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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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27 mayo 2012 7 27 /05 /mayo /2012 22:07

Laboratorio Científico del s.XVIIEdición Especial 1, de Tercer Aniversario.  Antecedentes.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

28 may 12.

 

Antecedentes.

 

A manera de introducción, expondremos los antecedentes del fenómeno en forma de un análisis de lo concreto, es decir, de la narrativa que describe dando cuenta de la explicación causal sin más argumentación demostrativa, la cual dejamos en extenso más adelante en otros apartados.

 

De este modo, el fenómeno se presenta a partir de mediados de 2011, cuando en época de lluvias, un relámpago daño nuestro equipo de cómputo, y con ello nuestra capacidad de trabajo para seguir ofreciendo a la comunidad de lectores de “Espacio Geográfico”, la Revista que hasta ese momento, ya durante dos años, habíamos ofrecido gratuitamente compartiendo así nuestra experiencia y conocimientos.

 

Haciendo una falsa identidad entre el vivo interés de esa comunidad de lectores con una simpatía tal que no tendría objeción a un apoyo moral con una “suscripción” económica voluntaria por una ´nica vez, para resarcir nuestro equipo; lo cual, finalmente, redundaba en el propio bien del lector.  No vimos problema en solicitar dicho apoyo en esos términos.  Pero, luego de prudentes tres meses de espera, no hubo una sola manifestación de apoyo solidario; lo que se mostró, fue únicamente una indiferencia absoluta a la suerte de la Revista y el Blog mismo, no obstante el vivo y sistemático interés.

 

Entonces, pasando a una nueva fase, decidimos restringir a la venta comercial ciertos materiales (aparte de ciertos documentos que ofrecíamos a la venta desde antes, no obstante los mismos estaban publicados fraccionadamente en el Blog, y aguardamos en ese nuevo intento a alguna respuesta, la cual, en el lapso de otros tres meses, nunca llegó en forma positiva.

 

Fue ahí donde nos dimos cuenta de que teníamos en las manos una situación experimental de sociología de la ciencia, por la cual se hacía necesario caracterizar  a esa comunidad, incluso internacional, de lectores, pudiendo cuantificar los hechos dados no sólo las estadísticas de diversos registros en el Blog, sino de aplicar más consistentemente el metrón económico de la suscripción formal a la Revista.

 

Por los resultados empíricos dados hasta entonces, pasamos de la “feliz especulación” dada en aquella falsa identidad de simpatía, a un supuesto formal acerca de cuál sería la real distribución de la comunidad de lectores sistemáticos en el Círculo de Empatía de la Revista.  Partimos, para ello, del antecedente de nuestra experiencia en el trabajo grupal académico, por el cual, de manera invariable, en todo grupo se forma: 1) un pequeño subgrupo de no más de un 15% de aquellos que muestran una actitud de simpatía; 2) un pequeño subgrupo equivalente, de aquellos que muestran una abierta antipatía; y 3) un subgrupo que constituye la parte mayoritaria del grupo en general, con la característica de la apatía; mismo que, a su vez, se subdivide en dos características: a) un subgrupo del mismo que muestra una actitud de apatía indiferente; y b) un subgrupo, a su vez, que muestra una actitud de apatía crítica; es decir, que somete a juicio todo cuanto es dicho, pero tarda, nunca define, u oscila, entre una posición de compromiso hacia la simpatía o la antipatía declaradas.

 

Así, partimos del supuesto de que el Círculo de Empatía de la Revista podría tener una distribución semejante:

 

01 I Hipótesis 

 

Entonces pudimos entender ya, por qué un 85% de la comunidad de lectores no respondía; pero quedando el problema de por qué un 15% esperado en lo positivo, tampoco lo hacía.

 

Para explorar lo que ocurría con ese 15% de lectores, no quedaba más que someterlo a pruebas “más crueles”: comprometerlo; ya no sólo moralmente, sino con su propio desarrollo intelectual, negándole la información y luego ofreciéndosela a cambio de una remuneración económica mediante una suscripción formal a la Revista.

 

Por lo tanto, no esperábamos gran cosa, acaso un tercio de ese 15% como máximo, pero el hecho es que, en realidad, esperábamos finalmente una respuesta positiva.

 

Comenzó el año 2012, y la estrategia consistió en continuar ofreciendo artículos en forma desinteresada, pero, a la vez, ofreciendo por suscripción económica carios otros más de ellos.

