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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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27 abril 2014 7 27 /04 /abril /2014 22:03

06-Mapa-de-Hemisferios-Norte-y-Sur-con-Altimetria-a-Color.jpg La Geografía de los "Nuevo Mundos" en la Riba Opuesta de la "Mar Vacui": Marte (2/2)

 Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

17 feb 14.

 

Así como en la Tierra resalta sin ninguna dificultad un hemisferio occidental de agua (165° de extensión longitudinal), y opuesto a él, un hemisferio oriental dominantemente continental; de manera semejante en Marte resalta un hemisferio ahora, en este caso, norte, de tierras bajas y planicies apenas impactadas por aerolitos (sólo destaca, aislado, el famoso “Cráter Lomonosov”); y un hemisferio sur de tierras altas saturado de cráteres de innúmeros impactos (digámoslo así, presuponiendo en cada caso en un lenguaje geográfico más apropiado, la interacción de estados de espacio). 


06 Mapa de Hemisferios Norte y Sur con Altimetrìa a Color

Un Hemisferio Norte de Marte formado de "tierras bajas", y un Hemisferio Sur prinicipalmente de "tierras altas".  Astrofísicos, geólogos y geofísicos estudian con profundidad el planeta, pero ninguno de ellos da -ni tiene estrictamente dicho por qué hacerlo-, respuesta a por qué esa distribución asimétrica del espacio geográfico de Marte: eso es asunto de la geografía.

 

El problema geográfico es: ¿Cómo pudo ocurrir eso?, ¿cómo se formó un espacio geográfico con esa asimetría?  Exclusivamente en uno de sus hemisferios hay dos o tres cráteres gigantescos de la época remota de los orígenes de su formación, en que aún gravitaban enormes remanentes líticos que estaban formando las masas planetarias; hay otros tres o cuatro impactos de tamaño medio, y luego miríadas de impactos más pequeños y recientes.  Esos impactos en todo el proceso de formación de Marte, están en contradicción con la lógica del agregado meteórico protoplanetario, cuya dominancia de trayectorias es paralelo al plano de la eclíptica.  En consecuencia, a la hipótesis de formación del Sistema Solar está equivocado, o con Marte ocurrió algo tan sorprendente como el giro hacia los 90°, de su Eje de Rotación.

 

Nuestra hipótesis, que elaboramos así para ajustarla a la hipótesis de Katterfeld de la triaxialidad asimétrica por rotación de la Tierra, es que: 1) Marte debió haber tenido su Eje de Rotación, alineado casi sobre los 0°, es decir, casi totalmente “recostado” sobre el plano de la eclíptica (muy semejante al caso de Urano, inclinado en 87°7’); pero, aún más, 2) el Polo Norte de su Eje de Rotación, no sólo estaba de frente al Sol, sino lo estaba sincrónico al movimiento de traslación, de modo que en toda su trayectoria el Polo Norte siempre estaba de frente al Sol; 3) en ese lapso, de acuerdo con Katterfeld, la masa plástica de Marte compensó la atracción gravitacional abultando su Hemisferio Sur, que en Marte quizá a su vez produjo una triaxialidad asimétrica; luego, 4) aún en los tiempos remotos de su origen, siendo una masa particularmente plástica, debió haber capturado por un tiempo una gran masa inercial que le rivalizaba, proveniente de una trayectoria oblicua ascendente y del exterior al interior de la órbita de Marte; 5) en consecuencia, esa masa gravitacional capturada, por algún tiempo, a la vez que el planeta se iba enfriando y consolidando, tiró poco a poco del Eje de Rotación de Marte moviéndolo hacia un ángulo que finalmente alcanzó los 75°; por último, 6) esa masa inercial alejándose cada vez más, acabó por vencer la atracción gravitatoria de Marte, y siguió su trayectoria.  Cuando esto ocurrió, la masa meteórica protoplanetaria prácticamente estaba ya consumida por los diversos planetas, y, a lo más, 6) Marte debió obtener posteriormente sus satélites Deimos y Fobos por nuevas capturas.

