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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
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  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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7 septiembre 2015 1 07 /09 /septiembre /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Origen y Evolución del Espacio Terrestre (4/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

15 ene 13.

 

Hace entre 5,000 millones o 7,000 millones de años, siguiendo la teoría del origen (frío) del Sistema Solar de O.Y. Smidth, una nebulosa de gas, polvo y partículas cósmicas gravitando sobre sí misma, formó un núcleo masivo entró en ignición bajo la propia presión de su masa y su desintegración radioactiva.  En su derredor quedaron resabios de partículas gravitando y orbitando dicho núcleo: el Sol.

 

Esas partículas formaron los núcleos protoplanetarios, y uno de ellos dio lugar a la formación de la Tierra.  Unos 800 a 1000 millones de años después, se empezó a formar un núcleo protoplanetario que tendió a rivalizar en igualdad de masa, gravitando alrededor de la Tierra: la Luna, de modo que se constituyó un sistema protoplanetario cuasi binario.

 

Ambos cuerpos acrecieron su masa de los residuos de la fría nebulosa original en el curso de unos 3,000 millones de años.  En ese lapso, la Luna en estado plástico, fue sincronizando su movimiento de traslación, al movimiento de rotación de la Tierra, de modo que aquella quedó de amanera estacionaria, justo sobre lo que ahora es el Océano Pacífico (0° j, 165° lW), a la vez que esa órbita de traslación de la Luna se hizo simultánea a un giro de rotación sobre su propio eje (tal como actualmente se nos presenta).

 

Este hecho fue determinante en la formación de las propiedades específicas del espacio terrestre, definido tanto por la masa terrestre, como por su campo gravitacional, cuyos límites quedaron precisamente en la interacción del campo de gravedad lunar (proporcionalmente a cinco sextas partes de la distancia de la Tierra a la Luna, a 320,000 km).

 

No obstante, cuando ambos astros, de menor tamaño y aún en un estado de mayor plasticidad, en esas condiciones de sincronía de movimientos, primero, la distancia entre ellos era menor (según Katterfeld, en el origen, esa distancia entre ambos astros llegó a ser de poco más de dos diámetros terrestres de ese momento, apenas un poco más del límite de Rochd), y segundo, las cuencas del Océano de las Tormentas al centro, y tanto del Mar de las Lluvias al norte, como del Mar de las Nubes, al sur, en la Luna; como la cuenca del Océano Pacífico en la Tierra, se fueron formando como consecuencia de la compensación de masas gravitatorias, al desplazarse plásticamente los núcleos de las mismas, que en el extremo opuesto dio lugar a la formación del continente de África, y en la cara oculta de la Luna formó las Tierras Elevadas.

 

Luego, la hipótesis de Katterfeld, supone que la Luna volvió a desfasar su movimiento de traslación, lo que provocó un alejamiento de la Tierra como un nuevo recurso de compensación gravitatoria, incluso cuando las masas ya no tenían la plasticidad original como para ajustarse por sus deformaciones o anomalía gravitatoria.

 

En ese proceso, desde el primer momento, se formó en su origen el espacio terrestre, tanto en su parte de estado discreto dado por la masa de la litósfera, como en su parte de estado continuo dado por el espacio vacío de la exósfera, hasta su interacción proporcional con el campo de gravitación de la Luna.

 

Como resultado de la formación geológica de la Tierra, ésta se estructuró como una dínamo, generando un campo magnético propio, esencial para proteger la aparición de los sucesivos estados de espacio, empezando por la atmosfera, protegida de ser arrastrada por el viento solar.

 

En aquel acrecentamiento de masa de la Tierra por la caída e impacto meteórico cuando aún no había atmosfera, causo el calentamiento y evaporación de agua contenida en la litósfera cortical, creándose así, en primer lugar, la masa gaseosa terrestre, su atmósfera; y luego con el enfriamiento de la Corteza, un verdadero “diluvio universal” dio lugar a la hidrosfera, integrada por ríos, lagos, aguas subterráneas, mares y océanos, y posteriormente los casquetes polares.

 

La formación de la biosfera comenzó a ocurrir hace apenas unos 600 millones de años*, empezando a dar lugar al registro del período geológico precámbrico.

 

La formación –retomando las categorías del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada– de esos elementos, constituyó la integración al espacio terrestre, de nuevos estados de espacio particulares subordinados, que en su conjunto, en esos 600 millones de años, han evolucionado hasta nuestros días, haciendo aparecer, hace unos 20 millones de años, al procónsul, como uno de los primeros homínidos, los cuales, en su propia evolución, dieron lugar al homo erectus, hace un millón de años; y hace apenas unos 40 mil años, a la aparición del hombre de cro-magnon, del cual nosotros somos sus descendientes en una organización social de no más de 10 mil años.

 

Como parte de la biósfera, surgió entonces ese estado de espacio especial de la sociosfera.  Y así, un aspecto de enorme complejidad en el estudio del espacio terrestre, radica precisamente en el hecho de que nosotros somos parte de su problemática, obligándonos a “tomar distancia”, es decir, a hacer el esfuerzo adicional de abstracción en el estudio del espacio terrestre al considerar la función de este estado de espacio.

 

De esta hipótesis general de la Tierra, se puede traducir, como hemos visto, no sólo la historia del espacio terrestre, sino su orden y posibilidad de clasificación.

 

 

*     Dato generalmente aceptado, aun cuando se reconoce que los organismos primarios pudieron no haber dejado huella, pero datados, como los cifra Riábchikov, hasta en 3000 millones de años.

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6 septiembre 2015 7 06 /09 /septiembre /2015 22:04

Elaboración de una Teoría en Geografía. El Rescate de Hettner y la Esencia de su Pensamiento (6/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http//:espacio-geografico.over-blog.es/

23 jun 12.

