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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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17 agosto 2014 7 17 /08 /agosto /2014 22:04

Espacio Trigonal Esferoide-ElipsoideDel Modelo Teórico del Espacio Regular, a la Medición Precisa del Estado de Espacio Discreto Trigonal.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 jul 12.

 

Algo aproximado a la Geodesia, pero tratado en términos de la teoría del espacio (en particular, geográfico), es la relación entre el esferoide como modelo teórico (abstracto), del espacio regular; y el elipsoide como modelo, a su vez, teórico, del espacio trigonal (es, dicho en la alegoría histórica, la relación entre la Tierra de Toscanelli y Behaim, con los mediados ajustes de Vespucio y Gemma Frisius, y el Arca de la Alianza de Cosmas Indicopleustes, en donde, en la relación del eje mayor al menor, se ha perdido la “razón divina”).

 

  Espacio Trigonal Esferoide-Elipsoide

La relación de los espacios regular y trigonal

 

Desde los estudios del teórico sistema heliocéntrico de Copérnico a mediados del siglo CVI, se empezaron a establecer las bases para la reflexión acerca del espacio tridimensional.  Con Galileo y sus observaciones astronómicas, Kepler y sus estudios sobre el movimiento de los planetas, ambos, en la primera mitad del siglo XVIII, ya las observaciones y cálculos eran en la consideración de un espacio tridimensional.  Hasta que, finalmente, tanto con Huygens como con Newton entre fines del siglo XVII y principios del siglo XVIII, el espacio tridimensional formaba parte fundamental de sus ecuaciones.

 

De los trabajos de otros estudios de la época, como de Torricelli, discípulo de Newton, ayudante de Galileo, y con Pascal como el complemento a los trabajos de aquel en la segunda mitad del siglo XVII, , se pudo inferir que la atmósfera terrestre no se difundía  uniforme al infinito, sino que, más aún, más allá de ella luego de unos cientos de kilómetros de su espesor, lo que había era simplemente vacío, en las enormes distancias entre los astros.  Se comenzó a asociar así, el enorme espacio tridimensional, con el vacío.

 

Ya desde principios del siglo XVIII, con Huygens, se habían observado las anomalías gravimétricas, y más enfática y puntuales se hicieron estas observaciones en los trabajos geodésicos desde Fernel y Snellius, ya a principios del siglo XVIII.

 

En 1671 se publica La Medición de la Tierra, de Jean Picard, en donde éste establece la hipótesis de que el efecto de gravedad (pesantez), debería ser mayor en los polos que en el ecuador, dada la mayor proximidad de aquellos al centro de la Tierra, debido a la elongación de ésta en el ecuador por el efecto de su rotación.

 

Poco más de tres lustros después, en los Principia (1687), Newton llegaba a la misma conclusión enunciando la figura de la Tierra como un elipsoide de revolución; y un año después, ello lo confirmaba Huygens en su Discurso Sobre la Causa de la Pesantez (1688), con otro método.

 

Pasar del modelo esférico de la Tierra a su modelo como elipsoide de revolución, no pasaba de ser un asunto absolutamente teórico sin efectos prácticos.  No obstante, Jean Cassini enunció una hipótesis opuesta: la Tierra no se elogaba (alargaba en el ecuador), sino se hacía oblonga (se alargaba en dirección a los polos), por el efecto mismo de rotación.  El astrónomo Einsenschmid, en su Diatriba del Fenómeno Elíptico-Esferoidal de la Tierra (1691), aportaba las pruebas, como las había en la hipótesis newtoniana.  Ello generó una de las polémicas teóricas más famosas de la historia de la ciencia moderna, en la que rivalizaron la ciencia inglesa y francesa.  Finalmente, las expediciones de Mupertuis a Laponia, y Godin-La Condamine al Perú entre 1733 y 1735 para medir la distancia del arco subtendido por 1º de latitud, resolvió a favor de la hipótesis de Newton: 1º de arco en la proximidad de los polos es mayor, que el mismo en el ecuador; luego entonces, hay mayor curvatura en éste, confirmando la elongación de la Tierra.

 

Con ello, la simetría regular, volvía a los parámetros del espacio terrestre de Cosmas Indicopleustes, de un espacio euclídeo tridimensional trigonal, pero en donde desaparecía, dicho en todo sentido, la “razón divina”.

 

Así, contrapuesto a un espacio tridimensional cósmico por excelencia vacío, todas las consideraciones hechas acerca del espacio terrestre, estaban referidas al estudio de un espacio plenista, discreto, de simetría trigonal, que era el espacio ya no cósmico, sino propiamente geográfico[1].  El paso había sido, pues, de un espacio euclideo tridimensional regular, a otro de las mismas características, pero ahora de simetría trigonal, cuya naturaleza en ambos casos, era el estado plenista discreto de la Tierra como planeta.  En ello, lo que se ajustaba, eran medidas de mayor precisión.

 

Con esto, ahora puede ser explicada la difusa línea que separa el trabajo geográfico cartográfico de los siglos XVII a XVIII, del trabajo propiamente geodésico.

 

En ese trabajo geográfico, puede decirse que sus autores eran aún ajenos a la teoría del espacio subyacente, pero ya sólo por cuanto a sus categorizaciones.  No obstante, la tendencia al estudio del espacio plenista en los discretos concretos, cristaliza en los descubrimientos de Phillipp Bauche a mediados del siglo XVIII primero, y de Humboldt a principios del siglo XIX, después.



[1]        En realidad, con esto ahora nos explicamos la verdadera razón de fondo de por qué la geografía tendió al fenomenismo luego del siglo XVIII, justo cuando los elementos espaciales eran abundantes.  Y es que, lo subyacente al fenómeno, es el estudio plenista de los estados de espacio discretos.  No había sido un “inmanejable” vacío, sino el que éste era ajeno al espacio terrestre.


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17 agosto 2014 7 17 /08 /agosto /2014 22:03

Carta-Topografica-CuernavacaLa Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Exploración, Documentación, y Levantamiento de la Relación Geográfica, Investigación, 2012 (11/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 mar 12.