 

De este modo, esa masa capturada sólo sirvió temporalmente para “enderesar” el Eje de Rotación de Marte, y a menos que esa masa capturada haya quedado estacionaria en dirección al Polo Norte del planeta casi totalmente “recostado” sobre la eclíptica (difícil de considerar), las tierras altas de Marte, hasta en 8 km de altitud, en contraposición a los -8 km en la depresión de las tierras bajas, se explicaría más por su interacción gravitatoria con el Sol, que, como en el caso de la Tierra, con su propio Satélite.  De haber ocurrido así el proceso, ello corroboraría la hipótesis de Katterfeld; de otro modo, ésta no sólo no explicaría el espacio geográfico ni de la Tierra ni de Marte, pero cuestionaría la hipótesis misma de formación del Sistema Solar.

 

Por lo tanto, esta será una hipótesis que afirmaremos verificando la hipótesis de Katterfeld, para explicar el origen y evolución tanto del espacio geográfico de Marte, como del de la Tierra.

 

Seguramente, como se evidencia por las huellas de sus causes, debió haber existido ese otro estado de espacio vital, el agua, en ríos y mares, como consecuencia del proceso mismo de formación del planeta (de la misma manera que en la Tierra: el agua es expulsada de la roca incandescente en forma de vapor, se condensa y precipita, formando la atmósfera e hidrósfera); no obstante, los rastros de vida buscados por las naves Viking-I, Pathfinder, Oportunity, Beagle-2, Viking-II, y Spirit, en todos los casos de manera próxima al ecuador, pero sobre el Hemisferio Norte, en la zona de los 2 km de altura (excepción del Beagle-2 que exploraría hacia los 6 km de altura), de haber existido un océano abarcando todo el Hemisferio Norte, esta zona explorada correspondería a las regiones de Plataforma Continental, ricas en formas de vida, y, sin embargo, ésta, o no existe, o aún no se ha dado a conocer.


04-Mapa-Lugares-de-Exploracion.jpg 

Localización de las regiones exploradas hacia la zona ecuatorial, pero principalmente en las "tierras bajas" del Hemisferio Norte".


Quizá, no obstante reunirse todas las condiciones físicas, incluso las variaciones estacionales de manera semejante a la Tierra, aun cuando con el doble de duración, la vida no llegó a formarse debido a que, de manera simultánea, esa atmósfera e hidrósfera desde el primer momento comenzó a disiparse hacia el espacio cósmico sin poder ser retenida por la poca masa gravitacional de Marte (un medio la de la Tierra), de donde una “terraformación” estable completa de Marte no sería posible.  El futuro del ser humano, estaría aún en “Nuevos Mundos” aún más lejanos.

 

Conclusión.

 

Se hace pertinente algunas conclusiones, y, en primer lugar, el destacar que aquí no nos hemos valido de los conocimientos de ninguna otra ciencia; es decir, no hemos tomado los datos ni de la astrofísica, ni de la geología o geofísica.  Lo dicho aquí, ni siquiera es del conocimiento de éstos.  Hemos hablado exclusivamente del espacio geográfico de Marte a partir de buscar en ello la verificación de la hipótesis del origen y formación del espacio geográfico de la Tierra según Genadi Nicolaevich Katterfeld, de la triaxialidad asimétrica; y ello supuso elaborar –tal como él mismo lo sugirió– una hipótesis del origen y formación del espacio geográfico de Marte.

 
Ley de la Zonalidad Planetaria 1, Riábchikov

Teoría de Genadi Nicolaevich Katterfeld (elaborada entre 1953-1960), de la Triaxialidad Asimétrica de Rotación de la Tierra, como causa del origen y formación del espacio geográfico.  Como en Marte, pero en este caso entre los hemisferios oriental y occidental, hay una asimetría entre "tierras bajas" de la cuenca del Océano Pacífico, y "tierras altas" de las masas continentales afro-euro-asiáticas.

 

Al final, lo que nos interesa no es “quedarnos en Marte” en nuestros estudios geográficos, ello ha sido sólo un medio para comprender los aspectos teóricos esenciales del conocimiento geográfico: es decir, el origen y formación del espacio geográfico, tanto de Marte, como, verificado ahí, entendido y comprobado para la Tierra.

 

Resultó más complejo de lo que Katterfeld mismo se pudo haber imaginado; pero tanto más ello abre el horizonte para los estudios geográficos en el laboratorio de Marte.

 

 

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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