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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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3 noviembre 2013 7 03 /11 /noviembre /2013 23:01

El Problema de Esencia de la Energía

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

25 oct 13.

 

   

  

Se calcula que para el 2018, la energía solar o fotovoltaica satisfará el 10% del consumo energético mundial actual, y que hacia el 2027 proporcionaría ya el 100% de la necesidad energética.

 

 

Si a fines del siglo XVIII la fuerza de tracción animal en el tiro de caballos fue reemplazada por la energía de vapor que abrió la era del carbón, a fines del siglo XIX el carbón fue reemplazado por el petróleo, y ahora, desde fines del siglo XX, el petróleo está siendo sustituido por la energía fotoeléctrica como una necesidad del siglo XXI para la sobrevivencia de la especie humana.
 


Fuentes-de-Energia-en-Petroleo-Equivalente.jpg 

Se asume que el ritmo de crecimiento de la energía fotovoltaica ocurre exponencialmente, y aún así, ello es poco, y no significa más, que estamos en una carrera contra el tiempo en el reemplazo de la energía basada en el petróleo por la fotovoltaica, carrera que ha tenido momentos de impulso como 1997 (en que Japón supera a Estados Unidos en la producción de energía fotovoltaica), y 2005 (en que Alemania supera a Japón).  Como quiera, debemos cantar un réquiem por la industria del petróleo como fuente básica de energía; o, dicho en otras palabras, antes que invertir en ello, urge invertir en energía solar.

 

 

La referencia, pues, es Alemania: con una producción de energía fotovoltáica de 32 GW, en ese crecimiento exponencial en el que en 2011 instaló cerca de un cuarto del total, más precisamente, 7.5 GW.

 

 

Italia produce la mitad de Alemania: 16 GW; y lejanamente están, China con 8,000 MW; Japón, con 7,000 MW (pero creciendo rápidamente, a poco más de 1000 MW por año, según el dato de 2012, a raíz del accidente de las plantas nucleares de Fukushima de 2011); y Estados Unidos, con 7,000 MW.  Sin embargo, es clara la revolución científico-técnica dirigida a una nueva conversión de la fuente básica de energía.  En este cuadro, México produce apenas poco más de 50 MW, y el total en todo el mundo alcanza ya poco más de los 100,000 MW.

 

 

Una planta generadora de energía fotoeléctrica con un costo de unos $750,000 Mx, tiene una producción de 10,000 kWh anuales (teniendo como referencia el que el uso doméstico no supera los 10,000 W, ello significa el abasto de energía a 1,000 hogares).  Pero justo he aquí lo verdaderamente revolucionario: no se trata de que plantas generadoras instaladas por el Estado suministren a los hogares, sino que los hogares mismos se conviertan en plantas generadoras de energía, con un costo moderado de unos $30,000 Mx por hogar.  Se trata, pues, de que el Estado instale en los hogares los sistemas de paneles solares, inversores y baterías (deducible de los pagos bimestrales), y con el costo de una planta de 10,000 KWh, en vez de 1,000, dotar a 25,000 hogares de energía, que a poco tiempo, de sus excedentes, dichos hogares pudieran convertirse en generadoras de la misma para el suministro a las plantas industriales.

 

 

El problema de esencia de la energía está en que, con tal conversión tecnológica a la energía fotoeléctrica, cuanto más pronto sea, más rápido se incidirá en la solución a las causas del calentamiento global (las emisiones de gases de efecto de invernadero, derivados de los combustibles fósiles o hidrocarburos).

 

 

No somos ni lejanamente expertos en esto, pero de 1984 a 1992, tuvimos oportunidad de laborar en la Gerencia de Exploración de PEMEX, uno de cuyos Departamentos era el de Análisis Estadístico, y en él tuvimos a nuestro cargo el Sistema de Información Geográfico de “Asignaciones Petroleras”, en el que, todavía en esos años, se estaba sustituyendo cartográficamente las antiguas Asignaciones a las Concesiones porfirianas, por las nuevas Asignaciones de propiedad del Estado Nacional, conforme a la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional.  Al porfiriano régimen de Concesiones, le siguió el de “Contrato por Obra Determinada de Servicios Profesionales”, en donde, en esta caso de la exploración, PEMEX asume todo el riesgo, e independientemente de los resultados de la exploración, las compañías privadas participantes (por lo regular de antiguos funcionarios de la misma industria), reciben su pago íntegro por sus servicios.  Ahora, las modificaciones a los Artículos 27 y 28 constitucionales, permitirían la propuesta de los nuevos “Contratos de Utilidad Compartida”, que si bien parecen más justos, implican, al igual que los llamados “Contratos de Riesgo”, el que las compañías privadas participantes, registren el producto obtenido como parte de sus activos fijos, no significando ello otra cosa, que una apropiación del recurso natural, siendo así, no más que una variante de las porfirianas Concesiones.

 

 

No sólo por lo antes dicho es que el Artículo 27 Constitucional relativo a la propiedad del Estado en nombre de la nación; como el Artículo 28 por lo que toca al carácter estratégico en la economía nacional de esa propiedad en manos del Estado, no deben ser tocados en una coma; sino aún más, porque hacerlo, nos condenará a un mayor atraso y subyugación al capital monopólico internacional o imperialista, en una dependencia a una industria petrolera obsoleta.

