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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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11 mayo 2014 7 11 /05 /mayo /2014 22:03

La Luna (Blue Moon)

La Geografía de los “Nuevos Mundos”, una Antilla en la “Mar Vacui”: la Luna (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/ 

21 feb 14.

 

Conocimos los antecedentes del trabajo de Katterfeld a través de la obra, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; de Alexandr Maxímovich Riábchikov, no por su explicación como tal, sino por un par de extrañísimas figuras en las que Katterfeld explica su hipótesis de la triaxialidad asimétrica por rotación de la Tierra, como causa de la formación del espacio geográfico, que, particularmente, él denomina “espacio geológico”.

 

Ley de la Zonalidad Planetaria 1, Riábchikov 

Mapa de la Asimetría Ecuatorial.

 

 Asimetria-Polar--Katterfeld.jpg

Mapa de la Asimetría Polar.

 

Riábchikov explicaba con ello otra cosa no del todo propia a las figuras, por lo menos no de una relación directa: la ley planetaria de la zonalidad (que directamente ésta viene desde Eratóstenes y la generalización de sus esfrágidas).  Y sin la explicación de esos mapas que quedaron así inintelegibles, y peor aún, de su uso para explicar otra cosa, el enredo o misterio sobre esas figuras se incrementó.

 

Haciendo el análisis de la historia de la geografía en su secuencia cronológica, al llegar a Riábchikov (1976), nos encontraos nuevamente con el problema, pero ahora ya en la en los inicios de la segunda década del siglo XXI, disponiendo de la Red Internacional de Información (Internet, de amplio uso comercial a partir de 1997), y encontrando por ahí en una búsqueda sin muchas esperanzas, el trabajo de Katterfel, el cual, sorprendentemente, fue instalado por la misma NASA en el año 2009, elaborado por éste entre 1953 y 1960, y publicado en Moscú en 1962, de donde la NASA lo publica en junio de 1969, y cuarenta años después, en 2009, lo instala en la Red Internacional de Información (Internet), de donde lo hemos tomado en 2012.

 

Hay aquí un principio fundamental: la esencia del conocimiento geográfico en su expresión contemporánea.  Apenas en los primeros párrafos del Capítulo I de su trabajo, Katterfeld apunta: “La ciencia geológica se encuentra en un gran esfuerzo para describir los cambios que tienen lugar en la superficie de la Tierra y sus partes componentes, pero no suministra ninguna respuesta a la cuestión de qué provoca la formación y distribución actual de las principales formas del relieve y los océanos, los continentes y las montañas.  En particular, la geología no dice nada acerca de una de tan sorprendentes características de nuestro planeta, como la concentración de los océanos en el hemisferio occidental y meridionales, y la concentración de laos continentes en el Este y el Norte”.

 

Sin embargo, Katterfeld, producto de su tiempo, no obstante su geografía eminentemente espacista, tiene en mente la influencia del concepto de la “geografía fenomenista” de su época, por la cual está entendiendo que “lo geológico, es geográfico”, y ese principio fundamental de la comprensión científica del espacio geográfico en su asimetría triaxial por rotación, por la cual se establecería el fundamento del conocimiento geográfico científico, escapa a Katterfeld por insuficiencia teórica propia a su momento histórico, y él mismo refiere su estudio al conocimiento de un “espacio geológico”, aún nos haya dicho con plena lógica, que “la ciencia geológica… no suministra ninguna respuesta…” a una cuestión eminentemente geográfica.

 

La contradicción en él se da, porque el “espacio geográfico”, sólo se entiende como la superficie terrestre (acaso vagamente como un hiperplano en el que esa superficie tiene algún espesor), y el interior de la masa terrestre se asigna como objeto de estudio de la geología.

 

El ajuste que hay que hacer aquí, y nosotros mismos lo tuvimos que hacer hacia 1987, es que el espacio geográfico, en este caso específicamente como espacio terrestre, comprende tanto el estado discreto de la masa terrestre y su propia geometría considerada desde su punto central, como el conjunto de sus estados continuos, entre ellos, principalmente el campo gravitatorio, que extiende dicho espacio hasta su interacción con el campo gravitatorio de la Luna.

 

Sin embargo, el espacio terrestre como ese hiperplano, para Katterfeld, es producto, dicho en sus propias palabras, de la “fuerza rotacional asimétrica cardioidal”; esto es, explica Katterfeld, que bajo la acción exclusiva de la gravedad, la Tierra resulta en una esfera; pero bajo la acción de la fuerza centrífuga como una componente adicional, la Tierra resulta en un elipsoide.  Pero para Katterfeld (y una serie de autores que le anteceden y cita puntualmente), la Tierra está sujeta a la acción de una tercera fuerza: la asimetría, de donde, en la resultante de componentes, la forma de la Tierra resulta en un cardioide.

 

Esa asimetría se produce, según Katterfeld, por una diferencia y variación en la compresión polar (5 cm/siglo), la cual ocasiona variaciones en el elipsoide en cuanto a rotación y dimensiones, y finalmente de la masa misma, variaciones que siendo aparentemente insignificantes por sus valores, hacen una fuerza poderosa (17 x 1030 ergs/siglo; o, 4 x 1023 calorías ), en el conjunto de las dimensiones de la Tierra.

 

Para Katterfeld, el sistema Tierra-Luna, forma en realidad lo que él llama, un “planeta doble”, formado por dos masas separadas gravitando una en torno a al otra respecto de un baricentro ubicado a unos 3,000 km de distancia de la superficie terrestre en dirección al centro de la Tierra.  Y ambas masas en un movimiento de rotación y traslación sincrónico en el origen de su formación, se provocan “crestas líticas de ola de marea”, cuyos máximos estuvieron precisamente, uno, en dirección del centro del Océano Pacífico, y otro en su antípoda, con centro en el continente de África.  Luego, las masas gravitatorias de esos cuerpos aún en un mayor estado plástico, tenderían a retraerse, alejándose del centro geométrico de giro y ocasionando la triaxialidad y asimetría, que diese lugar a la formación tanto de la cuenca del Océano Pacífico en la Tierra, como del “Océano de las Tormentas” y los que rodean a éste, en la Luna.

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Published by Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri - en Filosofía de la Geografía
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