enseñanza de la Geografía en México, Dirección General de Geografía del Territorio Nacional. SPP-Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; México, mayo 1982; pp-216-226).  Esa fue la primera vez que se escuchó el concepto de “Espacio Geográfico” con tal importancia; precisamente, la de ser el objeto de estudio.

 

En febrero de 1983, apenas unos días antes de nuestro Examen de Titulación, participamos ya en el IX Congreso Nacional de Geografía, con la ponencia titulada prácticamente igual que la tesis, siendo una síntesis de ella: Fundamento de la Teoría del Conocimiento Geográfico (“Memorias del IX Congreso Nacional de Geografía”, Tomo II, Guadalajara, Jal; febrero 1983, pp.573-582).  El Dr. Ángel Bassols Batalla, la máxima autoridad en la Geografía en México en ese momento, disintió de nuestro trabajo y propuesta no obstante las aclaraciones, y ella quedó, así, “condenada”.  Siendo el último en exponer, al terminar la sesión de esa Mesa de Trabajo con la que por primera vez se planteaban los problemas teóricos en Geografía, nos levantamos de la mesa desde la que había leído el trabajo, salimos al corredor y aguardamos, solos, apoyados en un barandal con la vista en el horizonte.  Tras nosotros, una avalancha de gente haciendo comentarios siguió los pasos del Dr. Bassols que se alejaba rápidamente: así comenzó la lucha de pensamiento, y esta revolución.

 

Continuamos nuestros estudios haciendo la Maestría en Geografía (1982-1984), en la División de Estudios de Posgrado de la Misma Facultad; entregamos nuestra tesis (una investigación aplicada como requisito, sobre la interpretación cartográfica, algo sin la mayor relevancia), y se nos dieron cuatro de cinco votos aprobatorios, y el quinto (de un tal Alberto López Santoyo), muy seguramente por consigna, nos fue sistemáticamente negado a partir de un absurdo: el tener que remitir a nota al pie de página, toda la definición de nuestro marco teórico (la dialéctica materialista), a lo cual nos resistimos hasta sacrificar la titulación misma.  En ese lapso de revisión, habíamos iniciado los estudios de Doctorado en Geografía en la misma sede (1985), para el que preparábamos la tesis con el título: “Los Métodos de la Teoría del Conocimiento en Geografía”, que obviamente, ya no pudo culminar, quedando por ahí los manuscritos.

 

Curiosamente, de manera simultánea, el compañero José C. Martínez Nava, en ese mismo año se titulaba en la Licenciatura en Geografía.  Y realmente no recuerdo ni cuándo ni cómo nos conocimos, pero debió se en algún momento entre ese 1985 y antes de 1989.  Otro tanto me pasa con respecto a Vasthy López Vaca y Elios Salgado Herrera.

 

Y luego vino el X Congreso Nacional de Geografía en 1985.  A la Mesa de Teoría de la Geografía se le asignó el Auditorio Principal del Centro de Convenciones de Morelia.  Presentamos el trabajo: La Filosofía y el Método Científico en Geografía (“Memoria del X Congreso Nacional de Geografía”; Tomo II, Morelia, Mich; marzo 1985, pp.567-576).  El principal cuestionamiento, y muy natural, se refirió a que con ello hacíamos un planteamiento reduccionista (supuestamente, entender los fenómenos, particularmente los sociales, con las leyes de la física); lo cual reflejaba la enorme dificultad de comprensión del problema, que en esencia era el tener que despojarse de la pretensión del estudio de todo fenómeno, cada uno de los cuales tiene su propio especialista que lo estudia bajo sus propias leyes; y que lo geográfico, es el estudio del espacio como tal, estudiado éste, a su vez, bajo sus propias leyes.  O dicho de otra forma, que el único fenómeno que el geógrafo estudia porque ese le es propio, es el fenómeno espacio terrestre.

 

En el evento del VI Aniversario del fallecimiento del Dr. Jorge A. Vivó (hasta donde supimos, al parecer no hubo Memoria del evento), presentamos un trabajo en el que ubicamos la obra del Dr. Bassols, no el marxismo, como se jactaba, sino en el estructural-funcionalismo.  Y él, en términos relativos, salió de la escena; pero a poco, y en términos absolutos, nosotros también; multo quam ferro lingua atrócior ferit (la lengua hiere mucho más atrozmente que el hierro).