 

Y entonces, de pronto, ocurrió algo inesperado: nuestra cuenta de correo electrónico fue hackeada.  Habíamos solicitado a algunos estudiantes conocidos, el que nos hiciesen el favor de enviar, a manera de prueba, unos correos como “Solicitud de Suscripción”, pretendiendo seguir todo el trámite hasta el depósito (autopagado), y el envío de los materiales.

 

Estábamos tan seguros de que finalmente habría entre un tres y un cuatro porciento de lectores que responderían, que una primer comprobación de ello, fue el mismo hackeo.  “Alguien”, que por supuesto nos venía espiando de tiempo atrás, estaba igualmente convencido de que finalmente obtendríamos algún ingreso económico (muy seguramente hasta pensó que nos haríamos millonarios), y se dispuso a tratar de perjudicarnos, haciéndonos el daño de eliminar los correos que recibíamos como “Solicitud de Suscripción”; y tantas veces enviamos señuelos fingiendo tal hecho, tantas veces, en un hackeo cada vez más elaborado, se intervino nuestro correo abriéndose en otra parte y eliminándonos aquellos garlitos.  EL hecho fue tan burdo, torpe y cínico, que pudimos saber quién era y las razones que había detrás: el “Rector” de una “Universidad” privada en la que laboramos (más conocido como “El Nopal del Romeral”, por lo “espinoso”), pero cuyo malestar estaba en que a nosotros nunca nos impuso su política de “ley de la selva” y el que, cual “Señor de horca y cuchillo”, se hiciera su capricho, en contra de los fundamentos y conclusiones de nuestra tesis de Maestría en Educación; y razón por la cual acabó “ofreciéndonos la liquidación conforme a la ley”.  Luego, tantas veces nos había intentado hacer daño, tantas veces ello se transformó en bien, y esta vez no sólo no fue la excepción, sino el mayor bien que nos haya hecho.

 

Comenzamos, pues, a utilizar provechosamente el “villano hackeo” entreteniéndolo con señuelos, y convenciéndonos de la necesidad de otro procedimiento más seguro para el movimiento económico.  Pero en ello, “quitando y poniendo para ver qué pasaba”, vimos las variaciones concomitantes durante enero y febrero, y para marzo pasamos a adoptar una nueva estrategia: la sustitución de la suscripción automática al Boletín (un recurso que viene dado en la plataforma de Overblog), por la suscripción automática a la Revista.

 

De aquel ejercicio de variaciones concomitantes mediante señuelos con el descerebrado hacker (el “Benja”), pudimos estar casi seguros de que no hubieron más solicitudes de suscripción que aquellas con las que se entretenía el intruso ratón fluorecente en el laboratorio; por lo que ni el mínimo del 3% esperado se hacía efectivo.  Peor como ello estaba en medio de una situación complicada, tuvimos que tratar de comprobarlo.

 

El asunto ya no era económico, sino el tratar de comprobar el fenómeno; y ofrecimos entonces el envío gratuito de la Revista por suscripción automática; y entre mediados de marzo y mediados de abril, sólo cuatro lectores se registraron.  Comprobamos así, que los esfuerzos del descerebrado hacker fueron en vano, pero que, igualmente, vana parecía ser la importancia de nuestra Revista.

 

Sin embargo, el problema se volvía a plantear: ¿Cómo es que hay un interés sistemático sostenido por tres años, a la vez que en ello pareciera haber una vana importancia por la que el lector no hace diferencia entre esta Revista y el contenido de otros blogs semejantes?  ¿Cómo es que pareciera ser que “para las tonterías de esta Revista, ni regalada”, cuando ello se volvería como un boomerang degollando al lector, pues qué clase de lector sería si, no obstante, sistemáticamente atiende y se interesa por tales “tonterías”?

 

Para mayo de 2012, próximos al tercer aniversario de este Blog y Revista, comenzamos a preparar este informe acerca del experimento de sociología de la ciencia, que aquí se narra, y dados los resultados en una nueva apreciación más realista del Círculo de Empatía de la Revista, la nueva distribución fue la siguiente:

   02 Distribución Proporcional

 

