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  • : Espacio Geográfico. Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • Espacio Geográfico.   Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri
  • : Espacio Terrestre: objeto de estudio de la Geografía. Bitácora de Geografía Teórica y otros campos de conocimiento del autor. Su objetivo es el conocimiento científico geográfico en el método de la modernidad.
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5 abril 2015 7 05 /04 /abril /2015 22:05

Editorial

 Modelo del Espacio Terreste en el Continuum, Proyectado en

Comúnmente se habla de tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso.  Para los más entendidos se mencionan otros dos estados de la materia más: el coloidal y el plasma.  Y ya para los especialistas se agregan otros dos estados de la materia más: los condensados Férmico-Íonico, y de Bose-Einstein.  En total, siete estados de la materia; y se considera que puede ser añadido uno más: el llamado supersólido.  El caso es que no vemos objeción para que, como noveno estado de la materia, se considere al vacio.  Ahora, geográficamente, tales estados de la materia, los hemos de considerar como estados de espacio.

 

*

 

Las cinco sustancias: tierra, aire, agua, fuego y ápeirón, históricamente consideradas (y no siempre la última presente en todos los casos), están directamente asociados a los estados básicos de la materia: sólido, líquido y gaseoso…, y ese estado indefinido (exactamente como el concepto de ápeiron), dado por la energía, y en particular una que ha resultado de particular dificultad de identificación: la gravitacional.

 

La Geografía, como una ciencia natural físico-matemática, está vinculada históricamente a este problema de los elementos y los estados de la materia, tratando con la que históricamente ha sido la más compleja: esa, la llamada quintaesencia, el ápeiron, el vacío (que como constante cosmológica, se hace equivalente a algo igualmente complejo como lo es la gravedad), que recientemente se ha visto vinculada al llamado “campo de Higgs”, y –veáse la esencialidad y complejidad–, a la llamada “partícula de Dios”, por ser la partícula última…, o primera, que aparece en el vacío, cual una partícula y su antipartícula aparecen de la energía fotónica al pasar por un campo magnético dado.

 

*

Modelo-del-Espacio-Terreste-en-el-Continuum--Proyectado-en-.jpgFilosofía  de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Terrestre como el Continuum Einsteniano, en José C. Martínez Nava, 1995. (3/…).

 

SIG Google EarthFilosofía.

 

[____]  La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo: (7/10).

 

Estructura de la Materia, F. Salvaggi, 1966Comentario Bibliográfico en Geografía Teórica.

 

[____]  Comentario a, La Estructura de la Materia, de Filipp Salvaggi, 1966.

 

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29 marzo 2015 7 29 /03 /marzo /2015 22:05

Editorial

 Modelo-del-Espacio-Terrestre--Continuum--Proyeccion-Polar.jpg

Modelo del Espacio Terrestre en Proyección Polar en la Teoría del Continuum.  Los cuatro hemisferios son los cuatro elementos (tierra, aire, agua y fuego o energía), de cuya interacción y mezcla se forma el círculo central, el cual representa la integración de la Tierra como planeta y como espacio terrestre.  Las líneas radiales que emergen de uno de los polos, son las líneas del campo magnético.

Dicho modelo implica un aspecto de particular importancia: la proyección del campo magnético (como del campo gravitacional, +p), a un medio A’, del que se niega su condición como vacío y se asume como de posible densidad infinitesimal, siempre completamente llena de campos.

No obstante, en un experimento mental podríamos suprimir el campo magnético e incluso cualquier otro campo, aun cuando no el gravimétrico, el cual, al final, quedaría identificado con A’ con valor (–p).

 

*

 

“Hacer una geografía de los cuatro elementos”, tal como nos lo sugirió el Dr. Carlos Sáenz de la Calzada en aquellos años de estudiantes (1977 o 1978), resultó ser, históricamente, condición necesaria en el proceso de abstracción y generalización de esas categorías esenciales del pensamiento geográfico: el espacio y los fenómenos.  Tal geografía tuvo finalmente su expresión en la teoría del continuum einsteniano, cuya principal virtud fue la unificación de aquellas dos categorías esenciales identificadas en dicho continuum.  Pero si ello fue su virtud, su principal defecto fue el dejar una geografía como ciencia del espacio terrestre, sometido éste aún a las leyes de los fenómenos, así fuesen generalizados en los elementos del continuum.

 

A partir de allí, al pensamiento geográfico le quedaría ya sólo un paso para resolver su contradicción histórica esencial; y éste se dio con un nuevo esfuerzo de abstracción y generalización mayor, dado entre fines de 2011 y principios de 2012, en una solución aparentemente simple (particularmente visto así cuando el problema ya está resuelto): invertir la situación teórica planteada mediante el modelo del continuum.