 

Ahí están las dos razones de primera intensión para abordar este estudio: 1) algo que “nos queda al paso” (economía de esfuerzo); y, 2) algo que conjuga todos los intereses de la ciencia geográfica.  Pudiera reducirse ambas a una sola razón: constituye nuestro espacio geográfico vivencial, para el que, profesionalmente, tenemos un compromiso social.  De ello debemos derivar algunos objetivos específicos y concretos, y para lo cual hay que comentar antes algo acerca de lo que socialmente se intuye en relación con la importancia, no sólo de la Barranca de Amanalco, que sólo es una entre varias, si bien la que cruza centralmente la ciudad; sino de ese conjunto de barrancas que se originan paleogeograficamente de los escurrimientos, temporalmente de superficie y permanentemente freáticos, de la Sierra de Chichinautzin, al norte o de la Sierra de Zempoala al Occidente o noroccidente, y terminan, considerando una región más amplia, como tributarias de la dendrítica red fluvial del Río Balsas, luego de ir convergiendo principalmente con los ríos Apatlaco, Xochitepec y Sabino, hacia el Jojutla (al que converge el Río Yautepec) y Amacuzac; al que le son tributarios, por su parte, el Tembembe, Chalma, Terrón, San Jerónimo, Chontalcoatlán, Tlahuielia y Salado.

 

 Vuelo-a-4-km-Vista-Sur.jpg

Red Hidrográfica, Nacientes al Norte de Cuernavaca, Morelos.

 

En realidad, de la Sierra de Chichinautzin desciende el Rio Amanalco que da nombre a la Barranca, pero varios afluentes de éste son intermitentes, por lo que, a poco, nos planteamos el problema del origen de la fuente continua, o el manantial, por lo cual toma su nombre como toponimio.  De modo que de la misma Sierra desciende por el manto freático y emerge como manantial.

 

 Toba-y-Brecha-en-Parque-Porfirio-Diaz.JPG

Fotografía del Río Amanalco, cuenca media;

Parque “Porfirio Díaz”, Cuernavaca, Mor; diciembre 2011.

 

Cierto es, de manera evidente, en el agua, y en el agua corriente originada de un manantial, la vegetación natural, y la estética del paisaje, la sociedad reconoce en esos escurrimientos fluviales las arterias de la vida natural del Valle de Cuernavaca, que –y esto sí queda en su intuición–, de algún modo determina  en la vida de la sociedad.  Esto es, que, la sociedad alcanza a distinguir lo cualitativo en la percepción sensible del medio, pero escapa a su entendimiento –y no tendría por qué no ser así– la valoración cuantitativa referida a los sutiles procesos de movimiento y cambio, que requiere del análisis científico en sus diversas especialidades, de esas consideraciones científicas.

 

Vegetacion-Parque-Porfirio-Diaz.JPG 

Fotografía de la Vegetación en la Barranca de Amanalco;

Parque “Porfirio Díaz”, Cuernavca, Mor; diciembre 2011.

 

Barranca-de-Amanlco--Puente-Paseo-del-Conquistador--Vista-S.jpg 

Fotografía del Puente “Paseo del Conquistador”, Construido en 2004;

Barranca de Amanalco, Cuernavaca, Mor; marzo 2012.

 

Por último, algo tan esencial como paradójico, en tanto contradicción del sentido común a lo que estamos acostumbrados por tradición a ver en esos estudios geográficos de manera reiterada, que, hasta aquí, muy poco, casi nada de lo dicho; o sólo en un cierto sentido; es estrictamente geografía.  Hasta aquí, lo dicho, son sólo los antecedentes para designar a ese análisis geográfico o espacial.

 


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10 agosto 2014 7 10 /08 /agosto /2014 22:04

Topografía de CosmasEl Espacio Euclideo Tridimensional Trigonal del Arca de Cosmas Indicopleustes.  Artículo, 2012.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

13 jun 12.

 

Ha habido una interpretación teórica de la geografía, que ha dirigido la interpretación de la historia de esta ciencia, justificando recursivamente su teoría.  No podía ser de otra forma, era necesario un salto cualitativo en la teoría, un salto de un estudio de lo concreto en un nivel de lo abstracto, para que ello redirigiera una nueva y más esencial reinterpretación de la historia, que encuadra mejor y más vastamente la hipótesis, dando lugar a una teoría geográfica más esencial.

 

En la antigua interpretación, ese “espacio geográfico” es la representación de la Tierra (limitada al Ecúmene), con “plana, rectangular, con sus ríos salidos del Paraíso”[1], en palabras del mismo Cosmas.

 

Ese salto cualitativo en la teoría se ha producido ya, luego de de muchos siglos de esfuerzos, y ello obliga ahora a esa reinterpretación cuantitativa (como categoría filosófica), de la historia.  En la interpretación dada hasta ahora, el espacio puesto en segundo plano, determinó la interpretación de un trabajo concreto dado en la Cartografía, estando en ello oculto el trabajo abstracto del análisis bidimensional del espacio terrestre.

 

El contemporáneo de Euclides, Eratóstenes, y su concepto de las esfrágidas, puede presumir un atisbo de abstracción del espacio tridimensional.  Desafortunadamente, no tenemos elementos específicos como para afirmar que hubo en él ese concepto del espacio geográfico; acaso sea sólo porque la esfrágida está plenamente determinada por un plano esférico, y, en ese sentido, un plano tridimensional.  De hecho, el espacio tridimensional no aparece explícitamente como un problema a resolver, sino hasta principios o mediados del siglo XVII, y resuelto a mediados del siglo XVIII con Philipp Bauche (1856).

 

Ello es lo que hace enormemente excepcional, lo que podemos denominar como la primera representación histórica del espacio geográfico tridimensional, dada en la Topografía Cristiana de Cosmas Indicopleustes en el siglo VI.  Ahí el espacio geográfico tridimensional es la geocéntricidad del mundo, inmerso en la hebrea Arca de la Alinaza.  Esta deja de ser ese recipiente concreto de las Tablas de la Ley, del Báculo, etc; con querubines a ambos lados de la tapa recubierta de oro y tomada por el “asiento de la misericordia”, para ser ahora con Cósmas, el recipiente geocéntrico abstracto (no sólo en lo metafísico, sino en su concepto mismo), de la creación divina.

 

Su excepcionalidad guiada por una interpretación teológica, la revela espontánea, empírica e intuitivamente dada, que no se sucede como generalización teórica a los trabajos de Ptolomeo o Eratóstenes.  Aun cuando en sentido teológico, no deja de ser admirable ese esfuerzo de abstracción y generalización elaborado por Cósmas ya en el siglo VI.