 

Hettner explica cómo se diluyen las ciencias abstractas comtianas en una gradación difusa inasible.  Pero cuando se refiere a las ciencias concretas comtianas, cambia el análisis.  “Las ciencias concretas –dice Alfred Hettner tomando en forma positiva el concepto de Comte– se reparten el conocimiento de la realidad.  Estas se refieren a ella cuando se ocupan de las características de las cosas y su diversidad en el espacio y en el tiempo”.  Y de las cosas, el espacio y el tiempo, como tres magnitudes a considerar para comprender la realidad, Hettner estable un símil con el espacio tridimensional, y explica que la ciencia (aun cuando no la particulariza a la geografía), “permanece en cierto modo todavía bidimensional”: es decir, considera sólo las cosas y el tiempo; pero para acabar de comprender esa realidad que se refleja en la ciencia, se hace necesario considerar el espacio.

 

Evidentemente Hettner establece aquí el antecedente del lugar de la Geografía en la clasificación de las ciencias; pero ahora aquí, a su vez, retoma en sentido positivo a Kant, y lo cita de la Geografía Física (1802) de éste: “Podemos referirnos a nuestros conocimientos empíricos bien de acuerdo con conceptos, bien según el tiempo y espacio en que se encuentran realmente”.  Si se hace abstracción del fundamento fenomenológico de Kant por el cual primero son los conceptos y luego las cosas que las enuncian, y el pasaje se rescata con fundamento dialéctico materialista, ello es perfectamente aceptable de Kant, sin que, por lo mismo, seamos kantianos. (es, en todo caso, que en cierto modo, “estamos haciendo a Kant marxista”), y más aún, cuando antes se ha deslindado explícitamente mediante enunciado y argumento.

 

Las ciencias concretas o sintéticas, dice Hettner, encuentran su unidad en la homogeneidad o semejanza de los objetos de los que se ocupan.  “Para las ciencias históricas la afinidad de contenido de sus objetos sólo tiene un valor secundario.  Estas unen en sus estudios una cantidad de objetos pertenecientes a diferentes sistemas y esos objetos reciben su homogeneidad (…) del desarrollo temporal de las cosas”.  Cita esencial en los propósitos de este ensayo, es el que estamos tratando sobre la manera en que Hettner elaboró la segunda abstracción y generalización teórica que nos llevó a la definición del espacio como el objeto de estudio de la geografía.  Es decir, que en el análisis de la temporalidad “de algo”, en principio podemos prescindir de la propiedad particular de “ese algo”.

 

Pero ese criterio, es el único a aplicar al espacio, en el análisis de la espacialidad de “ese algo”, en principio, podemos prescindir de las propiedades de “ese algo”.  La geografía –dice Hettner–, “es la ciencia de la ordenación del espacio terrestre o, como no conocemos el interior de la Tierra, podemos decir sin reparos de la superficie terrestre”.

 

Más aún, la continuación del mismo párrafo hace en realidad otra idea y la recogemos como otra cita, por demás, esencial, para refutar falsas aseveraciones en torno a Hettner (en este caso, como lo que más adelante discutiremos como el “excepcionalismo”): “Si no existiesen relaciones causales entre los diferentes puntos de la Tierra, y si los distintos fenómenos que se dan en un mismo lugar de la Tierra fueran diferentes entre sí, no sería necesaria ninguna concepción corológica”.  O dicho al revés, esa ciencia corológica existe, porque los distintos puntos de La Tierra no son singularidades únicas con causas únicas, ni los fenómenos de un lugar de la Tierra, son diferentes a los fenómenos de otro lugar de la misma.

 

 

    Nahm, Gerardo; La Figura de Hettner y la Geografía Alemana en el Siglo XIX y Principios del XX; en GeoCrítica N° 70, Barcelona, julio, 1987; p.28.

    Ibid. p.12.

    Ibid. p.13.

    Ibid. p.30 (una vieja apostilla nuestra en esta cita, dice: “no somos más que la reproducción de Hettner, pues esa idea del interior desconocido de la Tierra en él, en nosotros fue expresado como “campo de estudio de la geología”).

    Ibid. p.30.

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31 agosto 2015 1 31 /08 /agosto /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Axiomas del espacio (3/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

15 ene 13.

 

El espacio, pues, tiene la característica de identificarse con todo, pero, a la vez, el espacio se distingue de cada cosa, de modo que el espacio se apega a la ley de identidad, por la cual el espacio tiene sus específicas propiedades.

 

De que el ordenamiento y clasificación de espacio en su diversidad, es posible, de ello puede derivarse sin dificultad un hecho de evidencia o primer axioma: el que el espacio tiene una estructura básica, común a todas las cosas en que se diversifica (algo así como el agua que adopta la forma del recipiente), lo mismo del campo de gravedad de la Tierra en interacción con el campo de gravedad de la Luna, o su campo magnético, que de la Tierra misma y todas sus formas particulares.  Esa estructura básica es precisamente la dimensionalidad; propiedad que no puede dejar de estar presente, ya en las cosas, ya en el vacío dejado por la cosas sustancial, o en el vacío independiente de la cosa o entre las cosas.  Esa dimensionalidad, en su geometría, da lugar a siete posible estructuras del espacio geográfico con origen en el centro de la Tierra, y con ejes fundamentales de simetría, dados por el eje de rotación, y los ejes ecuatorial mayor y menor.  En cinco de esos siete casos, el eje polar se comporta como referencia fija de variaciones en los ejes ecuatoriales mayor y menor, y en los dos casos restantes el eje polar se inclina, con variaciones diferenciadas de los ejes ecuatoriales.  De este modo, el eje geométrico de rotación, no sólo es susceptible de variar en su distancia, sino en el ángulo respecto del plano de la eclíptica para modificar las dimensiones geométricas y la estructura del espacio continuo, sino el eje de rotación de masa en la estructura del espacio discreto, desplazado en unos 5 km del eje geométrico de rotación, al variar de manera consustancial a la dimensionalidad geométrica, varía la dimensionalidad de masa, teniendo una variación diferencial con los ejes de simetría ecuatoriales mayor y menor, en una triaxialidad asimétrica.  Es en ese sentido precisamente que tanto Kósirev como Katterfeld, hablan del espacio como una fuerza o fuente de energía.

