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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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1 febrero 2010 1 01 /02 /febrero /2010 09:00

Cliché Espacio Geográfico, Revista 2010

Construcción de Representaciones
Cartográficas y Análisis Espacial, para la
Enseñanza Media Superior
. 
Ponencia al II Simposio de Enseñanza
de la Geografía en México,
México, 1986.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri

 

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica 
http://espacio-geografico.over-blog.es/; 
México, 1 feb 10.

 

Comentario Preliminar.

 

                              Tratamos en esta ponencia el problema del análisis espacial, y por lo tanto, en primer lugar, hubimos de partir de nuestra definición del espacio terrestre o geográfico, que en aquel entonces, aún seguía siendo “el espacio adyacente a la superficie terrestre”.  No obstante, lo que caracteriza a este ensayo, es que en él aparecen ya los primeros elementos en contradicción con tal definición, como el continuo, y sus vínculos con la sustancialidad del medio geográfico o conjunto de fenómenos naturaleza-sociedad, que llevarían a ver las propiedades del espacio terrestre, más allá que el aristotélico “espacio adyacente”.

 

                              Otro aspecto esencial en el desarrollo de la teoría del espacio, estaba contenido en el enunciado de ser “un elemento de la diversidad infinita de la materialidad del mundo”; de donde el espacio, lo que fuere, era una forma más del movimiento de la materia, y no una “idea cómoda” para entender la forma y coexistencia de las cosas.

 

                              Una crítica que la marxología, principalmente en la que nosotros abrevábamos, la soviética, hacía a la noción de espacio, era el separar –decía esta– metafísicamente, el espacio, de sus formas de existencia.  Esto es, que el espacio no era así, una forma más de existencia de la materia, sino sólo la “espacialidad de las cosas”; pero, paradójicamente, a nuestro ver, con ello caía precisamente en lo mismo que criticaba: la metafísica kantiana de concebir al espacio tan sólo como una idea cómoda para entender la forma y coexistencia de las cosas.  El problema estaba en poder entender la sutileza extraña de esa forma de la materia que es el espacio; y no precisamente en el mecanicismo newtoniano como el recipiente infinito de las cosas, sino como la dialéctica einsteniana del continuum, como un campo.

 

                              Un cuarto de siglo ha transcurrido, le hemos dado vueltas al asunto, pero nada de ello, que no sea aquella definición muy limitada del concepto de espacio, o la precisión de conceptos como "discreto", en lugar de "discontinuo", etc., ha quedado cuestionado.

 

                               Fuera de ello, puede verse que lo dicho hoy, había sido ya dicho ahí, hace un cuarto de siglo.  Finalmente, aquí sí quedó el mapa didáctico en proyección Paralelogramática, con la que se buscaba compensar, infructuosamente, las deformaciones producidas con la Equirectangular.

 

 

Ponencia.

 

                              Una definición objetiva de la Geografía, ha de partir de delimitar la faceta de la realidad que es objeto de su estudio, y que a su vez, conforma su categoría fundamental; y así definimos –ya desde el I Simposio Sobre Enseñanza de la Geografía– que la Geografía es una ciencia del estudio del espacio adyacente a la superficie terrestre; a lo que ahora agregamos: campo de acción material, y continuo, cuya geometría describe sus vínculos con la sustancialidad del medio geográfico.

 

                               Desentrañando las propiedades de este campo, es como se ha ido dando el conocimiento geográfico.

 

                              Así, la Geografía se encarga del estudio de un elemento de la diversidad infinita de la materialidad del mundo, contribuyendo con ello, a su vez, a la comprensión de su unidad.  Rechazamos, pues, la proposición positivista de la Geografía como ciencia de los fenómenos o relación naturaleza-sociedad y su sentido enciclopedista, o mixto en su variedad de ciencia social acerca de la naturaleza.  La Geografía, así como la definimos, es una ciencia natural físico-matemática; donde lo social, lo mismo que lo natural, no son mas que procesos manejados y entendidos bajo sus propias leyes y teorías, determinantes de las propiedades del sistema de referencia del espacio.

 

                               Nos proponemos en este breve ensayo, fincado en los postulados anteriores, plantear un bosquejo general de las bases de la sistemática en la enseñanza de la geografía, que aun cuando generalizable a cualquier nivel, ha sido experimentado en el nivel medio superior oficial y privado.

 

                              Si hubiese que resumir en una figura toda esa idea, bien podríamos pensar en el contenido y extensión de un Atlas geográfico Universal, como los habidos desde Ptolomeo a nuestros días; es decir, en donde la Geografía es esencialmente un saber cosmográfico-cartográfico, en el que se fundamenta un conocimiento general del medio geográfico.

 

                              Tratando sobre los aspectos esenciales en que se fundamenta la sistemática de la enseñanza de la geografía, habría que considerar el proceso de formación del concepto de espacio, inicio del estudio de la faceta geográfica de la realidad, el cual empieza por la noción de las posiciones relativas de las cosas; asciende a la métrica de la corporeidad de las cosas y de las posiciones elativas entre las cosas; hasta la geometría que hace abstracción de las cosas mismas.

 

                              Dicha abstracción no constituye, de ninguna manera, una separación metafísica de la noción de espacio, de la realidad, sino tan sólo un momento más, en el desarrollo de su conocimiento, que llega hoy en día a considerarse como la geometría del campo.