 

El Arca del Antiguo Testamento hebreo, como recipiente, es de suyo un espacio tridimensional geocéntrico, es decir, continente de la Tierra en primer lugar.  Pero de un planeta Tierra que seis siglos después de Ptolomeo, ha vuelto a entenderse como un plano bidimensional, sobre el cual, dadas las coordenadas de la tridimensionalidad, se erige la montaña, y en cuya altura se mueven las nubes entre el Sol, la Luna y las estrellas.

 

Tal espacio geográfico en Cosmas Indicopleustes, en su reinterpretación teórica es, entonces, no sólo tridimensional, sino con la característica específica de ser un espacio euclidiano, es decir, de ejes y planos rectilíneos.

 

Es muy probable, las ilustraciones del Arca así lo dejan ver, que su construcción haya correspondido a las proporciones áureas, por definición, a la “razón divina”; y, en consecuencia, ese espacio tridimensional euclidiano, en sus propiedades de simetría, es además, un espacio “trigónico”.

 

En arreglo a esos elementos de simetría, el espacio geográfico de Cosmas es, y sólo lo es, trigónico.  En él, los ángulos entre los ejes básicos de su tridimensionalidad, son todos iguales entre sí (a = b = g = 90º).  Sin embargo, los tres planos subtendidos por esos ángulos, por lo contrario, son, por lo menos en un caso, desiguales, en función de la razón dorada o “razón divina”, en la proporción de 1 : 1.6 de los mismos.

 

 Espacio-Trigonal.JPG

a = b = g = 90º; a = b ≠ c

 

 

Se hace necesario aclarar que en la teoría de la simetría cristalográfica, a esa estructura se le conoce en realidad con el nombre de “Tetragonal”, pero denominación con la que no estamos de acuerdo en nuestro caso, puesto que en ella no hay cuatro lados, como lo es en el caso de la formación de cristales piramidales, razón por la cual hemos adoptado el término de “Trigonal”, en donde la razón de proporción en el lado “a”, determina las proporciones del lado “b” de manera igual, como de “c” en forma desigual (y motivo de otro artículo será el tratar con la importancia de esa asimetría).

 

Por supuesto que Cosmas Indicopleustes, al hacer esta representación del espacio geográfico, no tenía la menor idea de todas esas propiedades objetivas subyacentes, aún profundamente ocultas en el fenómeno concreto que representaba, y de ello deviene, tanto más, la importancia excepcional de su trabajo.

 

Con toda la metafísica contenida en su Topografía Cristiana, hay en su representación, toda la objetividad material del espacio geográfico, que nos llevó a los geógrafos catorce siglos en descubrir.  Tales propiedades espaciales del Arca en general, son aplicables, en su singularidad, a cada uno de los objetos contenidos, en términos de estdos de espacio, ya discretos, o ben continuos.

 



[1]       Deschamp, Hugo; Historia de las Exploraciones; Editorial Oikos-Tau, Col. Qué sé, Nº 27; pp.9-10.

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10 agosto 2014 7 10 /08 /agosto /2014 22:03

La Edad ExploraciónLa Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: Exploracón, Documentación, y Levantamiento de la Relación Geográfica, 2012 (10/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

26 mar 12.

 

“Metodología”: teoría del “método”.  “Método”: camino a un fin.  La metodología de la investigación en geografía aplicada, es, en ese sentido, al mismo tiempo, la teoría y la práctica en el hacer geográfico[a].

 

Dispóngase el lector, no a encontrar aquí el modelo terminado y la información de los resultados de una investigación, sino a lo opuesto: a la narrativa del proceso de investigación, paso a paso a partir de la nada, a los resultados paulatinos de la misma, en la elaboración de un modelo de investigación en geografía aplicada.

 

Por muchos años no dedicamos tiempo real a la investigación en geografía aplicada; evidentemente, hicimos algunos trabajos, algunos intentos, pero nada en forma; y la razón es obvia: lo dado en la teoría geográfica era cuestionado, y la innovación requería de una teoría más completa, que si bien ya elaborada con suficiente consistencia, necesitaba aún su momento para traducirse en aplicación.  Ahora lo iniciamos, haciendo “mezcla proporcionada” de todos los elementos: mostraremos cómo en el hacer práctico que no ha de ser ciego ni irracional, se va generalizando necesariamente la teoría dando dirección y sentido al hacer geográfico.

 

Explicaremos aquí dicha metodología de investigación en geografía, elaborando en la práctica una investigación aplicada; pero lo haremos, dado que es la primera vez que hacemos esto amplia y sistemáticamente, insertando a cada paso la teoría.  De ello se sigue el que haremos aquí lo que eminentemente caracteriza a la investigación aplicada: utilizar las nuevas propuestas teóricas, para desarrollar posibles modelos de estudios geográficos, mediante lo cual se contribuya a resolver los problemas sociales de un orden cada vez más vasto y más complejo.  Así, la geografía aplicada debe dejar de hacerse como si fuese el todo de La Geografía, para que sea, por su esencia, respuesta a lo que debe ser, esto es, a lo eminentemente experimental[b], y la desarrollaremos paso a paso, casi con sentido coloquial, no tanto por seguir fines didácticos, como por necesidad elemental de su práctica, y por entenderla desde su elaboración teórica (algo que en nosotros está inevitablemente por encima de cualquier cosa).

 

Decidimos aplicar este primer estudio geográfico, en un hecho común notable, que es escogido así deliberadamente, porque involucra con toda claridad, esa problemática ya superada de “los fenómenos naturales y sociales”, dados aquí en toda su diversidad: en el análisis espacial  (geográfico), de la Barranca de Amanalco (de amanal, vivero, estanque, manantial; y co, lugar), en Cuernavaca, Mor; México.  Y la razón es simple, pues todos los días la recorremos casi en toda su extensión, y la cruzamos varias veces de uno a otro lado, dado que dicha estructura divide de norte a sur toda la ciudad.

 

En su fondo corre un arroyo permanente de un caudal considerable, e intactos en muchas partes de su longitud, muestra una vegetación relativamente relicta.  Dicha Barranca, pues, está enclavada en un valle con pendiente, dividiendo la ciudad en dos grandes partes, al oriente y occidente, con implicaciones históricas, económicas y sociales.