 

Pero, en suma, con ello se da una conclusión sorprendente que se constituye como segundo axioma: el espacio se mueve, cambia, se retuerce, se transforma, evoluciona.  La estructura del espacio, su dimensionalidad, no es rígida.  Así, se puede decir que existe el espacio como el espacio mismo (e = e), pero a su vez, se pueden referir conjunto s de espacios [e – (e - 1)], como los estados continuos y los estados discretos; o bien puede hablarse de conjuntos de estados de espacio continuos, o conjuntos de estados de espacio discretos, y así sucesivamente, al punto en el que, finalmente, el espacio dialécticamente en forma inversa, se identifica no sólo con cada cosa, sino a su vez se distingue de todo.  Tal situación filosóficamente nos pone de frente al origen cosmogónico mismo; el que en un principio fue el vacío, y de su infinitesimal perturbación, fueron surgiendo poco a poco todas las partículas y formas discretas.

 

Eludiremos tal análisis, asunto más propiamente de la astrofísica.  Pero parte de él es el origen de un espacio particular: el espacio terrestre.  Y al exponerlo así, salta a la vista otro hecho de evidencia o tercer axioma: cada espacio concreto considerado, es un caso, ya particular de otro espacio, o bien una generalización de otros casos particulares, a manera de transferencia de unos espacios en otros.

 

Así, a los estudiosos del espacio se nos plantea el problema de determinar cuántos tipos de espacio hay; es decir, establecer su orden y clasificación; pero, en particular, a los estudiosos del espacio como el caso particular del espacio terrestre, se nos plantea, a partir de su origen y evolución, establecer el orden y clasificación de los estados de espacio que subordina.  Tal orden, en consecuencia, habrá de descubrirse en el origen y evolución del espacio terrestre mismo.

 

 

El movimiento y transformación del espacio implica cambios en su estructura, esto es, en su dimensionalidad, y en ese sentido, en un cuarto axioma: los ejes de simetría del espacio, son susceptibles de variar la métrica de sus distancias, alargándose o acortándose; sino más aún, como quinto axioma: los ejes de simetría pueden variar sus ángulos entre sí.  Estas variaciones no son ni adimensionales (puntuales), ni exclusivamente unidimensionales (a lo largo de un eje), sino, en un sexto axioma: esas variaciones son proyectadas en la sección de los planos de simetría, y en esa medida, en la volumetría misma del espacio, ejercidas por la fuerza tanto gravitacional o centrípeta, como centrífuga, y por asimetría.  Esas variaciones en los ejes, ángulos y planos de simetría, determinan, en su combinación, en un séptimo axioma: el que hay una clasificación en siete tipos posibles de estructuras del espacio (tomadas del análisis cristalográfico).

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30 agosto 2015 7 30 /08 /agosto /2015 22:04

Elaboración de una Teoría en Geografía. Síntesis de la Geografía en la Teoría del Espacio Geográfico (5/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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22 jun 12.

 

El conocimiento profundo en geografía en ese proceso de abstracción, generalización y síntesis, ameritó el nuevo escrutinio del concepto de relación.  Como consecuencia de todo ello, en el N° 20, del 21 de mayo de 2012, publicamos el artículo, “De los Elementos a los Estados de Espacio en Geografía”, en el que mostramos cómo se nos acabaron de esclarecer  los fundamentos de la teoría del espacio geográfico.  Lo que titulamos como Edición Especial 2, del N° 22, del 04 de junio de 2012, fue la publicación de las primeras notas más generales esenciales para dicha teoría.

 

Todo dio un giro, y de hecho iniciamos una Nueva Época para la Revista y suspendimos la investigación aplicada que veníamos realizando, y nuestro trabajo teórico se centró con peculiar énfasis en la realización de los argumentos de la teoría del espacio geográfico, redactando para el N°01 de la Nueva Época, un nuevo artículo sobre la importancia del proceso de abstracción y generalización, exponiendo el paso de lo aparente, del fenómeno, a la esencia subyacente; y esos argumentos de la teoría, desde la analogía, en el N° 02, y un problema tampoco nunca antes tratado: el problema de la cantidad de información como otro ángulo del proceso de abstracción, analizado en el N° 03, todos esos números publicados en el mes de junio de 2012.

 

Y a partir de junio, comenzamos a revisar la historia sobre la base de dicha teoría del espacio, con más que sorprendentes resultados: el rescate del valioso trabajo  de Cosmas Indicopleustes, el profundo significado renacentista del trabajo de Toscanelli como de Behaim; y el esclarecimiento de una época compleja en el desarrollo del pensamiento geográfico, como lo fue el período de la Ilustración, como origen de la ciencia moderna; las esenciales contribuciones de Humboldt bajo la interpretación de la teoría del espacio, hasta llegar, nuevamente, a De la Blache, De Martonne, y Hettner.

 

Toca ahora, en este artículo, referirnos a lo nuestro[a]: a la síntesis de la geografía en la teoría del espacio, cuya historia particularmente arranca en los antecedentes de Hettner, y comienza a ser propia a partir de 1981.

 

Ante una geografía que a fines del siglo XIX había extraviado totalmente su camino, Vidal de la Blache levantó la voz y dijo: <<La Geografía es la ciencia de los lugares, de la localización, y no de los hombres>>, y su discípulo Emmanuel de Martonne consolidó la escueta idea en la definición de que: <<La Geografía es la ciencia de la consideración de la distribución, causas y relaciones en la superficie terrestre, de los fenómenos tanto naturales como sociales>>.  A su entender, en los inicios del siglo XX, no se trataba en geografía, ni del estudio de los fenómenos como tales, ni de la totalidad de todos ellos, ni, menos aún, de su parcialidad de lo social.