 

En 1986, tiene lugar el II Simposio de Enseñanza de la Geografía en México, y en él presentamos dos trabajos: Aspectos Concretos de la Enseñanza Geográfico-Espacial para la Enseñanza Media Superior (“Memoria del II Simposio de Enseñanza de la Geografía en México”, Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; México, agosto 1986, pp.95-98; mutilado, pues el cual incluía unos mapas de ejemplo, mismos que fueron retirados), y, Construcción de Representaciones Cartográficas y Análisis Espacial para la Enseñanza Media Superior (“Memoria del II Simposio de Enseñanza de la Geografía en México”; 1986; pp.105-110).

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:05

Logotipo SMTHG sc La Geografía en México Entre 1979 y 1989:

El Período de 1979 a 1982.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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México, agosto 2009

 

 

A lo largo de nuestros estudios profesionales en Geografía, pasamos de esa equívoca y confusa noción de la Geografía como “ciencia de los fenómenos”, a la Geografía “ciencia de la planificación geoeconómica regional”, al final, sobre la base de aquella misma concepción martonniana.  Hasta que en 1979, simplemente; al igual que todos los teóricos de la Geografía que hasta entonces habíamos consultado; nos detuvimos a preguntarnos: <<¿Qué es la Geografía?>>, para darnos a nosotros mismos una respuesta que no obteníamos con rigor científico de ninguna fuente.

 

Nuestros profesores simplemente no se ocupaban en discutir el punto, se partía en todo sin ninguna base de definición teórica de por qué y para qué se hacía todo ello.  Hasta que alguna vez (era el tercero de diez semestres de la carrera), por fin una profesora, a nuestra insistencia, se dio un tiempo en su clase para explicar su opinión con la más agradable sencillez y candor, que muy bien refleja aquel estado de cosas; empezó diciendo: <<Bien, les voy a comentar cómo me explico yo todo esto; en realidad uso un “truquito”, por el que entiendo a la Geografía...>>, y a continuación escuchamos por primera vez la definición de Emmanuel de Martonne; no venía como una definición formal, sino como un candoroso artilugio cuasi mágico, en calidad de recurso autoexplicativo, pero, ¡por fin había algo!  Y ese “algo” ya estudiado de muchas fuentes, fue por mucho tiempo, aun cuando insistentemente criticado por nuestra parte; hasta que a fines de ese 1980, inconformes con los resultados de nuestra tesis de Licenciatura; habiendo fallado ese intento de fundamento riguroso a todo ello; hicimos la siguiente reflexión sobre la definición de Emmanuel de Martonne:

 

“Geografía: ciencia del estudio de los fenómenos tanto naturales como sociales, considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y sus relaciones”.  Ciertamente se planteaba como una ciencia del “estudio de los fenómenos”; pero el gran equívoco, estaba en no reflexionar que ello es condicional; esto es, que no es el estudio de los fenómenos como tales, sino únicamente en tanto “considerados en su distribución en la superficie terrestre”.  Pero disociar una cosa de la otra, ciertamente, no es evidente.  Pero con ello, dimos el paso esencial.

 

El factor que introducía el equívoco estaba precisamente en el concepto que define uno de los criterios esenciales del hacer científico: la causalidad.  Entendido que el asunto era la distribución en la superficie terrestre, la causalidad no sería del fenómeno, sino de esa distribución y relaciones físicas externas mismas.  Y en ese punto nos saltó la chispa.

 

Lo que estaba en consideración, según Emmanuel de Martonne, eran apenas tres propiedades espaciales: distribución, superficie, y relación; y este es el otro factor que, minimizado apenas como marco de referencia, contribuía a la confusión.

 

La lógica dialéctica nos había enseñado que, primero, definir algo es señalar sus propiedades más generales y esenciales; y segundo, que, en consecuencia, a lo limitado de esas propiedades espaciales, no había que hacer la enorme e interminable lista de propiedades particulares para completar a satisfacción la definición, sino, por lo contrario, generalizarlas en un concepto superior, en este caso: el espacio.  Infortunadamente no recordamos el día que por fin lo descubrimos, pero debió ser “un buen día, a fines del año del señor” de 1980.

