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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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29 enero 2012 7 29 /01 /enero /2012 23:01

Nave-Pleyadiana-de-Edward-Meyer--1980.jpgEl “Pueblo Elegido”: ¿Atributo Real Otorgado, Falsa Interpretación Humana, o Factor Externo Asociado?  Artículo, 2012 (1/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

30 ene 12.

 

Con la dificultad de un enunciado inmerso en un contexto irónico y sarcástico, Marx, en esa sutil crítica a la “Crítica” trascendental de Bruno Bawer, llega a decir: “Plantear el problema, es resolverlo”.  Más allá de que Bawer lo que hubiese con ello, ciertamente, por lo menos, “plantear el problema” es, empezar a resolverlo (si bien, dialécticamente ya va en ello toda la solución).

 

De ser cierta la hipótesis de Däniken, del arribo de otra civilización no-humana a la Tierra en épocas pasadas (con todo lo que con ello se despoja al ser humano de sus propias capacidades naturales), estos encuentros han tenido lugar, incluso como encuentro directo entonces, en el registro histórico en general, en el siglo XXX ane con los egipcios; en el siglo XIII ane con Moisés; en el siglo VI ane con Ezequiel, y probablemente en el momento de Jesucristo en el siglo I al inicio de nuestra era, por lo que toca la “Viejo Mundo”; y en el “Nuevo Mundo”, entre los siglos VIII dne a XIV dne en posibles diferentes momentos; como entre los siglos VII-VIII entre los toltecas y mayas, o el siglo XIII entre los nahuas o incas en Suramérica, por sólo referir esos casos como los más notables (de donde impensadamente, de manera natural, aparece una secuencia con intervalos de 7 siglos, que harían aparecer nuestra actualidad histórica como un momento más de encuentro directo).

 

Partiendo del supuesto exopolítico de que así ha sido (asumiendo entonces sus consecuencias para el desarrollo natural del ser humano, en virtud de examinar una hipótesis), el problema que se nos plantea, es el de si tales encuentros directos corresponden al providencial concepto de “Pueblo Elegido” (bien en su sentido restringido de “selección divina”, o en su sentido amplio de ayuda oportuna), y así, en todo caso, en razón de qué se ha dado esa elección; y luego, en función de esa razón, entender si en ello ha ido el otorgamiento real (y cuál sería a su vez la posible razón), o la simple y contingente elección; como para deducir que esto ha sido una “providencialidad” cuasi-divina, ante algo muy superior inintelegible, o bien como un factor externo en la cotidianidad humana, que queda asociado a algo con un fin.

 

A diferencia de los posibles encuentros pasados, mismos que antes del siglo XV se produjeron con una sociedad humana aún absolutamente sin conciencia de sí misma, y en que ello pudo haberse visto como el “natural” arribo de la Providencia en la que creía ciegamente y a la que se encontraba sujeto, sin más implicaciones que la “natural” ayuda divina; el encuentro de esta vez, cuando la humanidad ha transitado, desde el siglo XV, del teísmo al panteísmo, y de éste al deísmo, para, desde el siglo XIX, finalmente llegar al ateísmo con plena conciencia de sí como ser humano, tendrá ya la más amplia y profunda implicación en el pensamiento y organización social humana.  Modificaría de un tajo la interpretación de la historia, en la conciencia de sí del ser humano, consumando una identidad real, preestableciendo conscientemente un futuro: una conciencia para sí; ya en su reconocimiento ateísta, o bien, como real ser divino, dependiendo del conocimiento dado por el visitante.

 

Empezamos, sin duda, una nueva era para la humanidad.  Por lo tanto, examinar las condiciones en que ésta podría darse, es de trascendental importancia.

 

Hasta ahora, si se sigue la lógica general del fenómeno OVNI que presupone tal encuentro entre civilizaciones de distintas especies, ello se caracteriza por un muy paciente, espaciado y paulatino proceso de acercamiento a lo largo ya de varias décadas.

 

Para algunas culturas, como las latinoamericanas o las asiáticas, no habría ningún problema en que, de pronto, se aparecieran ahí en la plaza pública.  Se curiosearía, se saludaría, y se dejaría a que “el gobierno se encargara”, continuando cada cual en la cotidianidad de sus actividades, esperando sólo noticias del caso.  Pero en Europa, y particularmente en Estados Unidos, la reacción (incluso por muchos años condicionada), sería de pánico, de sentirse “invadidos”, y por lo tanto, de respuesta militar.

 


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