 

                              Si las primeras páginas de un Atlas Geográfico Universal tratan del lugar de la Tierra en el Universo; es decir, dela cosmografía; este conocimiento puede obtenerse por simple referencia física –por ejemplo, el que la Tierra está entre Venus y Marte–, o bien, mediante el empleo de diversos sistemas de referencia matemáticos –esto es, como ejemplo, que la Tierra tiene una posición aparente respecto a otros cuerpos celestes, en una determinada altura y acimut, ascensión recta y declinación; o latitud y longitud celestes–, parámetros los cuales son transformables en un sistema de referencia geográfico correspondiente; es decir, de latitud y longitud geográficas, y cualquier otro sistema de coordenadas para el espacio geográfico.

 

                              Las siguientes páginas de dicho Atlas tratan del análisis espacial.  A partir de aquí, entramos en materia de representación cartográfica.

 

                              Un sistema de coordenadas geográficas como el canevá conformado por la latitud y longitud, presupondrá el conocimiento de la esfericidad de la Tierra y su simetría.  Luego, las transformaciones posibles entre este sistema sexagesimal y un sistema ortométrico centesimal, supondrá la medida conocida de equivalencia entre los 360º, y el perímetro de la esfera.

 

                              Aquí tiene lugar el cálculo de Eratóstenes que determina el perímetro de la Tierra.

 

                              Con este simple dato nos es ya posible construir tres representaciones cartográficas hiparquianas, que suponen un Tierra perfectamente esférica, y cuyas deformaciones en el plano pierden significado como sistemas imperfectos, para ser valorado más crudamente el fenómeno con fines didácticos.

 

                              La primera de ellas es la Equirectangular.  El perímetro del ecuador es representado como una línea recta horizontal a escala; el Meridiano Central se traza como un semimeridiano, o bien como el valor de un medio del perímetro ecuatorial.  Los paralelos y meridianos se trazan en la magnitud de estos ejes de origen con una separación convencional.  Finalmente, se igualan los rasgos entre las coordenadas extremas semejantes del mapa de un Atlas y nuestra representación cartográfica, configurando los continentes en los que se vierte cualquier contenido temático.

 

                              Una región cualquiera de un fraccionamiento planisférico, puede ser analizada con una transformación de escala de un área inscrita en un sistema de coordenadas  extremas que se desee.

 

                             La segunda, es la representación cartográfica Paralelogramática, cuya única diferencia respecto de la anterior, es que el Meridiano Central, se traza en igual magnitud que el ecuador, tratando de compensar las deformaciones de la Equirectangular.

 

                              La tercera es la Trapezoidal, que busca corregir simultáneamente las deformaciones de las dos anteriores.  El Meridiano Central es de un medio de la magnitud del ecuador, y en los polos se traza una línea simétrica y perpendicular al Meridiano Central, con una extensión de un medio del ecuador, con la misma subdivisión longitudinal convencional, por lo que los meridianos tienden a converger.

 

                              Por lo menos con estos elementos como base para tres sistemas espaciales relativos, ya se puede analizar la espacialidad de los procesos naturales y sociales (no a esos fenómenos en sí mismos, cuya explicación es complementaria), y descubrir las propiedades del espacio geográfico que habrán de conducir inmediatamente al estudio sujeto a leyes de la geografía.

 

                              Así, por ejemplo, en lugar de pretender infructuosamente un estudio nunca lo suficientemente exhaustivo sobre los fenómenos, este conocimiento debe reconocerse como meramente descriptivo del medio geográfico, y por lo tanto, susceptible de abreviarse en información; para, en su lugar, entrar en el análisis de los principios o leyes más generales espacial-geográficas, sobre el comportamiento continuo-discontinuo, homogéneo-heterogéneo, uniforme-desuniforme, isotrópico-anisotrópico, etc., del espacio geográfico, respecto al medio geográfico.

 

                              Para ello se puede ejemplificar aquí con la ley espacial-geográfica de la zonalidad planetaria, incluso deduciéndola de tal modo que dicha ley quede establecida para, en función de ella, observar las regularidades del comportamiento del espacio geográfico.  Todo lo cual puede ir siendo analizado geográficamente a través de su elemento metodológico fundamental: la cartografía; pues hacer una consideración cartográfica, es esencialmente hacer una consideración geográfica.

 

 

                                  Si hace más de dos mil años Eratóstenes, Hiparco y Ptolomeo, fueron capaces, con sus rudimentos, de llegar a una buena parte de esos planteamientos, resulta absurdo pensar que un estudiante de bachillerato de nuestros días, no pueda reproducir los mismos razonamientos.  En la práctica, nosotros nos hemos demostrado que sí lo puede hacer.  En consecuencia, no es la terca realidad la que no se ajusta a la teoría de esta geografía fenomenológica, sino que la misma, acientífica, no se ajusta a la realidad.  Ensayemos, pues, prácticas “nuevas” (por bien olvidadas).
 

 Ejemplo-mapa-didactico-UACH.jpg

Ejemplo de mapas didácticos de ejercicio; el superior elaborado empíricamente por referencia física, y el inferior en Proyección Paralelogramática, para la apreciación de las deformaciones según el tipo de Proyección

[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; http://espacio-gegrafico.over-blog.es/]

 

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