 

La manera de considerar los fenómenos en geografía, no era en su causalidad como tales (para lo cual hay el especialista propio), sino era en la causalidad de sus propiedades espaciales.  O simplemente dicho, de lo que nos dimos cuenta que en esencia trataba la Geografía, era del estudio del espacio, en particular, el espacio terrestre.  Y todo dio un vuelco en 180º para siempre, habíamos encontrado lo que por mucho tiempo estuvimos buscando.  A partir de ahí; de haber definido claramente la categoría esencial del conocimiento geográfico y con ello el objeto de estudio que por un lado le daba una identidad propia a la ciencia de la Geografía, y por otro la deslindaba tajantemente sin lugar a confusión de toda otra ciencia; nos fue relativamente fácil aportar en nuestra tesis de Licenciatura, el fundamento teórico-metodológico científico de la Geografía; tesis que titulamos: “Geografía: Fundamento de su Teoría del Conocimiento” (Tesis, UNAM, México, 1983).

 

Por esos curiosos azares de la historia, en esas mismas fechas habíamos ingresado como docente a la Universidad Autónoma Chapingo (UACH); en donde durante el año 1981 estuvimos redactando nuestra tesis, y todo 1982 dudando en presentarla; porque simplemente nosotros mismos no creíamos en lo que habíamos descubierto dado el drástico giro que representaba, y que le daría un vuelco a todo lo hecho hasta entonces; y de ahí que, presionado por otras razones, la entregué a fines de ese año y se programó el examen para febrero de 1983.

 

En nuestra estancia en la Universidad de Chapingo, no obstante estudios superiores, compartimos la docencia en ese entonces con un profesor de Geografía para la educación básica, egresado de la Escuela Normal Superior, con el que, impensadamente, habríamos de compartir la caracterización de la Geografía en México años después; concretamente, de la década de los años noventa del siglo XX, a la primera década del siglo XXI: el Prof. Javier Castañeda Rincón, a quien, entre otros, no sólo tuve el gusto de comunicarle verbalmente todo lo que estaba haciendo de tiempo atrás, sino, finalmente, satisfecho y orgulloso, le obsequié un ejemplar de mi tesis de Licenciatura.  Y ese hecho, años después, cambió la historia.

 

En su estricta cronología, en su momento, ya habrá lugar para volver a ello; pues, quod fecit quisque tuetur opus (cada uno defiende la obra que realizó, Ovidio).  De pronto (en nuestra siguiente entrega), caractericemos la Geografía en México en la década entre 1982 y 1989.

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:04

Logotipo SMTHG sc La Geografía en México Hasta 1979.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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México, agosto 2009

 

 

 

“Decíamos ayer...”; la Geografía es la ciencia del estudio del espacio, en particular, de ese meso-espacio entre el macro-espacio cósmico, y el micro-espacio cuántico: el espacio terrestre.  Haremos a continuación un muy rápido recorrido desde los orígenes hasta la fecha clave de 1979, y en su momento iremos notificando las pertinentes y necesarias actualizaciones a esta historia, armando un cuadro cada vez más completo.

 

La Geografía, el estudio del espacio terrestre a lo largo de la historia, expuesto en sus hitos determinantes, parte desde el mapa de Anaximandro, a la medición de Eratóstenes y las representaciones rigurosas por Hiparco y Ptolomeo.  Su estudio en el México moderno, por su parte, se inicia en el siglo XVII con Carlos de Sigüenza y Góngora, el primer mexicano en hacer un mapa, en aquel entonces, de la extensa Nueva España; como así lo demostró Miguel Sánchez Lamego en 1955.  Evidentemente, el contenido de ninguno de esos mapas, pudo representarse sin los datos recogidos en las Relaciones Geográficas.

 

El estudio del espacio terrestre o geográfico en el siglo XVIII, estuvo caracterizado por los trabajos de José Antonio Villaseñor y Sánchez (hacia mediados del siglo), en donde el principal esfuerzo del trabajo geográfico se centró, dada su necesidad, más en la actualización de las Relaciones Geográficas del siglo XVI, que en el objetivo: la obtención de la Carta General de la Nueva España, como la representación de ese espacio geográfico.