 

79 Carta Geológica de Morelos 

Mapa Geológico de Morelos

[Fuente: Hernández Iriberri, Luis Ignacio; Geografía Básica; Ediciones Especiales, SMTHG; México, 1994]

 

Allí está todo ello, eso es lo dado de la realidad objetiva en sus atributos espaciales a la percepción sensible, e incluso a lo que nos podremos referir no sólo tal cual por sus nombres, sino con un alto nivel de tecnicismo; pero con lo cual, incurriríamos nuevamente en lo ya superado: ese engaño “erudito” de la pretensión fenomenista.  Como se verá, más bien, iremos haciendo lo opuesto en un proceso de exclusión.



[a]       Así como la investigación en geografía teórica, por su parte, se centra en la elaboración de lo abstracto de la teoría geográfica; y en el extremo opuesto, la geografía operativa, destinada a la solución específica de un problema social mediante un contrato de trabajo, se centra eminentemente, en lo concreto de la práctica geográfica.

[b]      Al final, la geografía verdaderamente importante, no es ni la geografía teórica, ni la geografía aplicada (aun cuando de ellas no se pueda prescindir), sino la geografía operativa, ahí en donde se da respuesta a la sociedad y sus necesidades.


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3 agosto 2014 7 03 /08 /agosto /2014 22:04

Figura Geodésica de la Tierra, Diccionario del EspacioEl Espacio Dimensional Isométrico de Masa para un Espacio Discreto, en Crates de Magarsus.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

16 jun 14.

 

La consideración histórica de la Esfera Terrestre de Crates (180-150 ane), no parecía tener más importancia que: 1) ser el documento histórico del primer Globo Terráqueo; y 2) el registrarse en él una de las más importantes hipótesis por simetría: la necesidad de los “continentes de contrapeso”; y tal hecho, con todo y su “genial intuición”, no pasaba de ser aparentemente, una cándida ingenuidad, la que explica que Crates de Magarsus no haya sido rescatado por la geofísica.

 

Tuvieron que transcurrir veintidós siglos para que el fundamental trabajo de Crates pudiera ser rescatado precisamente aquí, por nosotros, en el ámbito propio de la geografía; y por una consideración adicional a las ya antes mencionadas, pero lo esencial en la sistematización del conocimiento geográfico: lo que la simetría geométrica adimensional para un espacio geográfico continuo fue para su contemporáneo inmediato anterior, Eratóstenes, para Crates lo fue la simetría geométrica dimensional de masa para un espacio geográfico discreto.

 

Después de esta consideración de la simetría de “contrapesos” de Crates, no fue sino hasta los siglos XIX y XX con las mediciones geodésicas por triangulación y satelitales, que el asunto de la masa volvió a ser tomada en cuenta.  La forma de la Tierra ya no fue la esfera terrestre de su tiempo, ni el elipsoide de revolución de Newton, sino, primero, un geoide (una figura de la Tierra sin parecido a nada más que a sí misma), pero que con las mediciones satelitales, se produjo el descubrimiento, luego, de una figura de semejanza o “periforme” (en forma de pera, que también se denominó como “cardioide”, en forma de un corazón invertido).

 

Así, la esfera perfecta que sirvió de referencia para considerar las deformaciones de las elongaciones del elipsoide, ahora éste, como figura ideal, serviría de referencia para considerar las deformaciones del geoide, adoptando la figura periforme o cardioide inverso.  De tal modo, se encontró en el eje polar o de rotación, una convexidad en el Polo Norte de casi +20 m respecto del elipsoide, a la par que una concavidad en el Polo Sur de -25 m; en el eje ecuatorial se tuvieron los puntos de intersección del geoide y el elipsoide; y en la latitudes medias en el hemisferio norte, una depresión de -5 m, como en las latitudes medias del hemisferio sur, valores positivos respecto del elipsoide de casi hasta por +10 m.

 

Figura Geodésica de la Tierra, Diccionario del Espacio

El geoide en forma “periforme” o “cardioide inverso”, respecto del elipsoide de revolución.

[Fuente: Strobol, Walter; Diccionarios Rioduero, Física del Espacio; Ediciones Rioduero; en español, Madrid, 1978; v. Geoide]

 

Aquella simetría de Crates de cuatro masas continentales respecto del nivel del mar, se convirtió en una simetría más compleja, que, vista en un corte transversal, es de tres convexidades positivas respecto del elipsoide de revolución, y, simétricamente, tres concavidades negativas respecto del mismo, pero, a la vez, donde las convexidades parecen corresponder a los océanos Ártico, Pacífico Sur, Atlántico Sur, e Índico; y las concavidades al continente de la Antártida y las regiones centrales del hemisferio norte, en una aparente contrariedad con el sentido común.

 

Es necesario ver en el mapa la real distribución de esas elevaciones y depresiones, para entender que esa simetría es aún más compleja, pues las regiones negativas o depresiones del geoide, corresponden no sólo a cuencas oceánicas, sino también a masas continentales, como en todo el centro de Asia, todo Norteamérica, y la Antártica, junto con el Océano Pacifico, el Atlántico Occidental, y el Océano Índico; mientras que las partes positivas o de elevaciones del geoide respecto al elipsoide, corresponden a las regiones del Atlántico Norte y Europa, al Atlántico Central-Occidental, y África, al Atlántico Sur e Índico Sur, y todo el Océano Pacífico occidental hasta los litorales de Asia.

 

 1978-Planisferio-Geoidal-Geodesico--Diccionario-Fisica-de.jpg

Carta Geoidal Geodésica (no gravimétrica), con equidistancia de 10 m entre curvas de nivel.  La parte oscura corresponde a las depresiones del geoide y la parte clara a las elevaciones del mismo.  Las partes más deprimidas están en el vértice de la península de la India (-113 m), en el Pacífico Sur hacia las latitudes con la Antártica (-61 m), y en las Islas Bahamas (-50 m); y las partes más elevadas corresponden al Pacífico Occidental al norte de Australia (+81 m), al Atlántico Norte-Europa (+61 m), y al sur de África y Madagascar (+56 m).  El Meridiano de Greenwich, prácticamente divide simétricamente los hemisferios del geoide geodésico.

