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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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11 noviembre 2012 7 11 /11 /noviembre /2012 23:04

El Por Qué del Dónde 3Comentario a, Teorías, Leyes y Modelos en Geografía, 1983, de D. Harvey.  Artículo, 2012 (4/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jul 12.

 

Harvey habla de “los metodólogos”, entre ellos, quienes estamos interesados en la geografía teórica en México, difícilmente llegaríamos a sumar diez (entre estudiosos de la filosofía de la geografía, y hacedores de la historia de la misma, como del análisis de la sociología de la ciencia, entre otros posibles aspectos), surgidos en los últimos treinta años, y de los cuales, bien tiene razón Harvey, sólo dos exponen su postura filosófica definida, y, para más, precisamente de la dialéctica materialista o marxista; en los demás, “sus supuestos metodológicos…, tienen poca relación con las amplias investigaciones acerca de la naturaleza del conocimiento”.  Lo que, en otras palabra dicho, equivale al trabajo en la empíria pura, disfrazada de algo de racionalidad.  En tiempos de Harvey, éste decía que el geógrafo no estaba siendo formado en la ciencia y el método científico, y que, por lo tanto, no estaba preparado para hacer una geografía  científica cono ya lo reclamaba la “revolución científica”.  Pero, cuarenta años después, no sólo no avanzó en esta formación y preparación, sino, peor aún, acabó renunciando a la geografía como ciencia.  El trabajo de buena parte de “los metodólogos”, no está ya en la orientación del hacer científico de la geografía, sino en “el arte” de “un saber” más, en el <<diálogo de “las artes” de los saberes>>.  De un idealismo subjetivo en Harvey, “los metodólogos” de hoy, en buena parte, pasaron a un idealismo metafísico.

 

La paradoja, hemos dicho, es que la simiente de ello ya estaba en Harvey mismo; y aquí nos referiremos a la esencia de todo su trabajo: “En general –expone Harvey–, el objetivo de la geografía no está en desacuerdo con la investigación científica…”[1], y el problema de esencia en esta cita, no está en el vínculo o no de la geografía con la ciencia, sino en el concepto: “el objetivo de la geografía”, por el cual Harvey reduce el problema teórico-metodológico de la geografía de su verdadero objeto de estudio, a una mera definición adecuada de lo que se quiere.  Y es la inducción subjetiva a partir de estas particularidades subjetivas, lo que hace de los planteamientos de Harvey un verdadero marasmo teórico.  En ese sentido, no era posible que la geografía encontrara una determinación como ciencia, sino justo sólo aquello a lo que ha llegado cuarenta años después.

 

Harvey no escapa, y hablando de geografía teórica no podría hacerlo, a la consideración de los aportes de Hettner, e incurre, como todos, sin estudiar las fuentes originales, en adjudicar la falsa tesis de una postura kantiana en éste.  Sin embargo, por lo menos en un pasaje, con honestidad intelectual, Harvey reconoce lo dudoso del hecho: “Aparentemente –apunta Harvey–, Hettner utilizó la tesis kantiana…”[2], y efectivamente, la usó, pero, primero, para deslindar, y segundo, para tomar de ella lo que había de positivo; pero justo lo que lo que no se rescata por nadie, ni por Harvey, no obstante éste hace una separación clara de la tesis de Kant; dice Harvey, y citamos: “La tesis kantiana también supone que puede analizarse el espacio y desarrollarse conceptos espaciales independientemente de la materia”[3].

 

Y aquí Harvey aborda ineludiblemente el problema del objeto de estudio de la geografía: el espacio.  Y resultará enormemente valioso detenerse en ello.

 

La manera en que se expresa dicha tesis kantiana, establece una premisa falsa, entendible en Kant y en general en el idealismo, pero justo de la que se valió la crítica marxista, pero no para hacer la crítica consecuente, sino para deducir, por oposición, su propia definición del espacio.

 

La crítica consecuente con esa tesis kantiana radica en corregir un concepto, y luego poder aceptar que no había objeción alguna para elaborar un concepto de espacio absoluto vinculado al campo, como un concepto de espacio relativo vinculado a la substancia.  Ese concepto a corregir es, en consecuencia, el concepto de “materia”, por el cual el idealismo en general identifica la sustancia.

 

Cuando el espacio se separa de la materia, evidentemente el espacio, como “la nada”, se convierte en atributo de algo sobrenatural, es decir, metafísico.  Pero he ahí que, cuando el espacio sólo se separa de la sustancia, en primer lugar, el espacio sigue siendo “algo” objetivo y material, y, en segundo lugar, atributo, por lo tanto, lo mismo de las propiedades geométricas relativas de lo discreto o cuerpos sustanciales, como de la geometría absoluta del campo continuo, en general, representado éste por el vacío.

  


[1]        Ibid. p.87.

[2]        Ibid. p.90 (subrayado nuestro).

[3]        Ibid. p.91

 


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