 

En el curso de ese mismo siglo XVIII, aparece la persona del José Antonio de Alzate y Ramírez, quien, viéndose privado en lo exhaustivo de las Relaciones Geográficas levantadas apenas unas décadas atrás por Villaseñor y Sánchez, no obstante, se centró; a diferencia de éste; en la obtención de esa Carta General de la Nueva España.

 

En el curso de ese mismo siglo, vinieron a estas tierras, provenientes de España (nos dice la investigadora María del Carmen León García, del Colegio de México, en Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales; Universidad de Barcelona; Vol. X, núm. 218 (55), 1 de agosto de 2006; http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-218-55.htm); más de 70 Ingenieros Geógrafos Militares, la presencia de los cuales se dio, principalmente, para el levantamiento cartográfico con fines militares, con motivo del las reformas borbónicas para la modernización del reino, siendo su principal estanca en Nueva España, entre 1760 y 1790.

 

Al iniciar el siglo XIX se tiene la presencia de Alejandro de Humboldt y su trabajo sintetizado en su Ensayo Político del Reino de la Nueva España, una magna Relación Geográfica que nutrió el análisis del espacio geográfico en buena parte de ese siglo; lapso en el cual, ya en el México independiente, aparecen la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (1833; originalmente como “Instituto Nacional”), la cual elabora la Carta General de la República de 1850; se crea, una década después a la fundación de la SMGE, los estudios institucionalizados de la Ingeniería Geográfica en México; y con sus egresados, bajo la dirección de Pedro García Conde desde el Ministerio de Fomento, se impulsaron los trabajos cartográficos de Antonio García Cubas, e históricos de Manuel Orozco y Berra, que reúne los materiales para una historia de la Geografía en México; y, finalmente para este siglo, se forma la Comisión Geográfico Exploradora (1877-1914).

 

El siglo XX, más diverso y complejo, debe dividirse en varios períodos particulares: 1) el caracterizado por el Ing. Pedro C. Sánchez; fundador del Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPGH); de una Geografía en el ámbito de la Facultad de Ciencias de la Universidad, con una influencia meteorologista, entre los años veinte y treinta; luego, 2) el período caracterizado por el Dr. Jorge A. Vivó, de una renovación de la Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM; con una herencia meteorologista-climatologista, y con un renovado énfasis demográfico-etnografista, retomado de fine de los cuarenta y principalmente ya en los años cincuenta; 3) el período de los años sesenta a setenta, caracterizado por los trabajos del Dr. Ángel Bassols Batalla en el campo de la Geografía Económica, y del Dr. Carlos Sáenz de la calzada, en la Geografía de la Salud.

 

Dados los logros en la economía socialista basada en la planificación geoeconómica regional, ello fue lo que en ese momento caracterizó a la Geografía, ya en la segunda mitad de los setenta, como ciencia de la planificación geoeconómica.

 

En este estado de cosas estaba la Geografía en México, cuando ingresamos al Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, en 1975; heredando y retomando esa mezcla de la Geografía como “ciencia de los fenómenos tanto naturales como sociales considerados en su distribución en la superficie terrestre, de sus causas y relaciones” (Emmanuel de Martonne); y, diríamos, dirigida a la planificación geográfico-económica regional.  Que a poco sometimos a severa crítica ante la ausencia de un fundamento teórico-metodológico formal y rigurosos en tanto ciencia; comenzando así un largo proceso de su elaboración por nuestra parte, que culminó en nuestra investigación de tesis de Licenciatura.

 

Al iniciar nuestra investigación de tesis de Licenciatura en 1979 con todos los materiales de crítica, teóricos e históricos que habíamos reunido incluso desde un año antes de ingresar a la Facultad cuando ya habíamos decidido estudiar tal carrera, nuestra intención primera fue aportar el fundamento teórico científico formal de todo ello.

 

Para 1980, habíamos llegado a la conclusión de que en la lógica del “estudio de los fenómenos”, ello daba un consiguiente falso.  Y en el deseo de un resultado positivo, tuvimos que replantearnos nuevamente la investigación de la tesis.  Y para ello, había que someter a crítica aquella definición clásica de Emmanuel de Martonne, que venía del siglo XIX; o, por lo menos, hacer una reflexión más detenida y profunda sobre ello...  Y esto último fue lo que hicimos... (lo cual analizaremos en la siguiente entrega).