 

Remitiéndonos al origen empírico de la noción de espacio, ésta se expresa como la idea de lugar; de ahí la necesidad de Atlas…, sobre un elefante…, sobre una tortuga…; o llenando el vacío absoluto de Newton con el éter, eludiendo siempre el vago fantasma de un abismal vacío frío, oscuro, indefinido.  Así, el espacio, como lugar, se convierte en sistema de referencia de posiciones y movimientos.

Demostrada la inexistencia del éter, el terror del vacío se volvió a apoderar de aquellos que corrían a asirse de cualquier cosa para no caer en el “tenebroso” vacío infinito; y pronto Einstein dio la solución a esos temores: todo no era más que un continuum, aun cuando en el espacio interestelar en un volumen de 10 kp (30,000 años-luz por lado), sólo pueda encontrarse un átomo…; “tenebrosamente”, otra vez, todo lo demás será “terrorífico vacío” (-p), un vacío relativo, pues estará lleno, por lo menos, del campo gravitacional (+p).

 

Quien tema al fantasma del vacío, la próxima vez que vea un átomo, habrá de asirse firmemente a él y ya no soltarlo jamás, única garantía de no precipitarse al insondable vacío infinito (aun cuando la mayor parte del átomo mismo, tiene dicha condición, en su mayor parte, no es más que vacío).

 

*

Modelo del Espacio Terrestre, Continuum, Proyección PolarFilosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Terrestre como el Continuum Einsteniano, en José C. Martínez Nava, 1995.  (2/…)

 

Estrabón; GeografíaHistoria General de la Geografía.

 

[____]  Estudio a los Prolegómenos de la Geografía; Estrabón.  (6/6)

 

 

 

 

Cuadrante SolarFilosofía.

 

[____]  La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo (6/10)

 

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22 marzo 2015 7 22 /03 /marzo /2015 23:05

Editorial

 Modelo-del-Espacio-Terreste-en-el-Continuum--JCMN--1995.JPG

Modelo del Espacio Terrestre en la Teoría del Continuum, en José C. Martínez Nava, como integración del sistema de las esferas de elementos sustanciales discretos: tierra (litósfera), aire (atmósfera), agua (hidrósfera), de alto nivel de densidad; y los elementos continuos o campos, como la energía solar y tectónica (“fuego”); y operando en ello la gravedad (con valor de presión +p), como una parte que en este modelo se rechaza, en esa forma moderna de llamarle al antiguo ápeiron (lo indefinido, el vacío), en el cual, la otra parte que implica esa forma moderna, es la “constante cosmológica” (con valor de presión –p), así llamada por Einstein, en donde la densidad desciende a valores relativos insignificante.

[Fuente: José C. Martínez Nava, con modificaciones de esta editorial]

 

*

 

Con el análisis de las consideraciones del autor José C. Martínez Nava a la teoría del espaco terrestre, terminamos esa necesaria revisión de los antecedentes a la formalización a dicha teoría por nuestra parte.

 

La propuesta de dicho autor y su contribución a la teoría del espacio terrestre, se radica en la teoría del continuum einsteniano, que, supuesto en la teoría de las “fases” de Riábchikov (1976), Martínez Nava explicita y fundamenta teóricamente desarrollando fructíferamente tal planteamiento, el cual es, a su vez, coincidente con la menos conocida teoría de los elementos genésicos de Carlos Sáenz de la Calzada (1954).

 

El resultado final de la teoría del espacio terrestre en los elementos del continuum, fue que el espacio, primero, era sólo la espacialidad de los elementos del continuum; y, segundo, que el estudio de ese espacio concebido así, implicaba aún el depender de las leyes de los fenómenos contenidos en ellos.  Y en aquel entonces, mediados de los años noventa del siglo XX, nosotros compartíamos, si bien insatisfechos, pero sin remedio, como lógica necesaria, esa conclusión.

 

Tendrían que transcurrir aún quince años más, para que (entre fines de 2011 y principios del 2012), no sólo descubriéramos el proceso de abstracción y generalización teórica e históricamente dada de los conceptos de espacio y fenómenos en geografía, sino para que estuviésemos realmente preparados en el método de la ciencia, como para poder elaborar una abstracción y generalización mayor y más esencial, dando lugar a una más completa formalización teórica de la teoría del espacio terrestre, ahora, en la teoría del vacuum, y los estados de espacio, que personalmente el autor de estas líneas venía elaborando desde principios de los años ochenta.