 

Con ello, una primera generalización teórica de la geografía como ciencia moderna ilustrada, había sido dada; ciertamente de manera bastante tardía, pero la complejidad del objeto de estudio así lo imponía; la esencia subyacente al estudio concreto de los fenómenos, comenzaba a aflorar, y el espacio como el objeto real de estudio se comenzó a ver en algunas de sus propiedades: el lugar, la localización, la distribución, las relaciones (supuestas en sus interacciones físicas externas), y la superficie terrestre.

 

En el desarrollo positivo que es principio de la ciencia de la modernidad; ese por el cual el conocimiento nuevo aparece, y sólo puede aparecer, sobre la base del conocimiento vigente de su propio desarrollo antecedente, justamente ese contenido en el método hipotético-deductivo; no podía pasar mucho tiempo para que una mente ilustrada como la de Alfred Hettner, retomando esos atisbos del objeto de estudio que por tanto tiempo había permanecido oculto, elaborase una segunda abstracción y generalización teórica[b], y haciendo en realidad de la suma de aquellas propiedades particulares la síntesis, concluyó que: el objeto de estudio de la Geografía, es el espacio.

 

Necesariamente ese era el consiguiente lógico.  El siguiente problema vino  en la conceptualización del mismo.  Si de suyo ese era todo un problema, más complejo se hace aún el análisis histórico que permite el rescate de Hettner en ese proceso de abstracción y generalización, cuando hay que rastrear las interpretaciones dadas a su trabajo.

 

 

[a]    El salto de Hettner a nosotros pasando por alto los aportes de Carlos Sáenz de la Calzada Gorostiza y Alexandr Maxímovich Riábchikov, se produjo porque hasta ese momento aún no veíamos en ellos su contribución en la parte de su abstracción y generalización.

[b]    En realidad, al profundizar los estudios de la historia contemporánea, esa contribución de Hettner, cronológicamente ocupa un cuarto momento histórico.

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23 agosto 2015 7 23 /08 /agosto /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Postulados y Principios del Espacio (2/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

15 ene 13.

 

 En dónde estamos, es decir, qué es el espacio.  Y ese lugar en donde estamos ¿será igual a cualquier otro lugar en cualquier otra parte, no sólo aquí en la Tierra, sino en la Luna, en los planetas, en las estrellas?  ¿El espacio es algo único, o habrá una diversidad de espacios?; y si hubiese una diversidad, ¿sería posible ordenarlos y clasificarlos?

 

Dichas interrogantes nacieron con el ser humano mismo, pero quedaron ya registradas históricamente hace unos 2,600 años entre los griegos descendientes de las familias aqueas expulsadas por los dorios hacia la región occidental de la Península de Anatolia (hoy Turquía), en lo que se conoció, entonces, como la Grecia jónica.  No sólo Tales de Mileto (615-547), y su discípulo Anaximandro (585-525), comenzaron a reflexionar en ello, y este último, intentando explicar a su vez la naturaleza del espacio en el ápeiron (“lo indefinido”), y la estructura del mismo en un primer modelo cosmogónico; sino otros pensadores, como Demócrito (460-370), comenzaron a plantear las dificultades en el entendimiento de ese fenómeno objetivo dado en el concepto de espacio, pues lo existente entre dos átomos (entendidas literalmente como partículas últimas indivisibles), no se entendía exclusivamente como el vacío en tanto ausencia de algo, sino como “un algo” inasible, propiedad esencial del espacio, que llevó a Anaximandro a denominarlo precisamente como el ápeiron.

 

Sin embargo, otros pensadores, como Aristóteles (384-322), para eludir el problema del vacío que se identificaba con “la nada” (allí donde se daba la ausencia de algo quedaba “la nada”), pero donde esa metafísica “nada”, adquiría en el vacío características de “algo” realmente existente; de donde Aristóteles, dándole la vuelta al problema, propuso que el concepto de espacio, a lo que se refería, era al “lugar que ocupa un cuerpo”, y en ese sentido el espacio era, para Aristóteles, la superficie bidimensional de los cuerpos mismos.

 

Con conceptos cada vez más elaborados, el problema de la realidad y naturaleza del espacio se siguió discutiendo prácticamente en los mismos términos en el Renacimiento y la Ilustración, e incluso en la época contemporánea hasta nuestros días.

 

De esas propiedades objetivas del espacio, el conocimiento del mismo en la ciencia que Eratóstenes (196-64 ane), denominó “Geografía”, se postula haciendo de ésta, necesariamente, una ciencia: 1) el ser una ciencia acerca de la naturaleza, 2) el ser una ciencia de la naturaleza en sus aspectos físico-matemáticos, 3) el ser una ciencia de la naturaleza en sus aspectos físico-matemáticos, aplicada al espacio terrestre, a la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta de la Tierra (pero generalizable a la condición espacial de todo astro).

 

De ese tercer postulado de la Geografía, particularizando en el espacio, se puede llegar a una primera y simple conclusión: el espacio existe objetivamente.  De ello se sigue una segunda conclusión: la propiedad esencial de esa existencia objetiva del espacio, es su dimensionalidad con carácter material.  Luego, en una tercera conclusión, a la vez, de manera inmediata, se puede afirmar entonces que: el espacio es tanto el concepto de cualidades espaciales de los objetos (un discreto), como esas cualidades objetivas en ausencia de los mismos (un continuo).  Y en consecuencia, surge una cuarta conclusión: la naturaleza del espacio no es de una propiedad única, sino un fenómeno complejo.

 

Los diversos conceptos de espacio que se han dado históricamente, se caracterizan por distinguir ciertas propiedades del mismo, que si bien nos han venido dando una idea cada vez más completa del mismo, no ha sido sino hasta muy recientemente (el tránsito del siglo XX al XXI), que esa propiedad esencial en común a todas las cosas, el vacío, se ha aceptado como una forma más en que la materia existe, una forma más del movimiento de la misma, y que expresa la complejidad del fenómeno del espacio.