 [Fuente: Strobol, Walter; Diccionarios Rioduero, Física del Espacio; Ediciones Rioduero; en español, Madrid, 1978; v. Geoide; el trazo del Meridiano de Greenwich en nuestro]

 

Los ejes de la simetría geométrica dimensional de Eratóstenes en abstracto, sin referencia a ningún aspecto de la masa de la Tierra, con Crates adquieren un sistema de referencia físico en general, correspondiendo a cada uno de los ocho cuadrantes del prisma cúbico que circunscribe a la Tierra, y el Meridiano de Alejandría (30° lE), bien pudiera tomarse como origen de referencia en esa simetría de referencia física, y con respecto a la simetría geométrica actual, más compleja, no obstante, si se observa el mapa geodésico del geoide (no el gravimétrico, que presentaría otro resultado), el eje de referencia de origen (en una desconcertante casualidad), bien pudiera corresponder al mismo Meridiano de Greenwich.

 

 Cubo-2x2x2-y-Continentes-de-Contrapeso.jpg

Cubo 2x2x2, o de ocho cubos, que circunscriben ocho esferas equivalentes a las "masas continentales de contrapeso" en la Esfera de Crates, una muestra de la compleja simetría, a pesar de ser una simetría regular o isométrica..

 

 Visto así, la reflexión de Crates ya no es para nada una cándida ingenuidad, sino esa “genial intuición”, que fue más allá en las propiedades del espacio geográfico, de lo que él mismo pudo haber imaginado.

 

 

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3 agosto 2014 7 03 /08 /agosto /2014 22:03

Imagen de Satélite; Cuernavaca NorteLa Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde los Fundamentos Espacistas de la Investigación en Geografía Teórica: El Área de Estudio.  Introducción.   Investigación, 2012 (9/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Espacio Geográfico”, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/; 

09 ene 12.

 

Una vez que consideramos ya lo suficientemente desarrollada la teoría del espacio en geografía como su propio objeto de estudio, ese planteamiento teórico-práctico tiene que llevarse a su aplicación, de modo que, aún más, verifique la teoría misma con aportaciones en el desarrollo positivo (que no positivista) de esta ciencia; esto es, tomando de su historia lo vigente, como fundamento de su subsiguiente investigación innovadora.

 

Hace poco más de quince años, nos vinimos a radicar a la Ciudad de Cuernavaca, Mor, México; a la que, entre otras cosas, le caracteriza el cruce de norte a sur por su parte media, de la Barranca de Amanalco.  En su fondo corre un arroyo de un caudal permanente considerable, que en 1995, fluía aún cristalino.  En 2005 empezamos a ver sus aguas enturbiadas, y sin la atención sistemática de nuestra parte puesta en ello, juzgamos que sería producto de la temporada, que al inicio de las lluvias revuelve los sedimentos.  Luego, en 2010, empezamos a ver, con preocupación, que aún fuera de temporada y en todo momento, las aguas corrían grises, y quizá había disminuido su caudal.

 

“Al paso”, comenzamos a observar con cierta frecuencia y sistematicidad involuntaria el estado del río, y ello nos permitió ir distinguiendo el olor que despedía.  En 2010 había que permanecer en el borde de la Barranca por unos momentos para percibir el mal estado del agua; pero, pronto, a fines de 2011, en noviembre, concluida la temporada de lluvias; en que nos propusimos usar la Barranca de Amanalco como elemento de investigación para desarrollar nuestras ideas en geografía aplicada, entonces pudimos ver ya la cloaca de aguas negras en que rápidamente se ha estado convirtiendo, y percibir el tufo maloliente apenas al aproximarnos a su paso en alguno de sus puentes.

 

No fue eso, sin embargo, lo que motivó el estudio; esta fue sólo una primera observación notable al ponerlo en marcha por otras razones: es decir, la geografía aplicada.  Y por consideraciones que expondremos más adelante, se verá la importancia y el acierto de haber puesto nuestra atención geográfica profesional en ello.

 

En adelante, continuaremos con la explicación paso a paso, en el proceso mismo del hacer de este estudio, la metodología de la investigación en geografía aplicada, con nuestros fundamentos desarrollados en el campo de la investigación en la geografía teórica; esto es: la aplicación de la geografía espacista en su función social más inmediata.

 

A reserva de las variaciones que nos imponga la práctica misma de la investigación, iniciaremos la exploración de un segmento de 8 km, desde la naciente del río, hasta el punto en que éste sale de la ciudad, convergiendo poco más adelante con el afluente del Río Apatlaco, del cual es su tributario.  Conforme ello, iremos revisando la documentación y haciendo el directo levantamiento de la Relación Geográfica de la Barranca.

 

Con ello, trataremos de descubrir no sólo la estructura de la misma para disponer su análisis cualitativo más en detalle, sino, como los preliminares de una investigación, trataremos de establecer a su vez, el problema principal en un análisis geográfico espacista, que se da en este objeto particular de estudio en el campo de la investigación aplicada.

 

Planteado el problema, enunciaremos una tesis acerca de su naturaleza, en sus causas, y en función de ellas, de sus posibles soluciones.  Y así, formularemos una hipótesis, y procederemos a revisar los argumentos demostrativos.  En su momento, ello implicará ya no sólo el análisis de la compilación cartográfica existente, o el empleo de algún sistema de información geográfica, sino el Levantamiento Cartográfico propio y la manera de hacerlo, en función de nuestras necesidades, por cuanto al sistema de proyección o la transformación de coordenadas de uno a otro, escalas, sectores de la estructura de la Barranca, y tratamiento temático.

 

No limitaremos este estudio a la clásica descripción de lo concreto dado del levantamiento de la Relación Geográfica, ni mucho menos dirigiremos el tratamiento del problema por la vía de los fenómenos, aspecto último éste, de antemano desechado, pero que aún así, iremos mostrando tanto la razón de su uso, como la razón de su desecho, desde el primer momento; de la misma manera haremos uso de las categorías dadas en las geoformas, como en los balances y transferencias de energía de los Elementos, mostrando su limitación y causa por la cual, en un momento dado también prescindiremos de ello; sino pasaremos al análisis cuantitativo, a la medición y al experimento-modelo, en el proceso de abstracción cartográfica de esas relaciones cuantitativas, de este sector del espacio terrestre, haciéndolo consistentemente con las categorías fundamentales de la Geografía y de la teoría del espacio.