 

Por lo pronto, la fructífera propuesta del compañero José C. Martínez Nava, culminaba entonces, ese tercer momento histórico de abstracción y generalización, conjuntamente con Carlos Sáenz de la Calzada y Alexandr Maximovich Riábchikov.

 

*

Modelo del Espacio Terreste en el Continuum, JCMN, 1995Filosofía de la Geografía.

 

[____]  El Espacio Terrestre como el Continuum Einsteniano, en José C. Martínez Nava, 1995. (1/…)

 

Estrabon.JPGHistoria General de la Geografía.

 

[____]  Estudio a los Prolegómenos de la Geografía; Estrabón (5/…)

 

 

 

 

Ícono Filosofía-copia-1Filosofía.

 

[____]  La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo (5/10)

 

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15 marzo 2015 7 15 /03 /marzo /2015 23:05

Editorial

 Relieve-de-Marte.jpg

Una “Martegrafía”, o, para no complicarnos la existencia, una geografía de Marte.  El estudio del espacio del planeta Marte es, básicamente, el estudio del espacio del “Gran Terrario”, es decir, de la terrarización de Marte.  Dónde y cómo empezar ese proceso, supone, necesariamente, el conocimiento geográfico (espacial) del mismo, no como un subjetivo “espacio socialmente construido”, sino como la transformación de ese espacio objetivo dado.

[Fuente: NASA]

 

*

 

La siguiente década a la muerte de prácticamente simultánea de Humboldt y Ritter (1859), leíamos de algún autor, se produjo un “abandono de la teoría geográfica”.  Pero ese aparente vacío de teorización que en realidad abarcó dos décadas, a nuestro juicio, fue más bien producto de un desconcierto que sumió en el pasmo esa teorización geográfica: Humboldt y Ritter habían llevado hasta sus últimas consecuencias la idea estraboniana de la geografía, y sus obras se convirtieron en el reductio ad absurdum de esa idea de la geografía de los fenómenos como el ser de la ciencia de la Geografía.

 

Fue hasta principios de la década de los ochenta del siglo XIX que, de una parte, Friederich Ratzel publica su Antropogeografía (1882), y de otra parte Ferdinand Von Richtoofen (geólogo de origen), “geomorfologiza” la porpuesta de la continuidad de la geografía.  El camino de la geografía como el conocimiento de la Totalidad, se hizo inviable, y entonces se buscó en el extremo opuesto, en la particularización del conocimiento, que se dirigió a los fenómenos estudiados por diversas especialidades; de donde surgió la necesidad imperiosa de que la geografía definiese su propio objeto de estudio, lo que constituyó los principales esfuerzos de la geografía teórica a lo largo del siglo XX.

 

Durante los primeros cinco congresos internacionales de Geografía (durante la última década del siglo XIX), aquella crisis desembocó  allí en la propuesta absurda estraboniana de separar la cartografía delos conocimientos geográficos, lo cual era simplemente despojar a la geografía de su esencialidad; y tal propuesta, aun cuando se aprobó, no prosperó, obligada por la necia realidad objetiva.

 

Luego el intento se repitió  en el XX Congreso Internacional de Geografía, de Estocolmo, 1960, en que tal escisión mecánica entre la geografía y la cartografía, se impuso por una votación unánime (en el absurdo de hacer de la ciencia, reflejo de una realidad objetiva, un asunto subjetivo convencional de mayoría de votos).  La “geografía fenomenista” estaba feliz, creyó finalmente consumada su propuesta estraboniana de desmantelar a la geografía como ciencia; pero justo dos décadas después, se produjo la más consistente y poderosa demostración de su objeto del estudio de la geografía dado en el estudio del espacio terrestre, que no podía ser estudiado, sino al ser representado en los mapas; y otra vez, la necia realidad objetiva puso en ridículo los “inteligentes” acuerdos del XX Congreso Internacional de Geografía de 1960; y quien se encargó de ello, y sin saber absolutamente nada de la historia de los congresos internacionales de Geografía desde su origen a fines del siglo XIX, fue el autor de estas líneas.

 

Como lo anterior, un gran cúmulo de constataciones de la objetividad de nuestras ideas, nos han autorizado a afirmar que el geógrafo del futuro, es el portador de esa ciencia acerca del análisis del espacio, en principio, terrestre, pero que, universalizada dicha ciencia, es su aplicación al conocimiento de los mundos futuros a los que la humanidad habrá de arribar luego de un tiempo y un esfuerzo dado, atravesando el vaso océano de la “Mar Vacui”.  El geógrafo lector y estudioso de esta Revista, es la simiente de ese geógrafo del futuro.