 

 

Terminó la era del petróleo, se abren expectativas optimistas ante el futuro.  Pero cuatro consorcios petroleros (de los siete originales): 1) Exxon-Mobil, 2) Royal Dutch Shell, 3) Britis Petrolum, y 4) Chevron Co, con su gran poder económico, se proponen mantenernos atados a la dependencia del petróleo; no sólo haciéndonos invertir en ello en exploración y refinación de alto costo, que se esgrime como justificación que implica la intervención de empresas extranjeras, sino haciéndonos depender necesariamente de su producción.

 
Principales-Compania-Petroleras.jpg

 

Tan sólo el proyecto de la nueva refinería de Hidalgo tiene un costo de 130 mil millones de pesos; o unos 13,000 millones de dólares; lo cual representa la mitad de las ganancias anuales de la empresa Chevron, y diez veces más al costo de la electrificación fotovotaica de 25,000 hogares; lo que equivale a decir que, con el costo de tal refinería, se electrificaría con energía limpia, fotovoltáica, a 250,000 hogares; lo cual, no obstante, es aún equivalentemente muy poco; pero el problema ya no son los costos, sino la urgencia de la necesidad de esa conversión tecnológica, incluso con un sentido vital para la humanidad..

 

 

Recientemente, firmada por quienes dos veces, una en 1988 y otra en 2006, han traicionado al proletariado de este país que depositó en ellos el poder, y ahora, no habiendo defendido el todo, pretenden, ya sin autoridad moral alguna, defender la parte acompañados en la firma de ese documento por lo que sólo representa el oscurantismo y un “democratismo burgués obsoleto”, en obispos e intelectuales que únicamente invocan al pasado; se ha enviado una carta al Congreso de la Unión, es decir, a los administradores del orden capitalista burgués establecido, denunciando que la “Reforma Energética” será “traición a la patria”, el “comprometer nuestra soberanía”, el poner en riesgo “nuestro desarrollo libre e independiente”; llamando a considerar el “sentido patriótico”, a “no dar la espalda a la historia”, a “la Constitución” y “a los intereses de la nación”.

 

 

“El petróleo es nuestro”reza la frase repetida hasta la saciedad y puesta en boca del desarrapado de Calzonzin.  “El petróleo es de la nación”, dice otra consigna en voz de sus principales defensores; pero debemos detenernos ya a considerar: ¿“Nuestro”?  ¿Nuestro de Calzonzin y los demás desarrapados proletarios incluyendo al autor de etas líneas?; o “nuestro”, de ellos, de la burguesía nacional que es la que realmente se lo apropia.

 

 

¿“Nuestro” de nosotros los nacionales o los nacidos en estas tierras?, o “nuestro” de la “Nación”, es decir, en el entendido del “Estado Nación” o “Estado Nacional”, que, otra vez, no es más que el proyecto del siglo XIX del Estado capitalista burgués mismo, que, incluso, ya estorba a los fines del capitalismo monopólico mundial y ahora bota al diablo toda soberanía.

 

 

El petróleo no es nuestro, es decir, de nosotros el proletariado, el proletariado –bien dejaron establecido Marx y Engels en el Manifiesto del Partido Comunista–, no tiene patria, esto es, está desposeído de todo patrimonio o heredad; la patria, la heredad de la riqueza de estas tierras, nos ha sido despojada al proletariado y está en manos de la burguesía y su Estado Nacional, que con el concepto de “nacional” nos embauca con el cuento de que “el petróleo es nuestro”, o de que “el petróleo es de la nación” (donde “nuestro” es la burguesía nacional, y “nación” es el Estado Nación” de la burguesía nacional).  “Nuestro desarrollo libre e independiente”, es su desarrollo capitalista nacional, con la patraña de que ni es “independiente”, ni mucho menos “libre”.  Su reclamo es porque, efectivamente, está teniendo lugar una traición entre ellos, en el seno de su misma clase social.  Bien visto, si nada de eso es nuestro, a nosotros, el proletariado, qué?!  Bien se puede llevar ya el diablo a todo ello, a esa “su industria estratégica”, que como tal ya no lo es para nosotros, para quienes ahora ya es un estorbo real al progreso y desarrollo, cuando lo estratégico es ahora la necesaria y urgente conversión a la energía fotovoltáica.

 

 

Y no obstante, si hemos de defender la industria petrolera y energética en general, no es patrioteramente porque “sea nuestra”, sino por la agresión imperialista misma que con tal imposición a la producción y consumo del petróleo nos pretende continuar manteniendo en el subdesarrollo.

 

 

Pero ello nos impone a nosotros, el proletariado, primero, ya no ser más peones de sacrificio en el tablero de los intereses del capitalismo de la burguesía nacional cuyo momento histórico ha concluido; y segundo, obligados a luchar por una conversión en la fuente básica de energía y que los recursos naturales no sean más depredados por la burguesía del capitalismo monopólico imperialista, debemos ponerle condiciones a la burguesía nacional en esa alianza en la defensa de todo ello en consonancia con la dirección general de los cambios (la urgente necesidad de conversión a la energía fotovoltáica como fuente primeria de energía en función del problema del calentamiento global), y, en este caso: en el fin del régimen capitalista considerado en una transición, propiciar el cambio a una democracia popular que haga posible el paso a un modelo de economía planificada, la cual, bajo cuyo régimen político, concede aún la producción privada, pero sujeta a un severo control de producción planificada por el Estado en interés de la sociedad.  Entonces, y sólo entonces, valdrá y tendrá sentido el sacrificio mismo.

 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Nuestra Pequeña Narrativa de Lucha Proletaria
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