 

Más aún, asumiremos el desafía de tomar –y quizá sea esto algo que se haga por primera vez– las leyes geográficas, tanto de la zonalidad planetaria, como de la sectorialidad de los estados de espacio, como fundamento explicativo de os procesos espaciales dados; y lo haremos no únicamente en función del concepto del espacio actual como un hiperplano, sino llevando las consideraciones a la exploración de nuevas posibilidades en el análisis del espacio geográfico plenamente tridimensional.

 

Ello quizá suene a nada más que “estar inventando cosas”, es decir, entendiéndolo como “algo novedoso, cuando no lo es”, o “añadir algo que no existe en la realidad”.  Pero lo haremos como algo que no puede estar más lejano de ello, pues procederemos consistentemente, partiendo de los antecedentes teóricos objetiva y prácticamente alcanzados en el desarrollo de la geografía teórica, explorando sus posibilidades, lo cual es la esencia de la investigación aplicada.

 

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27 julio 2014 7 27 /07 /julio /2014 22:04

Ejes, ángulos y planos de simetría de EratóstenesEl Espacio Dimensional Isométrico de Eratóstenes.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

12 jun 14.

 

Eratóstenes no conceptúa la Tierra en su esfericidad a manera de Pitágoras o Platón, es decir, como un principio subjetivo teológico, sino como consecuencia del razonamiento objetivo aristotélico a través de los discípulos de Aristóteles estudiosos de la Tierra, Eudemo y Dicearco.  Tres siglos lo separa de Anaximandro, y el introductor del concepto de “Geografía” (etimológicamente, la “descripción gráfica”, dada a través del mapa), lo hacía ya para una Tierra entendida como un espacio esférico, ya sea por influencia de Aristóteles como la superficie esférica de la Tierra, ya como la dimensionalidad misma de la esfera en sus tres dimensiones.

 

El razonamiento de Aristóteles de la esfericidad dela Tierra por analogía con la Luna y por la sombra curvilínea de la Tierra proyectada en ella, se conceptúa como una “esfera perfecta” de manera física objetiva porque visiblemente ni a la Luna ni a la sombra de Tierra en ella, se les perciben deformaciones notables.  Esto preestablece el supuesto de un espacio regular o isométrico en Eratóstenes.

 

La dimensionalidad isométrica del espacio geográfico a lo que se refiere, es a la naturaleza del espacio dada en la magnitud de un mismo valor para sus tres ejes de simetría: los dos ejes ecuatoriales (x=y), perpendiculares entre sí (con ángulos entre sí iguales a 90°), y el eje de rotación (x=y=z), cuyos planos (b=c) sobre los dos ejes ecuatoriales son perpendiculares al plano ecuatorial (a=b=c), de modo que: a=b=g=90°; a=b=c; x=y=z.

 

Para Eratóstenes, pues, el espacio geográfico, si bien tenía una expresión bidimensional en la superficie de la Tierra; tanto porque desde Eudemo y Dicearco no se lograba descubrir la forma de establecer con rigor el valor de la coordenada de altura, como por la noción filosófica en la autoridad de Aristóteles, del concepto de espacio, reducido al lugar y éste a la superficie bidimensional; en esencia era una noción tridimensional propia a la esfera.

 

En Eratóstenes no parece ser importante la Tierra como masa lítico-oceánica, es decir, en su condición de un estado de espacio discreto; sino, centrada su atención en la demostración de su métrica, hacía abstracción de su masa, y lo importante se reducía a la tridimensionalidad de sus ejes; esto es, a la consideración de un estado de espacio continuo; donde dos ejes determinan el plano del ecuador como referencia de una simetría latitudinal y bipolar, y un tercer eje lo constituía el eje de rotación.  Del semieje de cualquiera de ellos, se da la constante, en este caso, del radio de la Tierra, como parámetro a determinar en la ecuación: P=2pR, para poder conocer el perímetro de la Tierra.

 

La forma en que Eratóstenes resolvió este fundamental problema geográfico ha implicado una duda que ha perdurado históricamente: era necesario conocer la distancia entre Siena y Alejandría (unos 800 km), ¿cómo lo hizo?

 

La leyenda dice –y desde allí empieza el problema– que mandó a sus esclavos a medir dicha distancia a vuelta de rueda atravesando el desierto.  Ciertamente no sería imposible, pero no suena técnicamente lo adecuado; implicaría resolver dos problemas que suponen: 1) una técnica que no se usó sino muchos siglos después, la triangulación, para ajustar una línea recta, y 2) un trabajo de nivelación para corregir la distancia a una superficie plana.  Quizá los hidromensores egipcios estaban en posibilidad de hacerlo, pero cuestionando esta posibilidad, se puede deducir una solución más obvia y fácil: Eratóstenes, en realidad, mediría sólo una fracción de un grado.

 

En los tiempos de Eratóstenes y su contemporáneo Hiparco, al que se le atribuye la invención del astrolabio, era ya posible medir ángulos, por lo menos, hasta de un minuto.  Eso explica que Hiparco pudiera determinar los Trópicos a 23°27’.  Luego entonces, bastaba con que midiera la distancia correspondiente a un minuto, 1.85 km (perfectamente orientable y en una superficie plana), para, multiplicada por 360°, obtener el valor del perímetro de la Tierra.

 

Quizá –y ahora eso es lo que afirmamos como lo más lógico– lo que se ha explicado como procedimiento para encontrar la solución, sea, en realidad, la solución aplicada a la determinación de la distancia entre Siena y Alejandría; y entonces sí, se explica fácilmente que 360° sea a P (ahora ya conocida: 40,000 km), como 7°2’ sea a la distancia (d) buscada, que resultaría en 791 km.  Este otro es un procedimiento evidente y simple, el otro se hace un procedimiento complejo y misterioso.  Se resolvió así el problema geográfico más importante en ese momento histórico: la determinación métrica del espacio geográfico, tanto en la métrica del estado de espacio continuo en su simetría dimensional, como en la métrica del valor de superficie en su estado discreto o masa.

 

Conocido el radio (R), determinar el valor de la superficie de la esfera terrestre, ya sólo fue el resultado de: S = 4pR2 (509’744,280 km2), como del valor del volumen: V = ¾ pR2 (95’567, 163 km3).

 

Esas descomunales cifras, seguramente, entonces como hoy, por sí solas dicen poco, pero serán determinantes en el estudio de los movimientos y transferencias de energía de la Tierra.