 

*

Cap. I Historia; Sáenz de la Calzada, 1954Filosofía de la Geografía.

     

[____]  “Las Transformaciones de unas Sustancias en Otras”: dialéctica de los elementos genésicos, en la teoría geográfica del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, 1954.  (4/4).


 

 Estrabón; GeografíaHistoria General de la Geografía.

 

[____]  Estudio a los, Prolegómenos de la Geografía; Estrabón.  (4/…).

 

 

 

Tabla de Concordancias, Teoría del Conocimiento, enero, 20Filosofía.

 

[____]  La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo.  (4/10).

 

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8 marzo 2015 7 08 /03 /marzo /2015 23:05

Editorial

  Satelites-de-Observacion-Solar.jpg

El geógrafo observando el espacio terrestre desde los Satélites de Observación Helisoférica.

El geógrafo del futuro está destinado a ser un observador desde los más diversos satélites artificiales de exploración del espacio terrestre.  Uno de ellos, de los más esenciales, ha resultado ser el Satélite de Observación Heliosférico (SOHO), interactuando con el campo magnético terrestre.

 

*

 

En tres años de publicación de este Blog, de 2009 a 2012, no sólo filogenética, sino ontogenéticamente, hicimos el mismo recorrido de tres décadas, de 1979 al 2010, desde nuestro egreso del Colegio de Geografía; como llenamos el vacío de tres lustros, de 1994 a 2009, en que estuvimos fuera del escenario geográfico.  En 1994, todo lo dejamos en la discusión del espacio geográfico como objeto de estudio, el cual ya daba muestras de ser aceptado institucionalmente, lo cual significaba el poder avanzar colectivamente en un propósito esencial para el desarrollo de la Geografía como ciencia.  Fue entonces que se combinaron dos hechos fatales: 1) la crisis económico-social e 1994-1995, y 2) el maquinado plagio de ideas; y la resultante fue, en lugar del avance colectivo por el desarrollo de la Geografía como ciencia, el hundimiento en la inmoralidad y el oscurantismo de la comunidad de los geógrafos en México.

 

Paradójicamente, ambas cosas se sumaron con tal fuerza, que los efectos de una (la crisis), anuló los efectos de la otra (el plagio de ideas y el oscurantismo), y todo se hizo una sola quietud en la tenebrosa oscuridad, al servicio de los intereses de la clase social temerosa de los cambios; oscuridad que en lo personal, intelectualmente, logramos  dejarla atrás, entre 2003 y 2007.  Y entonces empezó la lucha de nuevo para hacer de la geografía una ciencia al servicio de la clase proletaria, que finalmente anhela los procesos de transformación.

 

Esa lucha tiene sus raíces históricas.  Entre Posidonio y Estrabón se introdujo una diferencia en el pensamiento geográfico que venía de muchos siglos atrás como el conocimiento dado en los mapas (en lo cual estaba subyacente el verdadero objeto de estudio de la geografía: el espacio terrestre), y esa diferencia en la cual se destacaba la consideración de los fenómenos (principalmente el histórico-social), Estrabón la llevó a la contraposición entre dos maneras de entender la geografía: la físico-matemática (espacista), principalmente representada por Eratóstenes; y la historicista-narrativa (fenomenista), principalmente representada por Estrabón.

 

Esa contrariedad entre dos posiciones teóricas (una con el apoyo del fundamento de lo históricamente dado; y otra con el apoyo del Imperio Romano), estuvo siempre ahí en forma velada durante toda la Edad Media, y luego del Renacimiento y con ello del renacer de la ciencia misma, al dar inicio la época conocida como de la Ilustración, tal contrariedad desemboca en una abierta contradicción que se hace plenamente manifiesta al inicio del siglo XIX, dominando, a partir d entonces, el criterio fenomenista; con el cual se llega justo a fines del siglo XX.

 

El curso del siglo XX conoció el proceso de la geografía en su elevación como verdadera ciencia moderna, en función de varios momentos históricos de abstracción y generalización de los conceptos de espacio (el cual para entonces deja de estar subyacente), y de los fenómenos; proceso en el cual, al autor de estas líneas le tocó, no sólo descubrir tal proceso, sino agregar a él en su último momento, en la generalización de una teoría única de la geografía dada en la formalización teórica del espacio terrestre, como teoría de los estados de espacio.