 

Pero he aquí que la diversidad de los fenómenos en que la materia existe (sus formas de movimiento), todas tiene en común el espacio como condición de existencia.  De ello se sigue, en una quinta conclusión: que el espacio mismo, con su propiedad dimensional de vacío, al adquirir dialécticamente dos formas de existencia básicas simultáneas; el espacio continuo (el vacío), el espacio discreto (los cuerpos o formas del “espacio lleno” o espacio plenista); se da como forma o condición de existencia de la materia, en lo que hemos denominado como el vacuum, el vacío en transformación, la dialéctica continuo-discreta.  Y en consecuencia, en una sexta conclusión, el espacio no sólo es forma de existencia de la materia en tanto condición de existencia, sino forma de movimiento de la misma en tanto en sí mismo es materia en transformación.  Finalmente, tales conclusiones generales producto de la experiencia histórica, son las que constituyen los postulados del espacio.

 

Del conjunto de postulados que se resumen en el hecho de experiencia de que el espacio es una dimensionalidad material continuo-discreta como condición de existencia y forma de movimiento de la materia, ello establece un primer principio, es decir, una primera ley general: la ley o principio de la dimensionalidad material, a lo que denominamos como el vacuum.

 

El vacuum es pues, el estado dialéctico del espacio que no lo podemos entender sino en constante transformación, y en donde las propiedades esenciales se transforman constantemente de lo discreto a lo continuo y viceversa, por lo que, en un segundo principio, podemos decir que el espacio, en su dimensionalidad material continuo-discreta, está en relación dialéctica; y que en un tercer principio, se establece que el espacio tiene una naturaleza vacuista o plenista, ya en particular.

 

Tal naturaleza del espacio no es un todo único, indiviso, uniforme, sino posee una estructura, dada, en un cuarto principio, en los estados de espacio continuo y en los estados de espacio discreto.  Y esa estructura particular continuo-discreta, en un quinto principio, queda dada tanto por la condición de existencia en la simetría geométrica de la dimensionalidad de ejes, ángulos y planos, como por el sustrato portador de los estados de la materia.

 

Finalmente, en un sexto principio, el orden de complejidad de los sustratos portadores o estados de la materia, da el orden de clasificación de los estados de espacio de lo general a lo particular, y de lo simple a lo complejo; de modo que, como séptimo principio, un estado de espacio es siempre una generalización de otro estado de espacio; y como octavo principio, está el hecho de que el espacio, tanto en su geometría como en sus sustratos portadores, no es una estructura única ni rígida e inamovible, sino plástica y en transformación.


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23 agosto 2015 7 23 /08 /agosto /2015 22:04

Elaboración de una Teoría en Geografía. Antecedentes (4/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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22 jun 12.

 

Desde el primer número de la Revista “Espacio Geográfico” de este año 2012, empezamos a dedicar la atención al problema de la síntesis, primero, como problema de investigación en la dialéctica, su solución tanto en el espacismo como en el fenomenismo en geografía, y luego, en el N° 06 del 18 de febrero de 2012, siguiendo esa línea de crítica al fenomenismo y esclarecimiento del papel de la síntesis en la investigación espacista, comentamos el artículo de Alan Reynaud, “El Mito de la Unidad de la Geografía” (1976), por cuyo puro título parecía negarse toda posibilidad de síntesis.

 

Un artículo publicado hace poco más de 35 años, cuando nosotros recién ingresábamos a los estudios profesionales de geografía y artículo que habríamos leído quizá unas tres o cuatro años después de su publicación.  En él, a pesar de considerarse la unidad de la Geografía como un mito, no deja de tratar el problema de la síntesis en geografía, es decir, de aquello en que se produce una unidad.  Sin embargo, la poca atención que entonces como estudiante nos mereció su propuesta de “síntesis combinatoria”; discutida luego en México como la gran novedad del método durante los trabajos del VIII Congreso Nacional de Geografía de 1978; en esta nueva lectura de 2012, adquirió una importancia esencial: esa “síntesis combinatoria de los años setenta, era la propuesta de solución, en forma mecanicista, al problema de la relación en geografía, considerada en ese entonces como la categoría principal.

 

La diferencia estuvo en que ahora no sólo teníamos ya un conocimiento más exhaustivo, sino real, de la lógica, y entendíamos tanto la importancia como los procedimientos lógicos reales de la síntesis.

 

La llamada “síntesis combinatoria”, como un acto mecánico, era una falacia; la verdadera síntesis es, y sólo es, un procedimiento lógico: la subsunción de la antítesis en la tesis mediante el silogismo.

 

No obstante, en una disciplina de conocimientos en donde ha estado por tantos años ausente la investigación teórica, ese problema mecanicista perduró ahí por mucho tiempo más (hasta mediados de los años noventa nosotros realmente tampoco nunca sometimos a crítica el concepto de síntesis, a pesar de su esencialidad; pero, en mucho, por movernos, como todos, en el presupuesto de que ello era el recurso del método de la reunión mecánica en un todo, de lo antes así separado en el análisis); de modo que volver a ello en el 2012, pero ya con nuestros conocimientos del inicio de la segunda década del siglo XXI, por una parte, nos explicamos la descomunal limitación de aquella “geografía fenomenista” de la época; pero, por otra parte, comprendimos el procedimiento real a seguir en la investigación del espacio geográfico.

