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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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7 octubre 2012 7 07 /10 /octubre /2012 22:02

1847-Batalla-de-Sacramento--Pedro-Garcia-Conde--1847.jpgHistoria de la Geografía en México en el Siglo XIX: sus Determinantes Teóricas y Sociales.  Ponencia al XX Congreso Nacional de Geografía, 2012.  Segunda Parte, de 1802-1843.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

8 oct 12.

 

 

De 1802-1843.

 

<<La Historia de la Geografía –hemos dicho–, es un proceso dialéctico y socialmente definido>>.  Ello lo haremos ver demostrativamente comentando uno de los pasajes en donde confluyen la historia de México en uno de sus momentos de consolidación, con una sociedad de una estructura particularmente compleja de difícil interpretación, y el despliegue de la geografía en su función social.

 

Tres historias aparentemente independientes confluyen poco a poco hacia 1867: 1) la historia de la definición del territorio de México que ya desde el virreinato sufría las presiones de los imperios para ser despojado de la terra ignota en el extremo norte, y luego ocurriendo de facto con el despojo de Texas a la Alta California por naciente imperialismo norteamericano; 2) la historia social del país, reflejada de manera diáfana en el ámbito institucional de la educación superior y del hacer de la ciencia, de lo cual referiremos al Colegio de Minería, cuya historia venía desde fines del siglo XVIII en manos de la dinastía de los descendientes de Diego Velázquez, el gobernador de Cuba luego de los viajes de Colón, una dinastía virreinal, pues, de larga proyección; y 3) la historia de una ciencia, particularmente retomada a partir de su institucionalización en México, lo cual ocurre en la reforma al Colegio de Minería de 1843, fundándose la carrera de “Geografía y Naturalista”.

 

En la primera historia, apenas a quince años del México independiente, ocurre la Guerra de Texas de 1836 a 1845, que lleva a la separación de dicho territorio, pero que culmina con la anexión al oriente del territorio de Nuevo México.  La voracidad de ese imperio naciente que venía desde 1776, no se detuvo ahí, y propició la intervención armada de la guerra de 1847-1848, tras lo cual, finalmente, se pierde el territorio de la Alta California.

 

 1836 Mapa de la República Mexicana Antes de 1836 (Anónimo

Mapa de México antes de 1836

[Anónimo, inserto en México Independiente, 1821 a 1855, de Enrique Olavarría y Ferrari; en “México a Través de los Siglos”, Tomo IV]

 

La segunda historia, al interior del Colegio de Minería, era reflejo directo de la lucha política e ideológica nacional entre liberales y conservadores.  Tantas veces los conservadores tomaban el poder, tantas veces la dirección del Colegio de Minería quedaba en manos de Joaquín Velázquez de León, nieto homónimo de la dinastía virreinal, fundadora misma del Colegio de Minería a fines del siglo XVIII; luego, tantas veces los liberales tomaban el poder, tantas veces la dirección del Colegio de Minería quedaba en manos de Blas Balcárcel, que andando el tiempo, sería un importante juarista.

 

En 1802 a las presiones de cambios que se avecinaban, el Colegio de Minería experimenta una reforma en la que se elaboran unas Instrucciones para el procedimiento de los estudiantes en su informe final, destacando en ello la importancia de la Geografía, la cual tenía por contenido los conocimientos de Cosmografía, Astronomía de Posición y Geodesia, complementada con el curso de “Delineación” (Cartografía), para el que iban especialmente dirigidas las mencionadas Instrucciones en el procedimiento del levantamiento cartográfico del real de minas.  Luego, se inicia en septiembre de 1810 la Guerra de Independencia, y en noviembre caen los primeros fusilados antiguos egresados del Colegio de Minería: Casimiro Chovell, Ramón Fabié, y Rafael Dávalos, quienes habían tomado partido por el movimiento independentista, y hasta fines de 1824 y principios de 1825, es que se empieza a notar, de acurdo con la obra “Datos para la Historia del Colegio de Minería”, de Santiago Ramírez, la influencia del nuevo Estado independiente mexicano al interior del Colegio de Minería rígidamente controlado por el conservadurismo virreinal, en una especie de “dictadura conservadora”, mediante un nuevo Reglamento y Plan del Colegio; sin embargo, aún hasta 1832 (en el gobierno de Anastasio Bustamante y la ejecución de Vicente Guerrero), domina en él, el control por parte de los conservadores.  Santiago Ramírez retoma sus datos para la historia del Colegio de Minería luego de omitir el año 1832 de los acontecimientos de la destitución de la presidencia y asesinato de Vicente Guerrero, y vuelve a ellos a partir de 1833.  Antes, en marzo, Antonio López de Santa Anna, toma posesión de la presidencia, y a partir de abril, la deja en manos del liberal Valentín Gómez Farías, con quien se cierra la Universidad (religiosa y centro del conservadurismo), y se crean los Establecimientos de Estudios, donde al Colegio de Minería le tocó convertirse en el Tercer Establecimiento, de Ciencias Físicas y Matemáticas, en donde se impartía el curso especial de Geografía, integrado al de Cosmografía y  Astronomía.