 

La ciencia de la geografía quedó plenamente determinada y fundamentada como una ciencia del estudio del espacio terrestre, y la posición de la geografía como ciencia de los fenómenos, quedó subsumida en ello, en tanto la consideración de éstos  como estados de espacio.  Un resabio de aquella geografía decimonónica, es ahora la que hemos caracterizado como “geografía literaria”; y en estas dos nuevas formas de hacer la geografía, se fragua el geógrafo del futuro.

 

*

Cuatro-Elementos-de-Empedocles.jpgFilosofía de la Geografía.

 

[____]  “Las Transformaciones de unas Sustancias en Otras”: dialéctica de los elementos genésicos en la teoría geográfica del Dr. Carlos Sáenz de la Calzada, 1954. (3/4)

 

     

009-Mapa-de-Estrabon-Simple.jpgHistoria General de la Geografía.

 

[____]  Estudio a los, Prolegómenos de la Geografía, de Estrabón (3/)

  

 

SIG Google EarthFilosofía.

 

[____]  La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo. (3/10)

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1 marzo 2015 7 01 /03 /marzo /2015 23:05

Editorial

 Explorer-1--EU--1958--color-.jpg

Satélite Artificial Explorer-1, de los Estados Unidos, 1958.  Los geógrafos hemos estado ausentes de la exploración del espacio en la misma “Era Espacial” (iniciada en 1957, con la puesta en órbita del Sputnik-1, de la Unión Soviética, 1957).  Pero la exploración del espacio terrestre en la “Mare Nostrum” de la “Mar Vacui”, ha requerido que los satélites artificiales, encarnen a los múltiples científicos de las más diversas especialidades (incluso a los geógrafos, aún cuando éstos, como tales, han estado ausentes).  El Explorer-1 en 1958, hizo el primer descubrimiento de una estructura del espacio terrestre más allá de lo hasta entonces conocido como tal, con los llamados “Anillos de Van Allen”.

 

*

 

Hoy, 2012, escribimos para el lector suscrito a esta Revista, que no se compone de las “grandes masas” de la comunidad internacional de geógrafos.  Hoy, este geógrafo lector suscrito, es, no obstante, el geógrafo del futuro; y el es tan sólo, un adelantado de lo que habrá de ser , necesariamente, por el desarrollo objetivo de las ciencia de la geografía.  Hoy, por lo pronto, estamos conscientes de que escribimos como un legado, como eso que como geógrafos nos tocó hacer, porque eso es lo que correspondía hacer de manera progresiva en el desarrollo científico objetivo de la geografía.  Ello ha estado no sólo en nuestro placer intelectual, sino nuestro placer en el deber ser de la objetividad moral y el arreglo estético del desarrollo humano.

 

Será hasta principios del 2018 que estos artículos se conocerán ampliamente, y sólo varias generaciones después, la fuerza de la objetividad los hará condición necesaria en el conocimiento científico geográfico.  Esencialmente escribimos, pues, para el futuro, para ese osado “geógrafo futuro de hoy”; pero, principalmente, para ese amplio geógrafo futuro del mañana.

 

La transición no será fácil, por más que el problema teórico a resolver sea muy simple; y es que, más que resolver un problema teórico-geográfico, antes el geógrafo habrá de resolver sus prejuicios y los dogmas.  Esto es que, para que esa geografía sea consumada en una teoría geográfica plena, antes habrá de consumarse como un verdadero conocedor del método de la ciencia.  De haí que, a la par que el desarrollo de la teoría geográfica (hoy en juego en la teoría del espacio geográfico como teoría de los estados de espacio), creemos que hay que hacer lo propio al rompimiento con los dogmas y prejuicios, incluso, más poderoso obstáculo.

 

En 1994, forzados por la crisis económico-social de entonces, abandonamos el trabajo intelectual geográfico, lo que se prolongó por quince años.  En 2009 nos involucramos en la tecnología de los blogs por Internet, y a paratir de ahó, volvimos al escenario geográfico.  Creamos este Blog, “Espacio Geográfico”, no casualmente con tal nombre, sino porque ese era nuestro principal logro intelectual hasta 1994: el haber descubierto, desde 1981, independientemente (entonces no había materiales de teoría geográfica, ni Hettner, ni Harvey estaban traducidos; y más aún, respecto del primero había un descrédito, calificado de kantiano), que el objeto de estudio de la Geografía era el espacio terrestre (y al respecto continuaremos comentando en la próxima editorial).

 

*

La Geografía Médica en México, Carlos Sáenz de la CalzaFilosofía de la Geografía.

 

[____]  “La Transformación de unas Sustancias en Otras”: una síntesis teórico-geográfica de la contradicción histórica esencial de la Geografía. (2/4).