 

Paralelo a esa síntesis lógica, publicamos algunas reflexiones acerca de la descripción y el análisis cualitativo, y de la explicación y el análisis cuantitativo, en función del trabajo que simultáneamente empezamos a elaborar como modelo de investigación aplicada desde los fundamentos teóricos de la teoría del espacio geográfico en nuestros términos; y en ese proceso, entendiendo a su vez, la función de abstracción y generalización en el conocimiento científico.  Y descubrimos, al revisar la historia contemporánea de esta ciencia, básicamente por lo que fue el siglo XX, un proceso de abstracción y generalización sobre las categorías fundamentales de espacio y fenómenos, que se había iniciado rudimentariamente con Vidal de la Blache, para reelaborase como una segunda abstracción y generalización con Alfred Hettner, y que llegó a nosotros para volver a elaborarse en una tercera abstracción y generalización[*].

 

De ese descubrimiento, seguía de manera directa la solución a un problema que considerábamos lejano: la teoría unificada de la geografía; esto es, la síntesis de la “geografía espacista” y la “geografía fenomenista”. Y, de pronto, nos vimos con la solución de +esta en las manos, de donde publicamos, en una Edición Especial en el N° 07 del 20 de febrero de 2012, el ensayo sobre dicha teoría.

 

Habíamos entendido, incluso, nuestro lugar en este proceso histórico.  Todo adquirió de pronto un nuevo reordenamiento, estábamos en un nuevo salto cualitativo que se operó entre febrero y mayo, en donde nos explicamos en qué consiste el conocimiento profundo en geografía, el cual es ese proceso de abstracción, generalización y síntesis; y ese otro concepto entendido únicamente en el presupuesto, el concepto de relación, lo sometimos a un nuevo escrutinio.

 

[*]    El artículo se elaboró en 2012, y en ese momento sólo teníamos descubierto tres momentos  históricos de abstracción y generalización, que luego llegamos a duplicar.

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16 agosto 2015 7 16 /08 /agosto /2015 22:04

El Fenómeno Objetivo del Espacio.  Preliminares de la axiomatización de la geografía en tanto ciencia rigurosa.  Introducción (1/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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18 ene 13.

 

Las ciencias rigurosas no nacen de “la nada”, tienen una historia que se monta siglos atrás.  En esa historia opera un conocimiento empírico, espontáneo, acerca de algo específico, acerca de una faceta de la realidad objetiva, tratando de explicar sus causas.

 

En ese período histórico, inicialmente algo se postula; es decir, algo se establece acerca de ese objeto de conocimiento, que no requiere de demostración, no porque no la implique, sino porque en su enunciado se establece un hecho de evidencia dado empíricamente en la práctica histórico-social de mucho tiempo.

 

Pero tales postulados, un conjunto muy breve de enunciados, tiene un carácter preminentemente fundamental, en tanto que sobre su base se erigirá toda la sistematización de ese conocimiento científico especial.  La definición de los postulados es, pues, el inicio de un conocimiento sistemático riguroso, que en general recibe el nombre de axiomatización (del gr. axioma, proposición acerca de lo que parece justo), con lo cual se refiere el carácter esencialmente radicado en la lógica, en lo inferencial, en lo deductivo.

 

De ese modo, del conjunto de postulados ha de derivarse (deducirse), un breve conjunto de principios, entendiéndose por éstos, precisamente, el origen de dicho conocimiento científico por sus regularidades y causas más generales y esenciales, que equivalen a sus leyes fundamentales.

 

Luego, sobre la base de tales principios, se establece el conjunto de axiomas o proposiciones a partir de los cuales se habrá de deducir todo el conocimiento posterior.  Como los postulados y principios, por su naturaleza, no requieren de demostración en tanto que, en todo caso, su demostración está dada porque son hechos de evidencia empírica e históricamente dada.  El conjunto de axiomas establece de suyo, la base de la lógica misma del sistema de conocimientos dados acerca de un objeto de estudio.

 

A partir de ellos, sobre la base de esa lógica; no sólo como estructura de pensamiento, sino incluso como criterio de la verdad; se deduce lo que se denominan, los teoremas de una ciencia.

 

El concepto de teorema (del gr. theorema, investigación), es ya el enunciado de un juicio de tesis, algo que ya debe demostrarse; de modo que es en los postulados, principios y axiomas, que el teorema tiene, en cierto modo, su premisa antecedente.  Así, lo que se deduzca de esos antecedentes y la tesis que se sustenta en el enunciado del teorema, establecerá una hipótesis (del gr. hypo, debajo; y thesis, juicio indemostrado), de cuya verificación en los hechos, se obtendrá esa demostración del teorema, con lo cual, como se establece en su etimología, se inicia la investigación rigurosa.

 

Comentamos en este documento, pues, los preliminares de la axiomatización de la geografía.  Tal hecho no pudo haberse elaborado antes, pues ello supone una definición sin ambigüedad, tanto del objeto de estudio como del método.  Habiendo dado, pues, respuesta ampliamente satisfactoria a ambos aspectos (en un trabajo que ha comprendido los últimos treinta años, y expuesto en este Blog en el curso de los últimos cinco años), se hace obligado ahora definir tal axiomatización, como condición de necesidad en la formalización teórica de la geografía en la teoría del espacio geográfico del cual es su reflejo objetivo.

 

Con los teoremas y las hipótesis, se integra la esencia del método hipotético-deductivo, que en la demostración de las tesis, culmina en la elaboración de la teoría; y la teoría será lo que nos pondrá en ruta segura del descubrimiento de las leyes, ya no empíricas, sino teóricamente deducidas, que rigen en el objeto de estudio.

 

 

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16 agosto 2015 7 16 /08 /agosto /2015 22:04

La Abstracción en la Regionalización, Lacoste-copia-3Elaboración de una Teoría en Geografía.  Definiciones (3/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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01 jul 12

 

Luego, consultando sólo dos fuentes de mayor orden teórico, se tiene:

 

Metodología del Conocimiento Científico, Fedoseev, P.N, et al; Cap IV, III La Teoría.

 

Una teoría es un sistema de hipótesis y leyes determinado por generalizaciones entre sus relaciones lógicas, formando un todo único.

