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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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29 marzo 2015 7 29 /03 /marzo /2015 22:02

La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo: Verificación del método hipotético-deductivo.  (6/10)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

 

a) La lógica de los juicios en las premisas.

 

La “lógica” de los juicios en las premisas, radica en que dichas premisas son afirmaciones de lo verdadero (ya como una negación o como su afirmación), que se demuestran mediante el consiguiente en calidad de hipótesis.

 

A partir de aquí, todo el proceso de investigación consiste en reunir y argumentar las pruebas históricas en la premisa antecedente; y en la premisa de tesis, esencialmente, las pruebas teóricas (pudiendo darse el caso de pruebas prácticas), de todo cuanto se afirma.

 

No obstante, todas esas pruebas históricas y teórico-prácticas, por sí solas, son apenas la argumentación que muestra (de monstrare, exponer, enseñar), la razón de las afirmaciones, sin embargo, ello no será suficiente como demostración (de demostrare; de de, que indica la derivación de arriba abajo o deducción; y monstrare, exponer), razonamiento en el que se deduce de un conjunto de axiomas.  Más aún, en este caso, suele criticarse lo que se denomina como “círculo de la demostración”: la argumentación y pruebas de la tesis que se quiere demostrar, que en esa condición, se convierten en argumentos de lo que requiere a su vez, ser demostrado.  En consecuencia, la demostración requerirá de un juicio externo adicional, que en otra condición (diferente a las condiciones de la tesis), pruebe a su vez todo lo afirmado: ese juicio es el de la hipótesis.

 

De este modo, el error lógico de la demostración conocido como círculum indemosnstrando (círculo vicioso de la demostración), es un error en el que incurre necesariamente todo aquel investigador que no aplica y trabaja sobre la base de la hipótesis.

 

Suele creerse –y aquí entraremos en una digresión filosófica– por algunos críticos de la lógica, que el círculo de la demostración se produce entre los argumentos de la tesis y la hipótesis.  Esto es, que la tesis que requiere ser demostrada, se pretende demostrar mediante algo, la hipótesis, que a su vez requiere de demostración.  Pero esta es una versión falsa del círculo de la demostración, pues si bien la tesis requiere ser demostrada, ello ha de ser mediante la verificación de la hipótesis; esto es, el que básicamente la demostración de la tesis es una corroboración o no, de su certidumbre; en lo que, por su parte, la demostración de la hipótesis es la comprobación de la veracidad de los argumentos de la tesis (dada en el sujeto (S)), en otras condiciones distintas designadas por el predicado (P) diferente.  Dicho en otras palabras, se están mostrando dos cosas distintas (una tesis y una hipótesis), con algo en común (un sujeto), pero donde los argumentos y pruebas de la tesis que se refieren a un predicado (M), no forma parte de la demostración de la hipótesis, que por su parte se refiere a un predicado (P), con sus propios argumentos y pruebas inherentes a (P).

 

Otra forma de esta crítica a la lógica y a la demostración mediante la hipótesis, se da cuando se dice que, al final, la hipótesis está de sobra, porque sólo sirve para “demostrar lo que ya se sabe verdadero”; pero esta crítica al método hipotético-deductivo, antes que refutarlo, lo confirma, pues, de manera justa, por lo regular, lo que se afirma en la tesis, suele ser ya mostrado como intrínsecamente verdadero, y queda sólo verificar la hipótesis para demostrarlo.

 

 

b) De la hipótesis a la teoría.

 

Cuando se usa el método hipotético-deductivo, siguiendo rigurosamente la argumentación con arreglo a las leyes de la lógica (y de lo cual hemos referido aquí sólo un aspecto), tanto el proceso de investigación como la posterior exposición del trabajo, se encuentra en dicho método el equivalente al mapa y la brújula del geógrafo: con ello se sabe exactamente en dónde se está, y puede determinarse sin dificultad a dónde y con qué rumbo dirigirse.

 

Una investigación amplia, suele ser, incluso, una cadena de inferencias, lo que se llama un polisilogismo, con las cuales se va armando cada parte de la investigación, guardándose plena coherencia en el conjunto.  Con el método hipotético-deductivo, el investigador no tiene que quebrarse la cabeza para “adivinar” qué hacer, cómo organizar el trabajo, y por dónde ir; todo eso es algo automáticamente dado por el propio procedimiento deductivo, a cuyas premisas sólo queda darles la argumentación demostrativa correspondiente (aun cuando, como hemos visto, esa argumentación es sólo intrínseca, en su caso, una verdad en sí misma por sus argumentos y pruebas, pero que requiere de demostrarse, cuando, con algo en común, se aplica a otra cosa).

 

Como consecuencia, en el método hipotético-deductivo, básicamente todo se centra en la argumentación y demostración de la hipótesis; es decir, en el hacer del juicio consiguiente una verdad intrínseca.

 

Una hipótesis finalmente demostrada, no sólo por sus pruebas intrínsecas, sino como un consiguiente verdadero en tanto sus premisas son verdaderas; está destinada a convertirse en teoría; esto es, como un sistema de conocimientos ordenados, armónicamente integrados, que ofrece una explicación íntegra de las leyes y relaciones esenciales de aquello que explica, estando, incluso, en capacidad de predecir los hechos.

 

La hipótesis convertida ya en teoría, constituye un reflejo más preciso de la realidad, y por ello, como fundamento de la práctica, permite incidir más certera y racionalmente sobre la realidad para transformarla; y esa práctica comprueba o no, la veracidad de la teoría.

 

En ese sentido, el objetivo último de la investigación es llegar a la elaboración de la teoría acerca de aquello que se estudia.  Y ya la elaboración de la teoría en sí misma sigue un propio proceso, el cual desborda la esencia de estos apuntes y dejaremos aparte.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía
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