 

 

009 Mapa de EstrabónHistoria General de la Geografía.

 

[____]  Estudio a los Prolegómenos de la Geografía, de Estrabón. (2/…).

 

 

Laboratorio Científico del s.XVIIFilosofía.

 

[____ La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo. Los Métodos de la Teoría del  Conocimiento.  (2/10).

 

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22 febrero 2015 7 22 /02 /febrero /2015 23:05

Editorial

Transiciones-Entre-los-Elementos.jpg 

Las Transformaciones de unas Sustancias en Otras.

La Geografía, estaba claro para el Dr, Carlos Sáenz de la Calzada, no podía ser una “ciencia de las ciencias”, ni el geógrafo podía seguir sinedo –como lo era desde principios del sigloi XIX–, decía él, “un tránsfuga” de su propia disciplina de conocimientos; había pues, que simplificar, abstraer y generalizar, y su propuesta, elaborada desde los años cincuenta del siglo XX, era una geografía dela dialéctica de las transformaciones genésicas, es decir, de la litosfera (tierra), la atmosfera (aire), la hidrosfera (agua) y la biosfera (una transfomación y estado intermedio), movidas por el “fuego” de la energía solar.

[Fuente: http://espacio-geografico.over-blog.es]

 

*

 

Iniciamos un nuevo cil}clo (enero-junio, 2013), de la edición de “Espacio Geográfico”, Revista Electrónica de Geografía Teórica.  No podemos sino retomar la continuidad de los antecedentes en este proceso de formalización de la teoría del espacio geográfico; y a la para que la teoiría del “balance de fases” de Riábchikov (1976), conocimos la teoría de “las transformaciones de los elementos genésicos” del Dr, Carlos Sáenz de la Calzada, que no obstante venía plantaeada desde los años cincuenta.  Nos invitó a desarrollarla, pero eludimos tal tarea intuitivamente, porque en esa “transformación de los elementos”, seguíamos viendo lo mismo estudio de los fenómenos, si bien en forma generalizada; pero en lo cual no veíamos la identidad propia de lo geográfico, que en esos años ello era todo el motivo de nuestra reflexión.

 

Hace poco más de treinta años eludimos la tarea, pero no podíamos escapar al dictamen de cumplir con ella; y de manera sintetizada hemos tenido que resolver los alcances de su planteamiento, de donde descubrimos lo trascendente de su teoría en el proceso histórico de abstracción y generalización de los conceptos de esapcio y fenómenos; es decir, descubrimos la dialéctica de los elementos genésicos, que nos aproximaron a la dialéctica de una abstracción y generalización mayor: la dialéctica de los estados de espacio.  Iniciamos, pues, una serie acerca de tal rica discusión teórico-geográfica.

 

Por otra parte , publicando en la Bitácor al serie “Qué es la Geografía”, ello nos oblkigó a reestudiar los Prolegómenos de la Geografía, de Estrabón, lo que, con mayor experiencia y conocimientos acumulados, ese estudio se tradujo en la serie que ahora publicamos aquí, acerca de la valiosa obra de Estrabón, básica para todo aquel que pretenda la ciencia de la Geografía.

 

Se inicia el año 2013, los cambios ya no “urgen”, simplemente porque su transición debió haberse operado hace veinte años, y esa “urgencia” está más que rebasada; pero el caso es que ese rezago, conforme transcurre el tiempo, se traduce cada vez más en un franco oscurantismo generalizado.  Para resolver el oscurantismo medieval había un futuro (la población no era tanta, el desarrollo tecnológico aún era manufacturero, y aún quedaba más de la mitad del mundo por descubri), pero para una nueva edad oscurantista, simpolemente ya no hay salida al futuro, y su significado es otro.

 

*

Los Cuatro Elementos y su TransformaciónFilosofía de la Geografía.

 

[____]  “Las Transformaciones de unas Sustancias en Otras”: una síntesis teórico-geográfica de la contradicción histórico esencial de la geografía, del Dr, Carlos Sáenz de la Calzada (1/…)

. 

 

Estrabón; Geografía

 

Historia General de la Geografía.

 

[____]  Estudio a los Prolegómenos de la Geografía, de Estrbón (1/…)

 

 

 

Laboratorio Científico del s.XVIIFilosofía.

 

[____]  La Ciencia, el Método de la Ciencia, y la Formación del Geógrafo. Introducción (1/10) 

 

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15 febrero 2015 7 15 /02 /febrero /2015 23:05

Editorial

Notación Aquea del Espacio Geográfico 

El Espacio Geográfico en la Notación Aquea.