 

Una teoría científica auténtica, es siempre un salto en el desarrollo del conocimiento (es el salto de lo empírico a lo teórico; en donde de lo que se trata es de explicar con lo teórico, todo el material acumulado en lo empírico).

 

Marx llamaba núcleo interno de la teoría (a aquello abstracto que es) la base para la comprensión del desarrollo de todas las formas (de eso otro más concreto), en un proceso de elevación de lo abstracto a lo concreto.

 

Lógica Dialéctica, Kopnin, P.V.

 

Se llama teoría a una vasta esfera de conocimientos que describe y explica el conjunto de los fenómenos, que da a conocer las bases reales de todas las tesis enunciadas y que circunscribe las leyes descubiertas en dicha esfera a un principio unificador único.

 

La teoría ha de englobar, además de la descripción de un determinado conjunto de hechos, su explicación y el descubrimiento de leyes a que están supeditadas.

 

Íntegramente la teoría dimana tesis que expresan los vínculos regidos por leyes.  Estas tesis, además, están aglutinadas por un solo principio general que refleja la ley fundamental del objeto.  Si no existe el principio unificador, ningún gran conjunto de tesis científicas que reflejan las leyes de la lógica puede constituir una teoría científica.

 

La amplitud de la teoría depende, a su vez, del carácter de su principio unificador.  Si este principio lo cumple una ley fundamental de un elevado grado de generalidad, la teoría, construida sobre su base, tiene un carácter sumamente amplio.

 

En unas teorías hace las veces de este principio, una tesis cuya veracidad ya está establecida.

 

Estas dos fuentes nos dan dos agregados más: 1) el que el núcleo interno de la teoría es aquello abstracto, que es la base para la comprensión de lo concreto; y 2) la teoría da a conocer las bases reales de todas las tesis enunciadas, circunscritas a un principio unificador único que refleja la ley fundamental del objeto.

 

 

Llevados todos estos puntos a lo particular de nuestra teoría del espacio geográfico, debemos decir entonces que ésta ha de ser un sistema de conocimientos acerca del espacio terrestre lógicamente integrado o estructurado, en donde la historia de la Geografía nos da el cúmulo de hechos empíricos antecedentes; en tanto que los fundamentos de la teoría del conocimiento geográfico como síntesis de la historia de la Geografía, nos da las tesis; de donde deriva la hipótesis de que dichos fundamentos son acerca de un conocimiento del espacio terrestre; donde esa síntesis lógica, es lo que conforma el núcleo interno de esta teoría acerca de dicho espacio terrestre dado ahora en el grado mayor de abstracción del vacuum, base para la comprensión de la dialéctica de la dimensionalidad material continuo-discreta; con lo que se ofrece así una visión de conjunto que generaliza tanto todos los hechos observados, como esos fundamentos cognoscitivos de la tesis; ofreciendo con ella una nueva descripción, explicación, predicción y relaciones del objeto de estudio, el espacio terrestre, como su principio unificador único, reflejando la ley fundamental del espacio terrestre en esa dialéctica de los estados de espacio en lo continuo y lo discreto, dada en el vacuum.

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9 agosto 2015 7 09 /08 /agosto /2015 22:04

003 Mapa de Anaximandro con Ejes de SimetríaElaboración de una Teoría en Geografía.  Definiciones (2/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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01 jul 12

 

Revisamos de lo simple a lo complejo las siguientes fuentes al para obtener de las definiciones más generales, las propiedades esenciales de una teoría, y de los diccionarios obtuvimos lo siguiente:

 

Diccionario Larousse:

 

Teoría (gr. theoría, meditación), conjunto de teoremas y leyes organizado sistemáticamente, sometida a verificación experimental, y encaminada a establecer la veracidad de un sistema científico.

 

Diccionario Enciclopédico Espasa-Calpe:

 

Teoría (gr. theoría, contemplación), hipótesis cuyas consecuencias se aplican a toda una ciencia o a partes muy importantes de la misma.  Es un intento de interpretación explicativa mediante la generalización de hechos comúnmente admitidos sin discusión…, es una vista de conjunto.

 

Diccionario de Filosofía, Abbagnano, Nicola.

 

Teoría: una condición hipotética ideal…  La teoría científica es una hipótesis, o por lo menos contiene una o varias hipótesis como parte integrante…, una teoría debe ofrecer un conjunto de medios de representación conceptual y simbólica de los datos de observación…, o sea, de su simplicidad lógica.  Una teoría debe constituir un conjunto de reglas de inferencia que permita la previsión de los datos de hecho.

 

Diccionario de Filosofía, Ferrater de Mora, José.

 

Una teoría científica es un sistema deductivo en el cual ciertas consecuencias observables se siguen de la conjunción entre hechos observados y la serie de las hipótesis fundamentales del sistema.

 

Diccionario de Filosofía, Rhunes, Dagobert D.

Teoría (gr. theoría, visión).  Aspecto hipotético universal de cualquier cosa.  La deducción de los axiomas y teoremas de un sistema a partir de afirmaciones (no necesariamente verificada) de otro sistema y de una naturaleza relativamente menos problemática y más intgelegible.

 

Diccionario Filosófico, Rosental-Iudin.

 

Teoría.  Sistema de un saber generalizado, explicación sistemática de determinados aspectos de la realidad.  Cada teoría posee una estructura compleja; por ejemplo, en las teorías físicas, es posible separar dos partes: los cálculos formales y la interpretación sustancial.  Surge como generalización de la actividad cognitiva y de los resultados del hacer práctico…

 

Diccionario Marxista de Filosofía, Blauber, I.

 

Teoría (gr. observación, examen, investigación).  Forma del reflejo generalizado de la realidad en el pensamiento.  En la acepción amplia se trata de la ciencia, del saber en general…  La teoría aparece sobre la base de la práctica, mas no generaliza simplemente la experiencia material, sino va más allá, descubre nuevas relaciones y aspectos del objeto y ayuda con ello mismo a la práctica a asimilarlo con más éxito.  En sentido estricto, la teoría es un conocimiento que tiene una forma bien definida…, describe y explica en una estructura lógica matemática.