 

 

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27 julio 2014 7 27 /07 /julio /2014 22:04

Compilación CartográficaLa Metodología de Investigación en Geografía Aplicada, Desde..: la Síntesis Geográfica, 1981 (consecuentes).  Investigación, 2012 (8/…)

Dr. Lis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

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27 feb 12.

 

Hemos visto, en artículo anterior, que la Introducción a la Síntesis Geográfica (1981) de la Dirección General de Geografía en México, nosotros la suscribiríamos sin ninguna reserva*.  Desgraciadamente, siendo ese el problema de la “institucionalidad gubernativa”, no hay autores personales, y, en consecuencia (a menos de que alguien nos lo informe), nunca sabremos quién redactó esa brillante exposición de la metodología científica en geografía.

 

Pero ahora nos referiremos a los consecuentes de la lógica expuesta en esa Introducción; es decir, tanto al análisis de lo concreto en el análisis cualitativo dado en la descripción de las Provincias Fisiográficas, en función de su geología, clima e hidrología; como al análisis de lo abstracto: el análisis cuantitativo dado en la causalidad, en función del uso potencial de los recursos naturales del suelo y el clima, en la actividad económica agrícola, ganadera y forestal, considerados cartográficamente por las regionalizaciones geoestadística, de cuencas hidrológicas, y por las topoformas definidas por la propia Dirección de Geografía.

 

Ahora bien, para lo que pretendemos, de ese análisis de lo concreto**, esperamos nos proporcione una valiosa información el histograma climático de Cuernavaca, que nos muestra una oscilación térmica entre los 19ºC y los 24ºC, cuyos valores iniciales son de ascenso en enero, alcanzando su máximo en abril y mayo, para descender nuevamente de manera paulatina de junio a diciembre; en tanto que por la precipitación, ésta crece en una curva logarítmica neperiana de enero a junio, donde alcanza su máximo en los 240 mm, para luego descender y estabilizarse en los 225 mm entre julio y septiembre, cayendo nuevamente de manera abrupta entre octubre y diciembre con precipitaciones de 5 mm.

 

Ello define el clima (semicálido subhúmedo), en una temperatura media entre 18ºC y 22ºC, y una precipitación entre 800 mm y 1500 mm en promedio anual, vinculados al favorecimiento de asociaciones vegetales de chaparral, matorral subtropical y pastizal.

 

Dada la importancia de la recarga hidrológica, se hacen necesarios los datos de la Estación Huitzilac, en donde de febrero a junio se llega a los 320 mm de precipitación y luego en un nuevo descenso de junio a agosto, se alcanza hasta los 330 mm de precipitación, volviendo a descender abruptamente de septiembre a enero.

 

Luego, la Síntesis Geográfica de la Dirección de Geografía en su análisis cualitativo concreto, aborda lo referente a la geología.  Nos dice, en principio, que aquí sólo encontramos afloramiento de rocas ígneas (reciente) y sedimentaria (más antigua), siendo esta última del cretácico inferior en estructuras plegadas.  En los conceptos técnicos, litológicamente se clasifican como “calizas y depósitos marinos interestratificados de arenisca y lutitas”[1].

 



*        En el año de su redacción, 1981, nosotros apenas acabábamos de desentrañar el objeto de estudio real de la Geografía: el espacio terrestre, y sus propiedades teórico-metodológicas más generales; lejos estábamos aún del procesamiento de la metodología en el nivel de investigación que se planteaba ya en la Síntesis Geográfica de la Dirección General de Geografía.  Alguien, sin duda, tenía un planteamiento metodológico muy avanzado en geografía; aun cuando, para ese período histórico, es claro que la definición del objeto de estudio de la Geografía aún prevaleciente, operó la metodología de esa síntesis geográfica de manera eminentemente utilitaria, en el ámbito del uso potencial de los recursos (y no de espacio).

**       De momento nos basaremos en los datos con todo su sentido fenomenista, y más adelante los procesaremos con otros fundamentos.

[1]        Síntesis Geográfica del Estado de Morelos; Dirección General de Geografía, Secretaría del Patrimonio y Presupuesto; México, 1981; p.9.


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20 julio 2014 7 20 /07 /julio /2014 22:04

003 Mapa de Anaximandro con Ejes de SimetríaLa Primera Representación del Espacio Geográfico Tridimensional: el Espacio de Simetría Regular de Anaximandro (s.VI ane).  (2/2)

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

14 ene 13.

 

El mapa de Anaximandro, el Primetrón, cuyo original no se conservó y la idea de éste trascendió por su reproducción en el mapa de Hecateo y luego de Herodoto, de haberse reproducido fielmente en su base, carece, a pesar de su nombre, de toda magnitud métrica del espacio terrestre.  No posee aún un sistema de coordenadas, no hay referencia de escala, y entre esas magnitudes básicas en la métrica del espacio terrestre, apenas vagamente queda insinuada la orientación en la disposición de la configuración del mapa: está “orientado” al norte, teniendo como referencia la Estrella Polar, y ésta, más que por ella misma, por ser aproximadamente el centro de giro del Eje del Mundo.  Es decir, un eje invisible de la esfera celeste móvil en torno al cual ésta rota diurnamente en un movimiento no aparente, sino, en la cosmogonía de Anaximandro, con un movimiento real de Este a Oeste.

 

Dicha orientación del mapa, es el primer dato trasladado de la mecánica de la esfera celeste dada en la Cosmografía, a la mecánica del espacio terrestre estudiado en la “grafía” o dibujo descriptivo de la Tierra en el mapa, que para ese momento es apenas un conocimiento empírico-intuitivo (es decir, por el que se entiende que el propio Anaximandro no sabía que había empezad a hacer la ciencia de la Geografía), pero que tres siglos más tarde, dicho conjunto de conocimiento será sintetizado por Eratóstenes, dándole la denominación natural a su hecho, precisamente, de: Geografía; la “descripción” o conocimiento de la Tierra, por cuanto a su consideración espacial; literalmente dicho, de “con-sidereos”, es decir, de hacerlo “con las estrellas”, lo sidéreo.