La raíz Ca, es el espacio en su propiedad esencial como vacío, es el ápeiron de Anaximandro.  La Raíz Cew, es todo cuanto está en ese espacio y determinan sus propiedades, y de ahí el que Ca = f (Cew).

 

*

 

Nos propusimos hacer una larga Editorial para el último número de la Revista “Espacio Geográfico”, del ciclo julio-noviembre, 2012, comentando los aportes trascendentes de Alxandr Maximovich Riábchikov en su Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976, para hacer de ella, al mismo tiempo, un corto artículo para la Bitácora en la última publicación del año.

 

“Al principio –dice Hesiodo– era el Caos, el espacio inmenso y tenebroso.  Después apareció Gea, la Tierra de amplio pecho, y, finalmente Eros <<el amor que dulcifica las almas>> y cuya acción fecundante va a presidir en lo sucesivo la formación de los seres y las cosas” (Girand, F; Mitología General; Labor; México, 1971; p.114).

 

Así nacieron luego Erebo (río que fluye al averno), y la Noche, “que, al unirse, darán vida, a su vez, a Éter y a Hémera (el Día)” (Op. Cit. p.114).  Luego, Caos y Éter son dos entidades distintas; pero, más aún, “el Caos hesiódico –nos dice Guirand– cuyo nombre se relaciona con la raíz Ca (estar abierto), designa, simplemente, el espacio vacío.  Sólo más tarde, y a consecuencia de una falsa derivación de Cew(verter), se presentó al Caos como la masa confusa e inorgánica de elementos dispersos por el espacio” (Op. Cit. p.115).  En consecuencia, en un principio, el Caos como el vacío, no era ni “la nada”, ni la “ausencia de algo”, sino sólo eso: el vacío como un estado físico material, no en calidad de “sustancia”, sino de “campo”.

 

Antes, al hablar de las relaciones funcionales entre ambas entidades (espacio y cosas), en nombre de la llaneza, hemos designado al espacio como (“e”), y a “lo vertido en él” como (“n”).  En una notación culta que nos remite al origen de las cosas y nos explica de suyo su razón de ser en el pensamiento humano; bien podemos substituir nuestra moderna  e = f (n), por el aqueo Ca = f (Cew); esto es, el Caos, el vacío, existente por sí mismo (Ca), adquiriendo diversas propiedades adicionales al verterse en él las cosas (Cew), en una masa informe.

 

Más aún, Guirand expone algo adicional: “Por otra parte –dice–, el Caos es un puro principio cósmico, sin carácter alguno de divinidad” (Op. Cit. p.116); y de ahí que Anaximandro, y a en la plena Grecia dórica, no sea bien entendido cuando, luego de que su Maestro Tales ha propuesto el “agua” como elemento primordial, él, en el tribuare vacui, vaya más allá y proponga el ápeiron (ápeiron), lo “indefinido”; justo eso muy próximo a la idea del Caos, y de hecho, lo que está en común en ambos conceptos: el espacio, entendido por su propiedad esencial, el vacío.

 

De ahí que ese que fue el segundo elemento o la segunda esencia históricamente propuesta, en la plenitud del horror vacui sintetizado por Epédocles; y agregando a ello por la fuerza de la objetividad de las cosas, acabó siendo la quintaesencia.

 

De acuerdo con Hesiodo, el Caos (Ca), en un principio no era sino el espacio vacío cósmico.  Luego, eso “vertido” en él, la Tierra, Gea (Gea), se constituyó en el todo de las cosas (Cew), y se formó el espacio geográfico: la unión misma del Caos y Gea.  Luego, los primeros seres naciendo de su unión, ya del “agua” del río Erebo y de la Noche, de la unión de éstos surgieron a su vez, Éter y el Día (nietos de Gea y Caos), lo que lo llenaba todo con su ser y con la claridad.

 

Sin lugar a dudas, de todo ello bellos pasajes de la mitología griega que en esa forma empírica e intuitiva nos explica el origen de las cosas.  Y no obstante, y en ello consiste la gran hazaña del pensamiento griego, todo ello será plenamente consistente con la explicación científica (y de ello hablaremos en otro lugar, porque en ello está implicada la Luna, Selene).

 

En la mitología griega, Selene (o Mene), hija de Hiperión y Tía, a su vez, aquel hijo de Gea y Urano, y aquella hija de Deucalión (el Noé de la mitología hebrea) y Pirra, es un pasaje mitológico diacrónico ya no consistente con la historia de la naturaleza; acaso sólo para explicar, luego del diluvio, el repoblamineto del mundo resurgiendo la sociedad humana, que tanto apasionaba a la “geografía fenomenista”, como a su derivación en la “geografía literaria” actual.