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:03

Logotipo SMTHG scUn Legado Vivo de la SMTHG

al Futuro de la Geografía,

 Particularmente en México.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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México, agosto 2009.

  

Y “al volver”, fue necesario hacer dos cosas: 1) una rápida actualización a través de los Congresos Nacionales de Geografía, que precisamente, para eso son, para, mediante ellos, evaluar el desarrollo; con las sorpresas que ello nos dio al comprobar, primero, el vacío en que había caído el desarrollo de la Geografía caracterizando toda la etapa de 1992 a 2009; y segundo, el retomarse, por parte de la Geografía “oficial institucional”, nuevamente la discusión teórica a partir de 2008; y 2) la valoración del desarrollo de la Geografía, a través de la discusión respecto a su objeto de estudio en la Red Internacional, dándonos cuenta de la gigantesca tergiversación, por un error lógico evidente.

 

Para principios de los años dos mil (entre 2002 y 2005), estando en una nueva institución, la Universidad Internacional (la Uninter, privada), se suscitó la posibilidad de crear un “Centro de Estudios Geográficos” echando mano de la tecnología de un Sistema de Información Geográfica; síntesis de la metodología geográfica, que, paradójicamente, se ha desarrollado al margen de los mismos geógrafos (por lo menos en México), dado el estancamiento e incluso retroceso en que se cayó.

 

En dicha institución no se nos entendió, no nos hicimos entender; los intereses económicos son inmediatistas; no está el capitalismo mexicano a la altura para responder a proyectos de esta naturaleza y dar salida al desarrollo profesional y al desarrollo científico en México.  Y si a ello se agrega el impúdico plagio de ideas de una serie de mediocres en mejor posición que uno; todo funciona mientras uno genera ideas, pero todo se detiene (como se detuvo la Geografía en México por 15 años), cuando uno decide guardar silencio y dar un giro.

 

Allí terminó nuestra última expectativa; el capitalismo tercermundista, subdesarrollado, “del maguey y del nopal”, y esta sociedad, no puede más, no satisface incluso las más elementales necesidades.  Luego sólo hemos comprobado ello en dos instituciones más, que teóricamente incluso potenciaban más la posibilidad.  Y no habiendo ya más que hacer en esta sociedad miserable; miserable económicamente, y miserable de espíritu; ya “puestos para partir”, había que ponerse a escribir las “memorias”.  Y, a la par, simultáneamente ocurrieron dos hechos interesantes: 1) el revivir, así sea de forma, el proyecto de la Consultoría de Estudios Geográficos como alternativa personal; y 2) el haber abierto este Blog, con la propia y natural idea de tratar sobre el espacio geográfico En el primer caso hemos podido expresar la geografía espacista real (así sea exclusivamente, en mucho, como proyectos); y en el segundo caso, disponernos a sintetizar lo hecho, entre ello, de manera relevante, la creación de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, para la cual acabamos haciéndole su propio Blog, en el cual recogeremos todo lo hecho en aquellos cuatro años, de 1989 a 1993.

 

Al conmemorar la SMTHG sus veinte años de haberse fundado, luego de un estado latente de quince años, vuelve a hacer acto de presencia, ahora, en forma electrónica, y en la Red Internacional.

 

Hasta donde nos den las fuerzas, compilaremos lo más posible de todo lo hecho, que no fue poco; y paralelamente ofreceremos la SMTHG ahora electrónica y cibernética, a reanudar sus trabajos, legando así, de manera viva, al futuro de la Geografía, ahora más aún incluso en el plano internacional, pero particularmente interesados de su desarrollo en México.

 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:02

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Sociedad Mexicana de Teoría

e Historia de la Geografía:


Veinte Aniversario.


Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.



Fundada el 7 de julio de 1989,

la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, sc.,

cumple ya 20 años.