 

El mapa de Anaximandro es, pues, primero, un reflejo objetivo de la realidad objetiva; y más exactamente dicho, de una faceta de la realidad objetiva: el espacio; y, segundo, como tal, la representación –en esos términos literales de “volver a presentar”–, del espacio terrestre tridimensional (en una proporción o escala no definida), en forma bidimensional; esto es, es sólo ya el Perimetrón (la “medida alrededor o circular”), de la esfera celeste, para expresar la configuración, y con ello el conocimiento, de una Tierra plana.

 

La representación del espacio terrestre en el mapa de Anaximandro, es, en principio, la de un “espacio vacío”, que está empezando a conocer por su forma y estructura dada apenas en su configuración desde lo externo.  Dicho mapa se conservó a través de su utilización, primero por Hecateo, y luego por Herodoto, quien, principalmente este último, en una segunda instancia, centró su atención, ahora, en su composición interna, analizando un “espacio lleno”, cuya principal preocupación se centró en la localización y distribución dada por referencia física respecto de las grandes cordilleras y ríos, de los restantes grupos humanos conocidos, habitantes del planeta.

 

 004 VI ane Perimetrón Mapa Anaximandro-Herodoto

Mapa de Anaximandro reproducido por Herodoto.

[Fuente: Terán, Manuel De; La Tierra; Enciclopedia Labor; México, 1976] 

 

El interés de Anaximandro era, de manera natural, eminentemente geográfico; pero si el interés de Herodoto ya era de una “geografía etnográfica” (lo etnológico con un apoyo geográfico), apenas lo podemos inferir del interés de Herodoto como historiador; el trabajo de éste pareciera reflejar tal hecho.  Luego de la idea de “nosotros”, evidentemente lo más importante es la idea de “los otros” nuestros semejantes, dispersos por lugares lejanos e ignotos, y de su conocimiento sería, ciertamente con un trabajo etnográfico que ahí estaría originándose, de importancia como tal para los antropólogos y etnólogos; pero, geográficamente, su importancia no va más allá del conocimiento de sus propiedades espaciales: dónde se localizan o están, cómo se distribuyen, qué tanto abarcan o es su extensión, cuáles son los límites de sus reinos, sus conexiones y relaciones posibles, sus movimientos.  Cierto, ello es un apoyo de conocimientos a la etnología, y la etnología en su conocimiento propio nos abundará en su complemento.

 

A esas relaciones de conocimiento, en la “geografía fenomenista” que llegó hasta fines del siglo XX, equívocamente se le denominaba “geografía etnográfica”, siendo que ello es sólo la “etnografía” de los etnólogos.  A pesar de ello, el verdadero conocimiento geográfico, el conocimiento del espacio terrestre objetivamente elaborado, continuó desarrollándose desde Anaximandro, y superando esas incesantes y pueriles desviaciones, lo ha seguido haciendo a lo largo de la historia.  Este artículo, es parte de un nuevo esfuerzo por ese rescate de la verdadera ciencia de la Geografía.

 

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20 julio 2014 7 20 /07 /julio /2014 22:03

Compilación CartográficaLa Metodología de la Investigación en Geografía Aplicada, Desde…: La Síntesis Geográfica (continuación).  Investigación, 2012 (7/…).

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

Espacio Geográfico, Revista Electrónica

de Geografía Teórica.

http://espacio-geografico.over-blog.es/

05 mar 12.

 

La roca volcánica o ígnea extrusiva de hace 35 millones de años, son de grandes espesores de lava, dice la Síntesis, predominantemente de andesitas (aun cuando a nuestro parecer, el predominio es de basaltos; particularmente en nuestra área de estudio, la cual más adelante definiremos).

 

Esos derrames lávicos datan, dice la Síntesis redactada en esa parte, sin duda, por el geólogo especialista, “posiblemente del Terciario Medio” y cuaternario, subyaciendo a ellos “afloramientos de rocas sedimentarias clásticas (arenisca-conglomerado)”[1].  “Además –como causa que explica la paleogeografía del área de estudio– existe un gran número de conos cineríticos y brechoides que sobresalen del grueso paquete de lavas de las sierras…”[2].

 

Por l parte hidrológica, la entidad se encuentra enclavada en la Cuenca del Río Balsas, y para el área de estudio en la Ciudad de Cuernavaca, se está en ramales tributarios de tercer y cuarto orden, con origen en manantiales de afloramientos subyacentes a los derrames de lava.

 

Finalmente se da la relación sobre las regiones fisiográficas, que son dos: 1) la denominada Provincia del Eje Neovolcánico, y 2) la Provincia de la Sierra Madre del Sur.

 

No es aquí nuestro objetivo la critica a la Síntesis, sino la recabación de los datos que ella nos aporta en nuestro estudio; pero, al igual que en el apartado de lo teórico, brevemente nos referiremos a los siguientes hechos. 1) el concepto de “Provincia”, el cual entendemos sólo en tanto región proveedora de ciertos recursos naturales; y 2) el aparentemente poco acertado concepto de “Sierra Madre del Sur”, para una de las regiones fisiográficas que es una estribación del mismo Sistema Volcánico Transversal, confundida como parte de la Sierra Madre del Sur, pero la cual está más allá del Río Balsas.  No obstante, cuando se revisa las características de dicha Provincia, resulta que no es una desacertada homonimia, sino una incorrecta identidad.

 

Nuestra área de estudio queda inmersa en la “Provincia Neovolcánica”, y, según la Síntesis, como parte de las características de tales regiones, se mencionan los tipos de suelos y vegetación (es decir, en forma separada de los elementos naturales principalmente considerados: clima, geología, e hidrología).  Y para nuestro estudio podremos prescindir del factor suelo, teniendo en cuanta sólo que se habla de los tipos de pastos, de carácter inducido, que más adelante pudiera ser de utilidad.  No obstante, la asociación de vegetación caracterizada como “selva baja caducifolia”, sí es importante tenerla presente; y con todo lo cual se caracteriza la denominada topoforma de “Lomeríos de Colinas Redondeadas con Cañadas”.

 

Nada más podemos extraer que nos sirva de apoyo en nuestro estudio, que, como se puede inferir, corresponde a una microsubregionalización, en la cual el concepto de síntesis dado en el “uso potencial”, tendrá una recaracterización más allá de las aplicaciones económicas agropecuarias o forestales.

 



[1]        Síntesis Geográfica del Estado de Morelos, Dirección General de Geografía, SPP; México, 1981; p.10.

[2]        Ibid. p.10.

 



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