Resolver la paradoja antes expuesta entre el interés sistemático y la simultánea indiferencia, implicó una nueva reflexión: hacíamos otra falsa identidad por error, esta vez, entre el lector sistemático, y los visitantes circunstanciales al Blog.  Nuestro Blog, “Espacio Geográfico”, recibe hasta ahora, un 75% de sus visitas por búsquedas; es decir, que estos no son lectores sistemáticos, pero constituyen el segmento de la “apatía indiferente”.  Los lectores sistemáticos son sólo el 25% restante, en el que, nueva hipótesis: 1) entre un 3% y un 7% son lectores simpatizantes, pero hasta ahora, no comprometidos con la Revista (potenciales); 2) estimamos en un 6% al lector en una posición de “apatía crítica”; y 3) estimaos en un 12% al lector con franca “antipatía” hacia la Revista, pero lo cual se explica por ser un lector crítico, atento a los “movimientos del enemigo”, como al hecho de ver qué puede obtener de ello, poniendo al revés la teoría y aplicándolo en su provecho.  Esta última situación es tal, que lo que clasificamos “apatía crítica”, bien es asimilable al segmento de “antipatía”.

 

03 Contraposición de Caracterizaciones

 

Así como el segmento de “apatía indiferente” lo constituyen estudiantes de geografía (principalmente), buscando información circunstancial, el segmento de “antipatía” lo constituye esa comunidad de geógrafos abrumadoramente mayoritaria que aún se mueve en el ámbito teórico de lo que denominamos “geografía fenomenista”, y ahora, peor aún, de una “pseudogeografía subjetivista metafísica”, y que, de momento, no obstante tres años ya de argumentación demostrativa, difícilmente podría ser de otra forma.

 

Pero, evidentemente, allí donde se redujo nuestro interés; volviendo al asunto económico; es en ese segmento del 7% que, ahora estamos seguros, debe existir, pues éste está representado en parte, por todos los suscriptores a lo que fue el Boletín, y parte de los cuales son sus últimos cuatro registrados entre marzo y abril.

 

Se explica así, finalmente, esa paradoja del interés sistemático, simultáneo a la “indiferencia absoluta”.  Esto es, que, no hay tal “indiferencia”, por lo contrario, hay una plena identificación de lo diferente; pero cuyo compromiso con ello, ya no se diga intelectualmente, sino sólo de forma moral, es un asunto plenamente intimidante frente a una “oficialidad” institucional de un oscurantismo inquisitorial manifiesto.

 

En este estudio hemos sustentado la tesis de que este es un fenómeno expresión de la lucha de clases  en el plano ideológico; en la lucha por una defensa de la ciencia y el método científico de la modernidad ilustrada, frente a la anticientificidad del planteamiento subjetivista metafísico de la “posmoderidad” oscurantista, que por decreto pretende reemplazar a la modernidad.

 

Ese Tribunal del Santo Oficio (geográfico) que es la “Oficialidad Institucional”, hace lo suyo (y no podría ser de otra manera).  No es ello lo que importa, está ya hundida para siempre en lo nefasto de la historia; lo importante es lo rescatable a lo científico: quizá hasta un 7% de la comunidad de lectores de esta Revista.  Pero con menos aún, con mucho menos, estos harían el fasto que el momento histórico del desarrollo de la geografía como ciencia ya reclama.

 

Nosotros hemos hecho todo cuanto nos ha correspondido y estuvo en nuestra posibilidad hacer.  Ahora toca a esa misma fracción de pensamiento progresista el manifestarse; y con ello no nos referimos a pronunciarse en la plaza pública, sino a algo más simple: registrar su suscripción económica a la Revista.

 

En adelante, disolveremos esa tercera falsa identidad que se hizo entre el “Espacio Geográfico” como el Blog, y el “Espacio Geográfico” como la Revista.  La Revista, como ámbito de experimentación y creatividad a futuro, se elaborará aparte y será enviada mediante la cuota económica de suscripción, vía el registro de suscripción automática.  Queda el resto del Blog entonces, ya, como mero “análisis crítico de la historia” y recreación en diversos tópicos.

 

Por último, en este nuevo viraje, de los artículos que habíamos venido dejando reservados a la suscripción, publicaremos los correspondientes a la Historia de la Geografía en México, como parte que es de esa lucha de conciencia por la ciencia.  Pero, sin ningún cargo de conciencia, reservaremos aún a los suscriptores, e incluso aún no habiendo éstos, esos artículos especiales de geografía teórica, de geografía aplicada, y de geografía operativa, que constituyen ya, herramientas del futuro en una nueva geografía.  Su objetividad es tal, que andando el tiempo, necesariamente, quien aborde la geografía como ciencia moderna, llegará, de cualquier manera, a ellos.

  


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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Sociología de la Geografía
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