 

La hipótesis científica en el lenguaje mítico, es que Gea y Selene nacen a un tiempo; así el espacio geográfico no tiene su origen en una partícula protoplanetaria aislada, sino en un sistema binario de astros entre un planeta y su satélite; en un principio rivalizan, y en lo que Gea condiciona a Selene a permanecer estática y haciéndola girar a su alrededor admirando su belleza; de ello se vale Selene para dar por lo menos un giro sobre sí misma.  En represalia, Selene causa a Gea monstruosas deformaciones, que no obstante Gea sabrá cubrir, y antes al contrario, transformar en su propia belleza.  Al final, Gea le da la espalda, y Selene, bella y orgullosa, se aleja, haciéndose el espacio geográfico actual.

 

Para las delicias de la “geografía literaria”, ambas van a tener en común a Endimión (el ser humano), que Zeus diviniza, pero que, enamorándose de Hera, el mismo Zeus le infunde en el sueño eterno, de lo que en el pudor de Selene, ésta se vale para, subrepticiamente, besarlo y acariciarlo todas las noches.

 

El espacio geográfico, no es pues, ni Gea, ni, como lo planteaba Aristóteles, la superficie de ésta (Reha); no es, tampoco, como en un primer momento así lo establecimos de nuestras consideraciones, entre 1983 y 1985, el “espacio adyacente a la superficie terrestre”.  El espacio geográfico es, como ya lo afirmábamos desde entonces, en principio, el vacío en la distancia Tierra-Luna, a partir del centro mismo de la Tierra.  Pero, luego, es todas las propiedades espaciales que derivan de “lo vertido” en ello; es decir, no “lo vertido” mismo en sí (de lo que dan cuenta otras ciencias), conjunto de propiedades espaciales que derivan en función de las cosas.

 

*

Notación Aquea del Espacio GeográficoFilosofía de la Geografía.


[___]  Análisis Crítico a, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; de A.M. Riábchikov (6/6).

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8 febrero 2015 7 08 /02 /febrero /2015 23:05

Editorial

Ley de la Zonalidad Planetaria 1, Riábchikov 

El Megarelieve de la Tierra.  La simetría del espacio terrestre expuesta por Katterfeld (1962), de donde se puede desprender una enormidad de teoría geográfica “espacista”.

 

*

 

En tanto que el especialista en un fenómeno (fenómeno que identificaremos como “n”), apoyándose en la geografía (el análisis espacial que identificaremos como “e”), estudia dicho fenómeno en función de su espacialidad [n = f (e)]; el geógrafo estudia las propiedades espaciales (“e”), en función de los fenómenos (“n”), en tanto objetos existentes en el espacio y determinantes de sus propiedades [e = f (n)].

 

En uno de los capítulos más valiosos de la obra de Riábchikov: El Megarelieve de la Tierra, es en donde dramáticamente mejor se puede apreciar este hecho.  Riábchikov presenta la teoría de Katterfeld (1962), y como geógrafo no le admira la simetría o asimetría del espacio terrestre, sino la causalidad del fenómeno geológico que subyace en ello.

 

*

Asimetría Polar, KatterfeldFilosofía de la Geografía.


[___]  Análisis Crítico a, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; de A.M. Riábchikov (5/…).

 

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1 febrero 2015 7 01 /02 /febrero /2015 23:06

Editorial

 

Punto bárico en el cruce de su desplazamiento de 10°, sobre la Corriente del Golfo, formando, a manera del modelo analógico dado en la cristalografía, un punto o nodo de red del espacio geográfico (algo potencialmente a estudiar en esos términos)

 

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Cierto es que estudiar a Riábchikov desde el marco de referencia de la teoría del espacio geográfico, ya no desde los principios generales de ésta, sino dada ya con un cierto desarrollo, arroja un resultado muy distinto y provechosamente muy superior.  Si en la primera lectura hará más de treinta años lo más que aprovechamos fue la afirmación de las leyes empíricas de la zonalidad y sectorialidad planetaria, viendo en todo lo demás no más que la misma “geografía fenomenista” que criticábamos expuesta desde otro ángulo, en esta segunda lectura, examinado con las herramientas de la teoría del espacio, la generalización de ideas ha sido aún mayor y más trascendente, destacando ello la importancia histórica del trabajo de Riábchikov.

 

*

Filosofía de la Geografía.

[___]  Análisis Crítico a, Estructura y Dinámica de la Esfera Geográfica, 1976; de A.M. Riábchikov (4/…).

 

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