 

Participaron en el inicio de ese proyecto profesional, los geógrafos egresados del Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México:

 

Luis Ignacio Hernández Iriberri

Silvia Castro López

José C. Martínez Nava

Vasthy López Vaca

Elios Salgado Herrera

 

El primero de ellos fungió como Presidente de su I Consejo Directivo (1989-1991); y a él le siguió el compañero José C Martínez Nava, como Presidente de su II Consejo Directivo (1992-1993).  La sola aparición de esta Sociedad Profesional, marcó profundamente las características de la etapa de la Geografía en México de 1989 a la fecha; tanto por lo que hizo en un breve lapso inicial de un lustro, como por lo que dejó de hacer en los tres lustros posteriores.  No obstante, circunstancias de la historia, hemos podido conmemorar su veinte aniversario volviendo a la vida en este medio electrónico, y en el ámbito internacional.

 

En el inter de 1993 a la fecha, 2009, por 15 años, la debacle social de este país llamado México, que nos sumió a todos en una situación difícil, dejó en estado latente esa maravillosa intención.

 

El encadenamiento de una serie de azares de la historia vinieron a coincidir justo al veinte aniversario, con motivo del cual no sólo creamos este Sitio-Blog, sino el de la misma Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, en el cual recopilaremos; en honor a aquellos compañeros impulsores de tal hazaña; todo lo hecho, que no fue poca cosa; pero a la vez, dada la maravillosa oportunidad que la tecnología nos ha brindado, con ello dejaremos establecido y facilitado el legado a las nuevas generaciones de estudiosos de la geografía teórica y de su historia.

 

Andando el tiempo se conocerá lo hecho, los estudiantes, los investigadores, aquel que en la red internacional de información busca, necesariamente encontrará; y esperamos que, con la mayor integridad moral, con la más amplia ética profesional, se de reconocimiento a quienes han contribuído al desarrollo de la Geografía, particularmente de la Geografía en México, siendo protagonistas de su historia.  Esta, la Historia, no perdona, y hará ocupar su lugar a cada cual (ya lo ha empezado a hacer); a unos, los Eróstratos de todos los tiempos, por el despojo de ideas y glorias que no les son propias, y a otros, los Prometeos que verdaderamente hacen la historia, dado el honor a quien lo merece por los esfuerzos de su intelecto y su integridad moral.

 

Un homenaje a quienes participaron, en más o en menos, directa o indirectamente, no obstante conscientes del sacrificio involucrado, en lo que correspondió a su momento histórico.

 

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 


 

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4 octubre 2009 7 04 /10 /octubre /2009 22:01

Editorial

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La SMTHG pone a la vista de los interesados el Nº 1 de Ilhuícac, Revista de la Sociedad Mexicana de Teoría e Historia de la Geografía, esencialísima en todo sentido.  Su nombre es en el espíritu de rescatar nuestros valores culturales, traduciendo el concepto de "espacio" en nahuatl a manera de "ilhuícac".  Ya desde su Presentación muestra conciencia de estar a la vanguardia en el mundo, principalmente por las tesis sostenidas.  Esto es, que su originalidad no estaba tanto en plantear el espacio como la categoría fundamental del conocimiento (asunto ab antiquo en Geografía), pero lo que, ciertamente, rescataba de la historia como algo bien olvidado.  La originalidad de nuestro planteamiento contenido en esta Revista, estuvo precisamente en las tesis sustentadas y en su fundamento, argumentos que aun hoy, a veinte años de publicados en la Revista, o treinta desde que por primera vez las hicimos púbicas, no han sido retomados (científica, positiva, consecuentemente; porque si lo fueron, fue en calidad de plagio de ideas, deformando su esencia y confundiendo), a pesar de haberse demostrado su veracidad y exactitud, ya desde entonces, y más aún en la práctica histórico social de estas últimas dos décadas.

 

Lamentamos siempre, desde el primer momento, la poca calidad de impresión, pero más aún no tener la capacidad ni tecnológica ni financiera para mejorar ésta (pero, no obstante, lo que ciertamente logramos ya un poco más para el segundo número), y hemos decidido presentarla, como documento histórico, con todos esos defectos (excepto en el caso de la ilustración de un instrumento geográfico: una brújula-gnomon, para su mejor apreciación).

 

Esperamos sea de interés a las nuevas generaciones, retomando la fundamental necesidad de la teoría y el conocimiento de la propia historia de nuestra ciencia, ganando no sólo en nuestra madurez como ciencia, sino en nuestra identidad profesional.

 

*

 

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