 

La tercera historia que confluye es la trayectoria de la Geografía como ciencia institucionalizada en México.  Fue Subdirector de este Establecimiento, Manuel Antonio Castro, que una docena de años después se convertiría en el primer geógrafo de la institucionalización de la Geografía en México; y sin embargo, tocó a Joaquín Velázquez de León, impartir el curso de Cosmografía (que integraba al de Geografía), por lo menos hasta noviembre de ese mismo año, en que, narra Santiago Ramírez: “…la cátedra de Cosmografía se suspende…; y y que si los catedráticos de Matemáticas quisieran permutar sus respectivas clases, pueden hacerlo”[1].  Donde el primer catedrático de Matemáticas era precisamente Manuel Antonio Castro.  No obstante, se nombra una terna, en la cual éste no participa, y se asigna el curso a León Varela[a].

 

 

En esa circunstancia de dominio liberal, en enero de 1833, bien hace notar Santiago Ramírez desde su posición conservadora moderada, el que, citamos: “Llama la atención sobre haber omitido en la ley las plazas de Dibujo y Delineación…”[2]; donde tal curso involucraba la geografía en forma de cartografía; esto es, esa falta que Santiago Ramírez tácitamente reconoce que pudiera ser lógica entre los conservadores, no lo es en la posición liberal; pero el hecho se vuelve a explicar por la “dictadura liberal”: a cargo del curso estaba José Manuel Delgado, un seminarista religioso.  Así, es hasta abril de 1833 que se restablece tal curso, ahora a cargo de José M. Echandia, poco antes del regreso de Santa Anna al cargo de la presidencia en ese mismo mes, favoreciendo las posiciones conservadoras.  Seis meses después, Santa Anna disuelve el decreto de formación de los Establecimientos, y en noviembre de 1833, todo vuelve a su condición original, incluso con el anterior personal a cargo[b].

 

 

 


[1]        Ramírez, Santiago; Datos par la Historia del Colegio de Minería; Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería (SEFI); UNAM, México, 1982; p.288.

[a]       Es clara la “dictadura liberal” frente a la resistencia conservadora en ese período, exactamente tanto como la “dictadura conservadora” de origen virreinal; por ello no nos extraña; y antes nos ha regocijado; nuestro rechazo a la cátedra en el Colegio de Geografía en 1987, bajo la “dictadura conservadora burguesa”, que por exclusión, nos define como lo que somos.

[2]        Ibid. pp.292-293.

[b]       En 1987, en esa misma lucha de poder entre” dictaduras”, nosotros no quisimos comprometer la posición de ningún docente o investigador, más allá de la que los estudiantes en apoyo nos daban.  Esperamos algún atisbo de apoyo de estos, pero la correlación de fuerzas era totalmente desproporcionada, hasta lo nulo de una verdadera posición progresista (que entonces se ufanaba de existir).  Tenemos la paciencia para una partida de Ajedrez, pero en el Ajedrez humano, nosotros no sólo no somos los que cedemos, sino que a la menor resistencia y objeción, damos el manotazo en el tablero (ciertamente, nuestra “dictadura” es “stalinista”; así somos, así hemos sido siempre, para bien o para mal.  Cuando el Tribunal del Santo Oficio geográfico nos “proscribió”, ese fue el mismo decreto, sin medias tintas, con el que lo condenamos históricamente.

 

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