 

La teoría es el alma de la ciencia; su desarrollo y demostración constituye la finalidad principal de la investigación científica.

 

Diccionario de Filosofía, Foroba, T.

 

Sistema da conocimientos fidedignos sintetizados que ofrece una representación íntegra de las regularidades y concatenaciones esenciales de la realidad, y que describe, explica y predice el funcionamiento de un conjunto determinado de sus componentes…, la práctica y sus resultados en forma sintetizada constituye un elemento orgánico de la teoría.  Así pues…, aparece como generalización de la actividad cognoscitiva y de los resultados de la práctica…

 

De estas ocho fuentes documentales básicas podemos establecer algunas primeras conclusiones acerca de lo que es una teoría científica: 1) es un sistema de conocimientos, 2) lógicamente integrado o estructurado, 3) es una síntesis lógica, 4) ofrece una visión de conjunto, 5) es una generalización de los hechos observados y de los aspectos cognoscitivos (tesis, hipótesis, leyes, analogías)), 6) ofrece nuevas descripciones, explicaciones, predicciones, y relaciones del objeto de estudio, 7) es el alma de la ciencia y la ciencia misma, finalidad de la investigación.

 

 

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2 agosto 2015 7 02 /08 /agosto /2015 22:04

Pangea, EvoluciónElaboración de una Teoría en Geografía.  Introducción (1/)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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01 jul 12

 

Hay, en las ciencias particulares modernas, las más desarrolladas, como la astronomía, la matemática, la física, la química…, una abundancia de teorías, directamente proporcionales a su madurez.  La elaboración de la teoría, por su grado de complejidad metodológica, es el indicador del grado de desarrollo de una ciencia dada, y así, en el caso de la geografía, el atraso es tal, que difícilmente puede hablarse formalmente de alguna teoría.  Lo que puede decirse al respecto, es sólo en cuanto a algunos desarrollos empíricos.

 

De esas teorías empíricamente dadas, las más generales y ampliamente aceptadas, son las que en nuestro caso hemos denominado como las teoría de la “geografía fenomenista” y la “geografía espacista”.  Luego, con un carácter geográfico (lo que se entienda por ello, que en general es, o debe ser, la subordinación, hasta la omisión misma, del contenido de otras ciencias), hay algunas teorías como la de la regionalización, igualmente empírica con un mayor o menor grado de desarrollo, que en algunos casos prácticamente se limita al enunciado con una vaga idea aparentemente respaldada en unos cuantos elementos, como en el campo de la teoría de las unidades morfológicas, o la teoría del paisaje, la teoría de la percepción, o casos aún más prácticos como la teoría de la geopolítica.

 

De ello hay que distinguir los esfuerzos hechos en el desarrollo de modelos, en los cuales es susceptible de prepararse un teoría, como en el caso de los modelos geofísico-geomorfológicos, geobiológico-ecologistas, o geoeconómico-econométricos, y algunos de carácter antropológico-etnográficos; que representan la búsqueda en la analogía en los métodos avanzados de otras ciencias; pero la pobreza teórica en geografía es tal, que por defecto se ha hecho, de la suma mecánica de esos simples modelos aplicados particulares, la ciencia de la geografía misma; es decir, que no se ha tenido la capacidad (porque aquí sí es de la capacidad del geógrafo dad en su formación en el método de la ciencia), para abstraer y generalizar del modelo algún planteamiento teórico geográfico.  Y la razón de todo ello es simple: si la ciencia de la geografía como tal, desde la definición de su objeto de estudio ha tenido problema, la desarticulación de sus posibles teorías particulares, se da por necesidad.

 

Pero todo ello potencialmente tocó a su fin en el curso de los años ochenta a noventa del siglo pasado, en la medida en que, precisamente, se determinó y definió su objeto de estudio: el espacio geográfico.  A partir de entonces, continuar en la particularización de esos modelos, ya es por defecto, por la inercia de una formación de décadas atrás, pero ya no justificado para las nuevas generaciones de estudiosos de la geografía.

 

Luego entonces, superada la dernière de los modelos por los modelos mismos[*], será posible, en esa medida, articular las teorías particulares en las generales, y, más aún, comenzar a pasar del enunciado empírico a su argumentación lógica demostrativa.

 

La antigua “geografía fenomenista” (aún en el método de la ciencia moderna), por su propia naturaleza de una geografía que se multiplicaba en innúmeras “geografías” según la diversidad de los fenómenos mismos, se vio imposibilitada a hacerlo, pues, por definición, significaba su propia negación.  Y para la actual “geografía literaria” que le dio continuidad luego de los años noventa del siglo XX bajo el contenido de negación de la ciencia y método de la ciencia de la modernidad, en la ideología de la llamada “posmodernidad”, simplemente carece de sentido la discusión de tal problema.

 

En consecuencia, a nuestro parecer, se nos plantea el problema de elaborar, de manera teóricamente deducida, la primera teoría formal en geografía, la que, en función del objeto de estudio, no puede ser otra que, necesariamente, una “teoría del espacio geográfico”.

 

Es, por lo tanto, hasta ahora, que estamos enfrentando la necesidad de disponer de la “teoría de la teoría; esto es, de realizar en la geografía teórica, la tarea de la elaboración de una teoría geográfica científica; y lo cual, en realidad, no pudo haber sido hecho antes, sino hasta ahora.

 

Y al emprender la tarea empezando entonces por dotarnos de los elementos teóricos de qué y cómo es una teoría científica formal, en la teoría de la teoría, revisamos de lo simple a lo complejo las siguientes fuentes al respecto

 

[*]    La dernière (o moda) de los modelos en geografía se inició desde los años cuarenta del siglo XX.

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